Aproximación al problema de la representación

Adriana Hernández Yasnó - Investigadora independiente
ariadnayco@yahoo.com
Publicado el: 28/04/08


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La vida que nosotros ya no podemos distinguir, la vida cuidadosamente enterrada hasta los ojos en un mundo muerto. En cada ceniza del universo…(1)



¿Cómo se representa al otro?

Uno de los problemas fundamentales de la antropología contemporánea es poder reconocer al otro, como bien afirma Johannes Fabian (1983, 3 ) “Nowhere is this more clearly, visible, al least once we look for it, than in the uses of Time anthropology makes when it strives to constitute its own object-the savage, the primitive, the Other. It is by diagnosing anthropology’s temporal discourse that one rediscovers the obvious, namely that there is no knowledge of the Other which is not also a temporal, historical, a political act.”

En lo que insiste el autor es en la necesidad de permitir la comprensión de la alteridad y en su surgimiento, lo que implica un problema: la necesidad de transformar las representaciones acerca de él, como tarea de la antropología contemporánea.

¿Pero como representar al otro sin reducirlo al buen salvaje, o cómo salir de la representación del otro sin subyugar su presencia a la ideología del que nombra? Esta voluntad de hacer surgir al otro, implica varios problemas, uno de ellos, en el que se insistirá en este ensayo es el del lenguaje. El lenguaje entendido como facultad de representación(2) del ser humano que involucra transplantar a un discurso mediante el nombre al otro humano o no humano. ¿Es entonces el nombre la reducción del otro? Al respecto, es importante ver la tesis de la representación que traza Platón en el diálogo del Cratilo. Los nombres que damos a las cosas son por su relación natural intrínseca o damos nombres por convención. El problema de Sócrates quien dirige la discusión es precisamente no tomar partido por ninguna de las dos teorías. Si se retoma la tesis convencionalista veremos como nombrar al otro ha significado homogeneizarlo bajo un nombre, que hace una marcación sobre el cuerpo humano o no humano. Por lo tanto, el nombre representa al otro. En este sentido ¿Dónde está el ser del otro si su naturaleza es humana o no humana?

Existe según Mijail Bajtin(3) una profunda relación entre el lenguaje y la ideología que implica construir al otro como una forma de asirlo en su totalidad corporal pero constituyéndolo como otro en mi representación. El lenguaje para Bajtin implica ideología, entonces el lenguaje marca la acción sobre el otro, marca al otro. Esto es clave en la ideología representada en el film “Blade Runner”. En el orden de la construcción del significado, la crítica opina que este film hace parte del “Cyberpunk”, de acuerdo con Lawrence Person(4) , ésta corresponde a un subgénero de la ciencia ficción, conocido por su enfoque de "Alta tecnología y bajo nivel de vida" e implica la relación de cibernética y punk. “Mezcla ciencia avanzada, como las tecnologías de la información y la cibernética junto con algún grado de desintegración o cambio radical en el orden social”. Los personajes del cyberpunk clásico son seres marginados, alejados, solitarios, que viven al margen de la sociedad, generalmente en futuros distopicos(5) donde la vida diaria es impactada por el rápido cambio tecnológico, una atmósfera de información computarizada ubicua y la modificación invasiva del cuerpo humano”(6). El otro “replicante” será configurado biológicamente, marcado, representado y determinado en un tiempo de existencia maquínica de cuatro años, antinatural, mediante los trabajos de la ingeniería genética, es creado por el hombre y tiene conciencia de existencia de allí su lucha por sobrevivir: en éste sentido, todos los seres luchan por perseverar en el ser, en términos del Conatus de Baruch Spinoza.

