El caso Toni Negri de Marco Pannella

Marco Pannella

Publicado el: 2003-08-11


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Toni Negri, líder del movimiento "Autonomía obrera" y acusado de numerosos delitos de terrorismo, fue elegido en la Cámara de los diputados por las listas del Partido radical el...


15/07/1983 |
El caso Toni Negri
de Marco Pannella

Apuntes e ideas sobre los artículos de Ferrara, Galante Garrone, Trombadori y otros(1)

SUMARIO: Toni Negri, líder del movimiento "Autonomía obrera" y acusado de numerosos delitos de terrorismo, fue elegido en la Cámara de los diputados por las listas del Partido radical el 26 de junio de 1983 y por consiguiente fue desencarcelado. Contestando a las numerosas críticas planteadas en numerosos artículos, Marco Pannella aclara lo que opina de la cultura política del terrorismo y en general de los movimientos de extrema izquierda marxista como igualmente los motivos que impulsaron a los radicales a presentar la candidatura de Toni Negri. "Personalmente, no creo haber estado nunca de acuerdo con una sola palabra, ni con un sólo escrito de Toni Negri" ..." creo que Toni Negri ha violado los códigos y ha inspirado y organizado su violación en otros casos", pero el Estado - afirma Pannella - no puede tomarse la justicia por su mano y tener en la cárcel durante más de cinco años a una persona sin procesarla, acusarla, con alevosía, de delitos no cometidos, violar todos los principios del derecho y las garantías que tutelan al imputado. El objetivo de la candidatura de Negri es modificar la legislación "especial" que, entre otras cosas, permite que se encarcele preventivamente a una persona durante más de diez años, y también la reforma de la institución de la "inmunidad parlamentaria". !Queríamos demostrar que estamos en contra de la inmunidad porque consideramos que debe
predominar el derecho-deber del ciudadano acusado a ser juzgado y declarado inocente o culpable"!.
Cabe subrayar que Marco Pannella dijo todo esto antes de que la Cámara votase, gracias a la presión de los diputados radicales, la autorización para proceder al arresto de Toni Negri. El "escándalo" por este voto radical, coherente con las posturas que el Pr ha manifestado siempre, fue denunciado precisamente por aquellos que anteriormente habían polemizado duramente contra la candidatura de Toni Negri.
Con motivo de esta iniciativa radical, el proceso contra Toni Negri y los demás acusados del "7 de abril" se celebró finalmente y el Parlamento aprobó una serie de reformas en materia de justicia entre las que figura la reducción de la prisión preventiva.
(Opúsculo difundido por el Partido Radical, 15 de julio de 1983)

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En otras ocasiones he afirmado que creo que el brigadista Curcio y el juez Calogero poseen una cultura común: la de los justicieros. Es un juicio de valor, no una condena.

Concebir la justicia como la justiciera corresponde a tradiciones y fuerzas históricas que se han consolidado a lo largo de siglos o décadas: la Iglesia Católica, algunas iglesias o sectas cristianas, la mayor parte de las fuerzas revolucionarias, algunas de ellas jacobinas y gran parte del comunismo real. Tal vez me equivoque, pero al menos así juzgo y asumo la responsabilidad de juzgar.

Curcio ha violado la ley. Calogero no lo sé; se ha encontrado con leyes bárbaras, y tal vez se ha limitado a usarlas hasta el final, en su lógica perversa. Dudo que esas leyes sean constitucionales; estoy convencido de que no lo son. Pero no puedo prescindir del hecho de que no lo han sido declaradas, aunque espero que sean abolidas y lucho para que así sea. Ya he luchado con mis compañeros radicales, como ningún otro, en el Parlamento, para que no fuesen votadas sino para que fuesen abolidas - contra el terrorismo, contra los violentos - las mismas leyes fascistas de las que no son - ideológica y técnicamente - más que un empeoramiento inaudito. Confío en que se encuentren finalmente abogados y jueces que actúen para permitir al Tribunal Constitucional que se pronuncie y que - en ese caso - tengamos la sorpresa de que se pronuncie de forma democrática y no partidocrática, tal y como viene siendo habitual últimamente.

