UNA CONCEPCIÓN DE LOS GRUPOS:

Ana María del Cueto
adelcueto@psi.uba.ar
Publicado el: 21/06/06


       Facebook               Texto en Word 


    


Existe aún hoy en ciertos ámbitos académicos la necesidad de plantear tanto desde lo clínico como desde lo teórico la legitimidad de las prácticas grupales dentro del quehacer de los profesionales de la Salud Mental. Mas que una anacronía temporal hace pensar en una cuestión que a lo largo de los años repite, insiste, casi cíclicamente sin llegar a dilucidarse.


UNA CONCEPCIÓN DE LOS GRUPOS:
EN BÚSQUEDA DE LA ESMERALDA PERDIDA
Ana María del Cueto

adelcueto@psi.uba.ar

Existe aún hoy en ciertos ámbitos académicos la necesidad de plantear tanto desde lo clínico como desde lo teórico la legitimidad de las prácticas grupales dentro del quehacer de los profesionales de la Salud Mental. Mas que una anacronía temporal hace pensar en una cuestión que a lo largo de los años repite, insiste, casi cíclicamente sin llegar a dilucidarse. Hoy asistimos a una transformación en las ideas, creencias y representaciones tanto desde las teorías como de sus prácticas, que nos impulsa a efectuar una nueva lectura de la heterogeneidad presente en la relación del hombre con los otros, con la naturaleza y con su subjetividad. El incitante texto en donde Freud hace referencia a los fenómenos colectivos, Psicología de las Masas y Análisis del Yo, implica desde sus comienzos nociones metapsicológicas que los analistas insistimos en renegar en sus referencias a lo colectivo, negándole al psicoanálisis la posibilidad de pensar las distintas dimensiones de las formaciones grupales, institucionales y comunitarias. La problemática freudiana no alude a distintos conjuntos empíricos o fácticos, sino a conceptos teóricos que al no ser pensados en su complejidad y movimiento limitan los aportes sobre la grupalidad y sus perspectivas histórico-sociales. La afirmación escuchada y repetida hasta el cansancio que toda psicología individual es simultáneamente una Psicología Social es una frase que se nos impone elucidar. Lo mismo cuando incluye y desarrolla el concepto de identificación y los vaivenes de su proceso. El texto freudiano así entendido más que para re-producir sus concepciones lo entenderemos y nos apropiaremos de él como texto vivo en movimiento, como productividad. La relación entre el texto y el lector será concebida como la relación de dos productividades que si se encuentran, si coinciden en un momento determinado crean un espacio. No solo nos comunica y describe concepciones, conclusiones, ideas. También nos propone un juego según los espacios que estemos abiertos a crear y producir. No se trata de re-articular el sujeto y el objeto suponiendo una ausencia en el interior de la unidad de la cadena significante. Por el contrario, esta nueva concepción “pulveriza” al sujeto y no busca una unidad de significación, sino una dimensión móvil de infinitas combinatorias.
Múltiples sentidos, múltiples escenas, múltiples espacios entre el texto y el lector.
Entre la obra escrita, el autor y el lector.
Estas transformaciones a las que asistimos atraviesan tanto las prácticas y teorías científicas como lo político-social, la estética, nuestra subjetividad. Implican un pensamiento que establece una relación necesaria de sentido con lo heterogéneo en donde la contradicción tiene su lugar de expresión en la multiplicidad de sistemas de significación del hombre, su universo y su cultura. A pesar de la globalización, a pesar de la homogeneización de las ideas, de los gustos, de las marcas, de la territorialidad de lo mismo, lo colectivo en sus diferentes expresiones, en los grupos, las instituciones y en lo comunitario provocan y convocan lo múltiple, lo azaroso, lo imprevisible, lo caótico.
Desterritorializan. Recrean. Producen y reproducen subjetividades
Para aludir a lo que acontece en un grupo hablaremos de Procesos Disipativos designando de esta forma lo azaroso, no lineal e impredecible del suceder grupal. Los grupos así entendidos son procesos en movimiento, productivos y productores de subjetividad que en su devenir van organizando sus formas propias. Producen significaciones imaginarias propias que lo diferencian de los demás grupos y lo nombran en singular. Corresponde a cómo cada grupo ha ido organizando sus mitos, sus ilusiones, sus procesos de repetición-creación, como se han establecido sus redes de identificación y transferencia. Estas son sus formaciones grupales.
Movimiento dinámico, que acompaña y produce la forma singular.
Existe así un Plus Grupal. Existen formaciones simbólico imaginarias grupales que diferencian teórica y clínicamente al colectivo grupo de otros colectivos. Los procesos disipativos les dan creación y movimiento pulverizando sus repeticiones. Aún más. Los grupos se constituyen la mayoría de las veces en la unidad de análisis y el modo posible de intervención en otros colectivos.
Muchas veces algunos de los socioanalistas de la escuela francesa hablan del trabajo con grupos en las instituciones como la trampa grupalista, haciendo referencia a la visión del grupo sobre sí mismo y a una concepción grupal que nada tiene que ver con la aquí planteada. El grupo como unidad de análisis y modo posible de intervención en los colectivos dan la posibilidad práctica y teórica de pensar los mismos en sus dimensiones institucionales y comunitarias.
Las prácticas y teorías grupales han tenido sus momentos de apogeo y también críticas destructivas que han eliminado por épocas el quehacer clínico tanto en los servicios públicos como privados. Estas formas de admiración, “el grupo es lo mejor”, como de re-negación, “el grupo no existe”, han surgido ligadas en la Argentina a momentos político-sociales , a hegemonías teórico-profesionales y por que no actualmente a los medios de comunicación de masas .
Las teorías ponen en foco distintos campos de la realidad y hablan sobre ellos. Las prácticas se realizan en la intersección de distintas teorías. En la práctica toda localización o focalización se realiza en la contradicción, en la heterogeneidad de lo múltiple.
Un grupo se organiza como un campo de tensiones alrededor de algunas significaciones imaginarias claves que constituyen las formaciones grupales. Son sus mitos, sus ilusiones, el tipo de coordinación, la institución en la que habita, sus redes de identificación y transferencia. Estas formaciones grupales recorren los tres registros: lo imaginario, lo simbólico y lo real. Devienen en un social histórico constituido por el imaginario social, expresado a través de la simbología que una sociedad construye en sus discursos y sus prácticas. Sus grupos serán parte de este entramado simbólico. Producen y reproducen el imaginario social en la forma del singular imaginario grupal. La dimensión grupal así entendida se constituye en un modo social de producción de múltiples subjetividades.
Este imaginario social es constitutivo del sujeto y a su vez recreado o reproducido por él, en efecto de repetición, en su paso por los grupos e instituciones. Es así como se constituye lo social instituido presente en el Imaginario Grupal a partir de la repetición en singular de estas significaciones imaginarias sociales. Estas significaciones imaginarias organizan la información, y el conocimiento que se tiene de ella. Moldean a los sujetos, a sus grupos y a las instituciones organizando sus mecanismos de perpetuación y permanencia. Son organizadores de sentido de los actos humanos. Producen individuos que las reproducen conformando un sistema de interpretación del mundo.