Así una película cyberpunk como “Blade Runner” implica una ciencia ficción contracultural, en términos del autor y crítico David Brin, en la literatura cyberpunk y según nuestra revisión en la película, se usa como forma de mostrar las profundas inquietudes contemporáneas: “sobre los efectos y el control de las corporaciones y multinacionales capitalistas sobre las personas, la corrupción en los gobiernos, la enajenación y la vigilancia tecnológica”. El género cyberpunk puede ser entendido desde una motivación con la finalidad de desautomatizar la percepción de los lectores y un llamado a la acción y a la resistencia. Esto a menudo expresa el sentido de rebelión, sugiriendo que uno pudiera describirlo como un tipo de “ciencia ficción contracultural.”(7)

¿Qué es representar?

En el comienzo de la película hay unos nuevos cuerpos creados desde una naturaleza intervenida por la ingeniería genética que deben ser aniquilados porque el experimento no funcionó, pero éste busca su sobrevivencia, se reveló, ante sus creadores y el mundo de control. Los cuerpos no-humanos son sojuzgados a la ideología trasnacional, por ello el film comienza con la historia de una sentencia:

“Early in the 21s Century Thyrel Corporation advanced Robot evolution. In to the Nexus phase – a being virtually identifical to a human –know as replicant. The NEXUS 6 Replicants were superior in strength and agility, an at least equal in intelligence to the genetic engineers who created them. Replicans were used off-word as slave labor, in the hazardous exploration and colonization of other planets. After a bloody mutiny by a Nexus 6 combat team in a off-world colony. Replicants were declared illegal on earth –under penality of death. Special police squads – Blade runner units- had orders to shoot to kill, upon detection, any trespassing Replicant. This was not called execution. It was called retirement.”

En la parte inicial de la película aparece un ojo en primer plano, el ojo que observa las explosiones en la ciudad de los Ángeles en el 2019. Simboliza el poder de la organización occidental, el control a través de una imagen del panóptico donde todo debe ser observado, en términos foucaultianos. Ese ojo tiene el control y el poder. El ojo que controla e inspecciona otro ojo, el de León el replicante, a través de una máquina que registra el movimiento de la pupila como reacción a los efectos del interrogatorio: el efecto Pavlov para reconocer al otro, todo en el interrogatorio está organizado para provocar una respuesta que será fatal para el interrogador. Pero ese ojo no sólo representa el panóptico sino también será el ojo voyeur que mira sintiendo. Al respecto Maritza Ceballos afirma: “La mirada se alimenta de todos los sentidos. Coincidiendo Barthes(8) y Merleau-Ponty(9), dicen que con la mirada se produce una sinestesia, un paso de las sensaciones de unos sentidos a los otros. Se puede, por tanto, tocar con la mirada y mirar con el tacto, como evidentemente hacen los invidentes.”(10)

Los primeros planos constantes referidos especialmente a los rostros, evidencian en la película, una técnica fílmica desde el manejo de la cámara semisubjetiva que para Branigan(11) significa como “la cámara posee el saber y el creer, pero no el ver. Subjetividad incompleta, choca el miedo a la implicación en la escena, y el placer de dominio (crea una situación ambigua al espectador pero aparentemente satisfactoria, porque logra que el sujeto vea desde afuera y viva desde adentro). Ver con el personaje y verlo mirar, no se desarrollan pasiones fuertes, sino intermedias, dubitativas. La pasión que guía esta acción es la curiosidad o deseo de conocer mejor aquello que conocemos solo imperfectamente. Es pasión razonable suficientemente discreta para no impulsarnos a querer conocer en un solo objeto, sin impaciencia, ni inquietud. En la cámara subjetiva el personaje en cuestión puede servir de intermediario de forma que su punto de vista coincida con el del autor”.

También al comienzo de la película “Blade Runner”(12) existe un interrogatorio para identificar si León es un replicante o no, a través de unas preguntas y la reacción de su ojo debidamente analizado (segundo ojo). Debido a que en teoría estos replicantes no sienten emociones como los humanos. En este apartado se muestra como a través del interrogatorio se constata la imposibilidad de nombrar las cosas por parte del no-humano. Escasa respuesta a otras formas de nombrar las cosas, se le habla con un sinónimo para nombrar a la tortuga pero no lo reconoce. Esto es una falla para el examinador humano, el otro es mirado con perspicacia dirá Fabian. El otro no es igual a mí, porque no maneja mi código, ni mi discurso. No puede estar a mi nivel humano. Mi discurso ensombrece, sumerge, niega su naturaleza, su presencia, no es, por lo tanto, puede ser exterminado. Recordemos en este sentido el discurso sobre los judíos en los campos de concentración del tercer reich, cuando eran animalizados, nombrados como ratas.


