VACÍOS DE LA ANTROPOLOGÍA PARA HUMORIZAR

Cecilia Montero Mórtola
cecigui@hotmail.com.
Publicado el: 02/12/07


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Este artículo aborda la temática del humor y la antropología en relación al trabajo de campo como recurso etnográfico. Asimismo, señala su marcada ausencia en la formación académica como objeto de estudio y como práctica social en ese ámbito. También incluye notas de campo donde el humor cobra distintos sentidos con la alteridad


VACÍOS DE LA ANTROPOLOGÍA PARA HUMORIZAR
Cecilia Montero Mórtola, Doctoranda de Antropología Social y Cultural de la UB.
Montalegre 6, 08001 Barcelona (España). E-mail: cecigui@hotmail.com.

Resumen:
Este artículo aborda la temática del humor y la antropología en relación al trabajo de campo como recurso etnográfico. Asimismo, señala su marcada ausencia en la formación académica como objeto de estudio y como práctica social en ese ámbito. También incluye notas de campo donde el humor cobra distintos sentidos con la alteridad. Y, para finalizar, desarrolla una breve propuesta para Antropología pedagógica donde el humor ocupa un espacio de la programación.
Palabras clave: arbitrariedad del sentido, antropología pedagógica, recursos y técnicas etnográficas, análisis del discurso, epistemología.

Summary:
In this article, anthropology and humour issues are discussed as ethnographic means for the field work. Likewise, its distinct absence in the academical formation is pointed out as research aim as well as social practice in the same field. Note fields where humour acquires several senses with otherness are also included. Finally, a short proposal for pedagogic anthropology where humour is one of the main points is evolved.
Key words: arbitrariness of meaning, pedagogic anthropology, ethnographic resources and techniques, discourse analysis, epistemology.

Agradecimientos
A Eulalia París, antropóloga


“El humor y la antropología tienen mucho en común”: es una afirmación corriente. No obstante, el espacio del humor en la ciencia dentro del campo epistemológico y la inclusión del humor en los estudios antropológicos notablemente escasean (según se mire, ¡claro!).
A pesar de todo ello la disciplina se hace eco de sus amplias ventajas, pero como era de esperar, la permeabilidad de las tendencias neoliberales de la época también la atrapan en una paradoja interna sin salida: cita el humor hasta como recurso en la investigación cualitativa y descompresión de los niveles de tensión que un trabajo de campo pueda ocasionar pero… un gran pero en la formación académica y en el plano epistemológico brillan por su ausencia sobre cómo llegar a emplearlo.
¿Por qué? Es una pregunta sólo para iniciar el trabajo.
El artículo se desarrolla en cinco puntos de manera que etnografía y teorías de otras disciplinas o artes, como el psicoanálisis, la sociolingüística, la antropología y métodos son los referentes teóricos que aquí han sido tomados en cuenta para la consulta bibliográfica, así como también algunos trabajos sobre el humor que había realizado hace algún tiempo. Se une a ello el ojo personal compuesto por la reflexión y el trabajo de campo sobre el humor en lenguas en contacto de zonas indígenas que recavan una experiencia valiosa en este campo poco explorado.
Por otra parte se le añade la investigación iniciada hace tres años sobre la supervisión del trabajo de campo del investigador desde la disciplina y que en el presente continúa .
Con el fin de organizar la lectura el artículo se divide en los cuatro siguientes apartados y una bibliografía al final:
1. Sentido o sentidos
2. El juego del humor y las disciplinas
3. Tipologías humorísticas
4. Anexo de antropología pedagógica
A partir de estos cuatro ítems se anhela brindar un panorama general de ciertos temas con los que se lleve a considerar, no muy a largo plazo, junto a este ejemplar de AIBR, el entrar en contacto con otros profesionales para la formación de grupos de investigación en el ámbito de la relación humor y antropología. Puede resultar ambicioso y hasta exagerado, no obstante este artículo sí pretende, y sin ningún temor, levantar una cierta polémica, que al fin y al cabo desemboque en algo parecido a lo que se busca: ¡humorizar!
De este modo, a corto o mediano plazo, entre sus efectos científicos también busca desmitificar y explicitar el lugar del humor en las relaciones sociales (también en la academia), su construcción en el género, la clase, la etnia… pero sobre todo, busca destartalar la perversión que reina sobre el ocultamiento del valor de la risa y el chiste por todas partes… Así que os invito, como aperitivo, a la lectura de este breve artículo, en principio con un anexo donde figuran unidades “didácticas hipotéticas universitarias” que incluyen algunos chistes que me acompañan desde que empecé a interesarme por el humor.