La identidad de una sociedad, aquellos atributos que la diferencian específicamente una de otra, están construidos por sus significaciones imaginarias sociales. Las ideas que una sociedad tiene acerca de Dios, el poder, el hombre, la naturaleza, la mujer, el sexo, el dinero son creadas por los propios sujetos en el devenir de su historia y perpetuados y recreados por las instituciones y los grupos que la habitan. Estos atributos arbitrarios y específicos no son creados de una vez y para siempre, Por el contrario constantemente están creando nuevos órdenes sociales, históricos, psíquicos.
Todo esto constituye lo social instituido presente en los grupos a través del imaginario grupal a partir de la repetición en singular de estas significaciones imaginarias sociales.
El imaginario social, el inconsciente colectivo, las representaciones sociales, las significaciones simbólico-imaginarias, la producción de subjetividad, aluden, desde distintas líneas teóricas, al interrogante dentro del campo de las ciencias humanas acerca de cómo lo colectivo producen iguales y distinto tipo de subjetividades. Hablar de colectivo menciona a los agrupamientos naturales que realizan los hombres en sus agenciamientos subjetivos conscientes e inconscientes.
¿Cómo es que la vida social se normaliza? ¿Qué es lo que la regula? ¿Cómo los hombres singularmente diferentes conforman igualdades? ¿Está la subjetividad constituida por las operaciones de poder? ¿Estas son las que regulan la constitución del sujeto individual? ¿Esto es lo que estructura la vida cotidiana?
Qué pensamos. Cómo pensamos. Qué deseamos. Qué creemos. Cómo surge lo nuevo. Cómo aparece en las instituciones a través de los grupos que las constituyen, lo instituyente.
Tanto en la dimensión histórico social como en la dimensión grupal lo inédito, lo nuevo, surge por creación. Existen líneas de fuga, marginalidades, expresiones de sentido diferentes que adquieren fuerza y movimiento y hacen surgir lo nuevo, lo instituyente.
Múltiples subjetividades expuestas en la escena grupal. El grupo así entendido es el lugar por excelencia de producción subjetiva, de creación y reproducción de sentidos.
El lugar del coordinador es ser soporte de la creación grupal buscando sus líneas de fuga, marginalidades, sus expresiones de sentido, impregnándose de las intensidades del devenir grupal, donde prevalecen las imágenes confusas, múltiples, sin aparente sentido. Es el momento en donde se pierde todo acompañamiento referencial y el coordinador encuentra en sí mismo el máximo punto de soledad. Soledad del creador frente la página en blanco, la tela, el pentagrama, la arcilla. La intervención apresurada del coordinador deja sin palabra al grupo, le impide situarse como sujeto de su producción. Le impide producir un pensamiento nómade por fuera de lo normativo. Infinitas inscripciones, infinitos sentidos van a dar lugar a producciones grupales, producciones institucionales, producciones sociales.
En este sentido los grupos se constituyen en el lugar por excelencia de producción de subjetividades, creando las condiciones de posibilidad para elaborar, transferir y producir conocimientos, poniendo en cuestión ideas, creencias, sistemas de valores, favoreciendo así la transformación de realidades.
Desde ésta concepción múltiple, se diseñan estrategias de intervención institucional, comunitaria, educacional, a través del trabajo específico con el dispositivo grupal, articulando el discurso teórico con sus prácticas.
Serie-Grupo-Institución-Masa-Comunidades
Formaciones productivas y productoras de efectos de sentido, de significaciones, que constituyen en permanente atravesamiento un campo de tensiones múltiples. Si bien es cierto que cada colectivo conserva su especificidad no pueden ser pensados los unos sin los otros, se desdibuja el arriba / abajo, adentro / afuera, principio / fin. Es así cómo las diferentes organizaciones regulan, recrean, organizan, crean y producen subjetividades. Y no se trata sólo de relaciones interpersonales en el plano de lo social-histórico. El sujeto se constituye en el otro y por el otro. La familia, la escuela, el Estado, la educación son los mediadores de la cultura creando subjetividades que corresponden a éste social-histórico.
Los procesos de identificación que dan lugar a la constitución del sujeto como humano, y por ende sujeto del inconsciente conforman un verdadero circuito abierto de relaciones que dan lugar a la producción y reproducción de significaciones cada uno en y con su especificidad en singular, creando y recreando subjetividades diversas y similares.
No se trata de negar las especificidades teóricas que derivan de las distintas teorías que intentan dilucidar al hombre como sujeto social, como sujeto en relación, como sujeto individual. Tampoco suponer que una teoría puede explicar todo. Los hombres, la sociedad produce sistemas significantes, contradictorios, múltiples, abiertos. La complejidad de las ciencias nos remiten a campos problemáticos de saberes. Las relaciones entre los hombres en el campo de lo colectivo ligan y separan creando ilusiones y mitos de una alta eficacia simbólica.
Muchas veces pensamos que las teorizaciones sobre lo grupal se encuentran en déficit en relación con los desarrollos teóricos del psicoanálisis pero en realidad tratamos de abordar el campo grupal desde los criterios epistemológicos tradicionales buscando constituir el objeto teórico grupo. Y más que un objeto teórico los grupos se constituyen en el ámbito de la teoría en un campo problemático imposible de abordar desde una sola disciplina. Esto implica renunciar a teorizar lo grupal desde los modelos tradicionales y orientarse a encontrarlo en los anudamientos que constituyen los múltiples acontecimientos que se producen en el campo grupal.
Si bien en la constitución y devenir de un grupo están presentes inscripciones deseantes, económicas, sociales, históricas, políticas, estos acontecimientos no son fenómenos en sí mismos. El llamado contexto del grupo es en rigor texto. No existe una realidad externa que produce mayores o menores efectos en un grupo, sino que son parte del texto grupal. Son parte de su drama y atraviesan su devenir. Se desdibuja así pensar en términos de texto grupal o contexto grupal y empezamos a pensar en multiplicidades, devenires, pliegues. Ahora todo esta ahí. Presente/Ausente.
El grupo posibilita, pero no per-se, el desarrollo de las potencialidades de cada individuo, del propio grupo y de la institución a la que pertenece. Se constituye en un espacio intermedio estratégico en donde operan las subjetividades sociales-históricas, individuales e institucionales. Está en este sentido “mas allá” de la simple repetición.
