LAS CIEGAS MARCAS DE LA IRRACIONALIDAD EN LA SOCIEDAD PERUANA

Víctor Suárez Ilizarbe

Publicado el: 27/04/06


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Uno de los objetivos centrales de la siguiente comunicación, es abordar la “irracionalidad” como síntoma social actual de la sociedad peruana, que se manifiesta en todos los planos de nuestra cotidianidad y que es necesario debelarla e impugnarla para librarnos de estos males que nos oprimen. Testigo y víctima a la vez de estos hechos me pregunto por qué ocurren y si habrá alguna posibilidad de salir de esta vorágine que mina nuestra socialidad.


Si vamos a sobreponernos al poder social ?efectivo?, debemos antes romper el control famtasmático que ejerce sobre nosotros.
Slavoj Zizek

Una de las características del escenario político y social peruano es que éste se encuentra atrapado en dinámicas ?irracionales?, es decir, lógicas que atentan con nuestro deseo de afirmar la vida y la esperanza en el país. Nuestra posibilidad de ?imaginar una comunidad? donde no haya exclusiones ni privilegios es coactada por un orden perverso que instala en el sujeto la ilusión de la evasión excitante que lo lleva al vacío de su propia existencia. Nuestra subjetividad está recargada de imágenes que embotan nuestra conciencia y cortan toda posibilidad de construir sentidos colectivos para nuestras vidas. Es como si el lado oscuro de una sociedad enferma se expusiera obscenamente ante nosotros, no porque estuviese agazapado en la oscuridad, sino porque siempre estuvo ahí, ?afuera?, en toda su real crudeza.

Uno de los objetivos centrales de la siguiente comunicación, es abordar la ?irracionalidad? como síntoma social actual de la sociedad peruana, que se manifiesta en todos los planos de nuestra cotidianidad y que es necesario debelarla e impugnarla para librarnos de estos males que nos oprimen. Testigo y víctima a la vez de estos hechos me pregunto por qué ocurren y si habrá alguna posibilidad de salir de esta vorágine que mina nuestra socialidad.

Pero, vamos despacio y definamos ¿qué es lo irracional y cómo visibilizarlo? Muchos dirían que lo irracional es todo lo contrario a la Razón y a la racionalidad, es decir, a todo lo que el discurso de la ciencia ha canonizado desde la Ilustración hasta nuestros días, desde una posición de saber-poder, y legitimado como válido y prestigioso. De acuerdo, pero es más que eso; como dice Santiago López Maguiña (2004:1) refiriéndose al mismo concepto: ?los hechos...se nos aparecen como irracionales en la medida en que no se percibe de modo inmediato la lógica que los gobierna. Ante ellos, la primera reacción es de sorpresa, cuando no de desconocimiento?; y complementa Portocarrero (2004:1): ?lo irracional es lo que escapa de un sentido que reafirma el desarrollo de la vida. Es lo absurdo, lo
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? Este texto debe mucho a la lectura de los libros de Slavoj Zizek en Tempo, a Gonzalo Portocarrero, Marita Hamman, Santiago López Maguiña, gracias por la discusión de algunas ideas para la redacción de este texto, a Juan Carlos Ubilluz agradecerle su atención por la lectura y correcciones al mismo.
Siguiendo a Zizek definiremos un síntoma social como: ?una formación significante particular , ?patológica?, una ligación de goce, una mancha inerte que se resiste a la comunicación y a la interpretación, una mancha que no puede ser incluida en el circuito del discurso, de la red de vínculos sociales, pero que es al mismo tiempo una condición positiva de ella? .(Zizek, 1992: 12)
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contraproducente, lo insensato. La emergencia de lo irracional tiene que ver con la desproporción de la criatura humana, su hambre de excitación, y, de otro lado, con la insuficiencia de los sentidos más convencionales?; así, diremos en una interpretación libre de Zizek, que lo irracional estaría emparentado con lo Real , que irrumpe en nuestra subjetividad para condensarlo en un goce que convierte en mortal para nuestra existencia.

