La técnica Freudiana: Los consejos al médico de Freud en 2017.

Lic. Andrés Conde Mejía

Publicado el: 07/10/2017


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El presente trabajo pretende hacer una reflexión sobre los consejos técnicos que propuso Freud en 1912, ya que me parece que es inevitable para cualquier persona que se dedique al trabajo psicoanalítico (en cualquiera de sus vertientes, análisis, psicoterapia, docencia, investigación, etc.) entender los fundamentos, técnica y practica psicoanalítica, se busca resolver las siguientes preguntas de índole científica: ¿Por qué es que Freud propuso estos consejos y no otros?, ¿Se deben tomar como parámetros dogmáticos o contextualizarlos conforme nuestra época?, ¿Estos consejos son aplicables para todos los pacientes?, para finalizar el trabajo se hará una metarreflexión (le llamo metarreflexión al hacer analizar los consejos al médico como una totalidad gramática y no como elementos divididos ) del trabajo freudiano, donde encuentro que como lo hizo Freud, el poder autoanalizar nuestro trabajo clínico es el consejo fundamental. Los “consejos” que se tomaran” en cuenta para desarrollar son:
Atención flotante.
El no hacer anotaciones (no dejar que la parte lógica permee el ámbito clínico, es decir no racionalizar al paciente).
No hacer formulaciones científicas durante el tratamiento del paciente.
Trabajar de forma precisa, como un cirujano con su arte.
La libre asociación.
No poner individualidad (moral, juicio, etc.) sobre el paciente



Introducción:

El presente trabajo pretende hacer una reflexión sobre los consejos técnicos que propuso Freud en 1912, ya que me parece que es inevitable para cualquier persona que se dedique al trabajo psicoanalítico (en cualquiera de sus vertientes, análisis, psicoterapia, docencia, investigación, etc.) entender los fundamentos, técnica y practica psicoanalítica, se busca resolver las siguientes preguntas de índole científica: ¿Por qué es que Freud propuso estos consejos y no otros?, ¿Se deben tomar como parámetros dogmáticos o contextualizarlos conforme nuestra época?, ¿Estos consejos son aplicables para todos los pacientes?, para finalizar el trabajo se hará una metarreflexión (le llamo metarreflexión al hacer analizar los consejos al médico como una totalidad gramática y no como elementos divididos ) del trabajo freudiano, donde encuentro que como lo hizo Freud, el poder autoanalizar nuestro trabajo clínico es el consejo fundamental. Los “consejos” que se tomaran” en cuenta para desarrollar son:
Atención flotante.
El no hacer anotaciones (no dejar que la parte lógica permee el ámbito clínico, es decir no racionalizar al paciente).
No hacer formulaciones científicas durante el tratamiento del paciente.
Trabajar de forma precisa, como un cirujano con su arte.
La libre asociación.
No poner individualidad (moral, juicio, etc.) sobre el paciente