Conflicto de naturalezas:

En el film la naturaleza humana y las naturalezas tecnológicas se enfrentan. La tecnomorfosis implica un desarrollo de la ingeniería genética que ha creado un nuevo Frankenstein, unos seres llamados los replicantes. Seres fabricados para hacer parte de una colonia de esclavos del sistema económico, creados por la Tyrell Corporation para ser "más humanos que los humanos", especialmente los modelos Nexus-6, se asemejan físicamente a los humanos — aunque tienen mayor agilidad y fuerza física — pero carecen de la misma respuesta emocional y de empatía.

Los replicantes son una nueva especie en la tecnoevolución, fueron declarados ilegales en el planeta Tierra tras un sangriento motín. Un cuerpo especial de la policía —los blade runners— se comisionan para exterminarlos, especialmente a los que huyen en la tierra, para controlar a los más violentos, se llama a Deckard (Harrison Ford). Desde el principio del film, existe el replicante quien no se considera como el otro (humano), sino como una cosa, ente reificado, por lo tanto es objetivo de destrucción militar. El control sobre el cuerpo del ser diferente o del monstruo, es un problema que surge en la misma representación del otro en occidente desde la misma edad media. El otro es deforme, la mirada sobre él y su cultura es sospechosa, y de nuevo Fabian.

En esta película es importante rescatar esa idea del otro diferente, entendido como monstruoso, ser que debe exterminarse, entonces, qué implica ésto, que la existencia debe ser controlada por un esquema político totalitario, estético y ético validado por el mundo del poder, por la hegemonía y su ideología convertida en fundamental, que implica montar un escuadrón para destruir al que esta más allá del límite de la naturaleza humana, que es la única legítima. Al respecto, se recuerda el libro “1984” de George Orwell donde se narrativiza el control totalitario que en términos de Michel Foucault(13) distribuye los cuerpos en el espacio y en el tiempo, dentro de una “división celular” que termina siendo una organización jerárquica y un orden ideal impuesto donde el cuerpo interioriza desde la percepción automatizada: el control. Cito en adelante un aparte de la novela “1984”:

“Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie. Dentro del piso una voz llena leía una lista de números que tenían algo que ver con la producción de lingotes de hierro. La voz salía de una placa oblonga de metal, una especie de espejo empeñado, que formaba parte de la superficie de la pared situada a la derecha. Winston hizo funcionar su regulador y la voz disminuyó de volumen aunque las palabras seguían distinguiéndose. El instrumento (llamado teidoatítalia) podía ser amortiguado, pero no había manera de cerrarlo del todo. Winston fue hacia la ventana: una figura pequeña y frágil cuya delgadez resultaba realzada por el «mono» azul, uniforme del Partido. Tenía el cabello muy rubio, una cara sanguínea y la piel embastecida por un jabón malo, las romas hojas de afeitar y el frío de un invierno que acababa de terminar. Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento. A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla seguía murmurando datos sobre el hierro y el cumplimiento del noveno Plan Trienal. La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído. Por supuesto, no había manera de saber si le contemplaban a uno en un momento dado. Lo único posible era figurarse la frecuencia y el plan que empleaba la Policía del Pensamiento para controlar un hilo privado. Incluso se concebía que los vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían intervenir su línea de usted cada vez que se les antojara. Tenía usted que vivir —y en esto el hábito se convertía en un instinto— con la seguridad de que cualquier sonido emitido por usted sería registrado y escuchado por alguien y que, excepto en la oscuridad, todos sus movimientos serían observados…..”…El Ministerio de la Verdad —que en neolengua (La lengua oficial de Oceanía) se le llamaba el Minver—era diferente, hasta un extremo asombroso, de cualquier otro objeto que se presentara a la vista. Era una enorme estructura piramidal de cemento armado blanco y reluciente, que se elevaba, terraza tras terraza, a unos trescientos metros de altura. Desde donde Winston se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca fachada en letras de elegante forma, las tres consignas del Partido: LA GUERRA ES LA PAZ, LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD, LA IGNORANCIA ES LA FUERZA(14)

