La Guerra y la Paz. Condiciones Jurídicas y coyunturales para el Siglo XXI

Ezequiel Lozada

Publicado el: 2003-12-10


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Al iniciarse la etapa revolucionaria en los territorios del norte de América se inauguró un nuevo período de constituciones escritas, a la que se incorporaría luego la Francesa de





La Guerra y la Paz. Condiciones Jurídicas y coyunturales para el Siglo XXI

Ezequiel Lozada. Jurista y escritor argentino

1.- Los principios constitucionales.

Al iniciarse la etapa revolucionaria en los territorios del norte de América se inauguró un nuevo período de constituciones escritas, a la que se incorporaría luego la Francesa de 1791.

Hasta el momento de sobrevenir la revolución las 13 colonias inglesas estaban organizadas por Cartas otorgadas por los Reyes de Inglaterra en las cuales se fijaban los principios fundamentales de su gobierno y organización administrativa. Las mismas disponían la subordinación de toda ley que en su consecuencia se dictara, perfilando el principio de supremacía constitucional.

Inglaterra se encontraba ante un feroz crecimiento de su deuda nacional e intentó incrementar la recaudación de tributos en las Colonias de América. Estas hicieron frente a la medida con su declaración de guerra de 1765: "No taxation without representation". En aquella oportunidad, la guerra se transformó en la herramienta para hacer valer el derecho a la libertad.

En el lapso de 1774 a 1776 los Congresos locales se decidieron en favor de decretar la Confederación de las Colonias Unidas de América del Norte y presentaron su Declaración de Independencia (1776).

Esta Declaración enfatizó ?la igualdad originaria de los hombres, sus derechos inalienables a la vida y a la libertad?.

La invitación cursada a las colonias de darse sus propias constituciones bajo estos principios encontró pronta respuesta en los estados de Virginia, Pennsylvania, Maryland, North Carolina, que dictaron las suyas, y al que se sumaron otros estados, como el de Massachusetts, que ya dispuso en su Constitución de 1780 la separación de los poderes como mecanismo de contrapesos.

Las doctrinas políticas francesas e inglesas influyeron decisivamente en este movimiento constitucionalista basado en la tesis de la tutela política de los derechos naturales y en el principio de que el origen de la autoridad surge de un pacífico pacto social.

Las principales figuras en este movimiento fueron Thomas Paine (1737-1809) y Thomas Jefferson (1743-1826). El primero de ellos, sostenedor de la igualdad social y económica, tuvo participación decisiva en la oposición popular a la fórmula del régimen monárquico dinástico, y en la concepción de una constitución en forma escrita.

Por su parte, Thomas Jefferson -inicialmente delegado de Virginia, y luego designado Presidente de la República en 1801- sobresalió como principal expositor del Sistema Federal que sería implementado por vez primera en América en la Constitución de Philadelphia de 1787.

A la Constitución de 1787, que dispuso el "Plan de Gobierno" dando estructura al Estado -hoy denominado por los constitucionalistas como Parte Orgánica-, se le agregó en 1789 una segunda parte, denominada "Declaración de Derechos" (Bill of Rights) - o Parte Dogmática - en la que, mediante las primeras 10 enmiendas, se enumeraron los derechos subjetivos públicos de los ciudadanos. En estos términos, la Constitución Norteamericana ha sido considerada la primera manifestación moderna del derecho constitucional escrito.

Integraron el comité de elaboración del borrador de la Declaración: J.Adams, B.Franklin y Jefferson. A este último le cupo la redacción con su fina prosa:

"We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their creator with certain unalienable rights, that among these are life, liberty and the pursuit of happiness".

La Constitución Americana de 1787 ejerció profunda influencia en el movimiento revolucionario francés (1789-1791) que se expresó en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789, y posteriormente, sedujo a toda Europa y América.

En Francia, las ideas políticas de la revolución norteamericana mucho repercutieron en la mente de Tocqueville (1805-1859) quien publicó De la Democracia en América con la finalidad de presentarla a los intelectuales franceses como objeto de estudio, ya que en esos días se debatía cómo organizar la nueva República, cuestión que América ya había resuelto con resultados positivos. Tocqueville sostenía que las formas que convenían a los países podían ser distintas, pero que aún así existían principios igualmente aplicables para cualquier Nación (1).