El grupo todo se organiza a partir de sus proyectos, sus ilusiones, cómo ha organizado sus redes de identificación, sus transferencias, adquiere así cierta permanencia que le permite la realización de proyectos. Y existe así un cierto efecto de repetición, de estaticidad, en la conformación de sus formaciones grupales. En el devenir del colectivo las subjetividades producen nuevas subjetividades y reproducen las propias. El problema de la constitución de la subjetividad en tanto que es pensada como algo a construir, se plantea como una cuestión a ser pensada ya desde comienzos del siglo XX. La deconstrucción pos-modernista que celebraba la muerte del sujeto y el advenimiento de una era pos-ideológica, está emparentada con una necesidad de conceptualizar desde el campo de lo colectivo que es esto de la producción de subjetividades. Las nuevas formas de subjetividad la invención de modos de referencia diferenciados nos hacen pensar en una subjetividad fabricada y modelada en el registro de lo social-histórico-individual. Los influjos estandarizados de la modernidad han calado hondo en la organización psíquica de los sujetos y han puesto sobre el tapete los conceptos de representación, el lugar y el papel de lo imaginario, de lo simbólico, de la diferencia sexual.
La subjetividad no es una suma de subjetividades individuales sino en sus modos de ser intervienen desde el individuo hasta lo económico, lo social, lo histórico.
La subjetividad es producida, es más tiene sus modos de producción. Es fabricada, modelada, consumida y producida. En cada paso que damos. En cada paso que nos hacen dar. Una cosa es la individuación del cuerpo y otra cosa es la multiplicidad de agenciamientos de la subjetividad. El individuo es el resultado en realidad de una producción de masa. En este sentido es serializado. Es así como la subjetividad circula en lo social asumida y vivida por los individuos en sus existencias particulares. Las personas en sus vidas particulares ponen en juego sus procesos subjetivos ya sea repitiendo el molde que reciben, ya sea desde una relación creativa apropiándose “singularmente” de los componentes subjetivos. Pluralidad de abordajes del yo, momentos en que la subjetividad dice yo o superyo en un sistema de modos de individuación y la noción de individuo continua explotando. La subjetividad no se sitúa en lo individual, circula en lo social, histórico, medios de comunicación de masa, modos de producción, en la familia. Abarca sí lo individual, lo colectivo y las instituciones. No es un recipiente, es creativa y expresiva. No está conformada por elementos exteriores. Sino que estos elementos son constitutivos de la propia subjetividad. La producen. En la persona existen múltiples subjetividades. Según como organice en ese momento su conexión con los otros y consigo mismo aparecerá una u otra. En este sentido es punto de cruce, intersección, empalme, bifurcación de heterogéneas subjetividades.
Afectos y Devenires Imágenes. Identificaciones. Máquinas. Multimedia. Sonidos. Tiempos. Música. Palabras. Pretextos. Segmentos. Puntos…
En todo grupo encontramos una zona de juego, de cómo sí que genera las condiciones de posibilidad para el desbordamiento de los procesos disipativos que hacen estallar las formaciones grupales dando lugar a nuevas formas de enlace con los otros y consigo mismo, produciendo acoples, separaciones, encuentros, toques, odios, amores, ideas, significaciones. , fragmentaciones, rupturas de sentido dando lugar a nuevas formas de encuentro con sí mismo, con los otros.
Los grupos así entendidos no son espejos institucionales, sociales, deseantes, históricos. Son espacios intermitentes que producen y reproducen subjetividades.
El grupo como subconjunto Micro-bio-social es analizador de inscripciones sociales, institucionales, comunitarias, individuales, y del propio grupo. Posibilita la creación de focos mutantes de subjetivacion Se convierte en un dispositivo de subjetivación cuando abandona la serialidad (en el sentido sartreano), la masividad de los pensamientos y acciones preestablecidas.
Cuando abandona el para qué de lo instituido y reinventa un nuevo modo de estar produciendo así nuevas subjetividades. Pero quién lo hace. La coordinación o es el grupo el que lo toma. O es un entre el grupo y la coordinación. Es en el entre el grupo y su coordinación que se manifiestan tanto las burocratizaciones de los movimiento instituidos como la creatividad de los movimientos instituyentes.
Las mutaciones en la subjetividad pueden producirse a escala molecular, microsocial, tanto en una cura analítica, en una actividad artística, en una actividad política como en la instalación de dispositivos grupales instituyentes que modifiquen el entorno institucional.
Crea así nuevos territorios existenciales, nuevas cartografías, nuevos agenciamientos de deseo. Aparecen nuevas componentes de expresión y de contenido heterogéneo.
Consideremos un Centro de Salud? que pertenece a un área programática de un Hospital General y a un subconjunto institucional que es la sala de espera.
Es fundamentalmente un territorio cerrado. Con reglas y funciones preestablecidas dictadas por el lugar que la institución hospital le da. Conjuga dimensiones heterogénea pero puede cobrar vida y organizar una máquina pulsional singular que permitirá mutaciones a escala molecular en las personas que pasen por ahí. De un espacio cerrado de espera al transformarse en una Juegoteca que funciona una vez por semana mañana y tarde, los profesionales han convertido esta sala de espera en una sala de encuentro. En la medida que promueve encuentros tiende a crear focos mutantes de subjetivación colectiva. Del espacio privado del síntoma somático al juego con otros. No se trata de recrear sino de crear nuevos universos, hasta el momento ajenos, que constituyan intercambios múltiples.
Según el grado de apertura (coeficiente de transversalidad) que tenga este subconjunto institucional con el resto de la institución se conformará o no en un nuevo universo colectivo de enunciación. En este sentido podemos definirlo como un grupo sujeto que propone cortes creativos en el seno del propio grupo. Tiene la palabra y es el soporte de su deseo. No necesita incentivos. Sólo el espacio y el encuentro. La sala de Encuentro.
El grupo objeto es aquel que recibe su ley del exterior y que tiene una máxima jerarquización piramidal, con roles cosificados. Traslada el organigrama institucional dentro del grupo. Es hablado por la institución. Cosificado y alienado. Sólo espera.
Nunca un grupo es uno o lo otro. Permanente en movimiento de lo instituido a lo instituyente. Se encuentra y espera.
Qué lugar ocupará el equipo? Estará constituido interdisciplinariamente? por residentes en psicopedagogía haciendo su práctica clínica? Evitará esto lo burocratización inevitable a lo largo del tiempo transcurrido? Qué función cumple a nivel institucional?. Esta y otras preguntas sólo pueden ser contestadas en el tiempo que trascurra y provoque o no modificaciones y cambios.
La transversalidad de un grupo alude al deseo, a cuanto de sujeto tiene un grupo. A cuál es el grado o porcentaje de perpetuación de poder instituido dentro de la institución que se manifiesta en el grupo. La sala de encuentros posibilita los encuentros. Produce afectaciones.
Los cuerpos en el encuentro. La diferencia es lo que nos arranca de nosotros mismos y nos permite reconocer al otro, sentirnos afectados, atravesados. El pensamiento y la acción están al servicio de la potencia creadora.
BIBLIOGRAFÍA
1. Pavlovsky, Eduardo- Estética de la Multiplicidad. En Lo Grupal 10. Ediciones Búsqueda de Ayllu. 1993. -
2. Castoriadis, Cornelius.-La institución imaginaria de la sociedad. Vol 1 y 2. - Tusquets, Editores.- 1985. -
3. Kristeva, Julia . El trabajo de la metáfora. Editorial Gedisa..- 1985
4. Deleuze, Gillles.- Spinoza y el problema de la expresión. Muchnik Editores.-1975.
5. Guatari.- Caosmosis.- Editorial Manantial.- 1992
6. Del Cueto Ana. Grupos, Instituciones y Comunidades.- Editorial Lugar. 1999.-