Desarrollo teórico
Una de las cosas que no podemos reprocharle a Freud, es el hablar de en los conflictos o puntos ciegos de la teoría psicoanalítica que como el mismo dice “ha sido la única adecuada para mi individualidad”, creo que desde esta famosa frase hay que ver como cada uno de estos consejos o que se fundamentaron en la clínica de Freud en conjunto con su personalidad y su momento socio-histórico, ahora, en pleno siglo XXI y su posible o no articulación con la psicoterapia psicoanalítica.
La primera tarea que Freud introduce, es por mucho una de las más polémicas (por lo menos en la actualidad), la llamada atención parejamente flotante (Pag.111) la cual busca que el terapeuta o analista no tenga ninguna predisposición en cuanto al material que el paciente refiera. Se desautoriza que se hagan anotaciones, o algún acto que haga perdamos el foco principal de la sesión, lo que dice el paciente. La primera objeción que podemos hacer a dicho consejo es, ¿Y qué pasa si evoco algún recuerdo propio u otra idea que no sea del paciente?, Freud responde “Se corre el riesgo de no encontrar más lo que uno ya sabe” (Pag.112). Si en dado caso el terapeuta o analista dejara de utilizar la atención flotante, seria así un acabose para la regla fundamental del psicoanálisis, “la asociación libre”. Es decir la atención flotante es la regla técnica del terapeuta que corresponde a la regla fundamental del análisis, la libre asociación. Ahora, vamos a la parte de su aporte a la actualidad, se ha comprobado que la asociación libre y la misma atención flotante, son imposibles desde el punto de vista neurológico. La atención puede ser central o periférica. Creo que Freud habla que debemos utilizar la atención central sin forzarla, lo cual durante algunos minutos, sería posible. Pero no toda la sesión. Me parece que este elemento también obedece a la propia subjetividad de Freud, quien como ya sabemos, tenía una memoria en verdad prodigiosa, en un caso suyo publicado por Roazen, un paciente de Freud, Ernst Hirst le impresionaba como era posible que un hombre pudiera recordar tantas cosas sin hacer ningún tipo de anotación. Creo que la memoria de Freud es un caso entre muchos, y de igual forma las terapias constructivistas han echado luz de cómo hay tres verdades, la vivida, la recordada y la narrada (en muchas ocasiones no corresponden una con otra). Es decir, la aplicación de la atención flotante sumado a que los encuentros en psicoterapia son cara a cara la inhabilitan, es imposible llevar a cabo este consejo que Freud menciona desde las neurociencias.
Por otro lado, me parece que cuando Freud habla que el paciente reconoce su capacidad memorística, lo que importa es el hecho de poner atención de manera natural en el paciente y eso, es un elemento terapéutico per se, si uno está pensando en cosas ajenas al dispositivo, aunque a veces pueden ser de utilidad como menciona la Heinmann, creo que tratar de escuchar lo que dice el paciente y partir de ahí es mejor que llegar cargado de situaciones propias, si yo no escucho al paciente por estar en mi propia narrativa, de manera procedimental, es decir, pre-verbalmente, el paciente lo notara, creo que utilizar el término de atención terapéutica, entendida como una versión más humana de la que propone Freud, en donde, centrarse en lo que se nos dice en el consultorio, y no estar afectado por situaciones externas, ayuda de forma natural al otro.
El segundo consejo que da, y hay que ver porque le da un lugar después de la atención flotante, es el de no hacer notas. Freud era un hombre sensible, que me parecía se daba cuenta que el estar haciendo otras cosas que no sean el escuchar al paciente, es decir, estar-con el paciente. Se reconoce igual que hay eventos que son dignos de anotaciones, como sueños o eventos que le llama resultados dignos de nota, este creo que pueden ser intervenciones o momentos sumamente importantes para el paciente y el terapeuta. Con lo anterior, Freud hablaba que se recurriera lo menos posible a esto. En la actualidad me parece que hay un paralelismo importante con los terapeutas o analistas que ponen atención a su celular u responden en plena sesión, de igual forma que Freud, me parece que hay casos en donde se amerite, pero que en general debe ser un habito la mayor discreción y tranquilidad posible. El efecto traumático de no atender al paciente, en el terreno de la contratransferencia podría ser útil a sesión, pero me parece que Freud habla desde algo más básico, el cual es la educación por el dolor del otro, lo que menos podemos hacer, es sin duda, escuchar, y escuchar bien. Esto aplica al psicoanálisis al igual que a la psicoterapia.
En este apartado se hace hincapié en no realizar documentos científicos, es decir para congresos, revistas, libros, etc., de igual forma Freud habla del efecto de lo que podría pasar si uno hace esto, que en primer lugar podría poner su interés propio sobre el del paciente. Aunque en la actualidad no es muy común esto, y muchos casos en congresos están aún en construcción.
De cualquier forma, lo que creo y menciona Freud y lo hace bien, es el hecho no poner en primer lugar nuestro interés científico por sobre el del paciente.
Este consejo, es un modelo de trabajo más que un consejo en sí mismo, Freud en conjunto con el hecho de que en 1912 había conflictos políticos dentro de la misma IPA, entre ellos, Ferenczi y Jung que sobrepasaban su lugar como profesionales con sus pacientes, “Aquella frialdad de sentimientos que cabe exigir del analista se justifica porque crea para ambas partes la posición más ventajosa: para el médico, el muy deseable cuidado de su vida afectiva; para el enfermo, el máximo grado de socorro que hoy nos es posible darle” (Pag.114-115), podemos ver como Freud ya habla del lugar ético y profesional del psicoanalista, el cirujano si se lee de forma lineal, es igual un acto imposible, ya que, siempre ponemos algo de nosotros en el análisis, y en muchos otros casos, ponemos mucho más.