La importantísima gravitación constitucional que tomó la ?Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano? y la separación de poderes hizo que, a partir de su formulación, sólo los documentos que regulasen explícitamente tales asuntos fueran considerados, a partir de ese momento -siglo XIX- documentos constitucionales propiamente dichos .

Después de la guerra del 14 la estructura constitucional pasó a acoger cláusulas de orden social -ya ensayada en la constituyente francesa de 1879 aunque sin el éxito esperado- pasando a ser entonces precursora la Constitución mexicana promulgada en 1917, de avanzado corte social para su época, en la que se eliminó de modo osado la concepción individualista de la propiedad.

2.- El aporte de Hariou, Duguit y Kelsen.

Los juristas Hariou y Duguit, ya a comienzos del siglo XX habían resuelto defender tal concepción orientada a lo social. Pero fue por sobre todo la Constitución de Weimar de 1919 que abrió el camino para los textos constitucionales modernos en ese sentido, con una introducción de capítulos especiales sobre el orden económico y social.

Otra corriente se perfiló a comienzos de este siglo, bajo la denominación de ?positivismo lógico?. Su precursor ha sido Hans Kelsen, con antecedentes en Kant, ya que ambos imaginaron que se podía representar la constitución como un sistema cerrado y lógico basado en principios suprahistóricos.

Kelsen dedicó sus esfuerzos para el estudio del origen lógico de la constitución. En su teoría, el origen se encuentra en una norma fundamental desprovista de poder, válida lógicamente, no jurídicamente. Esta norma fundamental, como hipótesis jurídica, establece la autoridad constituyente.

El aporte de Kelsen al mundo jurídico consistió, asimismo, en la elaboración de la teoría del orden jerárquico, en cuya cúspide la constitución figura como norma suprema y a la que la legislación ordinaria debe ajustarse por constituír su fundamento formal de validez.

Para Hans Kelsen, la Constitución de un país es la norma más elevada del orden legal nacional, cuya función consiste en regular a los órganos de gobierno y el procedimiento de producción de la legislación positiva.

Y a ello agrega que no podría haber contradicciones lógicas entre el derecho internacional y el derecho nacional, puesto que la norma inferior puede ser anulada por la superior, en tanto el principio de efectividad -una de las reglas fundamentales del derecho internacional- significa que los ordenes jurídicos nacionales constituyen una delegación del derecho internacional, el que aporta razón de validez al derecho nacional.

3.- El espíritu de las Naciones Unidas.

En este último sentido, recordemos que al crearse la Organización de Naciones Unidas (1945) sus miembros eran tan sólo 51, mientras que casi sesenta años más tarde son más de 193 los Estados reunidos en torno de la misma, todos ellos sometidos a la Carta de las Naciones Unidas.

Uno de sus órganos, la Corte Internacional de Justicia, ha señalado que " ...privar indebidamente de su libertad a seres humanos o someterlos a restricciones físicas en duras condiciones es en sí mismo manifiestamente incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas, así como con los principios fundamentales enunciados en la Declaración Universal de Derechos del Hombre "(2).

La Carta de las Naciones Unidas se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco, al terminar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año (el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia es parte integrante de la Carta).

En dicha Carta se declara que los pueblos de las Naciones Unidas están resueltos a ?preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en 1a dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad...?

Ya en punto a las cuestiones de beligerancia, la Carta de las Naciones Unidas establece en su Artículo 1 que es su propósito mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin, tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz.

Su art.2, inc.4 es categórico al establecer que :

? Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas?.

A pesar de ello, y no obstante la finalización de la "guerra fría" que acto seguido bipolarizó el mundo en dos superpotencias, este ha sido y continúa siendo un mundo con guerras coloniales, imperiales, inter-imperialistas, étnicas y religiosas.

Guerras que dejaron de ser un medio para constituirse en el esencial perfil de naciones que pretenden su hegemonía, como instrumento de conquista, de fortalecimiento de sus economías.