IDENTIFICACIONES Y TRANSFERENCIAS EN LOS GRUPOS
RED DE IDENTIFICACIONES - RED TRANSFERENCIAL?


Existen grupos que permanecen el tiempo, otros grupos que nunca pueden constituirse, algunos que repiten estereotipadamente movimientos conocidos, otros creativos. Grupos violentos y apasionados y otros que se aletargan en su devenir. Podría seguir enumerando diferentes cualidades que hablan de los procesos singulares pero también de constantes que permiten ciertas teorizaciones. Las preocupaciones que atraviesan a los coordinadores grupales se interrogan acerca del por que existen grupos que se constituyen y permacen cierto tiempo y otros no, siendo esto independiente de la tarea que se propongan.
Desde la experiencia clínica este hecho esta sujeto a la posibilidad de constitución durante las primeras reuniones de lo que se ha dado en llamar matriz del grupo o matriz grupal, aludiendo de esta manera a la conformación entre los miembros del grupo de ciertos lazos que organizan la permanencia del acontecer grupal.
Para que se constituya la matriz del grupo ha existido algún tipo de empatía que une a los distintos miembros entre sí. Desde las primeras reuniones las personas sienten temores, amores, indiferencias, intereses en común, historias compartidas, rechazos y aceptaciones. De la palabra expresa a los gestos inconscientes que hablan de comodidades e incomodidades. A veces las personas son conscientes de alguno de estos sentimientos, a veces los ignoran por completo hablando de la irracionalidad del afecto.
Tiempo, espacio y objetivo común. Para que se constituya la matriz del grupo tienen que cumplirse algunas condiciones mínimas de encuadre del devenir grupal que son organizadoras del mismo pero no lo constituyen. Dan las condiciones de posibilidad para que un agrupamiento, número de personas numerables, se convierta en grupo, campo de tensiones heterogénea, que produce reformulaciones, efectos de sentido e identidades, creando y recreando múltiples órdenes. Existen movimientos de variadas intensidades que producen en su devenir formas simbólico imaginarias propias y singulares que organizan una trama de entrecruzamientos de las subjetividades (según las conceptualiza Guattari), que particularizan a cada grupo, armando máquinas inconscientes que organizan acciones que carecen de una aparente racionalidad. Su develamiento constituye un artesanado lujoso, lleno de sorpresas, esperas e imprevistos, produciendo creativamente nuevos sistemas significantes.
Los miembros de un grupo junto con su coordinador se reúnen en un cierto lugar, con alguna tarea explícita, en un cierto tiempo y con algún objetivo en común. Pertenecen a alguna institución, tenga ésta alguna entidad real – escuela, hospital, organización intermedia, club- o simbólico-imaginario - la institución psicoanalítica, la educación pública, la ecología, el saber, -. Los integrantes del grupo invisten al coordinador y/o a la institución a la que pertenecen de ciertos poderes reales o ilusorios a través de los cuales los sujetos puedan incorporar aquello que esperan obtener, conocimiento, cura, poder, dinero.
Es así cómo esta matriz grupal de la que hablamos está referida a algún tipo de organización libidinal que ese grupo se ha dado. Esta organización libinidal esta basada en los lazos afectivos de amor, odio, indiferencia que los individuos tienen entre sí y con el coordinador, La mirada recíproca entre los miembros del grupo junto con su coordinador precipita los procesos de identificación y transferencia.
La red de identificaciones y la red transferencial que se va estableciendo en el transcurso del grupo esta íntimamente relacionada- en realidad es lo que la constituye- con la matriz grupal. Es decir que esta matriz es en realidad una red de identificaciones formada esencialmente por identificaciones secundarias y una red transferencial, ambas entrecruzadas y relacionadas entre sí.
La etimología de la palabra nos remite a círculo, nudo. Pero no debemos pensarlos como espacios cerrados sino siempre en fuga, como espacios abiertos, en intersección con otros grupos, más o menos cerrados en sí mismos. Desde la primera reunión se empieza a conformar una red de identificaciones precipitada por el papel que juega la mirada recíproca entre los miembros del grupo.
Así encontramos Una Matriz Básica que tiene que ver con la permanencia y con llevar adelante determinado proyecto simbólico-imaginario del grupo. Estos proyectos o ideales o ilusiones, tienen teóricamente diferentes desarrollos conceptuales, ya que están intrínsecamente relacionados con el concepto de identificación. Pueden ser saboteadores de la tarea explícita y del objetivo del grupo o pueden llevarlo adelante con mayor o menor dificultad. Esta matriz está referida a algunos miembros del grupo y se caracteriza en general por la presencia física de los mismos, aunque algunas veces hay integrantes ausentes (reales –simbólicos-imaginarios) que forman parte de la misma. Es menos dinámica y muchas veces alude a procesos de repetición, y resistencias del proceso grupal.
Una red de Identificaciones que tiene que ver con los procesos de identificación entre los miembros del colectivo. Es dinámica y móvil. Si pierde estas cualidades estamos en presencia de movimientos estereotipados, la mayoría de las veces defensivos y que llevan al grupo a la repetición de situaciones. Estos procesos de identificación aluden a identificaciones a rasgos identificándose a aspectos puntuales de las subjetividades de los integrantes del grupo.
Debemos diferenciar además a la red de identificaciones de una matriz identificatoria.
Mientras la red de identificaciones alude a las diferentes identificaciones a rasgos que realizan los miembros de un grupo entre sí, conformando una red móvil y dinámica.
La Matriz Identificatoria es lo que identifica a un grupo de otro grupo y tiene que ver fundamentalmente con la identidad grupal, como cada grupo conforma las distintas redes junto con el proceso propio de subjetividad, sus ilusiones, sus proyectos, su historia. Existe un número no numerable de matrices identificatorias ya que habla de lo peculiar, único, intransferible e irrepetible de los acontecimientos grupales.
Es aquello que habla de las peculiaridades cotidianas que diferencian a un grupo de otro grupo, hablan de lo especifico del grupo pensándolo como totalidad: Podemos pensar esta matriz como un calidoscopio siempre en movimiento que expresa múltiples facetas pero en un sentido estricto es siempre igual a sí mismo. Es a partir de los procesos disipativos que se rompe esta matriz identificatoria dando lugar a nuevas formas nuevas identidades. Es más rígida y menos móvil que las otras, pero cuando dichos procesos comienzan a circular estallan y dar lugar a nuevas formas.
Definiremos una vez más el concepto de identificación como el proceso psicológico mediante el cuál un sujeto asimila un aspecto, una propiedad, un atributo de otro y se transforma sobre el modelo de éste. En general cuando se hace referencia a las redes de identificación en los grupos estamos hablando de identificaciones secundarias, aunque en algunos momentos por procesos de masificación inherentes a algún tipo de acontecimiento grupal o por la incidencia de la variable numérica, los procesos identificación tienen características más arcaicas y por lo tanto se asemejan a las identificaciones primarias.
Hablar de la red de identificaciones en un grupo significa aludir a aquello que tiene que ver con la permanencia, la movilidad, las rigideces, independientemente de la tarea que se propongan. Este concepto esta unido tanto desde la clínica como desde la teoría al concepto de transferencia. Así como las identificaciones son el motor de la vida de los grupos, las transferencias son lo que posibilitan que las identificaciones se den brindando el campo propicio para que se realicen.
