Delito y Droga

Lic. D'Eramo y Lic. Coria, Córdoba-Rio IV. Argentina

Publicado el: 2002-05-03


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Trabajo de investigación. Para ser presentado en el "PRIMER CONGRESO DE PREVENCION Y ASISTENCIA DE LA DROGADEPENDENCIA". Realizado por las Licenciadas Liliana D'Eramo y Marcela Coria, Psicólogas del Establecimiento Penitenciario N° 6 de Río Cuarto.



Marco Referencial. Introducción.



La idea de este Trabajo Teórico parte de nuestra practica cotidiana dentro de una Institución de Seguridad; donde al igual que en la Sociedad el problema de la Droga es preocupante, más aún cuando se lo asocia al delito.
Nuestra intención es compartir interrogantes más que aciertos, en el abordaje de esta problemática.

Cuando pensamos en el titulo, que relaciona delito y droga, por lo general lo asociamos a los aspectos más conocidos de esta realidad: Narcotraficante (empresario de la comercialización de la droga); el Narco-consumidor (distribuidor por la necesidad de obtener droga), y otro que hace al consumo de droga ( más específicamente psicofármacos) dentro de la Institución Penitenciaria.

Nosotras pretendemos incluir otro nivel de análisis, que parte de la observación clínica, y que hace referencia a una realidad igualmente preocupante: el sujeto que ha transgredido la Ley, en donde el abuso o adicción a la droga es un síntoma más dentro de una patología más completa, en la que juegan otras características que trataremos de explicitar.

Las preguntas que nos planteamos como Equipo de Salud son:
- Podemos considerarlos adictos o tienen otra patología...
- Cual es la posibilidad de Tratamiento de su adicción dentro de una Institución de Seguridad..

- De que manera se puede implementar este Tratamiento..

DESDE DONDE CONCEPTUALIZAMOS LA ADICCION...



La adicción es un hecho clínico, un observable del modo de conducirse de determinado individuo. Aparece superpuesta a las distintas estructuras, que una nosografía establece en un intento de ordenamiento distributivo. Vale decir que la adicción no es factible de ubicar dentro de lo que habitualmente se designa como cuadro. Encontramos en la clínica cotidiana, adictos que pueden encasillarse en los moldes que intentan cubrir la problemática mental (neurosis, perversiones, psicopatías), en tanto no parece ser tan habitual su observancia en patologías desestructurantes, aunque estos llegan a resultar la estación terminal del viaje emprendido por el sujeto. Es lamentablemente, en este momento cuando llega a la Institución, realizando a través del delito lo impensado por el sujeto. La droga es un elemento más dentro de esta desestructuración, siendo su mundo interno una muestra de la falta.

El objeto -la cosa externa- de la adicción, es contingente, asentándose su eficiencia en la significación de la cual está investido para y por el sujeto.
Acordamos con "Zoroastro", cuando dice que..."Las virtudes positivas o negativas no están en el objeto, sino en quien lo crea, en el sujeto que lo usa. Si como centro del problema colocamos los objetos, nuestro problema reforzará las adicciones, por más controles o mejores intenciones que dispongamos..."..."El objeto es en parte la imagen que el sujeto se fabrica de su Yo"...,..."Es el hombre que transforma los objetos en letales por su uso y abuso, contribuyendo activamente a su propia destrucción...
No es más ni menos que un mero representante posibilitador de la ilusión del retorno a una relación simbiótica (camino regresivo del deseo en búsqueda de un imaginario perdido), en tanto la vinculación adictiva con ese objeto hace las veces de lugarteniente de una relación otra. Constituyendosé la droga en un intento fallido de llenar el vacío.
En tanto no hay significante que refiera lo Materno, no se consigue anular el significado, no se lo pierde, no hay duelo posible. Apareciendo así la adicción como representante de la Compulsión a la Repetición; necesidad constante de repetir el duelo, en una seudo-superación. Compulsión que se traslada a todas sus relaciones vinculares, de trabajo y de la transgresión. Lo que lo asalta al sujeto de modo abrupto, aún con periodos cortos de consumición, yendo de un uso a una dependencia.

Observando la conducta adictiva tanto podemos señalar el imperativo de retorno a la satisfacción primaria, cuanto al intento de una salida -fallida en múltiples casos- de esta prisión seductora, anhelada y temida.
En esta lucha se debate el adicto:

- la atracción de la mítica satisfacción...

- o el intento de huida por un camino que a poco de andar
demuestra ser no más que el de "Las Ruinas Circulares".



