LA REPETICION EN DELEUZE Y FREUD

Susana Corullón Paredes

Publicado el: 07/06/06


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El propósito del presente trabajo, es establecer las relaciones que existen entre las concepciones que Deleuze y Freud tienen acerca de la repetición. Para ello se verá, en primer lugar, las líneas generales con las que Deleuze trata dicho concepto.






LA REPETICION EN DELEUZE Y FREUD

por Susana Corullón Paredes(Madrid)

ESQUEMA DEL TRABAJO

1 . Qué es la Repetición
a -Repetición frente a representación en Deleuze
. Repetición y simulacro
. Repetición y tiempo
b -Repetición y recuerdo en Freud
. Repetición y transferencia
. Repetición y represión
. La repetición, más allá del principio del placer
2 . Freud y Deleuze ante la repetición
a -Las síntesis pasivas y el inconsciente
b -Fantasma y transferencia
. Objetos virtuales frente a represión
c -Freud y el pensamiento representativo
d -Eterno Retorno e Instinto de muerte
e -Repetición y placer
3 . Conclusión
4 . Bibliografía


El propósito del presente trabajo, es establecer las relaciones que existen entre las concepciones que Deleuze y Freud tienen acerca de la repetición. Para ello se verá, en primer lugar, las líneas generales con las que Deleuze trata dicho concepto. Después veremos lo que al respecto dice Freud. Quizás sea artificioso separar las dos concepciones, pues Deleuze trabaja con conceptos freudianos. La tercera parte del trabajo, va encaminada a poner de manifiesto esta relación.
Para entender el concepto de repetición en Deleuze, es preciso conocer el contexto en el que éste se inscribe.
En su obra Diferencia y Repetición, Deleuze intenta superar lo que denomina como pensamiento representativo. Esta es la línea tradicional del pensamiento metafísico occidental, que según Heidegger, tiene como puntos de vista fundamentales, la remisión a la idea, o representación, y el predominio de la noción de energía, considerada como actualidad (Nietzsche, II, p. 330)."La representación siempre muestra ese carácter, por un lado, de sumisión a la presencia (re-presentar) y, por otro, el de generar un doble del mundo, que aparece como vicario de éste"(Martínez, 1987, p.193).
La diferencia, según Deleuze, ha sido sometida por esta tendencia del pensamiento a las cuatro rejillas de la representación: "Es siempre en relación a una identidad concebida, a una analogía juzgada, a una oposición imaginada, a una semejanza percibida, como la diferencia se convierte en objeto de representación"(Martínez, 1987, p. 198).
Desde la representación, la repetición sólo puede explicarse de modo negativo; es una limitación relativa a nuestra representación del concepto, lo que nos impide acceder a la multiplicidad de las cosas que éste puede representar. La repetición sería "la diferencia sin concepto"(Diferencia y Repetición, p. 71), y no es entonces representable.
Platón en El Sofista (DR,p.218), llega a la conclusión de que no es posible distinguir a éste del filósofo. El filósofo es el que habla del original, del modelo, al que debe ser fiel la copia (representación). El sofista habla en cambio de simulacros, de las copias de las ideas, que no son las buenas imágenes de éstas. Con el simulacro se cuestiona la noción de copia y la de modelo, pues en una serie de copias cada vez distintas, deja de tener sentido plantearse cual es la copia y cual el modelo. "¿No se señala con ello el punto en el que la identidad del modelo y la semejanza de las copias son errores, y lo mismo y lo semejante, ilusiones nacidas del funcionamiento del simulacro?"(DR p.218).
Existe un paralelismo entre la noción de repetición y la de fantasma, que aparece en La Lógica del Sentido. El fantasma estaría formado por acontecimientos reales, que se refieren a un acontecimiento virtual, perteneciente al pasado puro. El fantasma está ligado a la repetición de los acontecimientos, pues es lo que pone en relación unos con otros.
Tanto la diferencia como la repetición, se identifican entonces con el simulacro, con el teatro, con la máscara:
En el teatro de la repetición se experimentan las fuerzas puras, los rasgos dinámicos del espacio que actúan sobre el espíritu sin intermediación y que lo vinculan directamente con la naturaleza y con la historia, un lenguaje que habla antes de que se produzcan las palabras, gestos que se elaboran antes de que existan cuerpos organizados, máscaras anteriores a las caras, espectros y fantasmas previos a los personajes: todo el aparato de la repetición como 'poder terrible'"(DR p.51)
En la cita anterior, también aparece un factor fundamental para entender la naturaleza de la repetición. Se trata de su carácter temporal. Más aún, como dice Deleuze: "El tiempo sólo se constituye en la síntesis originaria que versa sobre la repetición de los instantes"(DR p.138). Esta síntesis es subjetiva, pero tiene lugar en un sujeto pasivo, y precede a la memoria y a la reflexión.
En esta síntesis pasiva del tiempo se manifiesta el "para-sí" de la repetición, en el que se apoya su posible representación. Ya hemos visto antes, que el "en-sí" de la repetición es impensable, no representable, puesto que se deshace a medida que se hace (DR p.139).
Los tres momentos clásicos del tiempo: pasado, presente y futuro, pueden servir para analizar la repetición a través de ellos; el presente, desde el hábito o la costumbre; el pasado desde la memoria; y el futuro desde el eterno retorno. El tiempo se constituiría mediante síntesis. La primera de ellas es la síntesis pasiva de la imaginación, en la que se produce la contracción de los instantes, que da lugar a la formación de hábitos. Esta síntesis constituye el presente que pasa, y se realiza en la imaginación. Como decíamos antes, se trata de una síntesis pasiva que produce sujetos larvarios o yos parciales, sedes de las síntesis pasivas.