Otra pista para definir lo irracional, nos la da Freud, quién, en 1929 en su texto El malestar de la cultura, acuñó el concepto de pulsión de muerte como una perturbación constante del sujeto en su intento de insertarse en la cultura, lo cual lo condena a vivir en permanente conflicto consigo mismo y con los demás. Posteriormente, este concepto, como afirma Araujo (1999-290), será reelaborado por Lacan en el concepto de goce, el cual no es certeramente un placer, sino:

... una experiencia de satisfacción, que cuando no esta ligada a la ley y al amor se trasmuta en una excitación desequilibrante, mortífera. El goce se convierte entonces en un sustituto del sentido, en un intento de llenar el vacío de la existencia sobre la base de abandonarse a una impulsividad ciega. Satisfacer la pulsión descarriada se convierte entonces en un fin en sí mismo (Portocarrero: 2004:1).

En las siguientes líneas, me apoyaré en estos conceptos para ensayar algunas ideas que permita claridad en la comprensión de estos hechos.

Entre el pesimismo y el cinismo rampante

Abordar lo irracional es un desafío doble; por un lado, esta el propósito de develar los fantasmas que nos llevan a la parálisis y la inacción con el fin de señalar una salida terapéutica a este impasse, y por el otro, el esfuerzo de ofrecer algunas pistas e intuiciones de una ?cartografía cognitiva? que nos permita reflexionar adecuadamente sobre la intersección entre lo individual y lo grupal, clave para el ?impulso utópico? muy venido a menos en estos tiempos. La problemática es amplia y compleja al mismo tiempo, porque se manifiestan en las fronteras de una premodernidad que no acaba y una modernidad que nunca llega al país, una transición permanente que se prolonga en el tiempo indefinidamente. Por lo tanto, lo que sigue, son imágenes de estos desatinos en nuestra caótica realidad.

El papel del sujeto dentro de la modernidad siempre ha sido una preocupación importante en los trabajos de Freud, en los cuales se pregunta insistentemente ¿por qué el hombre tiene la tendencia a ?destruir y destruirse a sí mismo?? Freud plantea un concepto
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?El término de lo ?real? viene a desplazar a otros vocablos que a esta altura oscurecen más de lo que iluminan. Me refiero a elaboraciones como esencia, estructura, noúmeno, fundamento. El término real comparte con sus antecesores el hecho de apuntar a lo no evidente pero definitivamente actuante. No obstante, nos permite pensar ?eso? como ligado al cuerpo, a lo social, a lo histórico y a lo individual. No como algo fijo, sino pulsión actuante?. (Las 14 tesis sobre lo real. Portocarrero: 2004: 1)
?Vale aclarar que Jameson considera la cartografía cognitiva como la mejor manera de praxis que queda; alegoría que concluye en la propuesta de una estética del trazado de mapas cognitivos: ?...Una cultura pedagógica que trate de proporcionarle al sujeto individual un nuevo y más elevado sentido del lugar que ocupa en el sistema global?. Tundaca Luis ?Comentario del libro Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo de Frederic Jameson y Slavoj Zizek. 2003, en www.lacan.com
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que nos parece sugerente para la reflexión de nuestros políticos y grupos de poder, el de pulsión de muerte, concepto que él define como ?la tendencia inconsciente del sujeto a repetir una y otra vez la misma situación penosa? . Esta tendencia anula toda posibilidad de construir una comunidad porque se insiste en la ?repetición de fracasos? que nos lleva al vacío insondable del pesimismo, actitud claramente tanática en nuestras clases dominantes y letradas desde los tempranos días de la República, como lo afirma Basadre en su celebrado texto, Perú: problema y posibilidad, una exégesis de nuestras desgracias nacionales de plena vigencia hoy.

