APROXIMACIÓN A LA HISTORIA ETNOGRÁFICA

Adriana Hernández Yasnó
madamebovary9@hotmail.com
Publicado el: 09/0708


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El presente ensayo hace un recorrido reflexivo acerca de la historia etnográfica teniendo en cuenta los autores que han trabajado desde esta perspectiva que ofrece un campo de relación entre los macroprocesos globales y la microprácticas que evidencian en cada autor y su trabajo, un posicionamiento que en general termina realizando una ruptura con la misma antropología, la etnografía, la historia y la etnicidad.


APROXIMACIÓN A LA HISTORIA ETNOGRÁFICA

Adriana Hernández Yasnó
Investigadora independiente

El presente ensayo hace un recorrido reflexivo acerca de la historia etnográfica teniendo en cuenta los autores que han trabajado desde esta perspectiva que ofrece un campo de relación entre los macroprocesos globales y la microprácticas que evidencian en cada autor y su trabajo, un posicionamiento que en general termina realizando una ruptura con la misma antropología, la etnografía, la historia y la etnicidad.

En primer lugar es necesario entender ¿Qué es la historia etnográfica según Trouillot con el fin de entender cual es su “deriva” fuera de la historia desde una historia etnográfica. Lo que implica una crítica del conocimiento historico, tanto a la concepción esencialista y petrificada de la historia, tanto en su conceptualización como ciencia hasta el siglo XIX, como también en la concepción de historia que privilegia el discurso historico dentro de una narrativa historicista.

En cierto sentido creo que la historia etnográfica en Trouillot se construye desde la comprensión de la historicidad donde hasta la historia universal como general es incluida dentro de las historicidades. Ahora bien, la historia etnográfica aparece como proceso de reconstrucción de narrativas, escrituras vivas, y trabajo cuidadoso en archivo que son los lugares de enunciación, pero también lugares de encuentro con el pasado.

El historiador etnográfico reconstruye desde ellos el pasado, en sus detalles, órdenes del significado que han sido ocultos y silenciados en los discursos, tanto del poder, de los especialistas como de la historiografía tradicional, tanto mundial, como local y otros actores locales como nos cuenta Joanne Rappaport, en el caso de robo de los archivos del cabildo en “Los Cumbales”.


Trouillot aclara que la narrativa histórica no sólo se produce por los historiadores profesionales (Trouillot, 1995, 161) sino como nos lo cuenta Orlando Fals Borda, en el caso de Mompox y loba por los líderes, los campesinos, los demás actores locales. ¿Cómo se realiza este proceso de incluir los agentes y actores en la construcción de historicidades? Es para el caso de Trouillot, contraponiendo y descubriendo los borramientos, silenciamientos y ambigüedades en el discurso mismo, en la yuxtaposición de las escrituras de las distintas voces como de los documentos de archivo y en el descubrimiento de significados, que constituyen el trabajo arqueológico de descripción, análisis e interpretación de los signos de una escritura histórica en todas sus posibles versiones y también la cultura material, según Joanne Rappaport. Lo anterior involucra algo que tentativamente podremos equiparar con un trabajo semiótico que implica descubrir cómo se producen los signos de la historicidad partiendo de hacer cortes en el recorrido histórico, como lo hace Trouillot con la batalla del Álamo y de manera más específica con la revolución haitiana.


Igualmente, se trata de recoger las distintas historicidades a través de evidenciar en estas narrativas qué olvidaron y no pensaron hechos tan claves como el empoderamiento de los esclavos haitianos desde su idea, y su praxis de libertad. Una revolución haitiana era impensable para el público, los políticos y los historiadores europeos: tenían una imposibilidad "para comprender en sus propios términos la revolución en curso". En Hegel y Haití, Susan Buck-Morss afirma: “El hecho de que este espíritu pudiera ser contagioso, cruzar la línea no sólo entre razas sino también entre esclavos y hombres libres, era precisamente lo que le daba la posibilidad de defender, sin revertirse a una ontología abstracta de la "naturaleza", que el deseo de la libertad era en verdad universal, un hecho de la historia mundial y, ciertamente, el ejemplo para la ruptura de los paradigmas”.

Igualmente, esas historicidades se construyen desde una aproximación etnográfica que reconstruye los momentos significativos para la producción del pasado que se realiza primero que todo con una conciencia histórica desde la “sospecha” en contra de los grandes discursos de la historia y su pretensión de verdad. Para esto es fundamental la revisión de archivo y la construcción de un estado del arte, donde esté presente el discurso de los historiadores como de los actores.