La repetición propia del presente, es una repetición material, como sucesión de elementos actuales , entre los que no aparece la diferencia. "Pero, a partir de la impresión cualitativa de la imaginación, la memoria reconstruye los casos particulares como distintos, conservándolos en el 'espacio de tiempo' que le es propio. El pasado deja de ser entonces el pasado inmediato de la retención, para pasar a ser el pasado reflejo de la representación"(DR p.152).
La síntesis pasiva de la memoria constituye el pasado puro, y hace del antiguo presente y del actual, elementos del pasado. Deleuze toma aquí la idea de Bergson, según la cual, cada presente es el pasado completo, en el grado de máxima concentración. El pasado puro no se corresponde con el antiguo presente, está compuesto de objetos virtuales, que preexisten a su propio presente (DR p.181). El pasado puro es sub-representativo, nouménico y a él sólo puede accederse desde la reminiscencia.
Si la repetición que correspondía a la primera síntesis pasiva era material, la que corresponde a la segunda, se refiere a los niveles coexistentes del pasado puro. La repetición lo sería de objetos virtuales, o simulacros, no de objetos reales, pues la coexistencia de los distintos niveles en el pasado puro, es igualmente virtual.
Por último, la tercera síntesis del tiempo, sería la creada por el yo activo sobre lo real. Kant descubrió que el tiempo, era una forma pura que se interpone en la determinación de un sujeto. Si la primera síntesis afecta a la fundación del tiempo, y la segunda a su fundamento, la tercera las trascendería, para garantizar el orden y la meta final del tiempo (DR p.170).
En la tercera síntesis, la repetición ha de liberarse tanto del hábito, como de la memoria, pues en ambas la diferencia aún aparece sometida a lo semejante. Es preciso que la repetición sea "la diferencia en sí" (DR p.171). "La síntesis del tiempo constituye aquí un porvenir que afirma a la vez el carácter incondicionado del producto, por relación a su condición, y la independencia de la obra con respecto a su autor o actor"(DR p.170)
El eterno retorno es la repetición en ésta tercera síntesis. Lo que retorna es lo nuevo, que ha sido purificado y seleccionado. Es lo incondicionado, la pura diferencia: "El eterno retorno supone la disolución del yo, la muerte de Dios. Este círculo del eterno retorno no tiene centro, es esencialmente excéntrico y descentrado, y lo que hace retornar y circular es la diferencia" (Martínez, 1987 p.240
Freud trata de la repetición fundamentalmente en su obra Más allá del Principio del placer. En dicha obra, Freud nos expone como el Psicoanálisis pasó de ser una ciencia basada en la interpretación, a forzar al enfermo a realizar la reconstrucción de su pasado, para obtener mejores resultados terapéuticos (MPP p.2514). Sin embargo, la tarea de hacer consciente lo inconsciente, no siempre daba resultado, pues el enfermo tendía a "reprimir", precisamente los momentos de su pasado que pudieran ser más representativos. Quedaba entonces "obligado a 'repetir' lo reprimido como un suceso actual, en vez de -según el médico lo desearía- recordarlo cual un trozo de pasado"(MPP p.1684).
Esta reproducción, suele tener como contenido, acontecimientos infantiles de carácter sexual, y es vivida dentro de la transferencia (MPP p.2.514).
Aparece en Freud una clara distinción entre repetición y recuerdo. En el ensayo Recuerdo, Repetición y Elaboración, nos dice al respecto: "El analizado no recuerda nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo. No lo reproduce como recuerdo, sino como acto; lo repite sin saber naturalmente lo que repite"(RRE p.1.684).
Podríamos decir, que mientras el recuerdo es una vuelta consciente al pasado, ya fuera éste previamente consciente o inconsciente, la repetición es una acción compulsiva (Wiederholungswang), que se explica sobre todo por la represión y la transferencia producida durante la cura. Este fenómeno constituye, sin embargo, "su manera especial de recordar"(RRE p.1.685). Con la repetición se pone de manifiesto, que la enfermedad no debe tratarse como un hecho histórico, sino como algo actual.
Tanto la represión como la transferencia, son fundamentales para comprender la repetición. El analizado repite "todo lo que se ha incorporado ya a su ser partiendo de las fuentes de lo reprimido: sus inhibiciones, sus tendencias inutilizadas, y sus rasgos de carácter patológico" (RRE p.1.685).
Por otro lado, cuando en el curso del análisis, la transferencia se hace adversa, o cobra mucha intensidad, "el recuerdo queda sustituido en el acto por la repetición, y a partir de este momento, las resistencias van marcando la sucesión de las repeticiones" (RRE p.1.685).
En Más allá del principio del placer, Freud se cuestiona, por qué esta obsesión de repetición aparece en los enfermos, a pesar de hacerles revivir situaciones ingratas, y que además no esté en contra del principio del placer. Esto le hace plantearse, en un sentido trascendental, que hay más allá de este principio, cuales son las condiciones que lo hacen posible. Descubre así, que la obsesión de repetición que se produce en la vida anímica, está realmente más allá del principio del placer.
A pesar de que la repetición sirva a la represión, como un disfraz tras el que ocultarse, y esto suponga una concesión al principio del placer, la obsesión de repetición parece ser "más primitiva, elemental e instintiva" (MPP p.2.517).
Freud se pregunta en que relación se halla la obsesión de repetición con lo instintivo. Hay dos concepciones de los instintos, según una son "el factor que impulsa a la modificación y evolución" (MPP p.2.525). Sin embargo, Freud también reconoce en ellos una naturaleza conservadora, con la que entraría en contradicción, "que el fin de la vida fuera un estado no alcanzado anteriormente", el fin sería entonces "un estado de partida, que lo inanimado abandonó alguna vez y hacia lo que tiende por todos los rodeos de la evolución". Puede decirse entonces, que "la meta de toda vida es la muerte" (MPP. p.2.526).
El principio del placer sería entonces una tendencia, al servicio de la función de mantener la excitación del organismo, al nivel más bajo posible. Esta función formaría parte de la aspiración general de todo lo animado: "la de retornar a la quietud del mundo inorgánico"(MPP p.2.541).
