La Transferencia al Psicoanalista Como Apuntalamiento a la Función Paterna

Denise Vincent

Publicado el: 2002-07-05


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http://www.freud-lacan.com/articles/article.php?rep=lee&url_article=dvincent111000



Desde hace tiempo los psicoanalistas retoman y comentan el caso del pequeño Hans. En mi conocimiento sin embargo, nadie percibió muy claramente que si la jirafa es el animal tótem forjado por Hans, para dar lugar a su patronímico, Graf, existe un desplazamiento en el nombre del profesor Freud con el emplazamiento del animal fóbico, Pferd, el caballo. Se sabe toda la atención que Freud daba al juego de la letra, pero nada dijo. Lacan también se mostró discreto en ese tema, quiero decir sobre este efecto de transferencia en Hans de lo cual no dice nada en su seminario La Relación de Objeto donde nos trae toda clase de indicaciones preciosas sobre la función paterna y la importancia que daba a las manifestaciones de la letra en el proceso simbólico.


Es el año siguiente, en su seminario titulado Las Formaciones del Inconciente, cuando llama la atención de sus auditores sobre el sueño de la pequeña Ana Freud relatado por su padre cuando no tenía más que 19 meses. Lacan, en ese comentario, utiliza la palabra logogrifo paterno para designar el deletreo de las letras del nombre del padre a exepción de una sola en el enunciado del sueño. Vamos a hacer la misma constatación más adelante a propósito de un sueño de Hans. Precisaré el funcionamineto anagramático de la operación, cuando sea el momento.


Vemos que estas formaciones del inconciente que juegan sobre el patronímico (Graf (Giraffe) se vuelve jirafa y el nombre del profesor Freud se vuelve Pferd (proceden de la misma lógica: el orden de las consonantes es respetado. ¿Cuál es el interés de esta observación y qué efecto tiene esto sobre la eclosión de la fobia y su desaparición? Se trata de un fenómeno de transferencia y esto tiene consecuencias que vamos a tratar de mostrar.


Hans escuchaba probablemente hablar desde hacía tiempo del profesor que su padre encontraba los miércoles en las reuniones. Allí Freud, con algunos alumnos, se interrogaba sobre las incidencias del psicoanálisis aplicado a los niños y las hipótesis concernientes a la sexualidad infantil. Aún no se hablaba de psicoanálisis de niño. "Los padres de Hans, escribe Freud, estaban entre mis más cercanos adherentes". Sabemos también que la madre de Hans fué analizante del profesor.


En un primer informe el padre relata que Hans vió ordeñar una vaca y exclamó: "mira, de su hace pipí sale leche." El porfesor Freud responde con una observación sobre la sexualidad infantil de las niñitas inspirada en su escucha de las histéricas. "Se encuentra, dice él, en los adultos, rasgos de succión del miembro viril". Esta observación muy osada da el tono de estos encuentros del miércoles. No se trataba de reflexiones educativas, sino más bien del resorte de la interpretación, del fantasma, y de las teorías sexuales infantiles.


En la curiosidad sexual de los niños, los padres van a a poder aportar respuestas. Los niños podrán ser "criados, sin más apremio salvo el absolutamente necesario para una buena conducta".


Este proyecto ambicioso rápidamente va a encontrar su límite. Las respuestas de los padres a las preguntas de Hans no logran perforar el enigma del hace pipí. ¿Quién lo tiene? ¿Quién no lo tiene? Hans se despierta llorando, llora en la calle cuando va a pasearse con su nana, quiere volver a la casa. Volviendo del parque de Schoenbrunn incluso con su mamá, declara: "tenía miedo que el caballo me muerda." El padre trató de dar algunas explicaciones sexuales bajo la recomendación expresa de Freud: "las mujeres y las niñitas no tienen hace pipí". Estas explicaciones dejan a Hans incrédulo pero lo tranquilizan por un tiempo. La madre de Hans alterna seducción y amenazas. Hans preocupado por lo que se manifiesta en el nivel de su sexo, es decir sus primeras erecciones, pone la mano en su hace pipí. Su madre lo amenaza con llamar al doctor para cortarle su pequeño instrumento. Por otro lado, rechaza los avanecs de Hans y declara, frente al fracaso de Hans de parar la masturbación, "esto es una cochinada".


Cuando las amígdalas le fueron cortadas, Hans ve a su fobia a los caballos reforzarse notablemente. El padre propone hacerle una visita al profesor Freud para quitar esta "tontera" a Hans. Se ve que se llamó a varios doctores para hacer desaparecer diversos síntomas que tienen una relación cercana o alejada con el enigma del hace pipí y su manifestación en lo real: las erecciones de Hans. Si la transferencia del padre al profesor Freud puede ser considerada como positiva, ¿qué pensar también de la transferencia de la madre, antigua paciente de Freud, que niega con la última energía ser privada de lo que Hans exhibe?.

