AKIRA KUROSAWA

Redacción Antroposmodrno

Publicado el: 2015-08-03


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El 6 de septiembre de 1998 moría en Setagaya, Tokyo, el director de cine Akira Kurosawa, a la edad de 88 años. Kurosawa, apodado "El Emperador del Cine"...


AKIRA KUROSAWA

Redacción Antroposmoderno.com

"El Emperador del Cine"


El 6 de septiembre de 1998 moría en Setagaya, Tokyo, el director de cine Akira Kurosawa, a la edad de 88 años. Kurosawa, apodado "El Emperador del Cine", era conocido como el más occidental de los cineastas japoneses.
Kurosawa extraño en su tierra en permanente conflicto con su país, abrió el cine japonés al mundo, convirtiéndose en figura clave del séptimo arte.
Madadayo (1993), su trabajo final, cuenta la historia de un profesor universitario que abandona la cátedra para dedicarse a escribir. Sin embargo, un bombardeo de la II Guerra lo deja sin casa y son sus propios ex alumnos quienes van en su ayuda. De hecho, se comprometen en el rito de celebrar cada cumpleaños del venerado maestro. Durante estas fiestas, juegan como niños y le preguntan al profesor, "¿Estás listo para irte al otro mundo?", a lo que él responde "Madadayo" ("No, todavía no").
Akira Kurosawa nacio en Omori, Tokio, el 23 marzo de 1910. Descendiente directo de samurais (lo refleja en sus obras), estudió Bellas Artes en su ciudad natal y llegó a ser un reconocido pintor.
En 1936 entra a trabajar en los estudios cinematográficos Toho como guionista y ayudante de Kajiro Yamamoto debutando como realizador en plena II Guerra Mundial.
Su obra tiene profundidad filosófica, una sólida y original construcción dramático-expresiva, y un estilo académico ceremonioso pensado también para el público no oriental.
Tachado en ocasiones de sentimental y reaccionario (aunque fuera un poco nacionalista) el maestro nipón ha sabido sintetizar como pocos los elementos plásticos y escénicos del Nô y del Kabuki con los psicológicos y sociales. Estos elementos quedan patentes en sus duros encuadres y concepciones pictóricas (Admirador de Van Gogh).
Kurosawa es más universal que otros cineastas japoneses como Mizoguchi, Hiroshi Inagaki o Kinugasa por ser un buen conocedor de la técnica cinematográfica , su dominio del ritmo (muchas veces lento para los occidentales), el montaje corto, y la expresividad que consigue tanto con el blanco y negro como con el color. Por ello su quehacer fílmico ha influido a jóvenes autores japoneses y cineastas americanos (Sturges, Coppola; Spielberg y Lucas).
Su primer gran éxito fue Rashomon (León de Oro en Venecia y Oscar a la mejor cinta extranjera) después del cual vendrían otros que se hicieron populares en todo el mundo como; Los Siete Samurais (Shichinin no samurai 1954 ), Trono de Sangre (Kumonosu - Djo, 1957 ), y Barbarroja (Akahige, 1965)... interpretado por su actor preferido y amigo personal Toshiro Mifune, fallecido en el mes de diciembre del año 1997.
Sin duda su obra más destacada es Vivir (Ikiru, 1952), incluida entre las diez mejores películas de la historia del cine, apunta ya el carácter pesimista que atenaza a su autor - dentro de un humanismo ateo - y que le conduciría a un callejón sin salida y muy amargo que comunicaría gran angustia al espectador en Dodes´Ka -Den (1970) y cierto patetismo en Dersu Uzala (1975).
Después de esta última obra quedo arruinado tanto económica como anímicamente. Sin embargo gracias al apoyo de Coppola y Lucas -lo ayudan financieramente- volvería a la dirección y nos seguiría maravillando con obras como Kagemusha (1980 ganadora en Cannes), Ran (1985 - una adaptación de "El Rey Lear, de Shakespeare), y Los Sueños de Akira Kurosawa (1990 - producida por Lucas y Spielberg) En ellas, más allá de las críticas desiguales, confirmó su vocación intimista (aun en las escenas de grandes batallas) y su reconocida mezcla de sensibilidad e inteligencia visual.
El maestro del cine Japonés decía: "John Ford ha sido como mi padre pero ellos (Coppola y Lucas) son mis hijos".
"Llegué al cine completamente por azar. Yo quería ser pintor, pero era joven y pobre. ¿Qué hacer?". Akira Kurosawa de hecho reprobó, en 1928, los exámenes que le habrían permitido acceder a una academia de pintura.
Sin embargo, 70 años después de este fracaso, se le reconoce universalmente como un maestro de las imágenes que, en su propio país, debió luchar hasta la muerte por ganarse el apoyo de sus compatriotas y de la crítica local, cuya benevolencia fue siempre menor que la de Occidente, donde se le ubica hace mucho como uno de los tres grandes maestros del cine nipón (junto a Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu), y el primero en llamar la atención mundial hacia la cinematografía del archipiélago.
Un hito de este reconocimiento tuvo lugar en 1951, cuando Rashomon, la historia de un asesinato contada desde diversos puntos de vista, llegó al Festival de Venecia sin que su director lo supiera. Para mayor asombro de Kurosawa, la cinta -cuyos productores ni siquiera creían en la posibilidad de exportarla- se llevó el León de Oro y, meses después, el Oscar a la mejor producción extranjera. El éxito de ésta, su 12ª película, lo alentó a efectuar una serie de adaptaciones de clásicos universales: Dostoievski (El idiota, de 1951), Gorki (Bajos fondos, 1957) y Shakespeare, cuyo Macbeth llevó a la pantalla como El trono de sangre, en 1957 (la experiencia se repetiría en 1985 con Ran, adaptación libre de El rey Lear).
Su último cuarto de siglo se inició con una fábula ecológica y humanista (Dersu Uzala, 1975), filmada en la URSS y ganadora de un nuevo Oscar.
Expandir sus fuentes de inspiración -lo que dejó de manifiesto la universalidad de éstas- le significó a Kurosawa que en su propio país se comentara que sus películas "no son suficientemente japonesas". Se le reprochaba su occidentalización (en un país con tendencia al militarismo y donde Hiroshima era una herida abierta), a lo que Kurosawa respondía con críticas a la debilidad guionística de las producciones nacionales.
Con el fin de los 50, terminó el período de mayor popularidad. En adelante, de forma progresiva e indefectible, la mirada hacia el pasado y la impronta de la guerra alejaron a Kurosawa del gran público japonés, que, como pocos en el mundo, abrazó las grandes producciones norteamericanas. Entre 1966 y 1969, el director respondió a los requerimientos de Hollywood y trabajó en tres guiones, incluido el de Tora! Tora! Tora!. Tras ser despedido, sin que ninguno de sus proyectos viera la luz, regresó a su país para rodar la más amarga de sus cintas, Dodeskaden (1970). Obra desoladora sobre la miseria y la marginalidad, fue un fracaso de taquilla que lo sumió en una depresión que casi acaba con su vida al año siguiente, cuando intentó suicidarse cortándose las venas de las muñecas y el cuello.

En sus últimos años, al venerable anciano llegó a ser llamado Tenno (Emperador) y, tras su muerte, decenas de admiradores se agolparon bajo la lluvia de Tokio para rendirle tributo. Sin embargo, como señala un titular de Le Monde, se trató del "homenaje tardío de un país que no supo reconocerlo".




Trailer de RAN





Kurosawa y Van Gogh de "Los sueños de Akira Kurosawa"



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