Recordemos que la transferencia es definida desde el psicoanálisis como el proceso mediante el cuál los deseos inconscientes de un sujeto se actualizan sobre ciertos objetos con relación a ellos. Si bien este mecanismo se hace visible y se teoriza a partir del psicoanálisis y es Freud quién lo define y da cuenta de su presencia y desarrollo, podemos en rigor hablar del mismo cuando hablamos de las formaciones colectivas, ya que está presente en toda relación humana. Las diferencias con respecto a su conceptualización tienen que ver con que no es pensada la transferencia sólo como una reedición sino más bien como un conjunto de sentimientos, ideas, pensamientos, sensaciones corporales, que no solamente tienen que ver con la historia del individuo, su historia pasada, que no solamente tiene que ver con la repetición de situaciones vividas, sino más bien con aquello que sucede entre la persona y lo otro. Y es en ese entre que se producirá lo nuevo, lo repetitivo, lo rememorativo, la creación de nuevos órdenes de significacia.
Cuando una persona ingresa a un grupo trae consigo una serie de deseos, ideas, temores, proyectos, algunos conscientes, otros no, que transfiere sobre ciertas figuras dentro del grupo, sobre ciertos lugares que en general son los que detentan ciertos poderes. Es decir que estos ciertos lugares de poder, que pueden estar situados y desde la experiencia así lo comprobamos en la coordinación y en los líderes, atraen sobre sí el mayor caudal transferencial. Esta transferencia reactualiza en el aquí y ahora todos aquellos circuitos de relaciones que esa persona a vivido a lo largo de su historia poniendo el acento en unas o en otras. Son las transferencias de todo signo, las que permiten el primer acercamiento, las que ponen en movimiento deseos, temores, ideales. Pero no sólo eso. También estará presente como la persona se ve afectada por el contacto con los otros.
Por esto las identificaciones son las que van a darle al grupo movimiento, acción, permanencia y las transferencias van a proveer del campo propicio para que estas identificaciones se realicen. La red transferencial se construye entretejida con la transferencia institucional que exista y con las representaciones sociales que impregnan la vida institucional de emblemas de poder. Estos emblemas ideológicos son “aprovechados” para garantizar la permanencia sin cambios de los grupos que constituyen las instituciones dentro de un dispositivo ideológico institucional determinado a los efectos de producir determinadas subjetividades. Las ideas de niño, escuela, familia, hospital, mujer, hombre, dios, etc. Tiñen nuestro paso por las instituciones y los grupos y les dan un sentido previo a nuestro pensamiento, nuestras acciones y nuestro quehacer. Estas circunstancias orientan permanentemente los fenómenos identificatorios y transferenciales pero existen siempre líneas de fuga, marginalidades que permiten la creación de nuevas ideas, nuevos quehacer, en suma nuevas subjetividades.
Guattari propone el nombre de transversalidad para denominar la transferencia institucional e inaugura con éste concepto una nueva dimensión para pensar como se expresa el poder piramidal de la institución dentro de los grupos que la componen. El coeficiente de transversalidad es el objeto mismo de la investigación de un grupo institucional y nos habla del grado o porcentaje de comunicación entre los diferentes niveles dentro del grupo. No siempre coinciden las instancias del poder real con como cada grupo recibe su jerarquización desde el exterior del mismo, cosificándose. La subjetividad grupal se encuentra así alienada y el grupo es hablado por la jerarquización piramidal. Los roles y funciones dentro de un grupo nos hablarán de sus transversalidades pero no es a través del cumplimiento de estos roles y funciones que se analiza la transversalidad. Las transferencias territorializadas, estereotipadas en un rol impiden el análisis del grupo, resisten su análisis. Es por esto que el lugar del coordinador es siempre un lugar de desterritorialización de dichas transferencias.
Nuevamente recordemos que estas redes de identificación y transferencia se construyen entretejidas y sólo en un artificio teórico y clínico las podemos dividir. Recortándolas el lugar puntual de las identificaciones tiene más que ver con el grupo todo y el lugar de las transferencias con la coordinación, con la institución y con los líderes.
| La mirada recíproca actúa e incentiva las identificaciones. Mostrarse, mirarse, ser visto, ser mirado. Los cuerpos se mueven de una cierta manera, los gestos imperceptibles, las palabras inconclusas. Mostrar lo que uno es. Mostrar lo que uno cree que es. Expuesto a la mirada del otro veo y soy mirado, me veo ver, veo que otros me miran. Existe una diferencia entre la visión y la mirada. Ya desde sus inicios, podríamos decir evolutivamente, el aparato perceptivo del niño está más desarrollado que su aparato psíquico. Ve antes que mira.
Lacan retoma esta diferencia y - en el seminario sobre la Función Escoptofílica que dicta en 1968 - dirá que, en el acto de ver, el sujeto desaparece completamente absorbido por el otro. En el momento en que el sujeto se pierde en la contemplación de un objeto real, la imagen lo oculta por completo. La imagen es una pantalla que obtura las vías de emergencia del sujeto. Siguiendo a Lacan, cierto sector de la escuela francesa que trabaja con técnicas grupales psicodramática, encabezadas por G. y P. Lemoine, plantean que el grupo como tal no existe y que la función del coordinador es desbaratar el encuentro de miradas en toda reunión grupal. La mirada de los coordinadores refracta las miradas de los integrantes del grupo en su punto de cruce, no actúa como un espejo, no refleja nada. No existen para ellos las formaciones estrictamente grupales, ni tampoco el grupo. Sólo son una suma de in¬dividualidades reunidas.
Sin embargo los coordinadores entran quiéranlo o no, dentro del circuito libidinal del grupo. Más aún el grupo se dinamiza, se recrea y se torna más productivo cuanto más jueguen dentro de él los distintos vértices de la red de identificaciones y de la red transferencial, formas estrictamente grupales que la dan movilidad y perfil propio a cada grupo.
Esto no implica desde la coordinación proponerse como objeto de amor y de admiración o como madre / padre o protector o nutriz, ni tampoco colocarse en un lugar de liderazgo. Si no simplemente tener presente que la coordinación no está exenta del lugar de las identificaciones como asimismo los integrantes del grupo no están afuera de ser objeto de transferencia.
Si bien es cierto que la transferencia es un movimiento que opera fundamentalmente desde los integrantes al coordinador, y que los procesos identificatorios circulan preponderantemente entre los integrantes, esta afirmación es una localización que habla de cómo generalmente operan dichas redes. En rigor, para que la red de iden¬tificaciones se produzca, es necesario que, en su base, esté organizándose una red transferencial, en el sentido que se dispare la po¬sibilidad de repetir circuitos de relaciones personales, grupales, institucionales, sociales.
En un primer momento cada miembro de un grupo recién constituido se dirige a los coordinadores no al grupo, no reconoce a los otros. Esto puede variar de grupo en grupo, pero podemos afirmar que por lo general la primera reunión de un grupo, nos habla en un comienzo de su serialidad.
Cuando en los primeros encuentros el coordinador queda de¬liberadamente afuera es porque está tratando de favorecer las identificaciones dentro del mismo grupo. Existe un ejercicio psicodramático que se realiza por regla general en la primera reunión de un grupo y apenas iniciado el mismo, (es decir en los primeros momentos de la reunión) denominado Círculo del Miedo, en donde se les pide a los integrantes que formen un círculo, luego elijan a un compañero y colocándose frente al mismo digan: Tengo miedo de... y te lo digo a vos por... . Lo deben hacer todos los integrantes, pero el coordinador no se incluye en el ejercicio. Mediante este ejercicio se explicitan todos los miedos de los sujetos sienten al ingresar por primera vez a un grupo; que en general se refieren al miedo al ridículo, al des¬conocimiento de la situación, a la dificultad de enfrentar una situación nueva, etc. Mediante dicha explicitación se forma un clima de situación común a todos. En la segunda parte del ejercicio (te lo digo a vos por...) se produce una elección de ciertos miembros del grupo, por afinidades o por rechazos. Esto posibilita que comiencen a establecerse los primeros lazos identificatorios de los que hablábamos.