Parafraseando al ilustre historiador, Méndez afirma: ?Lo cierto es que el pesimismo, en cualquiera de sus vertientes, suele conllevar un rechazo y desprecio por lo propio, por el país en general (por insalvable), y se refugia, como contrapeso, en la admiración de ?lo otro?, lo extranjero, lo que se presume sí llegó a ser lo que nosotros no podemos (¿no pudimos?) ser?. (Méndez 1992: 8) (ver también al respecto (Chocano 1987). Este sentimiento sigue siendo dominante en las poblaciones más jóvenes del país desde principios de los años ochenta, cuando empiezan las fuertes emigraciones al extranjero. Desde esos años la tasa de la emigración se ha mantenido alta; en la última encuesta de la Universidad de Lima, se señala que un 69,9% de jóvenes admite su deseo de abandonar el país , cifra realmente desalentadora que contradice sin atenuantes a quienes afirman que, debido a las ?bondades? de la globalización, estaría ?emergiendo el nuevo país de los Quispes y Mamanis?. Debemos hacer memoria que esta misma monserga se sigue repitiendo desde hace 30 años y no se vislumbra hasta ahora dicho aserto.

Lo que afirma esta ?sociología al paso? es preucupante, porque si casi un 70% de los jóvenes de este país pretende buscar mejores horizontes en el extranjero, nos preguntamos ¿qué proyecto de país se puede levantar con el resto de jóvenes que queda, si este deseo fuera una realidad? No es difícil advertir que este gran porcentaje de jóvenes no quiere saber nada con el país. La familia, la sociedad y el Estado, no les garantizan un lazo social seguro y equilibrado para su desarrollo; por el contrario, sus posibilidades y alternativas se van cerrando dramáticamente y su frustración los conduce a entronar en su conducta el odio a su entorno. De no lograr sus objetivos de irse, estos jóvenes tendrán que sobrevivir en la informalidad y su desesperaciòn los predispondrá a insertarse en los negocios ilegales: narcotráfico, contrabando, prostitución o en las bandas juveniles que asolan no sólo las grandes ciudades sino el interior del país.

Si estas almas ingenuas siguen creyendo en el supuesto éxito del emporio manufacturero de Gamarra, les diremos que ?eso ya fue?. Desde hace varios años estos empresarios provincianos vienen luchando a brazo partido con las mercaderías chinas, las cuales han puesto por los suelos los precios de la producción manufacturera y condena a muchas empresas informales a la bancarrota. La idea de que el ?modelo Gamarra? y el ?capitalismo popular? que nos vendió Hernando de Soto son las puntas de lanza del desarrollo nacional, hoy nos suena a broma de mal gusto. Lo Real del capitalismo global ha hecho trizas estos intentos. Ahora, este capitalismo procura no tener patria ni un centro, es
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Marcelo Barros, ?La Pulsión de muerte, el lenguaje y el sujeto? (1996, Ed. El Otro, Pg. 16.
Fuente: Grupo de Opinión Pública Universidad de Lima. Aplicación: 9 al 11 de agosto 2004, diario la República
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?flotante? y especulativo. Y a nivel de nuestra subjetividad, el ?imperativo categórico? es el goce, que se manifiesta en diversos síntomas, como la violencia desbocada, el pesimismo, la depresión, la corrupción, es decir, somos presos de irracionalidades galopantes que, en muchos casos desconocemos su origen y no sabemos como salir de ellos.

La propuesta de Freud nos permite comprender que ?lo que se repite es siempre el fracaso del propio sujeto, y que la pulsión de muerte se manifiesta mucho más en el mal que el individuo se hace a sí mismo que en el que puede inferir a los otros? . Como lo señala Marita Hamman, cuando cometemos un acto de maldad a nuestro semejante, esta misma maldad nos retorna inevitablemente, ?lo que no puede elaborarse en lo simbólico, en la representación, eso que ya no tiene palabra, se hace escuchar de todos modos en lo real: en el acto mismo. Este mecanismo suele recibir el nombre de forclusión: rechazo, repudio. El pasaje al acto intenta, a través de su impacto en lo real, resolver lo que angustia, lo insoportable? .

