ANTROPOSMODERNO
Ser "de izquierdas": el problema
Jorge Alemán

"El término izquierda no se deja atrapar en un solo sentido, sus significaciones son múltiples. ¿Quién se autodenomina de izquierdas y quién pertenece a esa cultura?"

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«El término izquierda no se deja atrapar en un solo sentido, sus significaciones son múltiples. ¿Quién se autodenomina de izquierdas y quién pertenece a esa cultura?»

«Hay siete visiones de izquierdas que se contaminan, establecen nuevos vasos comunicantes entre ellas y trazan nuevas fronteras entre las diferentes posiciones»

«Frente a la aceleración algorítmica del neoliberalismo hiperconectado en una nueva temporalidad no humana, la izquierda solo puede recurrir a los medios simbólicos»

Es evidente que el término izquierda no se deja atrapar en un solo sentido, sus significaciones son múltiples. ¿Quiénes se autodenominan de izquierdas? ¿Y a quiénes se considera pertenecientes a una cultura de izquierdas más allá de que asuman o no esa designación?

1. Los que reclaman una redistribución del ingreso, mayores derechos civiles y humanos, gestión honrada y transparente bajo el Estado de Derecho sin llegar a considerar ni cuestionar al capitalismo en su mutación neoliberal y en su marcha incesante.

2. Los que aún proponen, desde el marxismo clásico, la destrucción de la propiedad de los medios de producción, y donde entonces el capitalismo es meramente una fase más de la Historia que será inevitablemente superada.

3. Los que piensan que el capitalismo no es una etapa más, sino la consumación de un destino histórico cumplido donde la existencia sexuada, mortal y parlante ha quedado capturada por distintos “dispositivos” que apresan la vida en sus distintas posibilidades, y por tanto intentan plantear una ética donde tenga lugar alguna experiencia que sea “inapropiable” por el circuito ilimitado de la mercancía.

4. Los que intentan, a partir de determinados “acontecimientos” que se revelen como una ruptura imprevisible, excepcional y contingente, constituir una “fidelidad” a dicho acontecimiento que transite hacia una nueva reinvención teórica y política del comunismo.

5. Los que analizan que el capitalismo en la era tecnodigital gestará una “inteligencia colectiva”, un cognitariado, que terminará yendo más lejos que el modo de producción capitalista abriéndose a una realidad postcapitalista.

6. Los que, situando al capitalismo en la era “postfordista” deducen que el tejido neoliberal no podrá finalmente satisfacer, a través de sus instituciones, las diferentes demandas sociales, que aún siendo heterogéneas entre sí –feministas, laborales , de exclusión, etcétera– pueden ser organizadas en un articulación hegemónica. La misma funcionaría como una voluntad general de un pueblo siempre a diferenciar de la condición identitaria, homogénea y reaccionaria de la masa.

7. Los que perciben al capitalismo como una suerte de religión contemporánea y en consecuencia se interrogan por nuevas figuras ‘teológicas’ susceptibles de existir por fuera del juego “consumidor-consumido” del capital y no institucionalizadas por ninguna iglesia.

Esta sucinta enumeración incompleta y parcial de las distintas perspectivas, muestran un horizonte histórico donde las múltiples posiciones no solo se diferencian entre sí, sino que las mismas se contaminan, establecen nuevos vasos comunicantes entre ellas y trazan nuevas fronteras entre las diferentes posiciones. Es lo que constituye el desafío teórico del nuevo espacio intelectual de las izquierdas. Frente a la aceleración algorítmica del neoliberalismo hiperconectado en una nueva temporalidad no humana, la izquierda no tiene más remedio que seguir actuando por los medios simbólicos de los legados, las herencias, la historia, el “poder ser” del proyecto. En otros términos, el deseo de ir más allá de las propias determinaciones fantasmáticas e ideológicas que mantienen a los sujetos en su inercia. Todas estas cuestiones aún pasan por la elaboración teórico-práctica de un “discurso” y no de los algoritmos fuera de toda significación.

¿Qué tipo de deseo es el que tiene que comparecer para que ser de izquierdas no sea un mero rasgo distintivo y su discurso permanezca proyectado a su dimensión transformadora?


Fuente: cuartopoder.es



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