MALOS MAESTROS Y MALOS FARISEOS
Así pues, manifiesto pública y reiteradamente esta política mía de convicción intelectual. Pero no es en absoluto una "condena moral". Si la cultura de Calogero - o la de Curcio - fuese tal y como creo una cultura de justicieros en vez de una cultura de hombres de justicia, consideraría inmoral que se comportasen de otra forma que no fuese la justiciera. Mi condena interviene, con respecto a Curcio en sincronía y sintonía con las sentencias de la justicia, no por sus convicciones - opuestas a las mías - sino porque ha cometido crímenes y delitos violando las leyes penales, es decir las reglas el juego de la convivencia civil.

Pero se trata de una condena política, no moral, a parte de la adhesión de confianza con respecto al ejercicio de la justicia y a sus conclusiones, al detectar la verdad de los hechos en la aplicación de las sanciones previstas. No porque su cultura sea moralmente condenable, ninguna cultura lo es. Una civilización, una cultura, al igual que una persona, no es perversa sino diversa. Sólo puede existir un comportamiento perverso, no una persona perversa, - por así decirlo por aquello de ubicarnos en el seno de la historia de la civilización política y jurídica "occidental". Para Calogero, mientras no me convenza totalmente de que viola fragantemente la ley, con alevosía, mi juicio es de total hostilidad política, ni condeno ni solicito ninguna condena "moral".

Quien de lo contrario siente, habla y predica puede hacerlo legítimamente: pero en nombre del Estado "ético", no del Estado de derecho; o en nombre de la razón de Estado o de parte, no del sentido del Estado o civil de la Polis. O bien que haga de clérigo y justiciero de su propia verdad de "iglesia" o de secta - por "atea" o "confesional" que se proclame - erigida como verdad única superior a cualquier otra, y como tal, verdad que hay que afirmar con la violencia de la excomunión moral cuando no con la fuerza de la espada de la propia "justicia". Pero Curcio y Calogero no son "profesores"; escriben el uno y el otro pero no se debe a su escribir ni a su "profesar" el replanteamiento de su personalidad y su función. En cambio para Negri sí, .... Por lo cual es un "pésimo maestro".

En la historia todo nuevo maestro, para erigirse y ser reconocido como tal, no puede parecer un "pésimo maestro"; por lo menos ante la mayoría y ante aquellos a los que supera, corrige y desmiente con su enseñanza de vida y con su obra; cuanto más grande y más radicalmente "maestro" - es decir, cuanto más "nuevo maestro" - más escandaloso.

¿Acaso ello quiere decir que todo aquel- escritor o profesor o con influencia y prestigio en círculos más o menos restringidos - suscite la reprobación, el escándalo, el desdén o las excomuniones, por ello debe ser considerado o un genio o de gran magisterio?. Por supuesto que no. Incluso un imbécil, en ciertas condiciones ambientales y según la coyuntura por razones totalmente ajenas a sus propias cualidades, puede ser erróneamente temido o tomado en un momento determinado por un "gran maestro" o una especie de demonio malo destructor. Me limito a considerar que "el escándalo", la "perversidad" es la condición necesaria y totalmente insuficiente para que se produzca una gran enseñanza a través de un nuevo maestro "excelente".

Y contra tal maestro hipotético, mientras no se pueda usar (como con Sócrates o con Cristo, con Capitini o con Guido Calogero) la fuerza de la ley, se usa la "condena moral", la excomunión, la exclusión de la comunión de los "buenos" por parte de los malos (no todos) fariseos.

¿TONI NEGRI HA VIOLADO LA LEY?
Personalmente, no creo haber estado nunca de acuerdo con una sola palabra, ni con un sólo escrito de Toni Negri, ni, en la actualidad, estoy de acuerdo ni acepto ni soy agnóstico con respecto a su pensamiento tal y como lo expresó en los años en los que hubiese sido un "pésimo maestro". Y lo consideraría "inmoral" precisamente si no se hubiese comportado consecuentemente con su pensamiento, su moralidad, es decir violentamente. Mi problema estriba en todo caso en saber si su coherencia lo ha conducido a violar la ley. Creo que sí, pues como los códigos siguen siendo los fascistas, personalmente y con todos mis compañeros radicales hemos sido continuamente acusados de violarlos y nos hemos tenido que auto acusar infinitas veces de haberlos violado, si se me permite andarme con chiquitas, por deber socrático, constitucional y no violento. Supongo que Toni los ha violado y ha organizado su violación en otros casos: no hemos esperado al 1 e abril de 1968 para combatir las opciones "teóricas" y las praxis del "movimiento", estudiantil o no, en Italia o en Francia. Y no lo hemos hecho en salones rosa o en academias sino en vivo y en directo, también en las asambleas y por las calles, en calidad de no violentos, es decir, con fuerza y con rigor, arriesgándonos personal y políticamente. Los supongo y lo afirmo, sin problemas, como lo vengo haciendo desde hace 15 años.