Así, el típico transgresor que antepone sus intereses individuales a los de la nación, no se da cuenta que su actitud retorna tarde o temprano en lo real. Ejemplo de este hecho, son la dupla Fujimori-Montesinos, y toda la red mafiosa encarcelada. Como lo afirma Juan Carlos Ubilluz el cinismo y la pendejada ?funcionaban como el sine qua non del orden fujimontesinista . Fujimori y Montesinos encarnan al cínico y el pendejo, pero hay muchos otros ejemplos: desde el encumbrado personaje hasta el buscavidas común y corriente. El cínico, es el caso típico del ?congresista lobbista? que no da cuenta de sus actos a sus electores y se dedica a atender sus asuntos privados. Por su parte, el pendejo, generalmente no tiene poder y se hace desde abajo, es más popular y trepador. Ejemplo de esta personalidad es el empresario ?emergente? que hizo fortuna a base del narcotráfico, fundó una aerolínea comercial y, en su afán de monopolizar el rico mercado aereotransportista, trajo abajo sospechosamente las tarifas de los pasajes, con la consiguiente quiebra de muchas firmas competidoras. A pesar de que la maniobra fue tan evidente y descarada, las autoridades del ramo no se pronunciaron; este despropósito no hizo más que aumentar la desconfianza en el público, aunque paradójicamente acabó apoyando a dicho personaje. No es ningún secreto que el vocablo ?pendejo?, utilizado popularmente, designa casi un cumplido, una justificación, una secreta admiración a quien sabe y puede transgredir la ley.

Arguedas y el suplemento de la ley

Entre los días 25 y 28 de junio fueron exhumados ilegalmente los restos de José María Arguedas para trasladarlos a Andahuaylas, su lugar de nacimiento. Este vejamen ha sido cometido por los integrantes del Club Andahuaylas en complicidad con algunas autoridades departamentales y de la Beneficencia Pública de Lima. Los conjurados de este latrocinio justifican su acción con el argumento de que están cumpliendo los deseos de Arguedas, cuyo último pedido habría sido ser trasladado a la tierra que lo vio nacer. Pero revisando
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Idem Pg. 16
Hamman Marita ?La masacre de Madrid: ¿Qué suerte de acto político es el terrorismo? (Separata alcanzada por la autora a Tempo, marzo- 2004).
Ubilluz Juan Carlos ?El Sujeto criollo y el fujimontecinismo (Separata-Tempo 2003, inédito)
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toda la documentación al respecto y conociendo la obra completa de José María, no encuentro ese pedido post morten.

Está claro que en esta actitud reprobable no ha existido respeto a su memoria, sólo una utilización mezquina de sus restos. Esta transgresión cometida por los integrantes del Club Andahuaylas se ha hecho en el típico estilo del ?cínico y el pendejo? del que hablamos más arriba. Dicho de otro modo, estos señores ignoraron las normas del Código Civil y desconocieron la opinión de su viuda Sybila Arredondo. Se sirvieron de la impostura para hacer saber a la sociedad que su actitud es plausible y digna de elogio. Sin embargo, la actitud de estos señores tiene motivaciones más oscuras, cuya manifestación más clara es la satisfacción de un goce en el escándalo y la figuración causada por el mismo acto. Se trata de ?Abogados? acostumbrados a sacarle la vuelta a las normas más elementales en beneficio de intereses mezquinos, muy propia del gamonal provinciano, ambos personajes a los cuales Arguedas fustigó en su obra con mucha dureza.

Qué paradoja: mientras los restos de Basadre llegaban con bombos y platillos a su tierra natal, los de Arguedas lo hacían a la ciudad de Andahuaylas, dando un espectáculo penoso y bochornoso en todos los medios. Sorprendentemente, este acto ha dividido en dos bandos a la opinión pública, a favor y en contra. La pregunta al respecto sería, ¿por qué tanta gente apoya este acto a todas luces ilegal? En mi opinión, la respuesta es que, en nuestra sociedad, no existe una ley consensuada y legítima a la que todos debamos respetar por igual. Lo que existe es más bien el suplemento obsceno de la ley, un guión tácito, nocturno, que acompaña como una sombra a la ley pública. Este suplemento es una suerte de ?código rojo? que induce al sujeto a violar las normas explícitas de la comunidad a la vez que cohesiona libidinalmente a esta última en una transgresión no reconocida, solapada (Zizek:1999:75).

Volviendo al caso de Arguedas: cuando la comisión ?pro-traslado? de los restos de Arguedas se tropezó con la objeción de su viuda, optó por acudir al ?codigo rojo? de la ley pública, es decir, a esa ?ley más allá de la ley?, a ?su suplemento obsceno?, consiguiendo con ello la condena de unos y el apoyo de otros. Comportamientos como estos nos motivan a seguir escribiendo sobre lo irracional y tratar de aclarar lo aparentemente inexplicable.