De otro lado, es importante rescatar una relación entre Shahid Amin y Trouillot cuando ambos parten de Story, especialmente porque tienen la sospecha en cuanto a la sedimentación y estatización que implica la historia de los historiadores. Amin no cree posible escribir la historia, para él es imposible saber lo que pasó, lo que existen son narrativas que incluyen eventos y metáforas, incluso Amin es más radical al rechazar algo que es clave para Trouillot, como el trabajo en archivo, que es para él muy difícil, por lo tanto, rechaza la superioridad de la documentación, el poder de la escritura para mostrar sistemas de significación. También contradice la superioridad de la narración porque ésta es “idiosincrática”. En cambio la oralidad explica la versión local de lo que paso : story, pero igualmente, esta decepción que causa en Amin las técnicas y metodologías, tanto del trabajo histórico como de la etnografía, involucra como la misma gente y creo que por la performatividad del lenguaje y la subjetividad del que habla, como también por el contexto, ésta no cuenta los hechos que pasaron, sino lo que debería haber pasado. Esto es un argumento de peso para romper con esa perspectiva del discurso histórico como legítimo o verdadero. Para Amin, el evento de Chauri Chaura implica verlo desde su significación en la historia de la India, fuera del tiempo y lugar de la academia desde la articulación de distintos discursos donde no hay verdad, sino eventos verosímiles. El diccionario lo define: Que tiene apariencia de verdadero, es creíble por no ofrecer carácter alguno de falsedad . Naturalmente, con este argumento Amin cree que no es posible escribir la historia (grand histoire).

Trouillot hace una identificación de intencionalidades, de esta manera trabaja para mostrar tanto, el proceso de la batalla del Álamo como de la revolución haitiana a partir de sus agentes fundamentales exponiendo la relación entre el saber/poder local revolucionario y los movimientos paralelos de la contrainsurgencia desde la política colonizadora francesa e inglesa que borraron en el discurso a los revolucionarios negros.

Así mismo, la reflexión de Trouillot es importante para mostrar esa conciencia de la necesidad de la reconstrucción de la historicidad desde los eventos significantes en una cultura anfibia al decir de Orlando Fals Borda, quien con los líderes y las comunidades se dan a la tarea de hacer una retrospección académica y a la vez política hacia la historia, para fundar un cambio y transformación para los riberanos de Mompox y Loba. Esta conciencia del pasado que está reactualizado en el presente enlaza una concepción de la historicidad dentro un plano de inmanencia de recuperación y transformación de Mompox y Loba, que implica un proyecto muy complejo que tiene las señas de una fricción entre los problemas graves de todo orden en la región como la necesidad de construir un poder popular de base, previamente sustentado en una construcción de un saber histórico etnográfico que permita a los líderes “hablar con otros argumentos que lleguen realmente a las masas, y las convenza de actuar para el cambio y el verdadero progreso” (Fals Borda, 2002, 27A) “En términos generales, hay que conocer también el manejo real y la “arqueología de las palabras” utilizadas por el pueblo, pues los mismos sonidos silábicos envuelven sentidos distintos y producen efectos contradictorios, macondianos u orwellianos. (Fals Borda, 1986)


La metodología de la investigación participación que reconstruye la historicidad es clave porque se diferencia de un “locus” de enunciación donde trabaja un sólo etnógrafo creando un discurso en la mayoría de las veces solipsista, otras veces viendo los hechos y los sujetos de manera autocontenida o no contenida, exotizada o no exotizada, demarcada en un contexto de situación sin relación con otros contextos más amplios y con la participación de las demás voces en lo que tentativamente podríamos llamar un diálogo de saberes. Por el contrario, el punto de contraste de lo anterior, está en que a diferencia de tener dos ojos del etnógrafo, el historiador etnográfico que trabaja con las bases populares y sus líderes desde del diálogo y la comprensión de los enunciados que se replican en una polifonía o desde fuentes como sujetos, textos, archivos, paisajes, culturas, cuerpos, puede trabajar el sistema de significaciones de la red textual de una cultura anfibia para configurar su historicidad. Con un trabajo que implica superar el monologismo del etnógrafo y dar paso al trabajo de investigación colectivo en el caso de la investigación acción participación. Al respecto, Fals Borda afirma: “Es significativo que en Colombia este proceso haya conducido a la articulación de un movimiento y no de un partido político como tal; y que el procedimiento adoptado haya sido de las bases hacia arriba y de la periferia al centro, y no lo contrario como ha sido costumbre en los partidos y sectas tradicionales, incluidos los de izquierda” (Fals Borda, 1986, P. 75).