Podríamos distinguir diferentes tipos de identificaciones: narcisista, de repetición, actual, terapéutica, al síntoma pero pensamos que cualquier tipo de clasificación de los procesos identificatorios en los grupos sólo sirve a los fines didácticos ya que sería lo mismo que intentar tabular los sueños, es tal la profusión y diferencia de dichos procesos.
Como anteriormente afirmé la red transferencial es la clave o la base de las identificaciones.
No es mi intención desarrollar en este trabajo exhaustivamente el concepto de transferencia en la teoría freudiana y en sus líneas teóricas posteriores que abarcan el campo del psicoanálisis. Si no más bien plantear algunas cuestiones sin pretender abordar tan amplio y complejo concepto. De manera general se designa como transferencia al proceso en virtud del cual los deseos inconscientes de una persona se actualizan sobre ciertos objetos, repitiendo prototipos infantiles, viviendo ésta situación con un marcado sentimiento de actualidad sobre la persona del analista. Freud investiga y teoriza estos procesos a partir de su quehacer clínico.
Una de las primeras menciones la realiza en “Estudios sobre la histeria”, en 1895. Piensa la transferencia en términos de desplazamiento de representaciones inconscientes de una a otra y la trata clínicamente como un síntoma localizado, a efectos de que el paciente continúe con su tratamiento. Descubre que el sujeto revive en el análisis las relaciones que ha tenido con las figuras parentales, en situaciones arcaicas. Esta repetición no debe tomarse como la actualización de relaciones realmente vividas, efectivamente vividas, ya que la limitaría a la realidad de los actos. En un primer momento de sus desarrollos teórico-clínico Freud sostiene que toda manifestación sintomática de la vida psíquica del sujeto tiene su origen en acontecimientos que han ocurrido "realmente”, denominando a ésta perspectiva la teoría del trauma psíquico. Estos acontecimientos pueden no ser especialmente significativos en sí mismos, pero se han constituido en la vida del sujeto en traumáticos por alguna circunstancia que el análisis tiene la tarea de develar.
El punto de vista traumático en la lectura del material clínico de un paciente no es abandonado enteramente por Freud, pero queda corrido su acento a favor de la vida fantasmática, la historia mítica infantil, la constitución del sujeto y las fases libidinales. Reconoce dentro del yo partes inconscientes desarrollando la Segunda Teoría del Aparato Psíquico donde la realidad adquiere Otro estatuto.
Esta repetición de prototipos infantiles y su investigación dentro del campo de la relación analítica lleva al psicoanálisis a comprimir el concepto de transferencia dentro de su propio campo.
Aparecen así nociones como:
• Neurosis de transferencia.
• Resistencia en la transferencia (refiriéndose a la forma que adquiere la resistencia dentro del tratamiento analítico).
• La transferencia en la cura.
• La repetición versus la rememoración.
Si bien es cierto que el proceso antes referido ha sido estudiado dentro de la relación analítica, no sólo se da dentro del marco de esta relación. En un sentido general se puede afirmar que nos hallamos en presencia de procesos transferenciales cuando existen ideas ilusorias, fantasmáticas, míticas, de amor/odio resultantes no sólo de la reedición de prototipos infantiles , sino cómo es el encuentro con el otro. Qué produce este “entre”.
Una persona, un libro, una institución, una obra de arte, una idea.
De aquello que “el otro” nos convoca y nos “afecta”.
En general la relación existente entre estos sentimientos y los anteriormente vividos es desconocida para el sujeto ya que se halla desdibujada por los sentimientos actuales.
En el campo específico de los grupos e instituciones la noción de transferencia se halla ligada al concepto de identificación a rasgos. No podemos hablar de transferencia sin hablar de los procesos identificatorios. Este concepto de identificación a rasgos alude al proceso mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una propiedad o un atributo de otro y se transforma total o parcialmente sobre éste modelo. Según la naturaleza de la transformación nos encontraremos dentro de identificaciones primarias o secundarias, pero en general las identificaciones a rasgos son catalogadas como identificaciones secundarias. Toma un rasgo parcial del otro y lo hace propio.
Así como las identificaciones son los procesos que funcionan como motor de la vida del colectivo, las transferencias son los que posibilitan el campo propicio para que dichas identificaciones sean posibles. En este sentido es que se afirma que un sujeto en un colectivo reedita y actualiza el circuito de relaciones objétales que ha vivido a lo largo de su vida. Recordemos que el sujeto no introyecta un objeto en sus primeras relaciones sino un circuito abierto de relaciones de objeto en donde el objeto desaparece como tal y queda la relación.
En cuanto a la coordinación como afirmé anteriormente entra quiéralo o no dentro del circuito libidinal del grupo y se halla inmersa en las redes identificatorias y transferenciales que cada grupo produce en su devenir. Por lo tanto está más expuesta a una serie de sentimientos, ideas, pensamientos, sensaciones corporales, es decir a un conjunto de reacciones que despiertan en ella el colectivo que esta coordinando. A estos sentimientos se los denomina contratransferencia y están referidos a aquello que le ocurre a la coordinación con el grupo y/o institución en la que realiza la tarea. Es aquello que ocurre entre la coordinación y el colectivo despertado por la relación. Estos procesos son tanto de índole consciente como inconsciente. En el caso de los grupos e instituciones hablamos de Resonancia y del concepto de Implicación. Es importante que la coordinación organice un espacio propio para pensar esto que el grupo le despierta trabajando y dilucidando estos aspectos transferenciales, sus resonancias y su implicación, ya sea a través de supervisiones o en el propio grupo autogestivo, o un grupo que sirva de apoyo a la tarea que se esta realizando. Es tal la índole de los procesos que despierta y la complejidad y fuerza de los mismos que pueden llevar a acting-out dentro de la coordinación. En este sentido el rol del coordinador por un lado tiene que ser descentrado y por otro dejarse llevar por las resonancias que el grupo le convoca, sin actuar sus propios procesos inconscientes que nada tienen que ver con el grupo. Muchas veces se le atribuyen al grupo cuestiones que tienen que ver con la personalidad de los coordinadores y no con el propio grupo, dejando su impronta dentro del grupo sin dejarlo ser.
Pero volvamos al grupo. Las complejas conexiones del hombre con los otros no son sólo repetición o actualización de vínculos arcaicos. Existe repetición, rememoración. Pero no sólo eso. En su relación con los otros, con la naturaleza, con la urbe, con los sistemas de producción, a la vez que reproduce formas de relacionarse, de ser, crea también nuevas formas y en ese sentido está mas allá de la simple repetición.
En el dispositivo analítico que se organiza entre paciente y terapeuta la transferencia es la repetición de situaciones infantiles en el aquí y ahora con el analista. De la resolución de la transferencia va a depender la problemática de la cura. Freud distingue dos tipos de transferencia: Negativa que tiene que ver con la aparición de sentimientos hostiles y Positiva que tiene que ver con la aparición de sentimientos amorosos. Esto califica la naturaleza de los efectos transmitidos y no a la repercusión favorable o desfavorable sobre la cura.
La transferencia en los grupos está dirigidas hacia:
----- el coordinador
----- los compañeros
----- ambos
----- la institución
Si bien este mecanismo se hace "visible" a partir del psicoanálisis, está siempre operando en todo vínculo humano. En caso de existir varios coordinadores existe una mayor pluralidad transferencial sobre dicha coordinación. Tanto la red transferencial como la red de identificaciones son procesos que se producen invariablemente y la red de identificaciones estaría más puntualmente de¬sarrollada entre los miembros del grupo en tanto que la red transferencial tiene su punto de apoyo fundamentalmente en la coordinación.
Se denomina habitualmente Transferencia Central a la transferencia que los miembros del grupo depositan sobre él o los coordinadores, y Transferencias Laterales a las transferencias entre los participantes/pares del colectivo.