1. Sentido o sentidos del humor
El y los sentidos de algo, de cualquier cosa, de una palabra, de un hecho, equivalen a múltiples signos e interpretaciones dentro de un enunciado pronunciado a y por alguien. Como Hymes y Gumperz (1982) nos lo mostraran, su producción no es al azar y corresponden a la interacción entre las personas, con la mezcla de un sin fin de tejidos de reglas oficiales y oficiosas, que disponen los sentidos explícitos o implícitos de ellas en el reino frágil, pero no por eso menos poderoso, de las palabras en un enunciado.
Tomando como referencia a estos autores para comprender la construcción sentido del humor, empezaré por analizar y reconstruir primero el término sentido y segundo trataré de hallar y enseñar algunas notas que se acercan a la casi imposible tarea de su definición.
Sentido: participio del verbo sentir que significa percibir, experimentar, oler, padecer, amar, vibrar de emoción, oír, con significados de tipo sensorial en las aprehensiones de la realidad, etc. Con el artículo el se transforma en un objeto abstracto que de participio abandona la función adjetiva por el artículo – ruido sentido, pena sentida, el olor sentido por los vecinos levantó sospechas sobre (función adjetiva) el sentido del humor, el sentido de la responsabilidad, el sentido ético de la ciencia, (función sustantiva). Estos significados son de cabal importancia para el análisis antropológico: el sentido de una cosa, de un acto, de un ritual, de algo, una dimensión social, cultural, económica, religiosa, no es cualquier palabra. La empleamos con más frecuencia de lo que su sentido le otorga, pero su amplitud de sentidos lo promueve. Usamos el término en la mayor parte de los casos en el sentido como la comprensión y, por ende, la reacción posterior de los sujetos sociales que comparten el mismo o el diferente sentido del tiempo, el espacio, los alimentos, la música, los astros. El sentido como conciencia, de ahí que el sin sentido equivalga a inconsciencia o la pérdida de la conciencia.
Es decir que sentir puede tener en parte la alusión directa al pensamiento y, como detalle característico, reunir emoción y racionalidad en la misma palabra en varias circunstancias al mismo tiempo. Por lo cual es más empleado al asociarse con el humor en las actitudes receptivas y productivas humorísticas, como chistes orales, gráficos, bromas, burlas, cuentos, etc. que a otros objetos y que otros verbos para calificar, apreciar o valorar, sobre los sentidos de estas producciones literarias o plásticas con señas humorísticas.
No es entonces de sorprenderse que Cortázar, un escritor que jugaba con la fantasía y las emociones sin alejarse del pensamiento, realizando verdaderas obras de ingeniera literaria que a ambos comunican, dijera más de una vez: “Me apoyo en el humor para tener el amor que es una sed antropológica”.
Si bien sentir es un acto universal no quiere decir eso que automáticamente en todas las lenguas se exprese igual y se encuentre empleado en las mismas prácticas sociales y siempre implique o concierna al humor o se sienta lo mismo y de la misma manera. Esto no es nuevo. Este punto lo menciono con el fin de la reconstrucción, para que los analistas del discurso lo describan en el futuro junto a antropólogos, en el campo y en las etnografías.
Dicho esto se nos delimita a que, por lo menos, ni el sentido resulte igual en todas las sociedades, lo que pareciera a simple vista una obviedad, vinculado al humor, y que en la Occidental, tampoco podamos afirmar que exista un sólo sentido del humor. Por lo que resulta conveniente iniciar este artículo partiendo de lo que inicialmente afirmaba: que son muchos los sentidos del humor.
Sin embargo, no cabe duda, pareciera en distinguir, que según el sentido común , que una persona que haya lanzado una sonrisa, por algo o hecho alguna broma, no dudaríamos en afirmar que tiene o carece de sentido del humor según de que se trate el chiste o la broma.
De acuerdo con de Hoz (2004), este autor sugiere a los editores que, para evitarle al mundo problemas, pasen un test que evalúe el sentido del humor de los candidatos a un trabajo con el siguiente chiste: “Las gallinas están hartas de ir a denunciar a la comisaría que la gente les roban sus huevos”. De modo que si el candidato no se riera, con decirle adiós, por supuesto, bastaría para salvarse.
Les ruego que piensen en qué circunstancias emplean la construcción “sentido del humor” y cuando no. Resultan frágiles, las fronteras. Porque el sentido de algo, es también producto de un acuerdo simbólico, de modo que tal y como Montaigne afirmara “La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”. Así que sobre el acuerdo podemos sostener que se posee o carece de sentido del humor también, aunque contradiga el test del autor anterior y aunque esté en gran parte de acuerdo con él.
Rotos los acuerdos cae el sentido junto al humor, se desvanece. ¿Cuándo ocurre esto? ¿Sólo entre sociedades de lenguas diferentes? Bien sabemos que no, pues el punto está en la construcción o destrucción de los implícitos que darán sentido al humor o a la obtención del calificativo que se posee tal sentido. Y todo ello, más allá de la descripción de una persona de talante tolerante, flexible, abierta y comunicativa.
Las siguientes notas de campo testifican y muestran hasta que punto el sentido del humor se erige o resulta inexistente entre unos y otros. Resulta otra construcción más a desarmar respecto del sentido. Nos encontramos con comentarios que pueden resultar molestos o, lo más interesante para quien investiga, convertirse en punto de partida de la investigación que se lleva a cabo. Esto sea para empezar una entrevista sobre sistemas clasificatorios de un grupo étnico, lo que equivale a que el humor viene a proporcionarnos un útil recurso para la antropología durante la observación participante, sin sólo tomarlo en la línea de la seducción al o la informante para obtener datos. En una relación más simétrica (difícil de lograr pero factible) el lugar del humor es también un indicativo del vínculo, de su calidad y de su trayectoria.