Los replicantes, la especie desarrollada por la ciencia occidental, quien en su elección personal no acepta las condiciones del bio-control revelándose contra su creador, como en la antigua historia del golem(15) de la leyenda popular judeocabalística, también descrita por Gustav Meyrink. El Golem fue moldeado en el año 1580 por el rabino Judá Loew, como un semihombre creado a través de combinar las letras del nombre de Dios que termina destruyendo a su creador, cayendo sobre él o en la misma historia de Frankenstein de Mary Shelley, donde éste reacciona violentamente contra el científico que le dio vida. El ser creado se revela demostrando así la estupidez humana de crear al otro o de representarlo según su solipsismo, sin dejarlo ser, sin comprender su naturaleza. Finalmente, la tarea de la antropología será comprender estas nuevas naturalezas que surgen de la tecnología y que crean nuevas subjetividades humanas y a futuro no humanas.




POR: ADRIANA HERNÁNDEZ YASNÓ
INVESTIGADORA INDEPENDIENTE




BIBLIOGRAFÍA


BAJTIN, Mijail. El signo ideológico, Marxismo y la filosofía del lenguaje. México: Siglo XXI, 1981.

BARTHES, R. Lo obvio y lo obtuso. Barcelona: Paidos, 1987.

BERMUDEZ, José Luis. (Compilador). The body and the self. London, England: A Bradford Book. 1995.

CEBALLOS, Maritza, la mirada y la imagen visual. En: la Revista signo y Pensamiento. Universidad Javeriana. Primer semestre de 1998.

DAVIS, Mike, Más allá de Blade Runner. Centro urbano: la ecología del miedo. Barcelona: Virus. 2001. (Título original Beyond Blade Runner urban control: the ecology of fear)

DICK, Philip K. Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? España: Edhasa. 1999.

ESTEBAN, Mary Luz, Antropología del cuerpo. Lima: Ediciones Bellaterra. 2004.

FABIAN, Johannes. Time and the Other. Columbia University Press, 1983.

MELLOR, Mary. Feminismo y Ecología. México: Siglo Veintiuno Editores, 2000. (Publicado por polity press en asocio con blackwell publishers)

MERLEAU-PONTY, Merleau. El ojo y el espíritu. (1964). Barcelona: Paidós Studio, 1986. citado por Maritza Ceballos.

ORWELL, George. 1984. Barcelona. RBA. 1995

ULLOA, Astrid. Los antropólogos de observadores a observadores. Bogotá: I.C.A.N.H. 1993.

-------------------. Las representaciones sobre los indígenas en los discursos ambientales y de desarrollo sostenible. En Daniel Mato (Coord.), Políticas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de globalización. Caracas: Facultad de Ciencias económicas y Sociales. Universidad Central de Venezuela, pp. 89-109.

-------------------. Transformaciones en las investigaciones antropológicas. Sobre naturaleza, ecología y medio ambiente. Revista Colombiana de antropología. Volumen 17, enero-diciembre. 2001, pp 188-232.