Naturalmente, lo dicho en cuanto a los objetivos de la I.A.P. implican pensar como relacionarla con la historicidad para Trouillot, quien parte de una ruptura con la idea de una “gran historia” parte del poder de story. La historicidad implica un proceso por el cual se producen narrativas históricas desde varios posiciones, incluyendo la mirada de la historiografía tradicional y de los especialistas extranjeros “para hacer emerger y generar un nueva perspectiva que acompase lo mejor de cada una, estas indicaciones se mueven en la dirección de los recientes trabajos que sugieren que puede comenzar a ser posible algo en el futuro, para construir la historia de la revolución que fue largamente impensable (Trouillot, 1993, p. 106)

Este movimiento que causa un cambio de paradigma en la conceptualización de la historia es muy potente en el trabajo de Trouillot y quiero rescatarlo, porque parte de una investigación en la frontera que crea la transdiciplinariedad que constituye una o más relaciones de articulación. Lo cual ocurre cuando varias disciplinas interactúan mediante la adopción de alguna o algunas disciplinas o de otros recursos como las lenguas y la lingüística que operan como nexos analíticos, por ejemplo, la lógica, la matemática. -En este caso sería la historia etnográfica- que implica como las disciplinas articuladoras se acogen como ciencias diagonales o transdisciplinas que operan gracias al isomorfismo de las disciplinas articuladas y a la comunidad de integración teórica, a esta modalidad se le llama trans - especificidad o trans - racionalidad. Supone también que cada disciplina o campo específico bordea o corre por las orillas restantes. Las matemáticas engranan con la física, la química y cada día más con la biología y otras ciencias de la naturaleza, en cierta manera con la administración, la agricultura, la medicina, la economía o con las lenguas, pero así no con la historia.

Este ejercicio de base transdisciplinaria involucra una intensa “recuperación”, transformación y trabajo con la memoria desde las historicidades presentes en textos como los de Trouillot (1995), Amin (1995), Fals Borda (2002), Rappaport (2005), CRIC (2004 ), Vasco Uribe (1993) quienes en sus investigaciones parten de varias disciplinas como la historia, la historiografía, la antropología (la pedagogía en espacios interculturales para el proyecto educativo del CRIC) y la historia etnográfica como eje metodológico transversal que produce una ruptura y crítica profundas con las disciplinas que están siendo puestas en relación, por ello pienso que estas disciplinas en contacto llegan hasta el límite de lo que los autores consideran, pueden retomar de ellas tanto de sus conceptualizaciones, como de sus métodos y metodologías, por ejemplo, en el caso de Fals Borda y la necesidad de la descripción desde la perspectiva sociológica, pero también la interrogación a la disciplina histórica que implica hacer la historicidad como un ejercicio de recuperación colectiva desde las voces de la base social. Trouillot y los autores citados, trabajan una sola agenda, para estudiar un hecho de cualquier zona geopolítica, como en el caso de la revolución haitiana como proceso histórico para la reconstrucción de la historicidad que da cuenta de las significaciones de la historia haitiana y occidental, lo cual también es un ejercicio realizado con la historia etnográfica en Chauri Chaura, Los Cumbales, Monpox y Loba, Cauca y Guambia.








Este cuadro representa lo que tentativamente puede ser una relación transdisciplinar: Las líneas claras son varias disciplinas que se contactan a través de una disciplina relacionante que puede ser la historia etnográfica.


Para el caso de “Mompox y Loba” creo que el trabajo transdisciplinario fue fundamental, porque se cruzan en este libro, la antropología, la historia etnográfica, la sociología, los saberes locales , superando la visión esencialista y autocontenida de la etnicidad con “la cultura anfibia”: “Aquí los viajeros nos referimos aun complejo de conductas, creencias, prácticas relacionadas con el manejo del ambiente natural, la tecnología (fuerzas productivas) y las normas de producción agropecuaria de la pesca y de la caza que prevalecen en las comunidades de reproducción de la depresión momposina. La cultura anfibia queda, por lo tanto, incluida entre las manifestaciones de la superestructura de la sociedad que habita esta subregión costeña. (Fals Borda, 2002, P. 21A) También, circunscribe la integración de tres razas. Aunque se debe decir, en este punto que Fals Borda no supera una visión desde “la alteridad”.


De otro lado, Trouillot es antropólogo, pero su libro enfrenta retos que son de los historiadores, pero esto implica también una serie de problemas que conlleva el mismo trabajo histórico. Trouillot parte de un trabajo más epistemológico que ontológico en el sentido de interrogarse ¿Cómo se conoce en la historia? Por lo tanto, el trabajo epistemológico consiste en realizar un proceso de comprensión histórica del sistema de significación en distintos períodos de tiempo para un hecho, por ejemplo, la revolución haitiana que implican como se leyó este evento, tanto en los discursos de los especialistas, como en los discursos de la historia haitiana, como en los agentes políticos colonialistas europeos (ingleses, franceses) y el trabajo de archivo.