Hegel, en su Fenomenología del espíritu, estableció la dialéctica entre el amo y el esclavo, por definición in facto, en un inicio, el analista es un amo, pues es quien puede curar al paciente con su saber, conforme el tratamiento avanza el paciente se da cuenta que si síntoma es su amo y que liberarse de este es menester de ambos miembros de la diada analítica (Lacan, 1964), empero, si uno se aprovecha del supuesto saber que se otorga por nuestro lugar de profesional de salud, puede convertir el tratamiento psicoanalítico en una experiencia iatrogénica, por ejemplo, como estaba pasando en 1912, que Jung, Ferenczi (y quien sabe cuántos más), mezclaban el romance con el amor necesario de transferencia, en palabras del mismo Ferenczi, pasaban del lenguaje de la ternura al lenguaje de la pasión, el lenguaje del trauma.
Si el terapeuta o analista no se cuida su salud, sus relaciones interpersonales, su vida en sí, es bastante riesgoso, ya que lo podemos llegar a actuar dentro del setting. El cuidado de uno mismo debe darse, sino, ¿Cómo podemos pedirle al otro que se cuide a sí mismo?, ¿Cómo podemos pedirle al paciente que sea honesto, si nosotros no somos honesto con nuestras fallas?, Freud utilizo la cita, “Yo curé sus heridas, Dios lo sano”, me parece que el lugar del terapeuta o analista es limitado, limitado por el propio sentido del humano que practica la terapia. El lugar que tenemos enfrente del sufrimiento del otro nos llama hacia una ética con el otro (Orange, 2011)
La llamada regla fundamental del psicoanálisis, la libre asociación, como vimos anteriormente, la base del tratamiento analítico es en torno a este concepto, ya que con él, por lo menos para Freud, era donde emergía el inconsciente, ya en su famosa metáfora (1900), donde Freud menciona que se le debe decir al paciente que se ponga cómodo y relate todo lo que pase por su cabeza, como si estuviera en un tren observando por la una ventanilla. Podemos ver el poder narrativo de Freud, esta metáfora es muy atinada para dar a entender la idea de cómo debe ser la libre asociación.


Como establece Laplanche y Pontalis (1981)]
“Método que consiste en expresar sin discriminación todos los pensamientos que vienen a la mente, ya sea a partir de un elemento dado (palabra, número, imagen de un sueño, representación cualquiera), ya sea de forma espontánea.
El método de la asociación libre es un constitutivo de la técnica psicoanalítica. ”