La televisión o la máquina de los dioses

Siguiendo las coordenadas teóricas explicitadas más arriba, quisiera explorar ahora la irrupción de lo irracional en un lugar de enunciación : el discurso televisivo y su función paradójica en nuestra sociedad. Durante casi medio siglo desde su creación, la televisión peruana ha pasado por muchas etapas: durante los años cincuenta fue pionera de la
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?Por esta categoría ?lugar de enunciación- hago referencia al contexto histórico de la enunciación y al conjunto de determinantes sociales que estructuran la condición social del enunciante. En mi opinión, ambos condicionantes (contexto y posición) marcan buena parte de la identidad de todo discurso y son fundamentales para conceptualizar mejor la intervención política de la cultura?. (Vich Víctor, 2002: 10)
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modernización del país, luego fue intervenida y autorregulada en el gobierno de Velasco, y en los años noventa fue políticamente sobornada por la mafia fujimontesinista. A partir del gobierno de Toledo vemos que continúa, en su interior, una disputa sórdida de diversos grupos empresariales por su control.

En el ?Acoso de las fantasías? Slavoj Zizek, empieza su texto afirmando que en estos tiempos de globalización, los antagonismos que nos descentran son las imágenes audiovisuales de la massmedia, esta inundación de las imágenes seudoconcretas, son los procesos que estructuran, en la práctica, nuestra experiencia vital. Y seguidamente, nos cuenta una situación limite que puede aturdir nuestra conciencia y perder para siempre nuestra tranquilidad: ?Imáginémonos -afirma- en la situación común de los celos: repentinamente me entero de que mi compañera ha tenido una relación con otro hombre. Bien, no hay problema, soy racional, tolerante, lo acepto...; pero entonces, irremediablemente, las imágenes empiezan a abrumarme, imágenes concretas de lo que hacían (¿por qué tuvo que lamerle precisamente ahí?, ¿por qué tuvo que abrir tanto las piernas?, y me pierdo, temblando y sudando, mi paz se ido para siempre. Este acoso de las fantasías del que hablaba Petrarca en Mi Secreto y estas imágenes que nublan nuestro razonamiento son llevados hasta sus últimas consecuencias por los medios de comunicación audiovisuales modernos?. (Zizek: 1999-9).

La televisión, parafraseando a Deleuze-Guattari, es una máquina deseante que corta imágenes y fluidos, ?maquinas deseantes donde la producción está atravesada por el deseo, de la misma manera que el deseo por la producción, así es inconcebible separar producción de deseo y deseo de producción? . La televisión es una permanente fábrica de ilusiones y sueños, una máquina deseante que se ?engulle y come todo?. La realidad misma es absorbida para devolvernos ?su? propia realidad y su propia ?verdad? en la forma de espectáculo, de diversión, de ocio. Como ha dicho un estudioso de la televisión, ?El problema no es que la televisión nos dé temas entretenidos, sino que nos presenta todos los temas como entretenimiento.?(N. Postman, 1990: 112, citado por Ferrés y Prats, 2000:21).

La televisión es hoy omnipresente, sus cámaras penetran los espacios privados y públicos. Así, pasamos de simples espectadores a actores involuntarios de historias inverosímiles, convirtiéndonos, en muchos casos, en simples marionetas de un gran espectáculo donde los hilos son conducidos por manos expertas. Por la pantalla televisiva vemos desfilar hoy: ?políticos-estrella, periodistas-estrella, jueces-estrella, hombres de negocios-estrella... y donnadies-estrella. Hay personas que aparecen en la televisión porque son famosas y personas que son famosas porque aparecen en la televisión. La exhibición se ha convertido en requisito indispensable para alcanzar el éxito y la fama.? .

