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RE-Comprensión del Complexus ‘Sujeto’

Fabio Santibáñez Merino
Fabio346@Gmail.com
Publicado el: 05/05/10

    

Mirar (considerar, pensar, presentar) mecanicistamente al Complexus Sujeto es dar por supuesto que se comporta como una máquina estructuralmente estable; RE-Comprenderlo (RE-Considerar, RE-Pensar, RE-Presentar-se) complejamente al ‘Complexus Sujeto’, es suponer (considerar, pensar, presentar) que fluctúa en estructuras y metaestructuras inter-meta-RE-lacionadas, en el sentido que fluctúa en organizaciones de diversos contextos, niveles o dimensiones.

El Complexus Sujeto RE-Comprende y se RE-da-cuenta. Se concibe cognitivo-vitalmente fluctuando en relaciones y metarelaciones contextuales con todo: físicas, biológicas, psicológicas, sociales, de especie.

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Resumen

Mirar (considerar, pensar, presentar) mecanicistamente al Complexus Sujeto es dar por supuesto que se comporta como una máquina estructuralmente estable; RE-Comprenderlo (RE-Considerar, RE-Pensar, RE-Presentar-se) complejamente al ‘Complexus Sujeto’, es suponer (considerar, pensar, presentar) que fluctúa en estructuras y metaestructuras inter-meta-RE-lacionadas, en el sentido que fluctúa en organizaciones de diversos contextos, niveles o dimensiones.

El Complexus Sujeto RE-Comprende y se RE-da-cuenta. Se concibe cognitivo-vitalmente fluctuando en relaciones y metarelaciones contextuales con todo: físicas, biológicas, psicológicas, sociales, de especie.

Nociones clave:

Paradigma, Complejidad, Fractal, Recursividad, Holonomía, Dialógica, Autoorganización, Evolución.

Introducción

Tal como sugiere Sir Thomas Kuhn, en “La Estructura de las Revoluciones Científicas” (Kuhn, 1971), la confianza en las certezas que sostienen a una matriz social es firme, e inunda todos los aspectos de dicha sociedad: científico, educacional, matemático, lógico, cultural, social, histórico, psicológico, etc. Así, en el sustento epistemológico de una Matriz Social cualquiera, nos organizamos, nos relacionamos con la realidad, y determinamos qué verdades relativas a lo que ‘sabemos’ de ella son ciertas y cuales no lo son. Esto se debe al hecho de que, además, una Matriz Social supone, a nivel de Estructura Intencionada, un conjunto de ideas (certezas) sobre lo que es la ‘realidad’ por ella misma (cordero, 1979). Así, según sea ese conjunto de supuestos e ideas con las que nos identifiquemos, será la manera ‘racional’ en que tratemos los fenómenos con que nos encontremos, organicemos y hagamos afirmaciones coherentes.

Mecanicismo

Por mucho tiempo creímos que el mundo, la realidad, el universo (incluyendo al Complexus Sujeto que hace esa distinción) era un sistema perfectamente ordenado en virtud de leyes lógicas o matemáticas que lo gobernaban. Pensamos que ‘funcionaba’ como una máquina perfecta, medible y predecible. (Groff, 1991) Supusimos que todas nuestras certezas serían ‘verdaderas’, o correctas, o válidas, si eran razonadas con la misma lógica con la que funcionaba la ‘realidad: lógica finita, estática, bivalorada, dicotómica, de fragmentos. (Quine, 2001) Nuestro conocimiento sobre el Complexus Sujeto fue fragmentado. Disciplinas, Teorías-Objeto, conceptos claros y precisos. La realidad y el Complexus Sujeto se entendían de a pedazos, porque se suponía que consistían en ‘partes’. Y conociendo las partes se conocería cómo funcionaba el todo. (Groff, 1991)

En este supuesto, Simón de Laplace creía que, si una mente lo suficientemente poderosa, como para saber las condiciones bajo la cuales funcionaba una pequeña porción de la realidad, sería capaz de, realizando ciertos cálculos e inferencias, deducir el comportamiento pasado y futuro de todo el universo.

El hombre separó la ‘realidad’ en pedazos, objetos, cosas, para poder entenderlas: La Lógica, La Física, La Psicología, El Psicoanálisis, La Sociología, El arte, La Cultura, La Historia. Se separó de ella. Todo lo explicaba bien, precisa y coherentemente, pero nada lo relacionaba con nada: sus explicaciones fueron o Físicas, o Biológicas, o Psicológicas, o Sociales, o Culturales.

Y al separarse del objeto, el Complexus Sujeto no se percató que él, a pesar de ser un sujeto, se trataba a sí mismo como ‘objeto’.