Vemos, de esta forma, que la obsesión de repetición está, en última instancia para Freud, relacionada con el instinto de muerte.
No puede decirse que Freud y Deleuze estén en la misma línea de pensamiento respecto a la repetición. Como veremos más adelante, Deleuze le reprocha a Freud estar inmerso aún en las coordenadas del pensamiento representativo. Sin embargo, la conexión entre ambos es clara, ya que Deleuze utiliza conceptos freudianos en su pensamiento.
Deleuze habla de las síntesis pasivas, tanto del hábito como de la memoria, como sub-representativas (DR p.158). Esto hace pensar en el inconsciente de Freud. En el caso de la memoria, Deleuze supone la existencia del pasado puro, que no se identifica con los antiguos presentes. Freud al hablar de pasado, nos dice:
Sucede aquí muy frecuentemente, que se 'recuerda'
algo que no pudo nunca ser 'olvidado', pues nunca fue retenido ni llegó a ser consciente, y además, para el curso psíquico, parece totalmente indiferente que tal elemento fuera consciente y quedase luego olvidado o que no penetrase jamás en la conciencia (RRE p.1.684).
En el pensamiento de Deleuze es fundamental este magma sub-representativo, que como ya vimos , da lugar a la formación de yos larvarios, si pensamos en la primera síntesis pasiva del hábito, o a un yo que se encuentra "en el punto de unión de los dos círculos disimétricos que se recortan, el círculo de los objetos reales y el de los objetos o focos virtuales"(DR p.179).
Como antes se dijo, la obsesión de repetición surgía para Freud de los contenidos reprimidos del pasado, que volvían en forma de conducta repetitiva, en el marco de la transferencia.
El proceso de transferencia, es como las máscaras por las que se manifiesta la repetición en Deleuze. El paciente proyecta en el analista las imágenes reprimidas, y así las vive de nuevo.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre estas dos concepciones pues, como antes se ha dicho, para Freud, es la represión la que en principio estaría detrás de la obsesión de repetición. Deleuze nos habla, en cambio de objetos virtuales. Como hemos dicho antes, el pasado puro no se identifica con los antiguos presentes. Está formado por objetos virtuales parciales, que se desplazan. Se oponen a los objetos reales, como objetos de deseo, y son nouménicos; sólo se llega hasta ellos de forma problemática, sólo son conocidos como objeto de una búsqueda (DR p.182).
Si para Freud, la obsesión de repetición se explicaba por la represión, Deleuze nos dice:
Es debido a que la repetición necesariamente aparece disfrazada, en virtud del desplazamiento característico de su principio determinante, por lo que se produce la represión, como una consecuencia que afecta a la representación de los presentes (DR p.185).
Según esto, la repetición sería una instancia más profunda que la represión: "No se repite porque hay represión, hay represión porque se repite"(DR p.185).
Pero la diferencia fundamental entre Deleuze y Freud, que se deja traslucir en lo anterior, no es otra que la profunda adhesión de éste al pensamiento representativo. Para Deleuze, la concepción de la repetición en Freud, se encuentra subordinada a las exigencias de la representación, "desde el punto de vista de su realismo, de su materialismo y de su subjetivismo" (DR p.184). Es realista, porque todo ocurre entre presentes; materialista, porque en su fondo subyace un modelo de repetición bruta, como lo es la
vuelta a lo inanimado, que busca sobre todo el instinto de muente. Es subjetivista, por último, porque el antiguo presente y el nuevo, son considerados solamente, como representaciones del sujeto, sean éstas conscientes o inconscientes. Se trata siempre de un realidad "psíquica" considerada como originaria.
El subconsciente tiene para Freud una realidad claramente subjetiva. Desde el principio plantea una separación entre repetición y recuerdo. Mientras que la repetición es algo obsesivo, casi patológico, el recuerdo pone las cosas en su sitio. Hace volver a la situación originaria, tal como fue de verdad, aunque para ello, se halla tenido que hacer consciente lo inconsciente en aquel momento. No es una vuelta al pasado puro, sino el reencuentro con el antiguo presente. Frente a esto, en las síntesis pasivas de Deleuze, no hay más que sujetos larvarios, y los objetos virtuales que dan lugar a la repetición. La única forma de acceder al pasado puro es la reminiscencia erótica, muy diferente del recuerdo.
Como vimos al principio, Kant introduce la forma del tiempo, como una cesura en la constitución del sujeto. ¿Cómo podríamos hablar entonces, de la unidad de los procesos de conciencia en un sujeto, si para reconocerse como tal, ha de hacerlo en el tiempo?. La repetición tendrá que ir entonces más allá de las generalidades impuestas a la costumbre por el hábito, e incluso más allá de las particularidades de la memoria. El porvenir afirmará "el carácter incondicionado del producto por relación a su condición, y la independencia de la obra con respecto a su autor o actor"(DR p. 171).
El eterno retorno señala el límite extremo, en el que la línea recta del tiempo, vuelve a hacerse círculo, pero un círculo excéntrico, que afecta a un mundo de lo incondicionado, en el que se afirman lo desigual y lo excesivo (DR p. 200).
Aquí el eterno retorno presenta similitudes con el instinto de muente freudiano. Nos dice Deleuze: "Si el eterno retorno se halla en una relación esencial con la muerte, es porque promueve e implica 'de una vez por todas', la muerte de lo que es uno" (DR p. 201).
Thánatos aparece como el abismo en el que se precipita el tiempo, para destruir así, tanto el pasado como el presente. Pero la muerte no tiene aquí el sentido de retorno a lo inanimado, a lo inorgánico:
La muerte es, más bien, la forma última de lo problemático, la fuente de los problemas y de las preguntas, la marca de su permanencia, por encima de toda respuesta al dónde o al cúando, que designa el (no)-ser del que toda afirmación se alimenta (DR p. 201)