En clave zizekeana entonces podemos postular que la televisión es un nuevo Amo, el ?roba goces por excelencia?; frente a la ?declinación del padre? , tenemos un nuevo ?padre? consentidor, y enérgico a la vez, que nos puede llevar a la enajenación mortífera, a
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López Maguiña (separata Tempo, 2004), en Comentario al Anti Edipo de Deleuze-Guattari
Ferres i Prats Joan , Educar en una cultura del espectáculo, Ed. Paidos, 2000. Pg. 22
?...es decir, a la falta de una autoridad legítima que pueda representar un modelo de identificación, una encarnación de la justicia?. Portocarrero Gonzalo ?Rostros criollos del mal? Pg. 123
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la alienación en una puesta en escena donde todo es virtual y real al mismo tiempo. Si la televisión es producto de nuestra corrupta y caótica realidad, y nos instala en un orden fantasmático que alimenta nuestro narcisismo, de igual manera podemos decir que ella puede ser parte de nuestra propia liberación; no por ello debemos desconocer que en la televisión y en el cine se crean algunas utopías que nosotros en la realidad ya no podemos imaginar. En una reciente entrevista, Zizek dice lo siguiente al respecto de Hollywood y sus películas de catástrofe: ?Veamos lo que ocurre en Día de la Independencia y en la Tormenta perfecta. En la primera frente a la amenaza de unos extraterrestres que quieren dominar el mundo, norteamericanos, árabes y judíos se unen en una tarea común. Por su parte, en la película que protagoniza George Clooney tiene como base la solidaridad entre los integrantes de un grupo de trabajadores manuales, al estilo antiguo, en un pequeño barco pesquero, para hacer frente a una tormenta en alta mar. En ambos casos el mensaje es triste: hoy en día hay que imaginar una catástrofe para que la solidaridad sea posible entre los seres humanos.? .

Esto mismo lo vimos hace poco en nuestra televisión peruana a partir de un canal privado, el canal N, el único que estableció una corriente de opinión muy fuerte contra el gobierno corrupto de Fujimori. Desde la captura de la televisión por la mafia fujimontesinista, ésta se convirtió en una maquinaria bien aceitada de la impostura y el simulacro. La mayoría de canales abiertos fueron sostén y aliado de la misma; sin embargo, sus garras no llegaron a apoderarse de este canal de señal cerrada con una limitada audiencia. Paradójicamente, canal N nos permitió advertir las entrañas de la corrupción del poder político y financiero del país, para no hablar de su ?tesoro más íntimo?, es decir, de su goce obsceno en la corrupción. El impacto de canal N en la juventud fue decisivo para su movilización beligerante, que a la postre seria el inicio del fin del fujimorismo. Nuestra economía libidinal atrapada por la astucia de un régimen al margen de la ley encontró en esta emisora su cause hacia la indignación y la protesta.

Ahora bien, al margen de las intenciones de sus propietarios o de sus pactos con los grupos de poder, existe una fuerza más poderosa que influye en la política de las empresas televisivas, el mercado global. La forma en que los diversos programas políticos de la televisión comunican las acusaciones de corrupción en los altos círculos de poder del gobierno de Toledo, nos da la certeza de que estamos asistiendo a un espectáculo muy bien montado que obedece a los imperativos del rating. No hay programa exitoso que no se adecue a la ?dictadura del rating?, pues es de él que depende su sobrevivencia o su cancelación.

Por ello, no es casual que, cada semana, dichos programas publiciten a página entera en los periódicos de la capital, los niveles alcanzados en el ranking de sintonía. La obsesión diaria de espectacularizar la corrupción es hoy tema predilecto de los medios de comunicación, como si no hubiera otro tipo de noticias en la coyuntura. Claro, el ?negocio? de los medios consiste en emitir las noticias más escabrosas, con altas dosis de sexo, violencia y morbo, elementos de probada efectividad para alcanzar el pico de la popularidad. Importa poco si estos programas dañan honras o se equivocan, lo importante es que la gente ?goce? y su atención esté dirigida a la autocomplacencia, muy lejos de su
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Www.Lacan.com Zizek: El cine, espejo de censuras e ideologías, Pg. 4
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realidad. Mientras la televisión sigue ?ahí mirándonos?, hay quienes han planteado que una de las formas de librarnos de ella es ?apagándola?, como afirmó alguna comunidad letrada, pero está demostrado que esa medida nunca ha sido una solución. La televisión nos interpela a seguir viéndola porque en esos flujos y cortes de las imágenes podemos encontrar la ilusión que permita ?atravesar? el espacio del ?núcleo traumático? que nos perturba.