Esta forma mecanicista de ‘ver’ o concebir, de alguna manera ha condicionado nuestra relación con la ‘realidad’, los otros, el conocimiento y todo cuanto pueda ser lo que nos rodea. Nos ha impedido comprender cómo se relaciona el Complexus Sujeto (sapiens-sapiens-demens) con todos los niveles: Físico, Biológico, Psicológico, Social, Cultural y Planetario, en los que fluctúa.

Complejidad:

Los descubrimientos o propuestas físicas teóricas realizadas en estos últimos años (respecto al Orden Implicado y su correlación con el nivel cosmológico), así como los resultados del estudio de los sistemas inestables (Fluidos), han dado lugar a una nueva reconsideración física y bio-psico-social de todo, incluyendo al Complexus Sujeto. En ella, la realidad se concibe como flujo inestable de relaciones, una realidad primariamente ‘constituida’ por relaciones y tendencias.

Según estos descubrimientos, la realidad es muy extraña. Y es mucho más compleja de explicar que explicar la caída de una manzana. Es inestable y dinámicamente coherente, aunque no está ordenada en partes, ni procesos-objeto. La realidad fluctúa, tiende inestablemente a mayor complejidad. No la podemos ‘entender’, aunque podemos Re-Comprenderla y relacionarnos complejamente con ella

La perspectiva epistemológica compleja constituye un intento consciente por intentar Re-Comprender las organizaciones (fenómenos, ‘objetos’) que son ‘desordenados’, ‘complejos’, inestables, aleatorios, difusos (respecto a los cuales no podemos referirnos de manera precisa), tales como un sistema de fluidos, una organización social, los estados mentales o de conciencia, etc. El intento surge al querer entender el comportamiento de sistemas que parecen caóticos, inestables, pero que se estructuran con un grado alto de niveles de orden o complejidad. (Santibáñez, 2004).

Por otra, es una reconsideración de la complejización de la forma en que los Complexus Sujeto piensan, ‘ven’ y explican la ‘realidad’, se re-incorporan en ella, se organizan como especie, relacionándose con todo.

Los descubrimientos realizados en estos últimos años en la física de lo más pequeño, donde ‘hay’, ‘emergen’, fluctúan fenómenos cuánticos con una lógica ‘paradojica’; las últimas observaciones del inmensamente vasto universo y sus inconmensurables ‘fenómenos’; y la propuesta de pensamiento complejo, han dado lugar a una nueva reconsideración física y bio-psico-social de todo, donde la realidad se concibe como flujo inestable de relaciones, una realidad primariamente ‘constituida’ por relaciones y tendencias en la que fluctúa el ser humano. (Cordero, 1979)

Lo más pequeño

Aún cuando solemos creer que si dividimos a un sujeto en partes infinitamente pequeñas, sería lógico concluir que llegaremos a una parte tan pequeña de él que ya será imposible de dividir (por ejemplo, sus átomos), aunque los resultados en física cuántica han mostrado la inexistencia de algo así como ‘la ultima cosa que constituye a un sujeto’ a escala microscópica.

La ‘realidad' más pequeña y fundamental es imposible de concebir como constituida por partículas sólidas, limitadas y separadas unas de otras. Desde los elementos básicos que supuestamente ‘componen’ al sujeto: células, moléculas, átomos y partículas subatómicas (Protón, Neutrón y Electrón) llegamos a los Quarks, los Twistor y, por último, al movimiento puro. Las partículas que buscamos resultan ser una creencia. Nada ‘material’ nos constituye. Todo el Universo (toda la realidad) esta ‘compuesto’ por ‘hilos’. La realidad es movimiento, por lo que cualquier fenómeno (o ‘cosa’) de la macro realidad, está microfísicamente ‘conectada’ con todo lo demás; sean éstos partículas, átomos, moléculas, cuerpos, seres vivos, especies, planetas, galaxias, y todo lo demás.

La ‘Realidad’ microscópica es una trama eterna de relaciones, de movimiento, ondas, en vez de una ‘máquina’ con ‘partes’ constitutivas.

Los límites que nosotros vemos entre las ‘cosas’, como por ejemplo, el límite físico entre una manzana y la mesa donde ella está, o el límite biofísico de los organismos vivos (desde las bacterias a los ecosistemas) o el límite organizacional es sólo contextual. Ese límite no existe per sé.