Freud descubre que la repetición está ligada al principio del placer. Si bien ésto es claro en algunos casos, plantea problemas en otros. En los juegos infantiles, por ejemplo, la obsesión de repetición y la satisfacción instintiva acompañada de placer, parecen estar claramente relacionados. Así mismo, en la primera síntesis pasiva, nos dice Deleuze, se produce placer ligado a la contemplación, como respuesta del yo contemplativo al problema planteado por la urgencia de la vida. La repetición de preguntas y soluciones da lugar a la costumbre. Para Deleuze, "se denomina placer al proceso, a la vez cuantitativo y cualitativo, que resuelve la diferencia" (DR p. 173). Puesto que en la repetición tiene lugar este proceso, ella sería el más allá del principio del placer.
Freud no vió que la diferencia estaba íntimamente ligada a la repetición. Entiende que la repetición está al servicio del principio de realidad, gracias a la represión, pero se ve en la necesidad de justificar, que la repetición pueda suscitar satisfacción por sí misma, como vuelta al pasado. En última instancia, el placer sólo puede venir, de la tendencia natural a volver a lo inanimado.
Para Deleuze, la contemplación de objetos virtuales, da lugar a una satisfacción narcisista, en la segunda síntesis pasiva. Las tres síntesis del tiempo, constituirían los tres "más allá del principio del placer": la primera síntesis daría al placer el valor de un principio empírico, al que se somete la vida psíquica; en la segunda aparece el carácter erótico del recuerdo, y en la tercera, por último, se descubre Thánatos, como lo sin fondo, situado "más allá del fundamento de Eros, y de la fundación del hábito" (DR p.200). Thánatos mantiene una particular relación con el principio del placer, que puede explicarse en las paradojas del placer ligado con el dolor. Sin embargo, se trata de hecho, "de la desexualización de la tercera síntesis, en tanto que inhibe la aplicación del principio del placer como idea directriz y previa, para proceder de seguido a una resexualización, en la que el placer no inviste ya más que un pensamiento puro y frío"(DR p.200).
CONCLUSION