Son las erecciones de Hans las que han hecho acrecentarse la angustia, a falta de que las explicaciones del padre respondan a su pregunta no formulada: ¿de qué sirve el instrumento? ¿Qué sentido dar a ese gozo que los médicos se esfuerzan por reprimir, frente a la demanda de los padres? La tontera debe desaparecer según la opinión de todos. Los esclarecimientos traidos a Hans relativos a la ausencia del hace pipí en las mujeres, lejos de asegurarlo han sacudido su confianza en él y despertado su complejo de castración, nos dice Freud.

Es en ese momento que Hans tiene una extraña ensoñación: "había en la pieza una gran jirafa y una jirafa arrugada y la grande gritó que yo le había sacado la jirafa arrugada".

Diluvios de tinta han corrido a propósito de la jirafa arrugada. Será para nosotros la ocación de interrogarnos sobre la función paterna. Dicho de otra forma, frente a cierto número de callejoes sin salida, ¿acaso una intervención del padre podría ser resolutiva? si no lo es ¿podemos nosotros dar una respuesta?.

El padre trata de obstaculizar al dominio materno; trata de decir no, pero tiene que hacer frente a las fuertes resistencias de la madre. Hans, pretextando sus temores, viene a la cama de sus padres donde el padre quiere poner un poco de orden. La madre continúa siendo provocadora, reteniendo a Hans cerca de ella, cediendo a sus caprichos, aceptando que él se interesa por sus calzones y que él la acompañe al baño.

Esta jirafa reducida sería la madre si el padre tuviera éxito en refrenar a la madre y en canalizar sus desbordamientos. Responder a las preguntas del niño, saber "decir que no" ¿es acaso lo escencial de la función paterna? Evidentemente que no... Lacan, en La Relación de Objeto, indica claramente que la gruesa voz del padre no basta si la madre no quiere escuchar nada. Hans es fóbico por haber perdido las reglas del juego en la relación a su madre. No hay barra entre ellos. Por otro lado por el lado del padre, es como si hubiera ruptura de lo que había puesto al padre en posición de ocupar hasta allí el lugar del sujeto supuesto saber. El disturbio del niño tiene que ver con que las palabras del padre son exactamente igual a nada para la madre. ¿El padre como lugar tercero se desvanece y deja a Hans solo preso con su fascinante madre?.

Y sin embargo la jirafa arrugada es la manifestación del funcionamiento simbólico. Esta jirafa que el padre había dibujado en un papel puede reducirse a algunas letras que aseguran el anclaje al patronímico. A este propósito, sabemos desde hace poco cual era el nombre y el apellido de la madre de Hans: Olga Hönig. Esta preciosa información nos es dada en el preámbulo de una reedición en alemán del caso del pequeño Hans de Freud, aparecido den la última primavera (abril - mayo de 1995). Olga es también el nombre de una amiguita de juego de Hans, que tiene dos años más que él. Esta Olga lo molesta y lo pone furioso. Un día su amiga Grete, que tiene cinco años como él le entrega una pelota de papel. Olga se apodera de ella y la rompe. Olga, es decir la madre de Hans, se esfuerza en destruir la elaboración de lo simbólico. Esto lo tenemos de la propia boca de Hans. La jirafa arrugada, la pelota de papel dada por la pequeña Grete son figurativo de los mecanismos de condensación. Este figurativo debe ser borrado para llevar a lo literal, al juego de la letra. Olga anula este trabajo de lo simbólico en marcha que marca el efecto de la castración, de separación con la madre. Porque esta operación es destruida, Hans de nuevo es el falo de su madre, fuera de la castración y se hace de nuevo su cómplice. En el fantasma, goza de su triunfo y sentándose en la jirafa arrugada, "toma poseción de ella" nos dice Freud. Amarga victoria...

Lacan, en el seminario sobre La Identificación, insiste sobre la necesidad de borramiento de la significación imaginaria del patronímico. El animal fóbico es el elemento que retarda la efectuación de este borramiento. El animal fóbico hace de pantalla y mantiene la representación. Es lo que obstaculiza el enraizamiento por la letra. El apellido en cuanto escritura puede permitir el enraizamiento real: es la letra la que hace esta marca en lo real. Una tercera operación es entonces necesaria, es la fonetización de esta escritura. Es con esta condición, la fonetización de esta escritura, que la operación simbólica estará acabada, lo que asegura la transmisión del apellido de generaciones en generaciones. Algo pasó por el lenguaje.