Diario de campo, Iquitos, febrero 2001. Entrevista no grabada, reconstrucción a base de notas.
En la oficina estamos a carcajada limpia con mi jefe de terreno y el documentalista mientras la secretaria trata de contener la risa. Había llevado algunas tiras de Mafalda para trabajar actos de habla y observar el sentido del humor por dónde corría en las reuniones con los maestros indígenas bilingües shuars, bora, shipibos y tikunas. Era previsible que no la conocieran, y que sólo les resultara una viñeta más para leer. La idea de viñeta tímidamente estaba adquirida como consecuencia de la escolaridad oficial y el relato, pero no necesariamente asociada con el humor. ¿Reírse leyendo? ¿Viendo dibujos? ¿Dibujos de qué? Efectivamente había mucho para averiguar. Les mostré las viñetas contando un poco nada más sobre el personaje. Causó un pequeño revuelo.

- No le veo nada de gracioso. Me respondió un maestro shuar.
- Ya. Le respondí y a continuación le pregunté por qué.
- Pues, no sé, no es gracioso. Miró a los demás, que le acompañaban y no salían de que no era gracioso.

Pensé que podía ser el contenido de esa viñeta, puse otras, y lo mismo. Hacían viñetas para explicar técnicas de pesca en sus lenguas que la cooperación internacional les ayudaba a diseñar pero no reunían el humor en un acto gráfico, menos a la idea de personaje. Más tarde dibujé un ratón en la pizarra junto a un gato para explicar la relación de persecución, la metáfora. Y comenzaron los señalamientos.

- ¿Qué es eso?
- Un ratón.
- No, eso no es un ratón.
- Es un esquema de ratón.
- Está mal.
- Ya sé, dibujo mal.
- Sí, muy mal, porque ¿qué ratón es ese?
- Oye, lo hago como puedo, ¿vale?
- No se hace así, hay que dibujar al ratón con sus detalles, el ratón de…
- ¡Ah! No hay “ratones”.
- No, está el ratón de la chacra, el de…, el de…, el de…
- ¡Ah! Vale.


Diario de campo Chusco, julio 1997.
Notas en el CBC. Bruce Manen, el profesor de Lingüística Andina, nos había dado como tarea analizar las letras de los huaycos en quechua y castellano. Estructura métrica, punto de fuga, temas, etc. También se podía escoger sobre literatura oral y el humor fue escogido por varios. Llevé a cabo una labor etnográfica de recolección de chistes con el objeto de observar las diferencias gestuales al contar el chiste en quechua o en castellano. Era un trabajo duro pero divertido. Descubrí un libro en quechua-castellano con el que íbamos por el CBC indígenas, blancos y mixtas, antropólogos, lingüistas, maestros revolcados de la risa por los pasillos de la institución leyéndolo y dramatizándolo. Mientras hacía las entrevistas, tanto a hombres como a mujeres, fui observando que debía hacerlo por separado, que se apartaban solos los hablantes de lengua materna quechua y aymara también. A su vez empecé a sentirme más perseguida por la mirada masculina, y no sólo eso, declaraciones de amor en quechua y castellano le siguieron (de las que fue difícil poner distancia) Un cambio grande de los hombres hacia mí experimenté y éramos compañeros de postgrado. Había transgredido barreras de temas, en profundidad, al tratar temas entre hombres y no sólo con las mujeres sobre sexualidad y los curas. Tuve que ser muy estratégica para que la situación se encausara. Las mujeres indígenas me protegían y defendían aprovechando para decirles de todo a algunos hombres muy autoritarios. A todo esto podía ver que la alternancia de códigos era continua para contar los chistes, y que todas las actividades de la vida cotidiana estaban plagadas de humor sin cesar en la lengua que sea con expresiones que no se coordinan con lo que se dice siempre con una risa. Al darme cuenta de esto aprendí que el chiste entraba en la relación de reciprocidad como un elemento más, y por encima de todo, es un descompresor de tensiones y una forma pacífica de decir lo que no se puede de forma directa de modo constante. Se alternaba sin que se perdiera la seriedad de cualquier asunto que se tratara. Es más, conversar es tan importante, que se hace de a poco, se dialoga con silencios prolongados, y el chiste tiene su lugar en todo ello.