Absolutamente todos los ‘objetos’ (galaxias, planetas, sociedades, personas, animales, organizaciones, moléculas, átomos, etc.) no son sino relaciones densas, movimiento puro, dinámica de dinámica, relaciones físicas plegadas. En esta nueva ‘imagen’ los supuestos son a nivel del estado general de todo cuanto hay. Todo es movimiento, flujos, inestabilidad; una gran organización. Así, las ‘cosas’ que llamamos físicas, las relaciones que nosotros decimos observar entre ellas, y las relaciones bio-psico-sociales de las que los humanos formamos ‘parte’ se relacionan en una trama dinámica multidimensional.

Lo más grande.

Desde hace miles de años los seres humanos hemos querido saber cómo es el inmensamente vasto Universo en el que nos encontramos, y conocer las características primigenias que lo determinan. En virtud de ello, hemos formulado centenares de teorías que nos lo explicarían, pero ninguna ha resultado tan extrañamente contraintuitiva como la Teoría de la Relatividad, propuesta por Albert Einstein en el siglo XIX.

En efecto, en dicha teoría se plantea una representación del estado general de las cosas, a nivel cosmológico, tan profundamente extraña, que ha producido un cambio radical de la interpretación de la realidad que hacen los científicos. Al fin parece ser que la realidad, el vasto Universo que siempre hemos creído conocer, posee propiedades que nos alejan de la visión ingenua que teníamos de él.

Así, del supuesto que la ‘realidad’ era nada más un mundo plano encerrado en una cúpula, llegamos en la actualidad a descubrimientos y teorías que nos hablan de la realidad en tanto un gran atractor, en el que la materia, el espacio, el tiempo, la luz y los seres humanos están física, compleja e íntimamente relacionados.


Teoría del Orden Implicado.

Las investigaciones del neurólogo Carl Pribram, en las que intentaba responder preguntas como: ¿Donde reside la memoria?, ¿En qué lugar del cerebro se alojan los recuerdos?, lo llevaron a proponer que el cerebro es una estructura dinámica que guarda información holográficamente: el todas las ‘partes’ y en el cerebro como un ‘todo’ a la vez. No obstante, razonó, si el cerebro ‘capta’ holográficamente la ‘realidad’, ¿quiere eso decir que la ‘realidad’ es holográfica?

Según el físico cuántico, David Bohm, la realidad física fluctúa en niveles holonómicos: implicado, microscópico, macroscópico, cosmológico y totalidad; cada uno de los cuales está organizado recursivamente con los demás, incluyendo nuestra vida, nuestra existencia, todo lo que somos y todo lo que hacemos. (Bohm,1990 ) (Morin, 2003 ) (Cordero, 1979).

Si el Universo, sus procesos, organizaciones, el ser humano están todas y son todas en/una trama holonómica, si el universo es un holograma, su dinámica de estabilidad, es similar a la nuestra: los Complexus Sujetos. La dimensión implicada, como flujo profundo de todo, nos toca y nos incorpora a los seres humanos en el Universo. Somos Complexus Sujeto implicados y físicamente relacionados con todo.

Los objetos (galaxias, planetas, sociedades, personas, animales, moléculas, átomos, etc.) no son sino relaciones densas, movimiento puro, dinámica de dinámicas, relaciones físicas plegadas en el nivel implicado de la realidad. (Bohm, 1990). Un árbol, un ser humano (incluidos todos sus procesos y metacontextos), el ecosistema, una ‘cosa física’, una sociedad, un discurso, una organización empresarial, un proceso, o un sujeto, etc., pueden ser comprendidos y considerados en virtud de sus relaciones fractales. Un Fractal es una estructura cuya ‘forma’ global de dinamismo se repite en diversas escalas locales del mismo sistema.



Así, el Universo es Holonómico (como un holograma), está estructurado y fluctúa en varias dimensiones fractales (Bohm, 1990). Un holograma es un tipo de fotografía en la que, un haz coherente de luz barre un objeto y se recoge en una placa como patrón de interferencia. Cuando el registro fotográfico se vuelve a colocar en un haz de luz coherente (como el láser), se regenera el patrón de onda original. Aparece entonces una imagen tridimensional, cuya característica más notable es que está compuesta por copias de la imagen total en escalas cada vez más pequeñas. El todo está en cada parte del holograma y cada parte del mismo refleja el todo. Un copo de nieve, una nube, los principios de la clonación, la organización de los ecosistemas, la costa de Gran Bretaña, una conversación, la dinámica de ordenamiento de la secuencia de nuestros genes, la forma de organizarse los seres humanos, los niveles de conciencia, el proceso de la meditación, etc., etc., son ejemplos de atractores fractales de organización en la ‘realidad’.


