De la ausencia en la presencia

Jolanda Ruiz
jolandaruiz@hotmail.com
Publicado el: 07/06/06


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Nada nos sorprende. La acomodación de lo trivial, el espíritu de la tragicomedia, forma ya parte de nuestro paisaje cotidiano, de nuestro modo de aprehender la realidad.



“Esto se puede tomar como una provocación, como arte, simplemente como un objeto bonito(...) e incluso se puede considerar como una gran mierda, como una gran obscenidad o como a uno más le plazca. A mi, las opiniones de los demás me importan un carajo.”
Philippe STARCK.


Nada nos sorprende. La acomodación de lo trivial, el espíritu de la tragicomedia, forma ya parte de nuestro paisaje cotidiano, de nuestro modo de aprehender la realidad.

¿Qué discurso esconde un fusil dorado sujetando una bombilla? ¿Qué simbología representan las cruces en el interior de la pantalla?¿Puede un hindú comprender su sentido?¿Comparte Starck una serie de significancias que posibiliten la comunicación con el espectador? Que estas cuestiones, entre otras, tengan respuesta, al propio
Starck le importa “un carajo”, tal vez ese posicionamiento parta de la comprensión que todo lenguaje no es más la representación de una realidad, sino de otro lenguaje, y que por tanto, tras las sucesivas capas de realidad solo la hiperrrealidad de Baudrillard(1) sea perceptible en última instancia, o tal vez, resida en la aceptación de que aún creyendo expresar el espíritu en el tiempo, tan solo se refleja el de mercado, tal y como apunta Lyotard(2). Sea como sea, una vez el Dadaísmo postula que todo es arte, se inica la disolución de sus fronteras materializada en la posmodernidad.
En las últimas décadas, los artefactos artísticos han fracturado la brecha abierta entre vanguardia y tradición a principios de siglo, pero no, tal y como cabría esperar en el ámbito de la estética, donde la ausencia de una orientación propia nos lleva a la reedición, sino en el de la comunicación. Clifford Geertz denomina géneros desdibujados,(3) a los nuevos procedimientos de labor académica, es decir, a la libertad de combinación y síntesis de la simbología que permiten la construcción sui generis de la realidad siempre que la comunicación sea eficiente. Sin embargo, las reglas estructurales de dichas recombinaciones se adscriben a la subjetividad, a lo privado del productor, con lo que el símbolo pierde su significación compartida, a modo deconstruccionista, el objeto puede ser interpretado independientemente de la posible existencia de una intencionalidad original.

Probablemente podríamos referirnos a un nuevo estadio de “hipercomunicación”, donde las interpretaciones por ambas partes no tuviesen un correlato en la comprensión mutua, en el entendimiento, pero si este fuese el objetivo final del creador, ¿Qué razón obliga a Starck a explicitar aquello que quiere transmitir, a direccionar la interpretación de un símbolo inerte en sí mismo?.

Starck se suscribe indirectamente al ideario francés de Civilización, el progreso como logro humano. La civilización saca del ostracismo las artes en un intento de superar las resistencias de localismos y tradiciones. La tradición francesa se alza como baluarte de la modernidad, de lo global. Así, el productor de artefactos puede ser participe de la nueva perspectiva, adaptarse a los cambios sociales, salir de la esfera de la trascendencia para entrar en la máquina que produce y consume, pero dicha máquina productora constante de objetos consumibles, se rige por unas reglas y estructuras definidas y dadas por el mercado, por un sistema económico de capitalismo neoliberal que determina las oscilaciones de oferta y demanda, lo vendible es aquello que comunica, que transmite una idea no difusa, por tanto se hace imprescindible el discurso, la palabra que sustente el objeto de significación aleatoria.
Son necesarias 3 páginas de entrevista para explicitar el sentido de la Lámpara Gun, y con ello deterninar el parámetro poblacional de potenciales consumidores.

• DE LO PRESENTE EN LO AUSENTE
“Kalashnikov reconoció que su incursión en las selva del
capitalismo respondía a un interés puramente pecuniario, debido a que la URSS nunca le pagó por su invento con algo que no fueran medallas y más medallas.”