Este trabajo pretende profundizar en el concepto de repetición, a través de dos autores. Esta concepto tiene un atractivo especial, por lo que nos atreveríamos a llamar su "contenido existencial". De poco sirve la filosofía, cuando se aleja de las profundas motivaciones humanas que la han producido. En este caso, se trata de la pregunta ¿qué fué del pasado?.
Deleuze nos abre a un pasado puro, en el que se mueven los objetos virtuales, a ellos se accede por la reminiscencia, y ésta produce placer.
El concepto de pasado puro, tomado de Bergson, es sumamente interesante, pues no limita el pasado a lo ya vivido, sino que lo enriquece con la experiencia posterior. Todo el pasado está contenido en un instante, y eso hace posible el juego entre las distintas series de los objetos virtuales; lo ya visto se mezcla con lo nuevo, y de esa forma de asimilar la diferencia, surge el placer.
Nuestra pregunta, de hacia donde va el pasado, estaría entonces mal planteada. El pasado no se aleja de nosotros, sino que tal como dice Bergson, "no percibimos prácticamente más que el pasado, siendo el presente puro, el imperceptible progreso del pasado que corroe el porvenir" (Matière et mémoire p.166)
El concepto de repetición, también tiene su importancia en un mundo sin Dios, en el que además hay que afrontar la pregunta por el futuro. Aquí Deleuze se vuelve hacia Nietzsche, y su concepción del eterno retorno. Según la visión de Deleuze, el eterno retorno lo es de lo incondicionado. Es la implantación del olvido, y por eso se parece tanto a la muerte. Deleuze no ve a ésta en sentido negativo, por el contrario, dice que está presente en todo lo vivo, como la forma última de lo problemático.
Para Freud, sin embargo, la muerte es la vuelta última a lo inanimado, a lo inorgánico. Podría ser uno de los "hombres superiores", que van a visitar a Zaratustra, porque para ellos, el lugar que antes llenaba Dios, ahora lo ocupa la nada.


LISTA DE ABREVIATURAS DE LAS OBRAS DE DELEUZE, Y FREUD CITADAS EN EL PRESENTE TRABAJO



DR (Diferencia y Repetición / G. Deleuze)
MPP (Más allá del Principio del placer / S. Freud)
RRE (Recuerdo, Repetición y Elaboración / S. Freud)

BIBLIOGRAFIA

-Bergson, H.(1987). Memoria y vida . (Textos escogidos
por Gilles Deleuze). (1ªreimp.) Madrid: Alianza.
-Deleuze, G.(1988). Diferencia y Repetición .(A. Cardín, trad..Madrid: Júcar. (Trabajo original publicado en 1969)
-Freud, S.(1972-1983). Obras completas 9 vol. (L. López Ballesteros, trad.).Madrid: Biblioteca Nueva.
-Martínez Martínez, F.J.(1987). Ontología y Diferencia : La filosofía de G. Deleuze. Madrid: Orígenes.
-Vázquez Fernández, (1989). Freud y Jung: exploradores del inconsciente.(2ªreimp) Madrid: Cincel



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