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Relaciones entre el pensamiento de Kristeva con el de Lacan

por Alicia Villarreal Brictson


Si retomamos el punto de vista en el que el modernismo asume que cada cosa es vista por diferentes personas de diferente manera podría decir que cada perspectiva tiene la misma posibilidad de ser verdadera ya que depende de quien la estructure y de quien la contemple, la verdad es subjetiva. Entonces, deberé empezar por decir que desde este punto de vista Kristeva y Lacan tienen ya puntos coincidentes. 

Lacán ve al yo mismo o self como el centro al igual que Derrida, solo que su discurso se centra precisamente en la descentralización de este centro. El self dice Lacán se construye a través del lenguaje, un lenguaje que según Lyotard expresa ideas y verdades pero que constituye un juego subjetivo pues depende de quien lo interprete.

La evolución de la mujer a través de los estadios que ha pasado podría entonces verse como las fases de desarrollo de la identidad de Lacán. La mujer necesita una identidad, identidad que ha luchado por salir a flote en un mundo de hombres, la lucha por aflorar, por nacer como dice Kristeva, por conseguir un lugar, una identidad. El lenguaje que para Lyotard es la verdad, permite al sujeto ser un ente con derechos a los que accesa solo cuando ejerce su derecho de interlocución, ente hacia el que casualmente la mujer camina. El lenguaje, permitirá a la mujer proyectar su imagen en el espejo y conocer su capacidad, reconocer su valía. 

Lacan nos dice que al reflejar su imagen en el espejo el individuo se transforma, de pronto se conceptualiza como un todo interrelacionado. El niño se reconoce y nace el ego. La mujer según Kristeva se reconoce a si misma a través de la imagen que proyecta su interlocución, su derecho al discurso, a ser parte de la historia y de su tiempo, esto la hace fuerte y le permite reconocer sus habilidades y cualidades, refuerza su imagen ante sí misma y le permite crecer.

Cuando la mujer se identifica a través de sus fases de crecimiento se constituye en el centro del que nos habla Derrida y a partir de su centro, de sí misma juzga lo que le rodea, le da significado a su entorno. Las visiones opuestas de Derrida que permiten a la mujer dar significado a aquello que le rodea, le permiten también según Kristeva identificar dos versiones de sí misma; el ser y el no ser; lo bueno y lo malo; la vida y la muerte.

 La idea del centro de Derrida se proyecta en la idea de que una persona se hace omnipresente a través de sus palabras; se convierte en el centro. La mujer crece hacia este momento a trvés del nuevo papel que asume, un papel más natural, más compartido, más de ella. 

El padre es quien según Lacán brinda pautas para vivir en sociedad e integrarse, durante años fue también el padre y luego el marido en el papel del padre quien dictó estas pautas a la mujer, el aprendizaje del lenguaje le da al niño parte de su identidad, pautas de reconocimiento de su entorno. El lenguaje que usa la mujer para interactuar, para compartir terreno con los hombres, la identifica también como un sujeto, y deja de ser objeto para convertirse en un individuo, con identidad propia. Esta fase en la que la mujer se convierte en un individuo que controla su entorno a través del control del lenguaje coincide con la fase Real o de la Realidad de Lacán en la el niño se independiza.

Continuamente se cuestiona, ¿quien soy? Y ¿cual es mi papel en el mundo?, el lenguaje le permite a la mujer definirse, conceptualizarse, encontrar un significado más allá de la maternidad y del matrimonio, más allá del rol social predefinido.

 La idea de deconstruir como parte del cambio, la mujer deconstruye la imagen que tiene socialmente y la imagen que tiene de si misma, toma y asume roles diferente para crear nuevamente. El hombre nace desfragmentado dice Lacan, la mujer lo estaba dice Kristeva, ahora intenta construir una nueva imagen constituida por su realidad y la subjetividad de su rol. Ambos hablan de una necesidad de desconstruir, de rehacer, de explorar caminos nuevos, de libertad en la creatividad y en la forma.