Recuerdos de los 90. En Barcelona, París, Ferney- Voltaire y Ginebra.
Era profesora de español como lengua extranjera (E/LE). Mafalda, la Revista El Jueves, Fontanarrosa, Claire Brectecher, Garfield, Balbín & Bobees, Forjes, Máximo, y cuanto chiste o material humorístico pasara por mis manos iba a la clase de E/LE para daneses, suecos, ingleses, alemanes, chinos y estudiantes de los cinco continentes. Lejos de llevar los simples, les llevaba los más complicados del humor gráfico que respondieran a algún punto del programa, sea para ampliación de vocabulario, revisión de alguna función comunicativa y tiempos verbales, etc. o con algún acontecimiento de la realidad exterior de la clase. Tenía un esquema que era sondear durante un rato sobre los temas que tratara el chiste o simplemente, ponerlo y a ver qué pasaba. La dificultad era un desafío más que les entusiasmaba muchísimo ya que sus competencias comunicativas se iban agrandando hacia las metafóricas. La dificultad era, decía en una época, un juego matemático para hallar x ( el o lo sentidos del chiste). De modo que ese trabajo durante casi cuatro veces por semana durante varios cursos intensivos (con un calor horroroso) permitía que cuando salían a la calle pensaran, perdieran miedos a inferir, interpretar, el miedo al ridículo, pues todo eso ya se había vivido en clase con toda clase de chistes e indagaciones sobre el humor, los temas que hacen reír, los pueblos que son objeto de bromas permanentes, el humor negro, verde, los nombres de las revistas de chistes, cómics y tebeos, en distintos países y en los de la lengua que se estudiaba, etc., etc. El verbalizar cada uno sobre esos temas en la lengua que se aprendía trazaba un lazo de acercamiento no sólo lingüístico sino social que permitía adquirir la lengua de aprendizaje con realidad. Ese trabajo lo sistematicé en artículos y seminarios que a su vez llevaron a profundizar en el tema del sentido del humor y el conjunto de sus sentidos que indefectiblemente contribuyeron a acercarme cada vez más a la antropología desde aquel entonces.

De estas tres notas, el o la lectora, pueden inferir y resumir varios de los sentidos del humor que en ellas aparecen de forma explícita o implícita. Con estas notas de campo junto a algunas de estas reflexiones se ha intentado situarnos para descalabrar, a modo inicial en el tema, el automatismo que se genera al pensar sobre el sentido del humor en ámbitos de la disciplina, en la interacción cotidiana, y observarlo más desde un punto interaccional que como algo en sí mismo.