A su vez, la palabra libre viene a dar con las siguientes características (Ibid):
Incluso en el caso en que el punto de partida lo proporciona una palabra inductora o un elemento del sueño el desarrollo de las asociaciones puede considerarse «libre» en la medida en que no está orientado y controlado por una intención selectiva.
Esta «libertad» se acentúa cuando no se proporciona ningún punto de partida. En este sentido se habla de regla de la asociación libre como sinónimo de regla fundamental.
De hecho, la palabra «libertad» no debe tomarse en el sentido de una indeterminación: la regla de la asociación libre tiende ante todo a suprimir la selección voluntaria de los pensamientos, es decir, en la terminología de la primera tópica freudiana, a eliminar la intervención de la segunda censura (situada entre el consciente y el preconsciente). De este modo se ponen de manifiesto las defensas inconscientes, es decir, la acción de la primera censura (situada entre el preconsciente y el inconsciente). Finalmente, el método de las asociaciones libres tiene por objeto poner en evidencia un determinado orden del inconsciente.
De lo anterior podemos colegir lo siguiente, la libre asociación busca no controlar el discurso del paciente (1) donde el paciente este “libertad” (2) y lo cual tiene como objetivo poner en evidencia el inconsciente del paciente para después abordarlo, es decir no es una acción indeterminada (3) tiene una finalidad. Me parece pertinente leer la regla fundamental del psicoanálisis, como algo más humano y tal vez menos confuso, “Confianza”, me parece que la palabra confianza, entendida como “Cualidad de quien tiene plena seguridad en algo o alguien”, es decir el analista ya sea visto como sujeto u objeto (esto queda al gusto de la escuela a la que se adjunte el lector).
Otro problema de una lectura demasiado literal de la libre asociación como lo ha demostrado las neurociencias (Coderch, 2010), es sencillamente imposible, no es posible hablar sin barreras. Me parece que la regla fundamental del psicoanálisis tiene poco aporte a la psicoterapia psicoanalítica leída de forma lineal. El encuentro cara a cara hace que uno este “en la ventanilla”, así que no me parece que nos guiemos por eso los psicoterapeutas, quien sabe si los analistas, me cuesta creer que sea verdad que la libre asociación existe, o es un fenómeno clínico común.
Creo que la elaboración, como Freud la menciona en construcciones en análisis (1937) es más pertinente para el trabajo clínico, aquí Freud especifica que el trabajo más significativo es en conjunto ya que al analista hacer alguna intervención, lo que es útil, es el efecto en el otro, su respuesta. Este apartado, no es un consejo único, sino varios, donde se incluye la famosa y criticada triada de neutralidad, abstinencia y anonimato, aunque no la menciona con esas palabras, Freud menciona que no es recomendable poner mucho de la propia individualidad del terapeuta en el trabajo analítico, en especial si uno es joven, de igual forma creo que hay que saber leer el momento en el cual se redactó este escrito, me parece que también es un guiño hacia sus discípulos y futuros lectores.
Me parece que una satisfacción indiscriminada de las demandas del paciente no sería ni siquiera humana, Winnicott menciona que en realidad el psicoanalista solo retoma lo que una madre suficientemente buena hace, al igual, la frustración es parte de ser una buena madre, el satisfacer todo en medida que se nos presente seria solo engrandecer un narcisismo patológico.
Creo que el sentido que quiere advertir Freud es valioso, el poner mucho de nuestra persona, tal vez en un sentido literal, haga que la terapia deje de ser asimétrica, lo cual quitaría la posibilidad de análisis y el elemento terapéutico sería solo en medida que el terapeuta satisfaga las carencias conscientes del tratamiento, lo cual es dejar caer todo el conocimiento psicodinámico por la borda.
“El médico no debe ser transparente para el analizado, sino, como la luna de un espejo, mostrar solo lo que le es mostrado” (Pag.117), me parece que esta bella frase, debe ser leída con cuidado, es decir, ser críticos con lo que puede dar en la clínica y lo que podría llegar a quitar, me parece por lo anterior que lo que Freud trataba de dar a entender que el lugar asimétrico es un axioma analítico, el que está aquí para hablar, elaborar y mejorar, es el paciente, inevitablemente eso causara una resonancia en nosotros, que puede ser que nosotros hablemos, elaboramos y mejoremos, pero nunca hay que dejar de lado, el lugar ético que nos corresponde. Me parece que hay dos puntos que señalar, el primero es que en este apartado Freud hace referencia que hay que ser sumamente cuidadoso cuando uno es joven, de no poner mucho de su individualidad, aunque estoy de acuerdo que los primeros analistas no tenían todo el material bibliográfico con el que contamos hoy en día, y que tal vez en conjunto con sus personalidades causaron muchos análisis descompuestos, creo que durante toda la vida del terapeuta o analista, se debe tener en cuenta el elemento de humildad como factor que nos puede ayudar a escuchar de manera empática, con corazón en la mano, como diría Doltó, pero en pro del paciente.