El patronímico conlleva en él la significación del interdicto del incesto. Este interdicto tiene un representante supuesto, es el padre simbólico, el padre de apellido. La culpabilidad edípica es debido a esto y sólo a esto: de ser fundamentalmente el síntoma de la no relación sexual de los padres. El deseo de matar al padre remite al nombre del padre, pero igualemente al deseo de matar a la madre por la cual se hace la normalización heterosexual.

La dimensión de lo simbólico en acto en las producciones psíquicas de Hans, es esta jirafa arrugada, que es sin duda el compromiso de dos fantasmas, aquél de mofarse, de desafiar al padre y también el llamado a él para dominar a la madre, reducirla a lo que ella debería ser, una mujer calmada por las manifestaciones sexuales de virilidad del padre.

El padre no correspondiendo a su función llama al profesor Freud, necesita de refuerzo. Le dice a Hans que es para hacer desaparecer "la tontera". Vano pretexto. Hans, con una cierta impertinencia propone que se le escriba también al profesor que mamá sacó su camisa. Acaso él no adivina que están los tres fascinados por esta mujer jóven "tan bonita, tan buena, tan dedicada" comenta Freud en su observación. Hans parece ser el más lúcido. Es difícil saber lo que Freud pensaba realmente de la señora Graf. Se puede simplemente constatar que no era insensible a su seducción.

La operación simbólica es pues la reunion de tres operaciones de diferentes niveles: primero una operación mítica que, en el caso de la fobia pone en escena el animal totémico, segundo la operación metafórica que hará aparecer, vamos a verlo, sucesivas metáforas paternas, y una operación literal. En esta operación simbólica, la letra es primera, ya que es a partir de la distinción de los sonidos que va a ser elegida una letra, en todo caso basta sólo una. Son una letra y un solo trazo, el trazo unario tomado del padre, los que van a constituir la operación primera, fundadora, originaria. Enseguida las metáforas paternas sucesivas representan el progreso de la mitificación del padre. Esta operación también puede ser llamada literal ya que el anclaje de la letra constituye el progreso. Lo que hace la historia del sujeto, es la emergencia y la represión de un cierto número de elemenos literales, o su desplazamiento. Son las leyes del lenguaje. Para que se constituya un vacío central cierto número de elementos van a estar marcados de interdicto. Es a este precio que puede ser puesto término a la perversidad polimorfa del joven sujeto, para sustituir estos elementos al nivel de lo real con un objeto imaginario: el falo.

El fantasma del caballo que muerde, el fantasma que hace que Hans pueda ser también el caballo que muerde a su padre, nos permiten asir lo que es el comienzo del significante. Parece que lo negro en la boca del caballo es un bozal, que impide al padre-caballo asegurar la mordida significante. La función del padre está en el corazón de la cuestión del Edipo. La importancia de la revelación del inconciente, es la amnesia infantil de los deseos infantiles para la madre y el hecho que han sido reprimidos. ¿Cómo fueron reprimidos? Por intermedio de la letra.

El padre prohibe a la madre, el padre está ligado a la ley primordial de la interdicción edípica. La función del padre es una necesidad de la cadena significante. Lo que está primitivamente simbolizado es la falta introducida en el sistema significante como siendo el efecto del significante sobre el sujeto. El soporte de la acción propiamente simbólica que se llama la castración es una imagen escogida en el sistema imaginario. La acción simbólica escoge su signo por el hecho de llevar la imagen de una falta. El famoso traumatismo, la famosa escena primitiva ¿qué es? Es lo que juega como significante, que constituye esta autonomía de la cadena significante. Este S1 que, desde el lugar vacío nos hace hablar.

Para hacer presente lo que avanzo, lo que concierne a la sucesión de las metáforas paternas, articuladas al funcionamiento de la letra, volveré a tomar los dos fantasmas de Hans, que se cree falsamente idénticos por que los traductores han traducido palabras diferentes en alemán por una sola palabra: el gásfiter. Les contaré porque el padre de Hans no es gásfiter... lo que estos dos fantasmas tratan de fijar, todo el mundo se da cuenta, es algo muy flotante, algo que sentimos como una falta de anclaje, como si la letra no tuviera éxito en establecer el límite. Existe más de un elemento en la situación que Hans quisiera ver caer con el caballo que cae, la hermanita, el gran hace pipí materno, el loumf de la pulsion anal. Todo esto va a ser sancionado por la caída de una l

etra.