2. El juego con sentido del humor en las disciplinas
¿Alguien conoce a algún profesional de las Ciencias Sociales, Naturales, Físicas y de las nuevas cuánticas (casi esotéricas) que no incluya el famoso, casi tedioso cliché de la necesidad del sentido humor? ¿Alguien ha dicho cómo incluirlo?
En el ámbito universitario de aquellos que imparten la formación académica se puede contar con los dedos de una mano los que “practican humor” en cualquiera de sus sentidos. Por lo que pesa una contradicción enorme. Todo eso contribuye a proporcionar ambigüedad y más autoridad a “los serios”, o escaparse de la responsabilidad de su análisis y estudio, o la legitimación de la burla desde el poder como significado de poseer o no sentido del humor. Estudiar el humor, entonces, puede acarrear consecuencias problemáticas.
Por todo esto y mucho más caben analizar con cuidado los significados y usos de los términos como ironía, chiste, burla, sarcasmo, cinismo, humor, broma, caricatura, comicidad, etc. Pues, a demás de poseer definiciones distintas se les suman los empleos de cada una según se trate en el caso académico, entre estudiantes estables o de paso , profesores, becarios, personal de mantenimiento, de bares y administrativo, autoridades académicas, catedráticos, bibliotecarios, etc. Este microcosmos puede llevarse a una oficina, una ONG, un barrio, un país, la familia, etc. con sus especificidades relacionales e interaccionales para el tema que aquí nos ocupa. Es decir, quién cuenta a quién, por qué y para qué y cuándo. La dirección del cuento, las temáticas y las circunstancias variarán los sentidos y el mismo significado también al encastrar el relato humorístico en todo ello con las coordenadas de tiempo y espacio para estudiarlo desde la etnografía.
Pero retomando la vinculación del humor con las ciencias podríamos identificar al científico despistado y casi payasesco, a la enfermera que hace un chiste para distraer un paciente o seducirlo, al político que los emplea para sus fines electorales, etc. Sin embargo, dentro de las ciencias en su cuerpo teórico no parecieran tener un lugar específico, en principio, pero sí para la lingüística, la traductología y la literatura resulta parte de sus objetos de estudio como para las artes plásticas y el diseño gráfico.
En las Ciencias Sociales observamos un escurridizo espacio que se desliza entre varios planos por donde el humor se desliza con sumo cuidado. Encontramos aquellos ejemplos de las recogidas de datos y elaboración de los mismos en base al humor sobre tal o cual grupo social muy escasamente y esporádicamente. Desde las triangulaciones posibles para llevar a cabo entre género, clase, etnia, religión, datos históricos, etc. y los que lo citan anecdóticamente para la obtención de datos etnográficos que no sólo conciernen al plano humorístico.
Luego, en el plano de la metodología en la observación participante, se utiliza el chiste como recurso de empatía, acercamiento, elemento para despertar opiniones y analizar lo que se dice con sus impactos, o como veíamos anteriormente con las notas de campo y el recordatorio, con otros fines.
Y, un tercer plano, que aún pone de manifiesto entre una de las tantas contradicciones no resueltas (agregando tensiones y sin sentidos) dentro de la disciplina que estriba en exigirle al investigador/a mantener una actitud humorística. Todo ello frente a los y las informantes para apoyar también los andamios que sostienen la “buena distancia” entre investigado/a y el/la profesional.
Un cuarto plano, que puebla otra parte del conjunto de contradicciones a considerarse y por ende sumarle, que algunos, como Barley (1989), o incluso Leach (1978) , con su extraordinaria forma de redactar, dan muestras de cómo hacerlo sin pelos en la lengua y reírse inteligentemente de sí mismos. Porque al tratarse de sí mismos, van al fondo del propio pensamiento y la emoción frente a miedos, contradicciones, retos, inseguridades. De este modo, en lugar del autocastigo frecuente, paralizante y quejoso sobre lo que se estudia o se interpreta, detiene un poco más la proyección personal y permite en ese juego separarse, comprender, perfilar o acercarse de otra manera a la realidad social que se estudia.
De modo que esta actitud acompañada de la actividad humorística oxigena y permite con ello desrigidizarse tanto como asumirse en algunos planos de la conciencia sobre los lugares del investigador/a en el trabajo que realiza.
Esto último nos conduce a otro vacío de cabal importancia que se enlaza con otros planos de la disciplina y la formación del antropólogo/a que tienen que ver con la ausencia de un corpus epistemológico que, más allá, de la formación académica, se refiera a un puente entre lo objetivable de la persona del o la antropóloga, su trabajo de campo, sus conflictos y aciertos y de cómo inciden en la etnografía.
Por supuesto, trabajando todo ello más allá de los giros narcisistas posmodernos que quedan atrapados y sólo encallados en la persona del investigador. Y en ese sentido, tampoco sobre el otro polo del árbol que tapa el bosque. Ambos de carácter reduccioncita, uno porque todo lo pesa sobre la persona del cientista social y el otro por atribuir todo lo que acontezca al etnocentrismo.
Son cuestiones del no todo .
Es decir, que dentro de la Antropología se solicita algo que en casi ningún ámbito interno disciplinario se practica ni en cuanto a la formación académica ni en la laboral: o que se estudie con rigor, o se estimule incluso tanto el estudio como el sentido del humor, pero se dice con fuerza y altivez que el humor es tan necesario incluirlo en nuestra formación como si tuviera un lugar que rebasara lo anecdótico.
¿Qué ocurre entonces?
Si tomamos en cuenta que el humor es un elemento asociado a la felicidad que la enraíza o es ingrediente, Russell respondería sin vacilar un segundo “que la gente infeliz es como la que duerme mal, se enorgullece de ello ” y Margaret Mead comentaba que “A los sociólogos no les gusta la sociedad, los psicoanalistas tienen problemas personales y los antropólogos las dos cosas” .
Más allá de la crítica este apartado ha buscado abrir otro punto alrededor de las necesidades aún por satisfacer en el seno de la disciplina. Del mismo modo que en planos en apariencia superficiales como es el caso de la comida que se subestiman a primera vista desde algunos rincones de la disciplina (aunque está cambiando) observo que con el humor y el o los sentidos del humor en la disciplina en el conjunto de sus planos pasa algo parecido. Los derroteros a seguir en este caso de paralelismo, aquí tomamos lo que se exotiza siempre, por ejemplo, una fruta del Caribe. El humor viene al caso a glorificarse o descalificarse, y en ese proceder se lo evoca y no se sabe como emplearlo en nuestros trabajos. Mayoritariamente queda como la fruta exótica, gustosa, agradable y placentera al conjunto de sentidos cuando está fuera del lugar que se la consume, y si aumenta su importación por la globalización, que pase a ser migrante en lugar de exótica en su concepción. Esta relación con la fruta nos permite inferir qué sucede por analogía con el humor y la disciplina.
La antropología guarda en común con el humor el sacar a la luz aquello que está oculto en apariencia. A su vez el hecho de realizar operaciones mentales para lograrlo estrecha aún más este vínculo poco estudiado y empleado por el o la antropóloga tanto en los ámbitos de formación como para los análisis en el plano de la etnografía.
La antropología rescata de lo cotidiano, de la rutina, de la repetición, del cada día, a veces de lo necesariamente insoportable como Freud (1987a) sostenía en el “Malestar en la cultura” donde el chiste juega de recurso descompresor. Este papel del chiste es demasiado trascendental en lo social para arrinconarlo, o destinarlo a los que por “naturaleza” son humorísticos, en el caso de que los profesionales de la antropología lo empleen o no para sus estudios. El estudio más recóndito e invisible de todo ello, así como el detalle hace que cobre especial distinción en nuestro trabajo de campo y reflexión sobre él para apreciar etnográficamente. El humor es un hilo paralelo que lo rodea y atraviesa que se enreda y se suma a la antropología. Allí la distinción de los rasgos humorísticos son parte de lo social; y social en cuanto a lo cómico y grotesco de una sociedad. En la quietud de la reproductividad absoluta humorizar desemboca en un acto reivindicativo, en una catarsis que conduce a la cohesión social y no siempre a la reducción del conflicto, sino a pensarlo. No obstante, humorizar puede significar haber llegado a un acuerdo o empezar a disgustarse llegando a rupturas de gran magnitud, pero en todas ellas el pensamiento y el ánimo se han juntado de forma asumida por lo que cabe el análisis de otras instancias de interacción.
En un mundo hipertecnologizado, donde los vínculos son líquidos, difícilmente se cultiva el sentido del humor, pues el sentido viene del contacto el cual se encuentra muy diluido, incluso árido. Se pervierte la sonrisa y se maquilla levemente evitando la carcajada espontánea. La manipulación estudia los gestos para la publicidad, la diplomacia, los políticos, etc. creando la falacia del humor. Una paradoja a desenredar dentro y fuera del mismo humor ya que parte de su cometido es desnudar y poner en evidencia la apariencia de una frase, una idea y un gesto. Como Brice Echenique (De Hoz, 2002: 2) afirmara que “el humor es una capacidad para estar sobre dos conceptos opuestos a un tiempo y disfrutar con ello, un especie de bilocación conceptual”. Por lo que también la hipocresía y el cinismo se desmaquillan porque no son una bilocación, sólo responden a la impostura, tampoco producen placer, lo que equivale no lograr la ubicuidad humorística aunque a veces lo parezca.
El humor es prosocial, invita a la sociabilidad, no por azar los postres acompañan el relato de chistes como parte de la comensalidad, de lo compartido en un grupo. Son la celebración final, la inversión simbólica de la plegaria inicial a modo de celebración.
¿Cómo arreglárselas para no estudiar la relación humor y antropología?
Creo que coincidiremos, hasta los que no son proclives al humor (al menos inconscientemente) en algún punto. Sobre todo en que tanto en su estudio, como en su práctica, en los medios académicos de la formación antropológica resulta necesario tanto implementarlo como sencillamente practicarlo.
Para argumentarlo, recurro metafóricamente a la historia de El nombre de la Rosa, de Eco (1986), por todos conocida, sea por el libro o por la película. Recordemos a Alberto, el sabio bibliotecario que había envenado el manuscrito de Aristóteles. Según él, la risa humana es una de los temas del volumen. Él, junto a Malaquías, silenciosamente envenenan o matan a cualquiera que guarde contacto con el libro. El miedo se apodera de ellos: el miedo al descontrol que produce la risa, por ende, a pensar. Aunque adueñarse del pensamiento de los otros resulte una tarea remota e imposible, lo intentan con un alto costo. Tanta negación a la risa y al humor son cadenas para pensar y convierten la biblioteca en un papel sin vida, en una copistería que fácilmente se quema y que se acaba quemando.
Todo esto para decir que si la academia olvidara el humor como práctica y reflexión se convertiría en un papel seco que ante cualquier chispazo la quemaría de formas muy distintas a la antigua abadía pero …
Os invito a pensar sobre el humor y con humor, la incompatibilidad de lo serio y lo humorístico y veréis que acaba en falacia, lo que no significa que sean lo mismo…