Nos preguntamos si el programa de Cecilia Valenzuela ?la Ventana indiscreta? responde más a la actitud ?narcisística insatisfecha? de su conductora o al compromiso ético que todo buen periodista debe tener como bandera. ?Chichi?, como la llaman, a sabido granjearse cierta popularidad de periodista díscola para diversos gobiernos de turno. Pero, sin embargo, también, es proclive ha armar los llamados ?destapes? periodísticos, sin mayores evidencias que la sostengan y no pasan de ser meros ?escándalos? que gratifica a su insaciable exhibicionismo en detrimento de verosimilitud que todo periodismo de investigación debe procurar. Con un olfato para las noticias comprometedoras, no tiene el menor rubor en internarse en las profundidades del ?goce ilegal? de diversos personajes, pero en vez, de darle profundidad y sustento a los mismos, se apresura a sacarlos al aire, perdiendo una valiosa oportunidad de que estas denuncias sean contundentes.

En cada programa la vemos denunciar con mucha vehemencia a los transgresores de la ley de este gobierno y causar la permanente desazón y desconcierto en la clase política. Desde hace un tiempo, el Tribunal del Consejo de la Prensa Peruana, le pisa los talones y ha sancionado su programa debido a la forma poco ética de denunciar sin mayores pruebas. En un alarde de soberbia y de creerse infalible, hace caso omiso a los pronunciamientos del Tribunal, y al contrario, clama, que atentan contra la libertad de expresión y estar coludido con el gobierno de Toledo. Pero esto, no la amilana y vuelve agresiva cada domingo con más ?destapes? comprometedores del entorno familiar del Presidente y sus socios. Hace poco, en una recepción en la embajada de Israel, la señora Karp increpó con improperios a Baruj Ivcher, dueño del Canal 2, sobre estas denuncias, y la respuesta del empresario ofendido fue a través de la ?Ventana indiscreta? con más revelaciones sobre la forma torpe como los hermanos del Presidente, encaramados en diversos sectores del Estado, estarían haciendo grandes ?negociados?, al extremo que ha levantado la tesis de que estaríamos frente a una ?mafia? con las mismas características del régimen anterior. Por lo tanto, el mandatario seria vacado de su cargo por ?incapacidad moral?, como lo señala la Constitución.

Muchos analistas han hecho notar esta exageración y uno de los Procuradores Anticorrupción ha señalado que ?comparando con la mafia fujimontesinista, estos solo serían unos ?escaperos? unos ?carteristas? de poca monta?. Nosotros agregaríamos que las transgresiones de la familia del Presidente se deben más a un impulso a ?ganarse alguito? que a una bien montada red delincuencial; de allí, la patética torpeza en que incurren sus integrantes, quienes son casi siempre descubiertos infraganti por los medios. No obstante, las denuncias de los medios parecen responder más a estabilizar el régimen que ha subvertirlo, que es de lo que se trata. Se nota que sus intenciones se reducen a la vieja consigna de que ?algo cambie para que no cambie nada?. No vemos una actitud sincera del periodismo que pueda ayudar a develar la ?escena fantasmática? en la que nos encontramos.


Conclusiones o como atravesar la fantasía social

Entonces, recapitulando las ideas expuestas en este ensayo, debemos convenir que la irrupción de lo irracional en la sociedad peruana se ha acentuado vertiginosamente desde los años noventa hasta el presente, y que se manifiesta en todos los planos de la vida pública y privada de la gente. La movilización ciudadana para revertir el orden mafioso instaurado la década pasada no cuajó en la posibilidad de ?refundar? la política o crear núcleos emancipadores que permitan atravesar la fantasía del proyecto neoliberal. Como hemos demostrado, su dominio sigue siendo hegemónico y perverso a la vez, rompiendo todo lazo de comunidad e implantando un ?darwinismo social? que afianza al ?sujeto criollo transgresivo? y sus dos criaturas ?el cínico y el pendejo-, quienes tensionan dicha socialidad, y crean una ?escena fantasmática? que asegura su propio goce en desmedro de la nación.