La practica diaria nos muestra que los síntomas tienen dos caras:



- UNA CARA SIGNO : aquello que el sujeto sufre, de lo que se queja y a la cual le da una explicación, brindándole de este modo un sentido...
- Y UNA CARA SIGNIFICANTE : aquello que resiste todo sentido, que funciona por sobre las explicaciones que se dan.


Es así, que la adicción puede entenderse como el cambio de objetos externos, en un intento desesperado y fallido de concluir con una situación de sometimiento interior que lleva por el camino de la muerte.
Drogarse no produce beneficio, es malo para el organismo. Pero es bueno para la búsqueda de placer o la destrucción.

Esclavitud la del adicto (sin palabra) condenado a repetir en el intento siempre fallido de re-construir, lo que nunca tuvo en realidad.
Complementando lo hasta aquí expuesto, la clínica, nos permite observar, que el sujeto adicto, es un sujeto emocionalmente empobrecido, con dificultades para establecer vínculos; siendo el manejo de la realidad deficitario y por momentos indiscriminado en la diferenciación yo , no-yo.
Recurre a la mentira, el engaño, la negación y la omnipotencia narcisística, con el objeto de reparar la realidad mágicamente, haciendo esto que el Yo retorne a estadios de puro placer.

El manejo psicopático que realiza en las entrevistas, marca también su inestabilidad afectiva; lo que interfiere el vinculo terapéutico, ya que las dificultades para conectarse con su realidad hacen que recurra constantemente a la negación de lo que le resulta doloroso. No pudiendo asumir su realidad intrasubjetiva, familiar y de relaciones. Volviendo a la conceptualización de la adicción, como un intento fallido de elaboración de lo conflictivo, su discurso y modo de actuar oscila entre periodos de pasividad, angustia y reconocimiento de la falta; contrastando con periodos de agresividad y desplazamiento de la culpa en los otros (sociedad, familia, Servicio Penitenciario, Psicólogas, etc.)

Como ya lo hemos explicitado, a nivel de la constitución de la personalidad, se observa un abanico de estructuras psicopatologicas, siendo el punto en común, un precario nivel de estructuración psíquica, y/o un funcionamiento deteriorado.

El contexto en el que se enmarca esta estructuración, nos habla de experiencias infantiles traumáticas, en donde la ausencia o carencia de contención afectiva es evidente. En algunos casos se ha detectado experiencias de violencia, y hasta de abusos sexuales; situaciones que no han sido elaboradas, cargando con la culpa subyacente.

Sus modos de relación son ambivalentes y dependientes, con ciertas características simbióticas. Lo que es trasladado también, al vinculo terapéutico. Esta realidad terapéutica es la que vivimos en la Institución, con los adictos. Queda claro que esta, está cargada de contradicciones y dificultades. Limitando las posibilidades de trabajar núcleos conflictivos profundos, por la incapacidad institucional de contener esta problemática.
En la Institución en estos momentos, encontramos un numero elevado de casos, el que se acrecienta constantemente.

Estos internos generalmente son de corta edad, menos de 23 años, sin antecedentes, y que abruptamente, luego de 1 ó 2 años de consumo, llegan a la Cárcel; por delitos contra la propiedad o de instancia privada (robo, intento de robo, intento de homicidio, homicidio, violación). Por lo general provienen de sectores marginales, donde las necesidades primarias no han sido cubiertas. Aunque se observa en numero creciente, el ingreso de internos provenientes del nivel medio. Compartiendo ambas poblaciones el abandono afectivo-familiar.

Los efectos del tóxico comporta en la lógica que le es propia, el rechazo de la realidad psíquica, tanto como el de los peligros, consecuencias y riesgos corridos. El futuro no es anticipado, prevalece el corto plazo, mientras que la vida psíquica se empobrece. Se encuentran en un período de "luna de miel", negación de los riesgos, exaltación en relación con sensaciones físicas nuevas.

Comienzan el consumo en la adolescencia, haciendo eclosión alrededor de los 17/18 años, habiéndose mantenido encubierto en edades anteriores. Hay algunos casos, en los que ni siquiera saben como consumir..."yo creía que se comía"...

El alcohol es un elemento estimulante, incitador del consumo, muchos sin siquiera saber que es lo que están tomando (psicofármacos)..."no se que tome ni cuanto, estaba en la botella"...

Ser toxicómano a falta de otra definición de sí mismo, para no ser mas el niño de sus padres, pero de una manera que es, sin saberlo, una manera de permanecer siendo niño.