3. Tipologías humorísticas
Si el o la lectora ha llegado a reírse con este título, lo celebro ampliamente. No hay nada más divertido que una tipología para despertar la risa de un o una antropólogo/a. Cabría sospechar que un o una cientista social no pudiera reírse de las propias tipologías como tampoco llegara a diferenciar tipología de la distante, confusa, inconclusa y transitoria realidad.
Considero incluso que a muchos de los que se acercan a nuestra profesión podría resultarles un ejercicio de test y de reflexión. Puede resultar una tarea apasionante el invento de tipologías, o exponerles algunas a los estudiantes para medir sus reacciones, podría resultar insospechadamente útil.
En muchos casos, creo que obtendríamos en el aspecto didáctico algo anhelado por cualquier enseñante: la práctica de la estrategia clasificatoria indispensable sobre las categorías desde la acción. Desde el laboratorio que significan las aulas para aproximarse al sin fin de categorizaciones y tipologías que tejen, ordenan y desordenan este mundo simultáneamente, y así empezar a comprender su complejo funcionamiento. Incluso aquellos más reticentes a considerarlas, tales ejercicios podrían conducirles a que se alejaran por fin de la disciplina, con lo cual el ámbito de la antropología se salvaría de yuxtaposiciones de tipologías y realidad tan frecuentes.
Con el anterior preámbulo, introduzco una breve e incompleta tipología humorística para tener en cuenta al investigar el humor en grupo social.

