El deseo del analista en el mundo global

Ana Ruth Najles

Publicado el: 2003-08-08


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El deseo del analista en el mundo global

Ana Ruth Najles

Buenos Aires



Introducción

Voy a referirme a la política. Mas específicamente a la "política del psicoanálisis", lo que implica que nos situemos según coordenadas precisas.

Quiero recordar que ya en su escrito " La dirección de la cura... " (*), J.Lacan definió "al deseo del analista" como su "política", a la transferencia como su "estrategia" y a la interpretación como su "táctica" -siguiendo la caracterización que Clausewitz utilizara para referirse a la guerra-. Pero decir "deseo del analista" supone en principio "que haya analista" como producto de un análisis llevado hasta su fin lógico ?verificación de la que se ocupa el dispositivo del "pase". Este "deseo del analista", entonces, no es cualquiera, no es el deseo de un sujeto fijado en el fantasma sino que, por paradójico que esto resulte, se trata del deseo de una "posición" o una "función".

Desde el Seminario XI en el que Lacan define al "deseo del analista" como el de obtener la máxima diferencia entre el ideal y el objeto, hasta la ubicación del "analista como sinthome" (1) en relación con la estructura borromeica del sujeto del psicoanálisis, y en el sentido de que el "sinthome" es lo que condiciona "lalangue", J.Lacan da cuenta de un trayecto.

Ese trayecto implica haber postulado, en principio, el carácter de "acto" de la interpretación del analista, para precisar mas adelante la naturaleza del mismo. Si -como todo acto- el "acto analítico" tiene la estructura de un "decir" (2), es porque solo se especifica por instaurar "Otro lugar". La instauración de ese Otro lugar de enunciación "es" el dispositivo analítico mismo (3).

Hablar, entonces, del "deseo del psicoanalista" implica dar cuenta de la "política del psicoanálisis", que no es otra que la afirmación de la "política del dispositivo".



I- ¿Que política la del mundo global?

Nuestra época, que se rige por una política solidaria con el imperio del mercado, transformando a nuestro mundo en un espacio global, no deja de tener consecuencias sobre cualquier ser hablante, ya que el vertiginoso avance de la ciencia y de la tecnología sutura con modalidades cada vez mas apremiantes al sujeto, en función del "ideal de universalidad" promovido por el "discurso de la ciencia".

Es evidente que los medios masivos de comunicación se encargan de hacer saber sobre el "ultimo" objeto del que cada uno carece, y es evidente también que las estrategias del mercado hacen de cada "parlêtre" un consumidor.

En este punto toma toda su relevancia la hipótesis de Lacan: " "el niño generalizado" " (4). Esto implica afirmar que todos, en cuanto consumidores, somos niños. Volveré sobre esta cuestión..

Si definimos la "política moderna", siguiendo a Giorgio Agamben (5), como aquella en la que la "excepción" deviene la "regla", donde el "espacio de la vida desnuda" termina por coincidir con el "espacio político", donde "exclusión" e "inclusión, exterior e interior, bios" (vida política) y "zoe (vida desnuda), derecho y hecho", entran en una zona de "indiferencia" irreductíble, la estamos oponiendo a la función de la "política clásica" que era la estructura que ocupaba " el "umbral" donde se lleva a cabo la articulación entre el viviente y el "logos" ", cuando " el hombre es el viviente que en el lenguaje, separa y opone su propia "vida desnuda" y, al mismo tiempo, se mantiene en relación con ella en una "exclusión inclusiva" ".

He aquí el concepto lacaniano de "extimidad" (6) que da cuenta de la "necesaria" exclusión interna del "goce" ("o vida desnuda"), constituyente del sujeto del psicoanálisis y de su ética (7).

Segun esta perspectiva, el aplastamiento -y consiguiente ?indiscriminación? de las categorías consideradas "naturales" con las específicamente "humanas" en una "bio-política" (8) permiten caracterizar a la política contemporánea a partir de la indiferencia.

"Una política de indiferencia" parece un nombre adecuado para representar la función anti-solidaria de los estados modernos y sus políticas " sociales " de mercado.



II - Los cuerpos despedazados para el intercambio

Desde el comienzo del "Discurso de clausura de la Jornadas sobre la psicosis en el niño", (octubre de 1967) (9) y con el fin de situar los problemas a los que se enfrenta el psicoanálisis en su abordaje de las "psicosis", el "niño" y las "instituciones", J.Lacan ubico a la "segregación" como el factor fundamental a considerar, ya que este es el problema mas candente de nuestra época dado que esta conectado con la relación que existe entre el " avance de la ciencia y el cuestionamiento de todas las "estructuras sociales" que este trae aparejado ".

Hacia el final de esa alocución, citando las "Antimemórias" de A.Malraux, en las que se hace referencia a que " "no hay personas mayores" ", J.Lacan introdujo el termino " "el niño generalizado" " para dar cuenta de lo que " rubrica la entrada de un inmenso gentío en el camino de la segregación ".