Y desde el punto de vista personal y político, me puede bastar suponerlo. Pero al juez no. El juez debe descubrir cuando, cómo, en dónde, por qué y con qué; debe hacerlo rápidamente, con certeza. Si no lo hace, si no puede o no sabe hacerlo, si los hechos o el ejercicio legítimo del derecho a la defensa, las reglas del juego procesal no le permiten traducir su convicción subjetiva de culpabilidad en acusaciones comprobadas, no tiene más que absolverlo.

UNA PERSECUCION ABERRANTE
Por lo que a mí se refiere, totalmente consciente, nada, repito, nada en absoluto, ni tan siquiera a nivel intelectual o lógico, me permite considerar que Toni Negri sea culpable de insurrección armada, es decir el capo jerárquico de una "Autonomía" militarmente organizada, es decir el cerebro o el cómplice de asesinatos por los que han sido condenados los distintos Fiorioni(2) (por citar algunas de las acusaciones existentes y no seguir todo el chorreo de acusaciones que salen como las cajitas chinas a medida que la justicia va abandonando las acusaciones anteriores).

No es sólo deplorable sino aberrante que Toni Negri haya sido presentado, por responsabilidad de alevosía por parte del juez Calogero, por la prensa de todo el mundo como el telefonista de las Brigadas rojas del asesinato de Moro; luego como auténtico capo de las Brigadas rojas; y luego como el capo ya no de las Brigadas Rojas sino de una única organización terrorista bajo distintos nombres para encubrir la "Autonomía" (con mayúscula) etc.

No sólo deplorable sino aberrante e indigno que un ciudadano inocente de los delitos y de los hechos infames y gravísimos por los que ha sido arrestado e infamado en todo el mundo; linchando moralmente su identidad e imagen, que no sea indemnizado o liberado, por lo menos durante una hora, a lo largo de cuatro años, sino que se le encierre en las cárceles especiales, negándole los derechos humanos más elementales; transportado por toda Italia; alcanzando condiciones tales por acusaciones nuevas a medida que las viejas iban desapareciendo; pasando de un juez inhumano a otro; objeto por los mismos hechos de varios procesos; no ha sido nunca confrontado ni por un momento con sus acusadores tardíos (entre los cuales individuos condenados por asesinato que gracias a estas acusaciones se encuentran en libertad); con el mismo juez que ha ordenado su arresto que durante más de 4 años no ha sentido la necesidad de verlo de nuevo excepto para un nuevo interrogatorio-relámpago; que necesita millones y millones sólo para comprar las fotocopias de los procesos de los que surgen nuevas imputaciones; al tener que contestar continuamente - y tener que dar coartadas o recuerdos documentados - de eventos lejanos, de hace diez o doce años, acusado de ser el cerebro, el "inspirador", el "pésimo maestro" tal vez, de asesinatos cometidos cuando estaba en la cárcel especial desde hacía años, de haber organizado evasiones mientras no ha intentado nunca ni la suya ni la de sus vecinos o de sus compañeros más vecinos, gritando que quería ser procesado. Procesado inmediatamente, por el asesinato de Moro, por su mando en las Brigadas Rojas, etc. En cambio, se espera a 1981, la promoción de los "arrepentidos" y luego su utilización, para poder encontrar otras "pruebas" que permitan otras "acusaciones"...
¿Se me permite, en estas condiciones, bendecir una vez más a la civilización jurídica, a la mismísima Constitución, que me impulsan a presumir la no culpabilidad hasta que no se demuestre lo contrario?.

Pero, ¿de verdad creen que yo haya podido imaginar que el juez Calogero no estuviese segurísimo, documentadísimo, de las "llamadas telefónicas" de Negri a la familia de Moro antes de participar en su asesinato, cuando leí en la prensa sin excepción que a ello se debía el arresto del 7 de abril?. ¿Creéis realmente que no he tenido que emplear tiempo para dejar de dar crédito a una acción judicial tan segura de sí misma?. Y sin embargo, formo parte de los miles o cientos de ciudadanos y de políticos, entre los sesenta millones de italianos acusado u obligado a tenérmelas que ver con la justicia, por una parte o por otra - más que otros - desde hace casi treinta años.