Chistes
Orales, gestuales, escritos, dibujados con y sin texto.

Orales en los rituales
Velando muertos, después de comer, en una larga espera, en fiestas y celebraciones. Con o sin contador de chistes. Anónimos y con autor. Aficionados a contar chistes o actores profesionales.

Gestuales
Muecas ocasionales con o sin palabras. Mimos.

Escritos
Largos y cortos, con y sin dibujo o foto. Caricaturas. Revistas. Tiras cómicas. Tebeos. Con autor o personaje que se destaca sobre el autor.

Medios para ver y leer chistes
Carteles. Pósters, cromos, periódicos, revistas, la web, la tele, las macro exposiciones de libros y del cómic, el youtobe, cabarets, teatro, concursos de chistes….

Por ciclo de vida
Chistes verdes (sexuales), chistes para todos, para viejos, niños (adivinanzas cómicas)

Por sexo
Mujeres, hombres, lesbianas, homosexuales, transexuales, feministas, machistas, etc.

Por profesiones
Oficios, de científicos, artistas, vendedores, estudiantes, profesores,

Por rango social
Jefe y secretaria, empleados, capataz y obreros, presidente y ciudadanos, etc.

Por la religión
Curas, monjas, santos, ángeles, el paraíso, el infierno, tipos de chistes según las religiones, etc.

Rasgos por los que se dividen los chistes
Por denigración o exaltación, por omisión de alguna parte del texto, por transposición y cambio de lugar.

Recursos estilísticos frecuentes

¿ Cómo se llama la obra…
¿Cuál es el colmo de …
¿ Qué le dijo/hizo el… a ..
Primero,…. Segundo…. y tercero….

Jaimito….
Pepito…..
La mamá/papá le dice/pregunta al hijo/a
El hijo/a le dice/pregunta a la mamá/ papá








4. Anexo de antropología pedagógica

Parte A

Chiste 1

LOS CINCO JUDÍOS MÁS FAMOSOS DEL MUNDO

El o la narradora comienza preguntando:
¿Conocéis el chiste de los 5 judíos más famosos del mundo?

De acuerdo a la respuesta, si hubiera alguien que supiera, que lo cuente y sino que siga el o la docente.

El primero fue Abraham que afirmaba que lo más importante en el hombre es su racionalidad, su capacidad para comprender el mundo, el entendimiento (y se señala la cabeza) pero….

El segundo judío más famoso, Jesús, le dijo: No, no, no, te equivocas Abraham, lo más importante para el ser humano es el afecto, el amor a los otros, las relaciones de amor (y se señala el corazón) pero…

El tercer judío más famoso, Carlos Marx, le dijo, No, no, no, te equivocas Jesús, lo más importante para el hombre son las necesidades, la comida, la economía, el dinero hace girar al mundo! (y se señala el estómago) pero…

El cuarto judío más famoso, Sigmund Freud, le dijo: No, no, no Carlos, lo más importante para el ser humano es el sexo, la libido y el placer, las pasiones hacen girar al mundo ( y se señala el propio sexo) pero…

De pronto el quinto judío más famoso aparece y les dice: Muchachos, no os preocupéis, todo es relativo (y se sube y baja la mano por el cuerpo)
Nota: los gestos le dan comicidad y es una ayuda memoria aunque se puede contar sin ellos o dar a leer para debatir

Objetivos:
1) Aprender a encontrar vías distintas de razonamiento a las convencionales. 2) Ampliar estrategias de inferencia para vincular temas que se estén tratando 3) Incentivar la participación, la iniciativa y la creatividad en el curso de Antropología. 4) Generar otros modelos de reflexión intelectual desde la práctica social pedagógica no reproductivos.

Temas alternativos.
1) El Don, Intercambio, Mauss, El Kula, Sahlins. Reciprocidad según las sociedades, concepto de moneda y mercado. Textos de Godbout. El Potlach.
2) Aparición del concepto de hombre en la historia occidental. Puntos de la historia del surgimiento de la antropología como ciencia.
3) El concepto de persona según culturas occidentales y no occidentales (africanas, quechuas, mayas, inuits, shuars).
4) La sexualidad, prácticas y mitos. Tabúes en la disciplina. Textos de Nieto y Kulick.
5) Relación alimento, vida y comensalidad. Textos Richards, Contreras y Millán.
6) Antropología religiosa, la construcción del catolicismo sobre el judaísmo.
7) Antropología del cuerpo: Ponty, Foucault: el biopoder.
8) Otros.