Este " Discurso ... " es contemporáneo de la " Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela ", la que también culmina situando la cuestión de la segregación: " nuestro porvenir de mercados comunes será balanceado por la extensión cada vez mas dura de los procesos de segregación", procesos que refiere a la dimensión de lo real.

Si la vida esta actualmente expuesta a una violencia sin precedentes, en las formas mas profanas y triviales, " es quizás porque somos todos virtualmente "homines sacri" (hombres sagrados-malditos) ", como afirma Agamben. Los dos aspectos cuya yuxtaposición define al "homo sacer" en el arcaico derecho romano son: " la impunidad para aquel que lo mate y la prohibición de sacrificarlo (ritualmente)" (10).

La vida del "homo sacer" así definida es lo que se traduce en este contexto como la "vida desnuda". Lo "precluído" del derecho romano retorna así en los hechos segregativos de nuestra contemporaneidad a partir de una impunidad criminal selectiva.

Además, para este autor, en cuanto " la política no reconoce actualmente ningún otro valor supremo (y, en consecuencia, ningún otro valor negativo) que la vida {de ahi la calificación de bio - política}, y mientras las contradicciones que resultan de este dato no sean resueltas, el nazismo y el fascismo, que hicieron de la decisión sobre la vida desnuda el criterio político supremo, seguirán siendo dramáticamente actuales " (11).

El problema que surge para los estados modernos es que al procurar legislar sobre la polivalencia de goces que afectan a los "cuerpos" -previamente lanzados al mercado- pretenden hacerlo de un modo que "valga para todos, excluyendo las particularidades".

Afirmar que en la actualidad los estados son cada vez mas homogéneos entre si, debe ser suplementado por otra comprobación. Es que a causa de ello también los individuos marginados -es decir, "excluidos" de todo lazo- son cada vez mas uniformes. Y esto sucede a pesar de su origen o procedencia: los arrojados del sistema también se parecen entre si aunque lo sean desde un estado norteamericano, argentino o taiwanes.

La paradoja es que, al mismo tiempo, se reinstalan salvajemente en la trama social las "diferencias" de todo tipo que separan a los vecinos: el "goce segregativo" reintroduce en lo real la "diferencia forcluída" por la "homogeneización científica" de los mercados.

Para todos el mismo goce incorporado: " "el niño generalizado" ", producto de las "variantes modernas" de la segregación, segrega a su vez la muerte misma (12). Es decir que si los " cuerpos -pueden ser- despedazados para el intercambio ", constituyendo la faz de goce excluida-incluida en el corazón de la mercancía es en función de " la ignorancia en la cual es mantenido ese cuerpo por el sujeto de la ciencia ", o sea, en función de la compacidad entre la ciencia (13) y las políticas de mercado.

III -La ética del psicoanálisis contesta a la bio-política

La respuesta de J.Lacan no solo al problema de la segregación sino también al de la exclusión es la "ética del psicoanálisis". Si " en el principio de nuestra función ...esta una ética " (14) es porque esta se define por los modos de poner freno al goce, denominándose " "formación humana" " a lo " que tiene por esencia ... "refrenar el goce" " (15). Es el "discurso" lo que estructura toda formación humana, en cuanto "aparato" constituyente del "lazo social".

Decir "aparato" implica referimos a un "dispositivo simbólico" que determina "diferentes lugares" y, por lo tanto, diferentes ordenaciones y ubicaciones posibles para el sujeto.

Pero afirmar, como lo hiciera J.Lacan cuando formulo la lógica de los discursos (16), que no solo la "fraternidad" sino todo lo que existe en la "sociedad" se basa en la "segregación" (17), equivale a decir que "todo lo social" se efectúa "en nombre de algo que es separado, desprendido, producido". De modo que la fraternidad encuentra su fundamento en " estar separados juntos, separados del resto " (18).

Si recordamos que la producción nombra un "lugar" en el discurso podemos entender entonces a la "segregación" como la "producción" en cada uno de los cuatro discursos.

Postular que la operación del significante introduce la función de la "castración" como "exclusión" del "goce fálico", o sea, sexual (19), implica que por la identificación inaugural al rasgo unario no solo se introduce la "diferencia" sino también la perdida o producto, "perdida" que da cuerpo a un "plus-de-gozar" (a) por recuperar. De este modo, el "discurso del amo o discurso del inconsciente" funda en la segregación -producto de la castración- no solo al "sujeto como supuesto" sino también a las "comunidades". Pero como el Otro no existe (20), los significantes-amo en su proliferación dan cuenta no solo de la multiplicación creciente de comunidades sino de una cantidad cada vez mayor de " individuos " excluidos de todo lazo.

Puede concluirse entonces en que la "segregación" es solidaria de la "castración", vale decir, de la "diferencia", en cuanto reconocimiento de la existencia de las particularidades.