Especifiquemos que no sólo Toni Negri, sino miles de acusados, de ciudadanos expiando de antemano una condena que podría no haberles sido nunca aplicada puesto que no han sido declarados culpables con sentencias regulares, tienen que sufrir esta realidad aberrante. Pero no cabe la menor duda de que la cuestión de Toni Negri, en gran medida, comprende gran parte de las otras. No conozco igual, como no lo conoce Italia, ni el mundo; no digo que no exista acontecimiento más cruel o infame. Digo que no lo conozco, que los jueces no lo han dado a conocer a la prensa, ni la prensa a la opinión pública. He ahí por qué hace un año, fui a ver a Toni, y no a otros.

¿LA CULPAS DE NEGRI ABSUELVEN AL ESTADO?
Así pues, la cuestión es monstruosa. Nadie lo niega. Todos, precisamente todos (y no los nombro porque son una lista larguísima: una auténtica plebe de aristócratas del pensamiento, del intelecto de la moral, del iure, de la política, de resistencias por lo general desaparecidas a mediados de siglo pero desde entonces muy bien administradas), proclamando que el Estado es sin lugar a dudas culpable de que las cosas estén como están. Pero inmediatamente después llegan a cántaros los "peros". Abreviando, dicen todos que la culpa del Estado no absuelve a Negri de las suyas. Los hijos de Perogrullo se multiplican como los conejos. No cabe otra explicación ante la progresión geométrica de perogrulladas que se vomitan con frenética intensidad.

Viejos y acérrimos estalinistas: arribistas adultos llegados con fatiga a las páginas importantes de los periódicos y a los escaños de los miembros elegidos del régimen tras años de servicios temerosos (¡y ay de ellos si el soberano escogido se vuelve inerme o es herido!); prestigiosos patriarcas que beben cansadamente sólo lo que la prensa que actualmente tanto les estimula y alberga quiere hacerles saber y creer, exentos de curiosidad y de atención; un clase dirigente unánime durante una década en atar a la República a esos códigos fascistas que el Pnf (Partido nacional-fascista) regaló a Italia en menos de una década: los paleo-fascistas en servicio auxiliar permanente... No falta nadie. Y como tienen a la información por el mango, como mucho toleran algún que otro amago de un esporádico colaborador discorde.

Obviamente, la culpa del Estado no absuelve a Negri. Pero no comprendo tampoco por qué tenían que condenarlo, eterna e irremediablemente tal y como lo han hecho. Si esos señores no se han convencido, tal vez sea porque no han pasado ni cuatro días en la cárcel, para comprender qué es lo que significa ... para su familia, su padre, su suegra, los sobrinitos, la gente. No cuatro años, esperando pasar otros diez y medio más debido a las nuevas acusaciones que van llegando - aunque hayan sido absueltos en un proceso.

Nosotros consideramos, además, y de ello nos ocupamos, que las culpas de Negri - que están por demostrar - no absuelven al Estado. Porque tenemos el sentido del Estado, así como el de la Justicia. Y si el Estado se halla en apuros, si la República va a hacer compañía a la Urss y a Chile, a Turquía y a Irán, en las listas de Amnistía internacional, en los tribunales internacionales y europeos y de justicia (¿os habéis dado cuenta, censores y colegas de los censores?), si se siguen creando estragos de legalidad aunque sea oficial y declaradamente (a parte de tener sus propios servicios secretos, según la magistratura, a parte de todas las infamias de Brigadas Rojas, de Autónomos, de negros, de mercaderes de droga y de armas), entonces se preparan irremediablemente exterminios de vidas humanas, y no solamente de esos treinta millones aniquilados a causa del hambre y de la miseria "en otros lugares".

Nos ocupamos de ellos. ¡Ah! desde luego, no de la misma manera en que esos señores se preocupan de la prisión preventiva y de la tortura (¿les suena?), hablando "por regla general" cuando se trata de defender en concreto el encarcelamiento mismo y de negar desesperadamente que tortura al menos en un caso existe o ha existido. Nosotros no nos "preocupamos", pero sí nos ocupamos, corriendo el riesgo y bajo nuestra responsabilidad, conscientemente, según los hechos.