Estas relaciones necesarias que se dan entre los miembros del colectivo, cargadas de amor/odio adquieren diversas intensidades en virtud de la complejidad de lo allí planteado. Proyecciones, introyecciones, lo social-histórico, lo personal, los juegos de alianzas de poderes, los conflictos y obstáculos que toda tarea convoca. La presencia de estos otros moviliza, reactiva baja la forma de identificación a rasgos los sucesos que acontecen. Las transferencias realizadas con el coordinador, con el colectivo y con los pares, organizan la intensidad afectiva del colectivo y le dan el signo al afecto actual. Como ya está expuesto tanto la red tranferencial como la red de identificaciones son redes móviles, lábiles. En un aspecto puntual las identificaciones están relacionadas con las relaciones personales subjetivas y las transferencias con procesos que apuntan a la coordinación y a la Institución. En este sentido las representaciones imaginarias sociales presentes en lo colectivo, viven y se expresan a través de las identificaciones a rasgos y los procesos transferenciales. En rigor los dispositivos ideológicos institucionales garantizan la permanencia de estas organizaciones necesarias y se nutren de los procesos antes descriptos.
Estos procesos despiertan en el coordinador del colectivo un conjunto de sentimientos, ideas y pensamientos conscientes o no, producidos por el mismo colectivo y la relación existente entre él y el sistema institucional. A éste proceso se lo denomina implicación, y parte del trabajo del coordinador está relacionado con el análisis de su implicación.
Cuando un socioanalista o equipo socioanalítico o coordinador grupal es demandado por una institución o por algún sector de la misma para realizar una tareas de intervención, inaugura ya desde la convocatoria un Espacio Transferencial que circula desde la institución y viceversa, conformando una red dinámica y móvil de implicaciones. Esta red de implicaciones nos permite asomarnos al mundo emocional de la Institución y alude al conjunto de relaciones conscientes o no que existen entre los actores institucionales y la institución. Nos habla de las emociones. , de lo imaginario que relaciona a un sujeto de una manera peculiar con la institución. Este concepto esta íntimamente imbricado en los conceptos de trasferencia /contratransferencia /e identificación. En un sentido estricto no se dan los unos sin los otros.