Un atractor (incluidas todas sus relaciones y las relaciones de estas relaciones, etc.) puede ser entendido como la ‘aglomeración de fuerzas’ que hace que el sistema ‘se mueva’, mute o fluctúe con coherencia global; esto es, con patrones similares (no exactos) en todas las escalas (o niveles) del sistema. Un conjunto de moléculas de agua de un sistema complejo ‘Río’, tiende a estabilizarse es un atractor ‘remolino’. Una colonia de hormigas tiende a estabilizarse en razón de sus hormigas y del ecosistema en donde se da. Un cuerpo humano tiende a estabilizarse como un todo coherente en tanto ser biológico, psicológico y social. La relevancia del Atractor consiste en que permite comprender las tendencias probables de un sistema, así como el estado dinámico general del mismo (el grado de su inestabilidad dinámica).


Autoorganización

Los Complexus Sujeto se re-comprende en tanto un sistema que tiende a la evolución, a la autoorganización, en el sentido que tiende a estabilizarse como Estructura Disipativa, en atractores que fluctúan siempre hacia estados atractores de mayor complejidad y ‘mayores dimensiones’ o ‘contextos’ (Prigogine, 1999) (Morín, 2003). La Estructura Disipativa es una noción que nos permite referirnos a la dinámica de las organizaciones altamente inestables atraídas por atractores inestables que la mantienen como un ‘todo’ y la hacen ‘evolucionar’ (Prigogine, 1999) Por ejemplo, en el Complexus Sujeto cambia su estructura (el componente que llamamos ‘físico’ o ‘partes’), se mantiene inestablemente su proceso (el Complexus Sujeto que se mueve como totalidad), y fluctúa en un patrón (de una cierta forma ‘sheldrakeana’). El Complexus Sujeto (en realidad, cualquier organización compleja) es algo que se mantiene siendo ‘lo mismo’ (Un ser humano, una familia, una sociedad) mientras sus componentes (células, seres humanos, sociedades) cambian continuamente. Son ejemplos de este tipo de organizaciones, el cuerpo de un ser humano (en el que ingresa y sale mucha materia y energía y, aunque cambie, se mantiene siendo ‘el mismo’); un remolino de agua, en el que entra mucha agua, sale mucha agua, se dinamiza como remolino, y, por un ‘tiempo’, se mantiene fuctuando como totalidad; una universidad, una ciudad, una especie, un cuerpo humano, un Yo, una conciencia, un sistema social, una Mente, etc.

Para Benoit Mandelbrot, no hay una sola noción de orden en virtud de la cual se pueda entender la ‘lógica’ con la que se ordenan y dinamizan las organizaciones. El orden de las formas las entiende como ‘capas recursivas de orden’, atractores fractales en las que se dinamizan las organizaciones fractales. Véase el dibujo.

Niveles de orden




Este implícito se refiere, no solamente al orden del estado físico ‘material’ del universo, sino, a lo que nosotros definimos como universo no ‘material’ (lo social, lo psicológico, lo cultural, etc.) y a nosotros mismos en ese patrón. Al parecer, la ‘realidad’ fluctúa Holonómico-Recursivo-Dialógicamente.

Un sistema recursivo es aquel, cuyas dinámicas locales posibilitan la emergencia de su dinámica global, y esta última, es condición de posibilidad de aquellas. Para entender el concepto, consideremos un sistema con el primer nivel de recursividad, presente en la dinámica de los sistemas con termostato. Cuando el calor en el sistema aumenta, el termostato se cierra, impidiendo la transmisión de energía, por lo que el sistema (incluyendo al termostato) se enfría. Pero, dado un umbral de enfriamiento, el termostato nuevamente se abre y deja pasar la energía al sistema hasta que nuevamente aumenta su temperatura. El proceso es iterativo (se repite una y otra vez), y es autoreferente, ya que el sistema entero (incluyendo al termostato, encargado de dejar pasar o no la energía), fluctúa de acuerdo a dicha dinámica. Este es un ejemplo de recursividad simple.

Hay otros ejemplos, donde la recursividad se torna algo más compleja, ya que el proceso recursivo se repite en escalas ascendentes y descendentes en todo el sistema, pero de un istema fractal. Pensemos, por ejemplo, en un árbol. En dicho sistema, la dinámica estructural de división de ramas, ramitas y hojas, constituye el sistema entero que se asemeja a cada rama, ramita, y a sus hojas. Es como si el árbol estuviese hecho de miles árboles cada vez más pequeños (ver fig. 1).

Fig. 1. Sistema árbol recursivo.




La recursividad es un patrón transfinito de producción, retroacción y retroproducción, en el que lo producido es, al mismo tiempo, y en diversos niveles, causa de la causa que lo produce.