Los poderosos del mundo han utilizado el conflicto como una herramienta para la búsqueda ilimitada de ganancias, de la explotación desenfrenada de los recursos naturales, de la superexplotación de los trabajadores, del uso de la tecnología para acumular más riquezas y no para la conquista del bienestar de la humanidad (3).

Es decir, no se ha cumplido en el mundo con las declaraciones de derechos y garantías de los ciudadanos, no advino la paz, ni la resolución armoniosa de los conflictos, sino que por el contrario, estamos en presencia de un recrudecimiento mundial de las aventuras bélicas que ya asolaron al planeta en tantas oportunidades nefastas.

Una de las explicaciones más diáfanas para asignar responsabilidades la podemos encontrar en la circunstancia que en las Naciones Unidas son cinco los países (uno de ellos, Estados Unidos) que tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad.

Es así que la paz depende de estas potencias, que al mismo tiempo son los principales fabricantes de armas del mundo y generadores de la mayoría de los conflictos bélicos existentes. Por otro lado, también son cinco los países que toman las decisiones en el Fondo Monetario Internacional; y siete en el Banco Mundial.

No podemos olvidar la interminable sucesión de guerras en las que cabalgaron los vaqueros del norte. Qué decir de Hisorshima y Nagasaki? El horror nos enmudece.

Tampoco podemos olvidar las guerras del Golfo, de Yugoslavia y de Afganistán, oportunidades en las que se alegó la imperdonable excusa del atroz bombardeo de poblaciones civiles atento el prioritario objetivo de destruir adversarios de notoria capacidad inferior.

Sin embargo, estas poblaciones de modo alguno pueden ser excluidas del alcance de los principios expresados por Jefferson para la persona humana (que también se encuentran plasmados en la Carta de las Naciones Unidas y en los tratados internacionales): seres creados por Dios, con derechos inalienables, tales como la vida y libertad,

4.- El caso de Niels Henrik David Bohn.

Tomemos como ejemplo paradójico de nuestra cultura el caso de Niels Henrik David Bohr. Sabemos que cultura occidental de modo declarado pretende alcanzar los mayores logros de racional evolución y prosperidad social para todos sus integrantes. Pero al mismo tiempo fabrica excelsas maquinarias de eficaz destrucción masiva, para en definitiva, destruir lo que predica.

Que Bohr haya descripto en 1913 la estructura del átomo de hidrógeno, formulara la mecánica cuántica junto a Heisenberg y Pauli, y haya diseñado una teoría referida al proceso de fisión del uranio, para que en definitiva mueran millones de personas, es algo patético.

Ilya Prigogine, al estudiar el sentido de la realidad en su libro ?Tan sólo una ilusión??, aborda la anéctoda del paseo que Bohr hace con el joven Heisemberg -creador del ?principio de incertidumbre?- por el castillo de Kronberg, Dinamarca. En tal ocasión Bohr expresa: ?¿No es extraño cómo cambia este castillo al rememorar que Hamlet vivió en él? Creemos, como científicos, que un castillo es una construcción simple de piedras, y admiramos la manera en que las dispuso el arquitecto. La piedra, el techo verde con su pátina, las tallas de madera de la iglesia, constituyen todo el Castillo?.

Y continúa: ? Nada de esto debería cambiar por el hecho de que Hamlet haya vivido aquí y sin embargo, cambia completamente. De pronto las paredes y las murallas hablan un lenguaje diferente. El patio se convierte en todo un mundo, un oscuro rincón nos recuerda la oscuridad del alma humana, oímos el ser o no ser" de Hamlet. En definitiva, de Hamlet sólo sabemos que su nombre figura en una crónica del siglo XIII... pero nadie ignora los interrogantes que Shakespeare le atribuye, los arcanos de la naturaleza humana que con él nos abre, y para ello tenía que situarle en un lugar bajo el sol, aquí en Kronberg? (4).