Por el contrario, el cuestionamiento de todas las estructuras sociales solidario del avance de la ciencia ; tal la formulación de J.Lacan- se traduce en la "indiferencia de espacios" que caracteriza actualmente a los Estados, dando cuenta de la declinación de los dispositivos políticos, cuya consecuencia mayor es la "forclusión-exclusión" del sujeto.

Es por ello que la ética del psicoanálisis contesta a la "bio-política" reinante con la "politica del dispositivo analitico".

Esto supone definir la "posición del analista" como la "producción del inconsciente en acto" (21), ya que por su posición en el discurso el analista tiene la función de "hacer lugar" al "sujeto". Vale decir que el analista funciona diciendo " "no" " al "goce", " oponiéndose a que sea el "cuerpo" del niño -o del "parlêtre" a secas- el que responde al "objeto a" " (22), objeto definido como "condensador de goce".

Se trata de oponer al " "niño generalizado de los campos de concentración" " un dispositivo, como tal simbólico, para alojar el "goce particular" que hace consistir al ser del sujeto. Por la vía del lazo social instituido por el dispositivo analítico, el sujeto puede acceder a un "saber-arreglárselas" con ese goce, lo que equivale a decir responsabilizarse de su singularidad -o sea, de su síntoma-frente a los otros. Podemos postular que llegar a la " adultez " supone este pase.

De esta manera, la "política del psicoanálisis" aparece como la via regia y " novedosa " para la "ex-sistencia del sujeto" en relación con "los otros", ya que el psicoanálisis no sigue el camino segregativo de la " "especialidades" " de la salud, y tampoco se pliega al empuje del "mercado" y a su promoción del "cuerpo" al estatuto de "objeto" -de culto y de comercialización, también en trozos- en el "discurso del amo moderno", es decir, "capitalista". Este falso discurso -como indicaba Lacan- supone la exclusión del sujeto en cuanto particular y responsable -por la integración automática de lo que deberíaser perdido-, siendo la responsabilidad lo que define al "sujeto de derecho", que no es otro que el sujeto del que se ocupa el psicoanálisis tal como lo afirmara J.Lacan ya en 1950 (23).

Esta es pues la "política" que el "psicoanálisis" ofrece a los niños -es decir, "parlêtres"-modernos, única alternativa a la "indiferencia" del " "niño generalizado?.



Referencias



* Lacan (J.), " La Dirección de la cura y los principios de su poder ", "Escritos"

1 - J.Lacan, Seminario XXIII, Le sinthome, clase del 13/4/76, inédito.

2 - J.Lacan, Reseña del seminario "El acto analítico", en Reseñas de enseñanza, Edit. Manantial.

3 - En mi libro: Una política del psicoanálisis con niños-, Plural Edit., La Paz, Bolivia, 1996, Cap. V.a y VII.c.

4 - J. Lacan, "Discurso de Clausura de las Jornadas sobre las psicosis en el niño", Analiticon Nro 3, Correo- Paradiso, España.

5 - G. Agamben, Homo sacer, le pouvoir souverain et la vie nue, Ed. Du Seuil, 1997, Introduction.

6 - Desarrollado por J.A. Miller en su curso de la Sección Clínica de Paris en 1985/6, L"extimite, inédito.

7 - Es curioso que Agamben, quien no se priva de citar a S.Freud ; además de Bataille, Foucault, Milner y cantidad de pensadores de todos los tiempos- no mencione en este punto (ni en ningún otro de este libro) a J. Lacan, a quien sin embargo conoce, como lo demuestra en libros anteriores.

8 - Termino introducido por M. Foucault en La voluntad de saber.

9 - Ibid. 4

10 - Esta es "Una oscura figura del derecho romano arcaico, en el que la vida humana esta incluida en el orden jurídico únicamente bajo la forma de su exclusión (es decir, en su posibilidad de ser matada sin sanción). De modo que "la pareja categorial fundamental de la política occidental ?clásica-" ha sido "la pareja vida desnuda-existencia política"; -oposición que ya no se sostiene-. Ibid. 6

11 - Ibid. 5

12 - E. Laurent, "Hay un fin de análisis para los niños", Uno por Uno, Nro 39.

13 - Ibid. 4

14 - ibid. 4

15 - Ibid. 4

16 - J. Lacan, Seminario XVII, El revés del psicoanálisis, Ed. Paidós.

17 - Ibid. (16), C. VI: Edipo, Moisés y el padre de la horda.

18 - Ibid (17)

19) Ibid. (16), Cap. V: El campo lacaniano, ap.2

20 - E. Laurent y J.A. Miller, L?Autre qui n?existe pas et ses comites d?ethique, curso de la Sección Clínica de Paris, 1996/7.

21 - Ibid (3)

22 - Ibid. 4

23 - J. Lacan, "Introducción de las funciones del psicoanálisis en Criminología", Escritos, Siglo XXI edit., México, 1984



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