RESPONSABLEMENTE Y ARRIESGANDONOS
Nosotros hemos pensado en primer lugar en el Estado, la justicia, la no violencia, el orden, la fuerza de la civilización jurídica y de la tolerancia por salvaguardar. Toni podía haber estado a punto de ser reconocido culpable del asesinato de Moro, de Giorgiana Masi, de los estragos de Milán, Brescia, Bolonia, Italicus en vez de ser totalmente y sin lugar a dudas inocente, puesto que ahora lo es para el mismísimo Calogero. Pero mientras no hubiese sido condenado, hubiésemos podido ir a visitarlo, tal y como lo hicimos el año pasado y volver para acompañarlo a la salida de la cárcel de Rebibbia, desencarcelado por vencimiento de los términos por decreto directo de la "nación", del "pueblo soberano" que actualmente representa.

Ahora, el escándalo. Ahora se discute la inmunidad parlamentaria, incluso. Por parte de quien se ha beneficiado de ella con protervia y la ha defendido contra nuestra lucha incesante y solitaria, al igual que para la junta investigadora: democristianos y republicanos, socialdemócratas y misinos (del MSI, extrema derecha), comunistas y socialistas.

¿Nos contradecimos?. ¿De qué manera?. Nosotros queríamos sensibilizar a la opinión pública de toda la nación - y del mundo - que anteriormente había recibido distintas noticias, infames vergüenzas - sobre la situación en la que las leyes infames impuestas por la unidad nacional y por los partidos de la firmeza (los mismos que contrata oficialmente, día a día, la libertad de cualquier asesino en cambio de acusaciones, ya sean verdaderas o falsas) han relegado a la justicia italiana. Queríamos insistir con Beccaria(3) que la certeza y la celeridad de la condena y no las inquisiciones, pueden ser medidas disuasorias idóneas contra la criminalidad, garantía de justicia para los inocentes. Queríamos darle a la dinámica del proceso, al menos un poco, la aportación de una defensa, ahora ya inexistente, para hallar la verdad de los hechos y la verdad del proceso. Queríamos demostrar, sí, que el Leviatán no es omnipotente y que si la violencia lo refuerza, sólo la no violencia puede vencerlo y sustituirlo con un Estado de derecho, democrático y civil. Queríamos propagar la reflexión y el debate sobre la inmunidad parlamentaria, para imponer nuestro proyecto de ley, el único que la reforma en vez de perpetuarla cambiándola, tal y como sucedió con la Junta Investigadora por obra de la partidocracia, en el momento en el que estábamos a punto de abolirla con el referéndum.

Queríamos demostrar - una vez más - que estamos en contra de la inmunidad porque consideramos que debe predominar el derecho-deber del ciudadano acusado a ser juzgado y declarado inocente o culpable, incluso cuando exista "fumus persecutionis": porque en el caso de Toni Negri no existe solamente "fumus" sino una Seveso(4) de persecución.

Dejo a los Tartufos(5) que se cuenten a sí mismos sin reírse que han "luchado" (¡ellos!) en pro de las garantías antes de luchar "contra las ideas" de los "pésimos maestros", al ritmo de anatemas y excomuniones morales, puesto que por el momento les hemos quitado de las manos (y de las cárceles de inquisición, fascistas o de Tercera Internacional) la condena en espera de juicio.

Que se calmen. Por un Negri elegido, a pesar de las elecciones trucadas, en un Parlamento degradado por su partidocracia a la par que la justicia en este caso, el mundo no cambia. Siguen quedando millones de "negris" (6) al mes con los que vérselas, negándoles incluso el pan, el agua, y el último respiro. A ellos no los podemos elegir. Ese es el triunfo indiscutible de sus señores, excelentes y valientes maestros.

N.d.T.: (1) Giovanni Ferrara (comunista), Galante Garrone
(Izquierda independiente), Antonello Trombadori
(comunista).

(2) Fiorioni: Arrepentido del proceso del 7 de abril
contra Autonomía Obrera.

(3) Cesare Beccaria: (Milán 1738-94) literato,
economista. Propugnó la adecuación de la pena a la
culpa y la abolición de la pena de muerte.

(4) Seveso: (prov. de Milán) Centro industrial que fue
escenario el 10/7/1976 de un desastre ecológico que
afectó a zonas limítrofes (Meda, Cesano Maderno y
Desio).

(5) Tartufo: protagonista de la comedia del mismo nombre
de Molière; símbolo de la hipocresía mojigata.

(6) Negri: Negri en italiano es el plural de "negro".
Pannella juega con el apellido Negri y la palabra
negros. El Partido radical ha luchado para frenar el
hambre en el Tercer Mundo y las injusticias que
sufren los "negros".




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