Y nosotros podemos preguntarnos: Cuántos Hamlet murieron en Hiroshima y Nagasaki? Ahora tampoco sabemos nada de ellos. Qué paredes y qué murallas podrían narrar algo de sus vidas, sus dramas, sus pasiones y felicidades? Qué lenguaje utilizarían cuando nada es lo que quedó de ellos? Ser o no ser? Esa es la cuestión? En definitiva, la guerra se nos manifiesta como una persistente amenaza de masacre de millones de inocentes. Oscuridad del alma humana a la que no llegan los sabios en sus tratados.

5.- El Forum Social Mundial.

Pero otro mundo es posible. Hemos estado en el III Forum Social Mundial celebrado en Porto Alegre en el mes de enero de 2003, y no podemos dejar de coincidir con el Presidente Lula en cuanto la guerra debe ser conducida contra el hambre y no contra naciones.

En todo caso, guerra a la guerra. A la luz de la normativa de la Carta de las Naciones Unidas y de los tratados internacionales, la idea de desatar una "guerra preventiva" como la que pretende hoy los EE.UU. no puede tener ninguna justificación ética ni jurídica. Tal como lo señaló Albert Einstein, no se puede prevenir y preparar una guerra al mismo tiempo. Es francamente contradictorio.

De acuerdo a la pluma de Voltaire, quien se asumiera como cruzado en contra de la injusticia, la intolerancia, la crueldad y la guerra, ?está prohibido matar, y por ello todos los asesinos son castigados, a menos que que se mate en gran número bajo el sonido de las trompetas? (5). Nos recuerda la lógica de Stalin : "la muerte de una persona es una tragedia, pero un millón de muertos es una estadística".

¿Qué es un criminal de guerra? Gandhi sostuvo en 1945 que la guerra misma es un crimen contra Dios y contra la humanidad; y por ello, tanto los que sancionan, implementan y conducen guerras son criminales de guerra:

?...War criminals are not confined to the Axis Powers alone. Roosevelt and Churchill are no less war criminals than Hitler and Mussolini. England, America and Russia have all of them got their hands dyed more or less red - not merely Germany and Japan...? (6).

6.- El 11 de septiembre y después.

El terrorismo no comenzó con los ataques a los Estados Unidos. Todos sabemos que los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron brutales actos de terror. Atentados condenables desde todo punto de vista, que deben ser repudiados como toda instauración del horror, porque el terrorismo es una verdadera amenaza internacional.

Pero también sabemos que la coalición belicista de Bush no importa realzar el valor de los principios constitucionales mencionados, ni pretende encarnar una respuesta global genuina al terrorismo, sino la continuación del montaje de un proceso de internacionalización de los objetivos de la política exterior de unos pocos países hegemónicos.

La comunidad internacional no puede permitir que el terror opere como modo de relación entre países, en sustitución del hoy precario -aunque fundamental- derecho internacional que contempla atónito los perjuicios causados a millones de víctimas de un sistema global injusto que empobrece, excluye y mata por hambre, por enfermedades, por represión, por bombardeos, por asesinatos.

Advirtamos de una buena vez por todas que la inequidad económica no es tema ajeno a la seguridad internacional. La justicia y la equidad son las estrategias más sostenibles contra la violencia y el fundamentalismo.

Bien se ha señalado que los Estados Unidos han invertido mucho esfuerzo y dinero para que Bin Laden enfrentara en 1991 la invasión rusa a Afganistán. Sin embargo, no existen constancias de que haya aportado recursos para promover el desarrollo de una nación tan pobre.

En la actualidad -febrero de 2003- la nación del norte ya ha desplegado una primera fuerza de 110.000 soldados en la región del Golfo Pérsico, de ellos 51.000 en Kuwait, mientras que Gran Bretaña ha aportado gentilmente más de 35.000 soldados para dichas operaciones.

Un cálculo económico básico lleva a considerar que el conflicto con Irak podría costar para Estados Unidos alrededor de 120 billones de dólares -con un desenlace rápido- y 1.595 billones de dólares -si por el contrario, resulta prolongada.

Estos siniestros acontecimientos se suceden en un momento en que los Estados Unidos han reducido sus gastos para combatir el hambre en el mundo a 1.7 miles de millones de dólares, justo lo que gasta en dos días para actividades militares (7).