El efecto que ha causado la lectura literal o concreta de estas recomendaciones o consejos, que creo es importante que sean consejos técnicos. No leyes que causen una excomulgación de ser o no psicoanalista. Creo que la estela que hay dentro de las redes sociales, revistas, películas, libros donde muestran a los psicoanalistas como seres sin alma, intelectuales y silenciosos, es la muestra de cómo la lectura catequista de Freud puede hacer mucho daño, al igual que cualquier texto. Si uno lee la biblia de forma literal, puede buscar el santo grial y matar a quien este enfrente sin importarle nada, pues está en el libro. Gracias a la creatividad del hombre, no todos han leído a Freud de manera literal, que ni el mismo me parece que buscara eso, leerlo de forma libre más no a forma de libertinaje, con sus errores y aciertos como todo ser humano, em parece que puede ser una enorme herramienta del hombre. Parafraseando a Winnicott, quien decía que siempre satisfacía un poco la demanda del paciente pero que eso no implicaba que no hiciera un psicoanálisis con todas las de la ley, creo que esta idea condensa bien lo que uno puede hacer si aplica el método analítico con cautela y sin dogmatismos. Hay que saber que somos seres humanos, y hay que encontrar nuestros límites, Freud sabía que los alcances del tratamiento analítico no eran para todos, por ejemplo no confiaba en el analizar de familiares, a pesar de que lo hizo con su propia hija Anna, como después lo hiciera Klein con sus hijos.
Quienes trabajamos con el psicoanálisis me parece que tenemos enfrente una enorme herramienta, que en conjunto con la famosa triada de Eingtinton (supervisión, análisis propio y seminarios) podemos dar un tratamiento eficaz, atento y sobre todas las cosas, muy humano, pero que si se lee sin ser crítico y se pone por delante al autor en vez del paciente, creo que se puede llegar a ser destructivos, (Conde, 2017ª). Como menciona Mitchell (1997), la triada de neutralidad, abstinencia y anonimato, deben ser como un ideal, no como entes monolíticos que nos impiden atender el llamado del sufrimiento del otro.
Para Schaffer (1983), quien menciona que puede existir una neutralidad benevolente muestra seis características:
El analista permite que todo material conflictivo sea presentado, interpretado y elaborado, sin tomar partido en la consideración de estos conflictos.
El analista evita la imposición al paciente de sus propios valores, así como también se aleja de una aceptación no cuestionada de los valores del paciente.
El analista no presume nada acerca de la conveniencia de una u otra alternativa entre las posibilidades de acción que el paciente esta evaluando.
El analista no expresa juicios respecto al paciente ni respecto a las personas presentes en la vida del paciente.
El analista subordina su personalidad a la tarea analítica.
El analista repudia totalmente cualquier actitud hostil en la relación con el paciente.
Me parece que Schaffer da pie a un ideal de trabajo analítico, el punto dos donde no se sobreponen los valores propios en conjunto con la subordinación de la personalidad del analista en pro del paciente me parecen parte del comportamiento intrínseco de la psicoterapia.
Caso clínico:
A, es un hombre de 42 años de edad, con una personalidad obsesiva sumado a rasgos depresivos de personalidad. Su motivo de consulta es son conflictos en su relación de pareja que lo hacen sentir apagado, esto se tradujo en una depresión mayor sin riesgo suicida. A es el cuarto de siete hermanos que considera que siempre fue gris (metáfora de apagado), se considera a sí mismo sin alguna característica que lo distinga de los demás, se ve a sí mismo como alguien equis.
El tono vocal de A al igual que su expresión es monótono, lo cual produjo dentro del setting una sensación de aburrimiento inicial, en muchas ocasiones hablaba dando detalles y detalles. Siempre acudía de forma puntual y no se prestaba para bromas. En una ocasión lo pase 20 minutos tarde por una emergencia clínica, al pasar me dijo: “Ya se te había olvidado ¿no?, jeje”, no lo tome para abordarlo de inmediato y me conto en esa ocasión como su mujer se tardaba mucho en atenderlo, me rio, y el de forma natural suelta una pequeña carcajada, en mi mente se me vino la imagen de un niño que siempre lo hacían esperar. En ese momento estaba atento a como se sentía el pero al igual como eso me hacía sentir. Dos sesiones después, sin tenerlo muy en cuenta, se abordo el tema de cómo desde pequeño lo han dejado atrás, de cómo ser el cuarto lo hacía sentir en el limbo.
Aquí creo que puedo notar el elemento de la atención selectivamente flotante, el resultado fue que A, pudo elaborar ese dolor de ser siempre dejado en espera. Para A, el no ser molestado por otras cosas, mi celular o el suyo son vitales, el que yo haga algo más que poner mi atención en él es un disparador de momentos dolorosos, que aunque son abordados, no deben buscarse de forma intencional. Aquí se entiende el consejo de no hacer anotaciones, en el caso de la hípermodernidad, es dejar de atender lo que pasa en el mundo digital, no apuntar, dejar en silenciador. Esos pequeños detalles constituyen en muchas ocasiones gestos que al otro le permiten desplegar mayor confianza.