Desde una concepción mentalista, la descripción de los objetos materiales de una cultura posibilita la comprensión de la estructura social y económica que los produce. Pese a la crítica que de la antropología posmodernista hace el Dr.Llobera, es importante señalar la necesidad de afrontar la comprensión de determinados comportamientos, de relaciones específicas entre los sujetos a partir de la popularización de las nuevas tecnologías, desde un punto de vista distanciado del positivismo, ya que, como sugiere Habermans, “el modernismo es lo dominante, pero está muerto”(4), es decir, se trataría de un fallido intento el de descubrir la esencialidad, la cosa en sí, en un momento social caracterizado por la ausencia de la misma.
Esta breve acotación me permite resituar el contexto en el que aparece la Lámpara Gun. Su referente directo son las armas joya de Saddam Hussein, y por ende el conflicto armado entre Estados Unidos e Irak, cabe preguntarnos, porqué este conflicto y no otro es el elegido por el productor para politizar su trabajo,¿qué diferencias estriban entre las víctimas en el conflicto de la ex-Yugoslavia, Vietnam, Ruanda e Irak?, la respuesta nos devuelve a la tecnología, la realidad ha dejado de serlo si no es mediatizada, si no es compartida, simultaneamente, por una cantidad ingente de personas en los medios de comunicación. Los “hechos” parsianos parecen difuminarse frente a los “hechos” mediáticos.
Starck argumenta en su entrevista que, Nada es ajeno a la política (...) un acto que no sea político no está inspirado en la sociedad ni en la civilización, y por tanto no existe, es inútil, del mismo modo que apunta que el mayor éxito del diseño y la industria son las armas aludiendo al ejemplo del Kalashnikov, sin embargo, lo político se encuentra inextricablemente unido a lo economico, así, mientras Starck diseña Lámparas Gun, Kalashnikov cede su apellido a un modelo de paraguas alemán y de Vodka fabricado
en Inglaterra(5). Pero la acción política en Starck se transforma en acción económica, la Lámpara Gun recuerda, a una población mediaticamente sensibilizada con el conflicto armado de Irak, que la adquisición de dicho objeto condena un determinado tipo de actos, que va enfocado al perfil del individuo politizado, en cierto modo elitista, transgresor, que utiliza pero no es utilizado, es la oferta del individuo económico que urga entre el individuo abstracto hasta encontrar los sujetos atomizados, domesticados
por el sistema con los que establecer un feedback. El producto bebe de las fuentes de lo masivo, de la información global, pero es reeditado en función de un sector de consumidores específicos, no de la masa.
Es significativo reconocer ciertos aspectos propios de una civilización Occidental detrás del diseño de Starck. La transformación de un arma en un objeto de uso cotidiano alejado de su funcionalidad original nos remite por un lado, al tono jocoso y lúdico de la descontextualización propio de la posmodernidad, y por otro, a la metamorfosis que símbolos e iconos provinientes de la periferia sufren una vez occidentalizados, comercializados y en disposición de ser consumidos por una sociedad ávida de nuevos estímulos perceptivos que no cognitivos. La ausencia de ideas renovadoras junto a la inmediatez comunicacional y al consumo como único valor posibilita una constante e irreflexiva necesidad de ingesta de artículos nuevos y variados. Según Braudel el capitalismo va asociado a la existencia de un mercado mundial, al ámbito del monopolio y del intercambio de valores que generan la acumulación de capital. Hoy es posible vivir en un mundo Starck, desde el cepillo de dientes hasta una copa en el Café Costes de Paris, ropa, motos, gafas, utensilios de cocina, hoteles, sanitarios y lámparas Gun. Su filosofía es la filosofía de una élite capitalista que orienta y dirije en función de sus necesidades al global de una población educada y creada para su mantenimiento. Se autodefine como comunista moderno, activista político, para quien el trabajo no es una necesidad económica, independiente de multinacionales, pero su realidad evidencia trabajos para Mitterrand, Puma, Aprilia, Adidas, Samsonite..y un patrimonio de 19 casas repartidas por el mundo. Esta paradoja pone de manifiesto una desigualdad económica e ideológica subyacente e inmanente del capitalismo neoliberal perceptible en la realidad cotidiana, la información, los productos materiales de la cultura, llegan de forma estratificada y sesgada a la colectividad, sin embargo, me quedo con una cita del propio Starck: “Que alguien adquiera un vestido Gucci en lugar de unos Levi´s, que uno compre un BMW en vez de un Nissan, es una decisión política.Nada es ajeno a la política”.
Tal vez deberíamos reflexionar un poco más la próxima vez que elijamos un cepillo de dientes.

(1) Gergen, el Yo Saturado, Ed.Paidos contextos pag.162
(3) Gergen 1991, Clifford Geertz, Local knowledge. Further Essays in Interpretative Anthropology,1983
(4) J. Habermans, Modernismo: un proyecto incompleto

BIBLIOGRAFIA WEBGRAFIA
Gergen, El Yo Saturado, ed. Paidos,1991
Adam Kuper, cultura la version de los antropólogos
Prefacio, introducción cap. I
Marius Carol, “El diseño de más exito ha sido el kalashnikov”, entrevista a Philippe Starck. El magazine, La Vanguardia, 01/05/05
http://funversion.universia.es/otrasartes/philippestarck.htm
http://www.prnewswire.com/cgi-bin/stories.pl?ACCT=PRNI2&STORY=/www/story/03-18-2005/0003210216&EDATE=
http://www.diplomatie.gouv.fr/label_france/46/es/09.html
http://www.philippe-starck.com/index02.html
http://www.belt.es/noticias/2004/octubre/01/Kalashnikov.htm
http://www.geocities.com/areappi/justifica.html
http://www.monografias.com/trabajos15/adorno/adorno.shtml#SUBLIME
http://www.arqchile.cl/estilo_starck.htm
http://latinoamericana.org/2003/textos/castellano/Stedile.htm
http://www.visionesalternativas.com/article.asp?ID={F61C4EAF-E3E2-4EA1-A764-7B0494B35E47}&language=ES















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