Asimismo compárense aquellos 120 billones destinados a la guerra de Irak con la cifra de 10 billones anuales que se necesitan en Africa para prevenir la catástrofe del Aids, de la malaria y otras enfermedades que en los próximos años matará varias decenas de millones de personas (en la actualidad el Aids amenaza la vida de 25 millones de africanos).

No debemos engañarnos de modo alguno. Debemos sincerarnos: producir y comercializar armas también es terrorismo.

De modo idéntico, son terroristas los que oprimen pueblos enteros con inmensas deudas públicas que no pueden ser canceladas en razón de la pobreza del deudor. Es de mero sentido común que el crecimiento de la miseria y la exclusión social en el mundo genera conflictos que podrían haber sido anulados con una pacífica muestra de generosidad por quienes viven en la abundancia.

Al mismo tiempo de señalar la responsabilidad de los países ricos, debemos considerar también la que corresponde a las sociedades transnacionales, las que concentran una masa de capital sin precedentes en la historia humana, tan poderosa al punto que el volumen de sus negocios es a veces equivalente, y en ocasiones superior, al Producto Bruto Interno (PIB) de muchos países.

La alianza de los más ricos del mundo debería ser para ayudar a los necesitados y no para bombardear pueblos miserables, como ocurriera recientemente en Afganistán.

Coincidimos con Frei Beto,en cuanto si las naciones ricas quieren vencer al terrorismo, solo hay una solución. Y ésta consiste en vencer las causas que producen terroristas, lo que significa invertir sus recursos para que una vida digna y feliz -aquélla a la que se refería Jefferson-, sea un derecho de todos y no un privilegio de una minoría, en un mundo en el que los pobres son 4 billones, en una población total de 6 billones de habitantes (8).

También son terroristas quienes producen enormes daños ecológicos desatando una verdadera guerra química contra el aire y el clima de este mundo (9)

Estas son variables que precisan ser analizadas, discutidas y debatidas para definir un mundo alternativo.

Pero la simplista y tendenciosa postura del presidente de los Estados Unidos pretende convencer a sus ciudadanos y al mundo que "quien no está con nosotros, está contra nosotros", cortando la humanidad en dos, correspondiendo a ellos el lugar de los "buenos", los soldados de Dios.

El renombrado teólogo Eugen Drewermann ha advertido respecto a las convicciones de Bush :

"Quien lee el Nuevo Testamento y cree que tiene el deber de hacer una guerra preventiva; quien toma legitimación del Sermón de la Montaña para asesinar cientos de miles de seres humanos no ha entendido al cristianismo o se aleja de él con la bota de las siete leguas. No se puede andar sobre cadáveres cuando se quiere seguir el camino de Cristo" (10).

No queremos compartir el triste reconocimiento de Jorge Santayana cuando afirmó que ?Únicamente los muertos han visto el fin de la guerra "(11).

También tiene razón el israelita Amos Ozen al indicar que el extremismo islámico debe ser contrarrestado, precisamente, por el islamismo moderado. Pero intentar arrasar con los dos -uno de ellos, el remedio- es demencial, porque de hecho significa alimentar el fanatismo y propiciar el desequilibrio global (12).

Bien se ha interrogado: ?¿Puede el dolor de un pueblo por sus víctimas, por el orgullo herido, bloquear a tal punto su capacidad racional?? ... ?Lo más penoso resulta ver como la mayoría de los gobiernos europeos aceptan mansamente implicarse en aventuras que no responden a los verdaderos intereses de sus pueblos, y que pueden tener dramáticas consecuencias para la humanidad? (13).

Al mismo tiempo, y a despecho de los principios sentados por Jefferson, a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 la represión contra todo modo de activismo distinto al gubernamental en el propio país del norte se ha profundizado. Se ha incrementado la vigilancia, en la infiltración y en la violencia policial.

Todas ellas, actitudes correspondientes a un gobierno que pretende encontrar operadores clandestinos en todas partes, reduciendo al mínimo las libertades civiles conquistadas por sus ciudadanos.