CITAS:

1. DICK, Philip K. Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? España: Edhasa. 1999. p. 191.
2. Saussure, Ferdinand. Curso de lingüística general, Bally y Séchehaye redactaron el texto a partir de los apuntes tomados por sus alumnos entre 1906 y 1911.
3. Bajtin, Mijail. Marxismo y la filosofía del lenguaje. Medico: Siglo XXI, 1981
4. Citado en www.wikypedia.com, La enciclopedia libre.
5. Una Distopía es una Utopía negativa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal, es decir, en una sociedad opresiva, totalitaria o indeseable. El término fue acuñado como antónimo de utopía y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia (frecuentemente emplazada en el futuro cercano) en donde las tendencias sociales se llevan a extremos apocalípticos. De acuerdo al Oxford English Dictionary, el término fue acuñado a fines del siglo XIX por John Stuart Mill, quien también empleaba el sinónimo creado por Bentham, cacotopía, al mismo tiempo. Ambas palabras se basaron en el término utopía, acuñada por Tomás Moro como ou-topía o lugar que no existe, normalmente descrito en términos de una sociedad perfecta o ideal. De ahí, entonces, se deriva distopía, como una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal. Comúnmente, la diferencia entre utopía y distopía depende del punto de vista del autor de la obra o, en algunos casos, de la recepción del propio lector, que juzgue el contexto descrito como deseable o indeseable. Los textos basados en distopías surgen como obras de advertencia, o como sátiras, que muestran las tendencias actuales extrapoladas en finales apocalípticos. En ese sentido, difieren de las utopías, que no se basan en la sociedad actual, sino que transcurren en una época y un lugar remotos, o indeterminados, o luego de una ruptura de la continuidad histórica (por ejemplo, las obras de H.G. Wells). Las distopías guardan mucha relación con la época y el contexto socio-político en que se conciben. Por ejemplo, algunas distopías de la primera mitad del siglo XX advertían de los peligros del comunismo, del igualitarismo o de las sociedades totalitarias (1984, Un mundo feliz, ¡Vivir!). Otras más recientes son obras de ciencia ficción ambientadas en un futuro cercano y etiquetado como ciberpunk, que utilizan una ambientación distópica en que el mundo se encuentra dominado por las grandes transnacionales tecnológicas y los gobiernos se vuelven cada vez más irrelevantes. La ciencia ficción posapocalíptica se caracteriza por transcurrir frecuentemente en una distopía. Tomado de www.wikipedia.com. La enciclopedia libre.
6. Ibid.Cit. 3
7. Ibid.Cit. 4
8. BARTHES, R. Lo obvio y lo obtuso. Barcelona: Paidos, 1987, p. 307. Citado por CEBALLOS, Maritza.
9. MERLEUAU-PONTY, M. El ojo y el espíritu. (1964). Barcelona: Paidós Studio, 1986. Citado por CEBALLOS, Maritza.
10. CEBALLOS, Maritza, la mirada y la imagen visual. En: la Revista signo y Pensamiento. Universidad Javeriana. Primer semestre de 1998
11. Citado en el texto de Maritza Ceballos.
12. El guión, escrito por Hampton Fancher y David Peoples, se inspira libremente en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. El reparto se compone de Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos, M Emmett Walsh, Daryl Hannah, William Sanderson, Brion James, Joe Turkel y Joanna Cassidy; el diseñador principal fue Syd Mead y la música original fue compuesta por Vangelis. Se ha convertido en un clásico de la ciencia ficción y precursora del género cyberpunk. Obtuvo dos nominaciones a los Oscar.
13. Citado por Mike Davis . Más allá de Blade Runner. Control urbano: la ecología del miedo. P. 16. En este texto el autor realiza un análisis de la ciudad de “Los Ángeles” revisando el problema del miedo como una categoría urbana que crea una determinación que impele al control desde la implantación de dispositivos de seguridad. La influencia de la delincuencia, la construcción de subjetividades disciplinadas por órdenes legales e ilegales y finalmente, el estudio de las cárceles californianas y la tensión entre control y violencia en todo el espacio urbano.
14. ORWELL, George. 1984. Barcelona. RBA. 1995
15. El Golem es una criatura fabulosa semejante al hombre. Se le parece inclusive por la materia con la que fue construido: proviene de la tierra. Pero -aseguran las leyendas- fue contemplado con desconfianza por la gente, era extraño y sospechoso. Según Borges, hasta los animales lo evitaban.






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