Poner en cuestión y visibilizar estos hechos irracionales que transgreden las mínimas normas de convivialidad, supone, en primer lugar, develar este velo fantasmático en la que está encapsulado nuestras fuerzas de cambiar esta situación. En segundo lugar, nuestra crítica apunta, siguiendo a Lacan, hacia el atravesamiento de la fantasía social con el fin de liberar nuestra subjetividad del gran Otro neoliberal. Sólo así podremos simbolizar la singularidad de nuestro deseo. En El Sublime objeto de la ideología, Zizek toma como ejemplo la película de Hitchcock La Ventana indiscreta para ilustrarnos este acto trascendental. Según Zizek,: ?...la ventana por la que James Stewart, lisiado y confinado en una silla de ruedas, mira siempre es evidentemente una ventana-fantasía -su deseo está fascinado por lo que él puede ver a través de la ventana. Y el problema de la infortunada Grace Kelly es que, al declarársele, actúa como un obstáculo, una mancha que altera la vista de él a través de la ventana, en vez de fascinarlo con su belleza. ¿Cómo logra ella finalmente ser merecedora de su deseo? Ingresando literalmente en el marco de la fantasía de él; cruzando el patio y apareciendo en ?el otro lado?, donde él puede verla a través de la ventana. Cuando Stewart la ve en el departamento del asesino, su mirada se fascina de inmediato, la codicia, la desea: ella ha encontrado su lugar en el espacio-fantasía de él. Esta seria la lección ?chovinista masculina? de Lacan: el hombre sólo puede relacionarse con la mujer en la medida en que ella entra en el marco de su fantasía?. (Zizek 1992:164) (el subrayado es mío).

La transgresión a la ley se debe a que hay un orden social que lo permite y lo fomenta y nos instala en la ilusión perversa de que no puede haber un mundo mejor. Subvertir este orden supone por ello liberarnos de las ?infelices criaturas? del cínico y el pendejo y de estrechar lazos con los que más sufren las iniquidades del sistema. Esto implica pasar de la simple transgresión del sistema a la subversión de la vida cotidiana y de la política en general. Para ello, será necesario proponer, una ética del deseo, y no una terapéutica técnica como la que propone la Ciencia para enfrentar el sufrimiento del hombre. Recordemos que Freud ?concibió a la ética como un remedio, un ensayo terapéutico, y no como una moralidad en la cual el hombre se satisface en el sufrimiento? .
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Bernal Hernando (1999: 16-17) EL OTRO SABER...
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Por último, debemos arriesgar a proponer también una violencia ética, como lo hace Zizek en una de sus últimas publicaciones. Y esto con el fin de enfrentar al acoso irracional del neoliberalismo, el cual fomenta la ?permisividad irrestricta? en la cual pululan los cínicos y los pendejos. Así, la propuesta de una ?violencia ética? consiste ?en someter a crítica los mandatos éticos que nos ?aterran? con la brutal imposición de su universalidad...? y convertirnos en ?despiadados censores de nosotros mismos? . Así, liberados de las pesadas cargas de nuestra existencia, podremos ubicarnos mejor en nuestra sociedad y seguir proponiendo algunas claves para nuestra liberación.

Bibliografía

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(2004) Consideraciones sobre lo irracional (separata Tempo)

Ferrés i Prats Joan (2000) Educar en una cultura del espectáculo. Madrid. Ed. Paidos.

Vich Víctor (2002) El Caníbal es el Otro. Violencia y cultura en el Perú contemporáneo. Ed. IEP

Zizek Slavoj
(1992) El Sublime objeto de la ideología. Madrid. Ed Siglo veintiuno

(1999) El Acoso de las fantasías. Madrid. Ed. Siglo veintiuno

(2001) El Espinoso sujeto. El centro ausente de la ontología política. Bs.As.
Ed. Paidos.

(2004) Violencia en Acto. Conferencias en Buenos Aires. Bs.As Ed. Paidos

(2004) El cine, espejo de censuras e ideologías, en www.lacan.com



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