Se han retaceado las libertades civiles a partir de la Ley Patriótica mediante leyes draconianas que suspenden la Declaración de Derechos, el habeas corpus y demás instrumentos legales dirigidos a los derechos fundamentales de los individuos. Como se puede ver, ellos mismos son los primeros en perjudicarse al pretender vivir en estado de guerra.

No es en vano y por acaso que Gore Vidal en su obra ?Perpetual War for Perpetual Peace? (2002) se pregunte por qué razón lógica hace 50 años que Estados Unidos está ante una guerra inminente (14).

Robert Fisk, al aludir a un ? CUARTO REICH ?, advierte que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses no tienen la menor idea que el nombre de la ley ?Patriot? no es de modo alguno una referencia al patriotismo, sino las siglas en inglés de "la unificación y el fortalecimiento de Estados Unidos por medio de Proveer Herramientas Adecuadas Requeridas para Interceptar y Obstruir al Terrorismo ( Provinding Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism )".

Este programa, sumado al ?Total Awareness?, importan un costo de 200 millones de dólares, e incluyen facilidades para que el gobierno monitoree las actividades por correo electrónico e Internet creando bases de datos con informes sobre los movimientos de los ciudadanos, no solo del mismo país, sino también de Europa.

De acuerdo a Fisk, existen constancias de negociaciones para que otros países y empresas comerciales cedan archivos sobre sus ciudadanos con tal fin.

Agrega que en Estados Unidos se avanza en la detección de musulmanes, y que tan solo el 17 de noviembre de 2002 miles de iraníes, iraquíes, sirios, libios, afganos, bahreníes, eritreos, libaneses, marroquíes, omaníes, qataríes, somalíes, tunecinos, yemenitas y súbditos de los Emiratos debieron concurrir a las oficinas federales para que se les tomaran huellas digitales. En algunos casos los hombres tenían visas vencidas de estudiante o de trabajo; en otros casos, no pudieron proporcionar la documentación adecuada para su estatus migratorio. Tan sólo en Los Angeles, la policía informó que se habían acabado las esposas de plástico cuando se encontraban a la mitad de la labor de arrear a cientos de hombres a la cárcel. De los mil arrestados sin juicio y sin cargos después del 11 de septiembre, muchos son nacidos en Estados Unidos (15).

Por nuestra parte, nosotros deberíamos encarar un nuevo tipo de bipolarización del mundo: quienes están a favor de la guerra y quienes no, porque estamos convencidos de los principios de nuestra Carta de las Naciones Unidas en punto a preservar a las generaciones actuales y venideras del flagelo de la guerra, reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.

La mayoría de los pueblos del mundo se oponen a la guerra contra Irak, porque el ataque no tiene ninguna justificación legítima a la luz de la Carta de la ONU. El sábado 15 de febrero de 2003 quedó ampliamente registrado en los medios masivos de comunicación que los ciudadanos del mundo salieron masivamente a las calles de sus ciudades para decir NO a la guerra de Bush.

Todos ellos están convencidos que un mundo sin guerras es posible. Pero para tal realización deben eliminarse las industrias de armamentos y sus extraordinarios valores monetarios en rendimientos deben destinarse a la atención de las necesidades básicas de la mayoría de la humanidad, hoy marginada del acceso a lo que el mundo tiene condiciones de producir.

En la Carta Abierta dirigida por los premios Nobel al Presidente de los Estados Unidos, Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez Esquivel, junto con Joseph Rotblat, Cora Weiss y Colin Archer, entre otros, se deja en claro que ir a la guerra en estas circunstancias es un paso atrás, una falla de la democracia, del desarrollo y del entendimiento. En definitiva, una derrota de nuestra humanidad.

7.- Volviendo a nosotros.

William Sloane Coffin, conocido pacifista que ha luchado en contra de la segregación racial y el envolvimiento en Vietnam y desarme nuclear, sostiene que 5 billones de judios, cristianos y musulmanes del planeta podrían concordar en la máxima "amo, ergo sum".

Esto quiere decir que el amor es el tópico a tratar por la humanidad, y que es mejor no vivir que no amar (16).