Ser adicto le da una identidad social, pertenecer a un grupo valorado, aunque sea por su connotación peligrosa o patológica o discriminada.
El desafío a los padres y la necesidad se expresa como tal, contradicen los valores de la cultura dominante, el trabajo, el rendimiento, el provecho, la sujeción a las normas y a las leyes.

La idea de "arriesgarse a morir para sobrevivir" es la que vale.

Parafraseando a Farias y Anghileri, estos sujetos"Buscan la vida, en un camino que es atajo privilegiado para la muerte"... con ..."La ilusión de tener, que encubre la verdad de ser tenido..."

ASPECTOS LEGALES


En cuanto a esta problemática la Ley N 23737 complementaria del Código Penal especifica en los artículos 16,17,18, que para quien dependiere física o psíquicamente de estupefacientes, sea penado por cualquier delito o por contravención de esta Ley; el Juez podrá imponer además de la pena, una medida de seguridad curativa que consistirá en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación.

En el articulo 19 de esta misma Ley, se especifica que se puede llevar a cabo en establecimientos adecuados, que el Tribunal determine, en forma ambulatoria o con internación.

También prevee que el Servicio Penitenciario Federal o Provincial deberá arbitrar los medios para disponer en cada Unidad un lugar donde, en forma separada del resto de los demás internos, pueda ejecutarse la medida de seguridad y de rehabilitación.

Se explicita también que se debe distinguir entre "el delincuente que hace uso indebido de estupefacientes y el adicto", para que el tratamiento sea de acuerdo al nivel de patología y del delito cometido a los efectos de la orientación terapéutica más adecuada, (Artículo 20 de la mencionada Ley).

ALTERNATIVA DE ABORDAJE

Nuestra práctica terapéutica nos permite considerar que es conveniente un marco de análisis plural, estrictamente interdisciplinario, que parte de la amplitud del fenómeno, tomando en cuenta los intereses políticos, los símbolos culturales, el rendimiento económico, las motivaciones psicológicas y no sólo el criterio médico y menos aún, el rigor policial.

En este sentido hemos realizado reuniones institucionales con Tribunales, para realizar la propuesta que posibilite un tratamiento dentro de la Institución, porque han observado en repetidas causas, la gravedad del abuso de droga y su consecuente acción delictiva, la que se manifiesta de forma preocupante por la impulsividad, el descontrol y la falta de conciencia de realidad.

Desde aquí es que pensamos algunos puntos a tener en cuenta, para implementar dentro de Establecimientos de Seguridad. Para lo que sería conveniente considerar:

-un lugar adecuado y separado del resto de la población.

-un equipo de profesionales dedicados específicamente a este tema, en cuanto a tratamiento psicológico, médico, psiquiátrico, laboral y de seguridad.

-un diagnóstico exhaustivo para que el abordaje terapéutico no se constituya en un espacio de castigo o estimulo, sino que sea un ámbito de tratamiento específico.

-debe estar sujeto a las normas internas igual que todos, pero el personal de seguridad debe estar especializado en el trato con estas patologías y formar parte de la estrategia terapéutica.

-Debe tener un carácter asistencial, que tenga relación con su situación penal o procesal.

Cabe aclarar que, somos conscientes de la dificultad de contemplar estos puntos, aunque es un enfoque necesario para poder implementar alguna alternativa.-

Realizado en Río Cuarto, Septiembre de 1997.-

LIC. LILIANA D'ERAMO

LIC. MARCELA CORIA.



SERVICIO PENITENCIARIO DE CORDOBA

ESTABLECIMIENTO PENITENCIARIO N 6

RIO CUARTO

TRABAJO DE INVESTIGACION

DELITO Y DROGA

LIC. LILIANA D'ERAMO

LIC. MARCELA CORIA

-1997-

BIBLIOGRAFIA:


à FARIAS - ANGHILERI "Adicciones, Institución y Clínica" Editorial Paidós - 1988 - Buenos Aires.-

à GARCIA VALDES, C. "Droga e Institución Penitenciaria" Editorial De Palma - 1986 - Buenos Aires.

à LA PLACHE - PONTALIS. "Diccionario de Psicoanálisis" Editorial Paidós - 1996 - Buenos Aires.

à LOPEZ REY, MANUEL. "Criminología- Teoría, Delincuencia Juvenil, Predicción y Tratamiento" Editorial Aguilar - 1981 - Madrid.

à TERZANO, E. "Realidad Penitenciaria Argentina" Editorial Verlap - 1985 - Buenos Aires.



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