Trouillot hace un encuentro de discursos (voz, ideológica, prácticas en general, incluidas las políticas de dominación) para interrogarlos y entender cada una de las historicidades y comprensiones de la historia, tanto hegemónicas como no hegemónicas en pos de mostrar los silenciamientos que han realizado todas las partes. Siendo epistemológico el punto de vista Trouillot hace una conceptualización distinta de la historia separándola del criterio común de la verdad (ontología de la historia) y la objetividad de los hechos, para revelar como la historia es una construcción narrativa que debe superar la idea de verdad y debe romper esa visión hegemónica y política que ha visto los sucesos en Haití como un levantamiento que puso en peligro la estrategia francesa: colonización, esclavitud y racismo. Lo que se puede contrastar en este punto es la perspectiva de un historiador como Amin que a diferencia de Trouillot al creer imposible la escritura de la historia, pero esa historia en relación con la verdad. Lo que Amin resalta en su trabajo es una gran relativización de lo que puede ser la historia pensada como gran relato al decir de Lyotard, es quien más produce un temblor o crisis para la historia al rebatir el potencial interpretativo de sus discursos generalizadores y hegemónicos. Amin parte del relato como ya dijimos que puede o no puede ser verdad parte de la performatividad y la imaginación y reconstrucción del relato oral, aunque sospecha también de él, esa duda de Amin es productiva, en el sentido de la sospecha de la “no neutralidad” de los discursos y su capacidad de transformar los hechos para salvar ciertos poderes, dominaciones, hegemonías o intereses, como se puede ver de manera específica en la parte cuarta y quinta de su libro. La sospecha es del subalterno Amin, quien hasta cierto momento estaría realizando una especie de autoetnografía por su habitus y su lugar de enunciación.

Finalmente uno interroga la historia etnográfica para saber, aunque no agotar su conceptualización y sus alcances en el análisis que se propone realizar, para lo cual trato de captar algunos alcances de la misma en los siguientes puntos:

1. La historia etnográfica realiza un énfasis en la identificación de las lógicas internas a las acciones de los actores de los hechos históricos, un énfasis en las intencionalidades no sólo políticas, sino éticas. Especialmente esto se observa en la descripción que realiza Trouillot de la batalla del Álamo y de los movimientos de la resistencia en la resistencia de los esclavos en Haití y en el trabajo etic/emic de Amin y Orlando Fals Borda.
2. La historia etnográfica hace una cuidadosa descripción, muestra los procesos y movimientos, estrategias y tácticas (en el sentido de De Certeau) a través de una historia narrativa centrada en aquello que ha sido borrado o en las ambigüedades presentes en las fuentes, por lo tanto, es clave el trabajo etnográfico de archivo. Amin como Trouillot recuperan los silencios y Amin se asombra con la capacidad narrativa y performativa de los actores del evento de Chauri Chaura: Los eventos no son como fueron, sino como deberían haber sido, parece una ironía o una gran risotada ante la objetividad que buscaba la ciencia histórica.
3. También muestra como los silenciamientos en la historia son parte de la narrativa de la dominación global (Trouillot, 1995, 107) y esto es claro en cada uno de los trabajos investigativos realizados por Trouillot (1995), Amin (1995), Fals Borda (2002), Rappaport (2005), CRIC (2004), Vasco Uribe (1993).
4. Posibilita la redefinición del quehacer del etnógrafo hacia un trabajo más bien de un historiador etnógrafo que entra en un campo de múltiples relaciones y voces y discursos evidenciándolos en la escritura, no representándolos desde el solipsismo etnográfico.
5. Reconstruye las otras versiones de la historia a partir de identificar los borramientos, lo no dicho, lo impensable, la contrastación de versiones, la percepción de los silenciamientos al interior de los mismos discursos en los archivos existentes, como una escritura viva. Pero esto no sólo lo ejecuta Trouillot, sino también Amin, Fals Borda y Rappaport, igualmente Vasco en sus investigaciones, unas menos arriesgadas que otras.
6. Muestra los discursos de los actantes que tenían el poder de la escritura por lo tanto de la memoria y el poder de la interpretación y del silenciamiento de algo tan fundamental como la revolución haitiana, que ni siquiera fue tomada en cuenta o como bien lo denuncia Fals Borda con nombres propios en Mompox y Loba en cuanto a la grave situación de la región sur de la costa, por la historia de corrupción de los políticos que trae como consecuencia el atraso de la región, pero también la necesidad de los líderes y de la base de transformar este estatismo y perdida de potencia de vida y de cambio. Aunque como nos lo ha mostrado la historia, especialmente, desde 1985 la entrada de los paramilitares cambio el mapa político. Entran nuevos actores a escribir historias en los cuerpos y en los territorios, comienzan nuevamente el tiempo de los silenciamientos.
7. La historia etnográfica en el caso de las experiencias investigativas de Trouillot y Rappaport hace énfasis en la incapacidad de la mayoría de los contemporáneos para comprender en sus propios términos la importancia de los hechos históricos (el trabajo investigativo de Rappaport como ella misma lo afirma no ha sido utilizado como se debiera) y las transformaciones necesarias que ellos producen en los ámbitos sociales y culturales, en el caso de Trouillot, la revolución. En el caso de los Cumbales, la importancia de construir colectivamente o por lo menos con líderes de la comunidad o el grupo, las genealogías, el uso de cronologías históricas para soportar por la vía legal e histórica, una transformación de la pobreza en una recuperación de la tierra, para el sostenimiento de la vida a través de la reconstrucción del pasado; investigación que siempre será un pivote para retomar en el presente el pasado en el caso de los Cumbales. Esto no quiere decir, que las historicidades rescatadas en la escritura sean simétricas, todo lo contrario son muchas veces asimétricas, pero por ser complejas.
8. El trabajo investigativo desde una historia etnográfica potencia o empodera a las comunidades para repensarse desde la propia historicidad, como en el caso de los Cumbales de Nariño, los Nasas y los Guambianos del Cauca.
9. El trabajo desde la historia etnográfica de Orlando Fals Borda implica una apuesta importantísima en los siguientes puntos que quiero rescatar:
a. Implica un diálogo con voces vivas: líderes y la base social que él llama masas y actualizar el archivo haciéndolo “vivo” actante en el sentido de Greimas. Es decir un agente humano o no humano que origina una acción o acciones en el mundo de la vida.
b. Articula la escritura de Fals Borda en Mompox y Loba la concepción de Marx en cuanto a praxis como la relación íntima entre teoría y práctica.
c. Implica su trabajo técnicas de recuperación crítica. (Fals Borda, 2002. p. 58A)
d. Involucra un trabajo con actores que son líderes en la base popular.
e. Presenta una forma novedosa de escritura intertextual que quiere dialogar y permitir la comprensión de distintas escrituras y códigos desde una conciencia de la necesidad de la comprensión desde la historicidad.
f. Trabaja una articulación de discursos para mostrar las diferentes formar de abordar un problema en dos canales de producción de significación como A (que algunos han dado en llamar concreto) y B (que otros han dado en llamar abstracto), pero en este sentido, esto no es tan cierto, porque hay mezcla entre lo concreto y lo teórico, la descripción y la comprensión y la explicación en ambos canales.
g. El ejercicio escriturario y histórico/etnográfico implican pensar en éste como un ejercicio de traducción que implica la pregunta ¿Cómo traducir los discursos en la escritura del historiador etnógrafo para no silenciarlos?

Finalmente, es fundamental pensar desde la historia etnográfica en un trabajo desde un eclecticismo moderado siguiendo las reflexiones de Mauricio Archila, para quien un sólo modelo teórico no tiene capacidad explicativa, esto es muy claro en la relación forma íntimamente ligada al contenido de la escritura intertextual y transdisciplinaria de Orlando Fals Borda. Así la historia etnográfica puede interrogar la complejidad no sólo de los hechos históricos o de los contextos geopolíticos o regionales, o de las voces o del material de archivo, sino también la complejidad de los movimientos sociales, en el anterior sentido, es fundamental para la coyuntura histórica de Colombia reconstruir las historicidades de los movimientos sociales de base.

Mauricio Archila muestra la necesidad de tener un punto de vista metodológico menos prejuiciado para comprender a los movimientos sociales en sus propias acciones y procesos. Establecer diálogos entre académicos y actores sociales dentro de un proceso investigativo dado por un diálogo de saberes; en este sentido la I.A.P proporciona fundamentos y también relación con nuevas metodologías como la “etnografía colaborativa”. Aunque sus detractores no lo crean y sus malversadores como el Banco Mundial se hayan lucrado de la primera. Igualmente, tanto en el campo del trabajo antropológico y en el producido por los movimientos sociales se debe realizar un proceso de comprensión adecuada de las dinámicas de las acciones y los actores sociales en una revisión constante de falencias y oportunidades dentro de un diálogo de saberes que está implicado en la conceptualización de una historia etnográfica y un control de la propia actividad al decir de Fals Borda.



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