La realidad donde fluctúa el Complexus Sujeto está constituida, se dinamiza y se organiza de manera holonómica. Esto es, cada parte de una cierta totalidad (que es parte de otra totalidad) es siempre similar a dicha totalidad. Piénsese, como vimos, en la forma de un árbol (cada rama es similar a la forma de las ramas más pequeñas que la constituyen, y es similar a la forma del árbol del cual es rama).

De manera similar al planteamiento dialéctico, en Complejidad el aspecto dialógico hace referencia a una realidad dinámica entre-opuestos. Como se observa en el esquema de más abajo, frente al surgimiento de un aspecto A de la ‘realidad’ (Tesis), siempre hay un opuesto B que le acompaña (Antítesis) y con el que se configura una tensión. Es justamente esta tensión entre A y B, la que configura la Síntesis dinámica en tanto una nueva Tesis C.

A su vez, la Síntesis D es el opuesto con la que C está en oposición, y de los que surge la nueva síntesis E.



A diferencia de la propuesta dialéctica, en complejidad los opuestos están en tensión, pero como complementos.

Toda organización compleja fluctúa en/con un patrón Holonómico-Dialógico-Recursivo de organización, que se puede comprender (en el sentido de prever las tendencias o atractores en virtud de los cuales se estabiliza en tanto organización), aunque no entender (en el sentido de conocer objetivamente sus leyes).


Pensamiento Complejo

“El Pensamiento Complejo -sobre el Complexus Sujeto- debe superar las entidades aisladas, los objetos aislados, las ideas claras y distintas, aunque tampoco debe dejarse encerrar en la confusión, lo vago, la ambigüedad, la contradicción. Debe ser un juego/trabajo con/contra la incertidumbre, la imprecisión, la contradicción,” (Morín, 2003).

Así, la re-comprensión del Complexus Sujeto debe ser multidimensional, temporal y relativa.

Como pensar complejamente al Complexus Sujeto supone considerarlo en continuo flujo y con la impronta de ser una totalidad fractal en todo nivel (organizado en estructuras recursivo-dialógico-holográficas), nuestra re-comprensión de él, debe ser contextual. El pensamiento mismo ha de ser fractal, en coherencia con dinámicas mayores, y en coherencia con las dinámicas que lo constituyen. Todo está en contextos, por un cierto tiempo, incluido al mismo individuo que mide. (Morín, 2003)

En términos complejos, la Re-Comprensión del Complexus Sujeto debe ser una comprensión contextual-metacontextual significativa de/en/para contextos. (Morín, 2003) Así como entendemos el funcionamiento de una máquina, o comprendemos ‘el sentido’ de los aspectos biológicos, psicológicos, sociales de los seres humanos; debemos re-comprender al Complexus Sujeto como si fuese un holograma, relacionado/incorporado a/con otros niveles, incluyendo su humanidad en dicha comprensión.

Re-Comprender al Complexus Sujeto debe ser un proceso que se piense Holonómico-Recursivo-Dialógicamente, desagregando categorías, contextualizando ideas, y complejizando los ‘todos’ con las ‘partes’.

Complexus Sujeto.

Mirar (considerar, pensar, presentar) mecanicistamente al Complexus Sujeto es dar por supuesto que se comporta como una máquina estructuralmente ordenada; RE-Comprender (RE-Considerar, RE-Pensar, RE-Presentar-se) complejamente al ‘Complexus Sujeto’, es suponer (considerar, pensar, presentar) que fluctúa en estructuras y metaextruscturas inter-meta-RE-lacionadas, en el sentido que fluctúa en organizaciones de diversos contextos, niveles o dimensiones.

A nivel de su individualidad, el Complexus Sujeto es una aglomeración compleja en la que fluctúan re-petitivamente los quarks, átomos o moléculas, desde los que emerge como una nueva estructura. Además, es una estructura que se re-compone, re-produce, se re-forma biopsicológicamente, emergiendo como un ‘Yo’. El Complexus Sujeto es, además, ‘parte’ (y lo sabe) de una organización sociorecursivamente organizada en contextos y dimensiones.

El Complexus Sujeto, fluctúa en el nivel-Sapiens cuando aprende y se da cuenta que aprende. Fluctúa en el nivel Sapiens-Sapiens cuando sabe que sabe, y se da cuenta que aprende. Y fluctúa en el nivel de Sapiens-Sapiens-Demens, cuando es contradictorio e incompleto: cuando cree que sabe, se da cuenta que no sabe, y se da cuenta que se da cuenta que no sabe, y se pregunta para qué.

El Complexus Sujeto fluctúa dándose cuenta de estar fluctuando en una realidad no-dividida en movimiento fluyente. (Bohm, 1990) Y se pregunta para qué.



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