Tal como lo señala Coffin, la libertad es la condición necesaria y previa para el amor, y la realidad esencial de la existencia humana es de naturaleza ética. Para que el mundo sobreviva, debemos entender que Dios nos creó para integrar una humanidad global, y -coincidiendo con Thomas Mann- reiteremos una vez más que la guerra solo es el cobarde escape a los problemas de la paz.

Volviendo a Jefferson, y su máxima "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their creator with certain unalienable rights, that among these are life, liberty and the pursuit of happiness ", pareciera ser que el gobierno de los Estados Unidos hoy olvida que en las naciones en las que se pretende guerrear existen ciudadanos que están alcanzados por los mismos principios expuestos por uno de los padres de la patria, y en las que el derecho a la vida, libertad y persecusión de la felicidad son también inalienables.

8.- Conclusión.

A partir de este olvido, ahora nosotros estamos obligados a recordarles estos sagrados principios, insistiendo en que la paz universal es posible y necesaria para poder vivir en armonía, en condiciones de justicia y de igualdad, para que la humanidad se apropie de su destino y construya un mundo en el cual quepan todos los mundos.

Todas las naciones y todos sus ciudadanos deben esforzarse más que nunca para que exista un organismo internacional con poder y legitimidad para intermediar los conflictos con justicia y equidad, que represente la voluntad mayoritaria de la humanidad de forma democrática. Para ello, la ONU debe ser democratizada, poniéndosele fin al poder de veto de potencias imperiales que arrogan el derecho de ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad, desconociendo descaradamente los principios fundamentales de los ciudadanos del mundo.

NOTAS

(1) Martín Lozada, Ezequiel Lozada, "El Derecho Público de Río Negro", Editorial Estrada, Argentina, 1994.

(2) ?U.S. contra Iran?, I.C.J., 1980.

(3) ?Manifiesto por un Mundo sin Guerras? pronunciado en Porto Alegre, Rio Grande do Sul -Brasil- el 3 de febrero de 2002, oportunidad en que se celebró el II Foro Social Mundial, con participación del CLACSO - Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, la CUT - Central Única de Trabajadores-, Adolfo Pérez Esquivel y Rigoberta Menchú Tum.

(4) Ilya Prigogine, ?Tan sólo una ilusión??, ?Una exploración del caos al orden?, Ed. Tusquets, Metatemas 3, 1997, p.13.

(5) Voltaire, François Marie Arouet, 1694-1778, ?Dictionnaire Philosophique?, ed.1776. (6) Mohandas K. Gandhi, entrevistado por Ralph Coniston, en ?Colliers Weekly?, abril de (7) Osvaldo Bayer en ?Grano de Arena?, INFORMATIVO 179 - MADRE PAZ, informativo@attac.org, del lunes, 24 de febrero de 2003.

(8) FREI BETO, ?Proposta de paz?,

www.forumsocialmundial.org.br/dinamic/bib_FreiBeto.asp

(9) Eduardo Galeano, ?Los Valores Sin Precio?, por Eduardo Galeano, Memoria FSM 2003, 12/02/2003.
(10) Osvaldo Bayer en ?Grano de Arena?, INFORMATIVO 179 - MADRE PAZ, informativo@attac.org, del lunes, 24 de febrero de 2003.
(11) Jorge Santayana, "Soliloquies in England", Scribners, 1924, p. 102, Soliloquy #25, Tipperary.
(12) Amos Ozen, artículo de Le Monde, "Point de vue - Contre cette guerre", del 21 de febrero de 2003.
(13) Eduardo Galeano, SERPAL, ?JAQUE AL IMPERIO, El teatro del Bien y el Mal?,
www.forumsocialmundial.org.br/dinamic/es/galeano.asp
(14) Entrevista con Kenneth Hubbard, ?Soñando la guerra, El secreto del guerrero?, en Clarín.com, 24-2-03.
(15) Robert Fisk en ?EL CUARTO REICH?, 12 de febrero del 2003, La Jornada, corresponsal de ?The Independent ?, Traducción: Gabriela Fonseca.
(16) William Sloane Coffin, "A Statement of Faith", ?State of Mind: America 2002?; idem ? The Heart Is A Little to the Left? y ?A Passion for the Possible ?; http://lcmedia.com/SoM/statement.htm



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