Actividades del/a profesor/a y estudiantes
El o la docente puede introducir la clase con el chiste, o contarlo a mitad de un tema, o esperar que constate una internalización de los conocimientos de los temas que se estén tratando en el curso para contar el chiste y solicitar a los y las estudiantes que debatan los significados para cada uno con los argumentos que hayan podido recoger de lo aprendido en clase. También una vez cerrada la actividad del debate se les puede solicitar que busquen chistes afines o del tema que se haya erigido como central durante el ejercicio.

Chiste 2
Josepe es el sacristán de una capilla y escucha una voz que le dice:- Te salvaré.

Eso lo oyó en medio de anuncios de inundaciones televisivos y por radio, con gente evacuando las calles de Nápoles muy agitada.

Él muy tranquilo se quedó mientras....

1.Pasa la policía con una lluvia torrencial y le dice a Josepe: Ven al camión con nosotros. No va.

2. Pasa la Cruz Roja en lancha al tiempo que está Josepe en el techo de la capilla, y le gritan: Salta a la lancha, ven. Josepe no salta.

3. Josepe está abrazado a la campana y preocupado y pasa la Fuerza Aérea Italiana que le grita por megafonía que se coja a la escalerilla. Josepe no coge la escalerilla.

Josepe se muere ahogado.

Va al cielo furioso. Se pone en la fila esperando su turno para que un ángel lo reciba y le de la entrada en el ordenador.

Llega su turno y con mal tono le dice al ángel:-
Yo no tendría que estar aquí.

El ángel le dice que le diga el nombre y él responde:
Josepe Lapietra.

El ángel mira la pantalla de la compu y le responde.
Jos...josepe Lapietra, aquí está..Um! Es cierto, Ud. no tendría que estar aquí, le enviamos ayuda tres veces.


Objetivos:
1) Diferenciar niveles de comprensión: planos simbólicos, imaginarios y reales. 2) Conceptualizar categorías, hechos, cosas y los discursos sobre ellas. 3) Relacionar con anécdotas etnográficas de las lecturas de etnografías clásicas. 4) Argumentar sobre hechos con recursos de interpretación teórica que se estén abordando en el curso.

Temas alternativos:
1) Antropología religiosa, sistemas de creencias. Durkheim, representaciones colectivas e individuales. Lévi-Strauss.
2) Teorías del riesgo y el peligro. Douglas y Beck.
3) Antropología del Desarrollo, ayudas humanitarias y ongs.
4) Otros.

Actividades del/la docente y estudiantes
Pueden recogerse las formas del chiste 1 y agregar un análisis etnohistórico durante el último siglo en la sociedad española y en otras sociedades occidentales y no occidentales. Además de recoger chistes religiosos clasificándolos y analizándolos de acuerdo a los temas que arriba se mencionan.

Parte B
Propuesta para la formación y grupos de investigación en antropología
Objetivo:
1) Humorizar los vacíos teóricos de la disciplina. 2) Incentivar el aprendizaje no reproductivo únicamente y la creatividad en la ciencia. 3) Ampliar el campo de mira y la interacción transdisciplinar con la lingüística, el análisis del discurso, la sociolingüística, el psicoanálisis y las ciencias de la educación. 4) Obtener recursos estratégicos pedagógicos en el marco de la antropología pedagógica. 5) Establecer vínculos participativos con el alumnado. 6) Aportar nuevos enfoques metodológicos a la investigación cualitativa. 7) Desde la práctica académica ampliar la etnografía y reflexión antropológica del humor y sus dimensiones.
Se proponen tareas para llevar a cabo que complementen las lectivas en las que los estudiantes puedan llevar a cabo investigaciones breves sobre humor. Para el caso, se trataría de que realizaran tipologías según los grupos étnicos, el género, la clase o por ejes temáticos a partir de los discursos humorísticos en los periódicos, de personajes cómicos, etc.
Otros pueden hacer referencia a temas que tengan que ver con la disciplina estrechamente en cuanto a la figura y la persona del o la antropóloga como también los que se asignan a temas más de carácter etnológico. Estos temas tales como, la relación cultura naturaleza, las transformaciones sociales del género, la alimentación, política, racismo y xenofobia, machismo, feminismo, etc.
Por otra parte cabría sistematizar el contenido y forma de los chistes en la ritualidad de las fiestas, entierros, etc.
Considero que podría resultar un trabajo etnográfico y de la antropología pedagógica singular en el que docentes y estudiantes pudieran exponer en los congresos de las disciplinas como pósters (tal y como los químicos y físicos) y/o en artículos. En ese sentido, se sugiere también la alternativa de la web y los videos junto a materiales teóricos para llevarlo a cabo.
Como nota final, me encantaría añadirme a un grupo que se formara sobre este tema tan rico como es el humor y la antropología.


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El Ministerio del gato http://www.youtube.com/watch?v=tH3c9U2aKsE (video)

http://laantropologiaencanoa.blogspot.com/
http://www.anthroblogs.org/anthroblogblog/




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