El consejo de la precisión analítica, o trabajar como un cirujano en su arte, no es aplicable, en muchas ocasiones, como creo que todos lo hacemos, he fallado, pero eso no afecta directamente al proceso, ya que si hay una base segura o un ambiente facilitador, los pacientes ponen mucho de su parte, doy una breve viñeta:
(En sesión estábamos hablando de un hijo de A, que siempre lo rechaza al darle algún consejo)
Terapeuta: Me parece que eso que hace su hijo, lo hace sentir ignorado como cuando sus hermanos mayores (Su hijo se llama como su hermano mayor) no lo tomaban en cuenta.
Paciente: Hmmm…..Fíjate que no, me parece que lo que me duele es que se parece a mí, en muchas ocasiones yo hago la intención de hacer caso, pero en realidad estoy en mis pensamientos.
Me parece que aquí mi interpretación que en este caso fue incorrecta, dio paso a entendernos mejor, como diría Winnicott, uno interpreta para hacerle ver al paciente que el analista se puede equivocar.
La libre asociación, me parece, y no creo que surja en el proceso como es definida por Freud, empero ha habido momentos de libre elaboración por parte de ambos, cada quien poniendo lo que piensa en juego dando un espacio de co-creación de narrativas vivas que permitan hacer sentir a A más seguro en primer plano en el setting, y en segundo consigo mismo y el entorno. Nunca me he mostrado como un espejo que refleja la luna para A, siempre soy un ser humano que intenta comprender sus emociones y narrativas, no me considero ser neutral, abstinente y anónimo. El día de su cumpleaños, que asistió a sesión le di por un impulso natural un abrazo, fue un momento alegre. Pero en definitiva no dejo que mis propias emociones se adueñen del setting, la asimetría esta, yo estoy ahí para A, empero, somos dos seres humanos cada quien con su historia y problemas, la cuestión es que mi historia no tiene por qué interpelar la suya, quienes nos dedicamos a esto siempre podemos abrir esa caja de pandora que es la contratransferencia, si es sin ningún control, haremos daño, pero si la podemos mantener en el tercero analítico, como menciona Ogden, damos pauta al crecimiento, la neutralidad, abstinencia y anonimato, las implemento como ideales sabiendo que no pueden ser totalmente reales, y creo que está bien.
Conclusiones:
Me parece que los consejos como los plantea Freud, tienen dos valores principales, el primero es el valor histórico por sí mismo, es decir como una seria de recomendaciones paternales para no repetir los errores que el mismo Freud realizo junto a sus contemporáneos. El segundo lo llamare un metaconsejo, ya que no viene explicito pero se puede leer implícitamente, el cual es el revisar continuamente nuestra práctica clínica, como menciona en el inicio del artículo, el método (y sus consejos) fueron hechos para su propia persona, al igual, nosotros como psicoterapeutas o analistas tendremos por un lado hacer el método propio, es decir, “realizar una operación lo más acorde posible a las reglas del arte” (Pag.114) y por otro revisar de manera continua nuestra propia clínica, tanto para nosotros ser humildes y saber por un lado de que pata es en la que cojeamos como que aportes podemos dar al conocimiento psicoanalítico.
Los consejos que propuso Freud, obedecían a un orden tanto práctico pero también político, dejando en claro que no se puede hacer todo en nombre del psicoanálisis. Hay que recordar de igual forma la Asociación Internacional de psicoanálisis fue fundada en 1910, con Jung como presidente y uno de los principales colaboradores era Ferenczi. Freud a su muy particular manera trato de evitar que los errores cometidos no pasaran desapercibidos.


Bibliografía:
-Coderch, J (2010), La práctica de la psicoterapia relacional: El modelo interactivo en el campo del psicoanálisis, Madrid, España: Ágora relacional.
-Coderch, J (2013), Avances en Psicoanálisis Relacional, Nuevos campos de exploración para el psicoanálisis, Madrid, España: Ágora relacional.
-Conde, A. (2017). Co-construcción de una intimidad: Psicoterapia en la hípermodernidad, Memorias del XXXIV congreso de ARPAC.
-Freud, S. (1912), Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico, Buenos Aires, Argentina: Amorrortu Editorial.
-Lacan, J. (1964). El Seminario: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Argentina: Paidós.
-Laplanche, J. Pontalis, J.B. (1981). Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina: Paidós.
-Mitchell, S. (1997), Influencia y autonomía en psicoanálisis, Madrid, España: Ágora relacional.
-Orange D., (2013), El Desconocido Que Sufre, Santiago, Chile: Editorial cuatro vientos.



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