Sinteticemos:
En todo proceso grupal encontramos: Movimientos Intensidades Multiplicidades
Flujos Líneas de Fuga Afectaciones Territorialidades
Devenires : Grupo Serie Masa Grupo Serie Masa
Juego de opuestos: Vaivenes: Instituido-Instituyente/ Creación –Repetición/
Grupo Objeto/Grupo sujeto
Disposiciones Grupales: Procesos disipativos
Red de identificaciones / red Transferencial
Las Ilusiones Grupales (lo que el grupo desea llegar a ser)
Los Mitos grupales (origen novelado del grupo)
Todo esto constituye la Novela Grupal.
Estas disposiciones grupales tienen que ver con la potencia de ser que en todo grupo habita. El término disposición está usado siguiendo la definición del Diccionario Filosófico de Ferrater Mora que lo define como “cualidades inherentes al objeto.” Lo más frecuente es considerar las disposiciones como un predicado (o supuesto predicado de realidades). Semejante predicado se atribuye a una realidad en el sentido de que se presume que dicha realidad podrá oportunamente manifestarse. Potencia, posibilidad. Fuerza.
Los Analizadores Construidos: Son el Encuadre. La coordinación. El Contrato.
Los procesos disipativos actúan en todo grupo creando movimientos, rupturas y caos. Son procesos ligados estrechamente a los regímenes de afectación que se instauran entre los miembros del grupo. Crea así nuevos territorios existenciales, nuevas cartografías, nuevos agenciamientos de deseo. Aparecen nuevas componentes de expresión y de contenido heterogéneo.
.
BIBLIOGRAFÍA ESPECIFICA PARA EL TEMA DE IDENTIFICACIÓN Y TRANSFERENCIA EN PSICOANÁLISIS

1. - Freud S. Psicología de las masas. Tomo II. Obras Completas. López Ballesteros y de Torres.

2. - Freud S. Tótem y Tabú. Tomo I. Obras Completas. López Ballesteros y de Torres.

3. - Freud S. Introducción al Narcisismo. Tomo I. Obras Completas. López Ballesteros y de Torres.

4. - Freud S. Historiales Clínicos. Punto 5. Tomo II. Obras Completas.- López Ballesteros y de Torres.

5. - Freud S. Psicoanálisis Aplicado. Punto 7. Tomo II. Obras Completas. López Ballesteros y de Torres.

6. - Freud S. Los dos principios del suceder psíquico. Obras Completas. López Ballesteros y de Torres.

7.- Lacan J. Las relaciones de objeto y las estructuras freudianas. Registro de clases de J. B. Pontalis revisadas por el Dr. Lacan.



Opiniones sobre este texto:




Condiciones de uso de los contenidos según licencia Creative Commons

Director: Arturo Blanco desde Marzo de 2000.
Antroposmoderno.com © Copyright 2000-2017. Política de uso de Antroposmoderno