El primer fantasma, hecho entre sueño y el despertar, es aquél del gásfiter y de su taladro (Caso del pequeño Hans): "estoy en la tina, entonces el gásfiter (la traducción no es exacta, es del cerrajero que se trata, el Schlosser) el cerrajero llega y la desatornilla. El toma un gran taladro (se podría decir también una broca, una barrena) y me la unde en el estómago". Pienso que en esta traducción falta la idea de lo que entra girando, como la llave del cerrajero. De lo que se trata, es de derribar a Hans en el lugar de falo de la madre. Freud hace notar la proximidad de "bohrer" con "geboren", es decir nacer. Se le puede entender mejor con "gebuheren" que quiere decir: deberse a algo, volver a. La madre de Hans considera como un deber ser que Hans esté en el lugar de ser su propio falo. Hans articula él mismo que alguien vino a hacerle un agujero en el vientre, es decir que se encarnaría algo de esta falta, de este vacío central que permite la articulación simbólica.

Esto puede igualmente tomar su sentido en la evolución significante. Hay mucha probabilidad, dice Lacan, que Hans aborde el derribamiento de su madre (la tina) y provoque correlativamente y de manera imperiosa la entrada en función de este padre en lugar de la madre, como si explicara a su padre: "Métale esto de una vez por todas donde es necesario". Ustedes ven que Hans contribuye personalmente a sostener el deseo paterno.

El segundo fantasma llega al fin de la observación, tres semanas después del primero: "el gásfiter vino y me sacó el trasero con tenazas y entonces me dió otro y también la misma cosa hizo con mi hace pipí. El dijo "déjame ver tu trasero", entonces tuve que darme vuelta y lo sacó, y entonces dijo: "déjame ver tu hace pipí"..."

Lacan entrega al Boletin de los Altos Estudios, un resumen del seminario que iba a dar, Los problemas cruciales sobre el psicoanálisis. Da una preciosa indicación de lo que es de esperar de la operación simbólica que nos hace sujeto: "el sujeto dividido es a la vez efecto de la marca y soporte de su falta". Podemos tratar, comparando los dos fantasmas, de identificar el progreso del segundo en relación al primero.

En el segundo fantasma (pag. 163, Caso Juanito de los Cinq psychanalyses) el agente es el instalador, escrito tal cual en alemán. Una palabra que parece ser más específica es el bleigiesser. ¿Acaso Hans tiene razones para evitar esta palabra? Tratemos de comprender el instalador saca el trasero "Podl", de Hans. Para decir las nalgas, en alemán se dice "Gesäss". En cuanto al hace pipí, dicho de otro modo la verga, debería haber dicho "Gerte". ¿Porqué evitó estas tres palabras?: el "Bleigiesser", el "Gesäss" y la "Gerte". Cual es la letra evitada, aquella que cae en el fondo, aquella que es dejada de lado y que aparece con el "Zange", el instrumento de la castración por excelencia, la tenaza. ¿Qué es lo que cae? Lo que cae, es la letra en cuanto representa el objeto a. El objeto a es por supuesto el objeto anal, el lumpf del cual Hans habló largamente en las semanas que precedieron este segundo fantasma. Pero no es sólo el objeto anal, también es el objeto mirada. El instalador dice "déjame ver tu trasero" esto acaso no hace eco a las súplicas de Hans a su madre: "déjame ver cuando vas al baño, bajo la camisa, bajo el calzón..." Es la caida del objeto mirada, que marca el progreso simbólico de Hans.

Existe una lógica de la letra que es diferente de aquella del significante. En el primer fantasma se trata de derribar a la madre que se llama Olga Hönig. Si ustedes aceptan la hipótesis que la letra G, inicial del patronímico sería representante del falicismo paterno, Olga Hönig la posee dos veces, en cuanto hija de su padre y con el nombre. Lo que es necesario derribar, es esta letra en cuanto es el signo de su rechazo de la castración.

En el segundo fantasma, ¿porqué es necesario evitar las palabras "Bleigiesser", "Gesäss" y "Gerte"? por que la operación correlativa del padre es que esté castrado, el padre sólo puede entrar en función a este precio. La letra condenada a permanecer silenciosa es la inicial del patronímico, exactamente como en el sueño de la pequeña Ana de la cual hemos hablado al comenzar. Sabemos que el padre está tan manifiestamente agarrado a su propia madre, que la castración debe operarse a su nivel. Quedando silencioso al lado de su hijo sobre el funcionamiento de su propio sexo, en el sentido genital de la palabra, el padre no permite a Hans dar lugar a sus sensaciones orgásmicas y tampoco afirma la preminencia fálica del padre en la sucesión de las generaciones.

Existe otra metáfora paterna, de la cual el padre hubiera podido asumir la función, es aquella del herrero, aquel que a partir de la palabra: "Beshlagen", hace que el caballo esté herrado. El caballo que se hierra, es el caballo del primer libro ilustrado de Hans. En la otra página del libro abierto se veía una cigüeña. Su padre no asume su saber sobre el sexo y no sabe transmitírselo a su hijo. No es más, en las fantasmagorías de Hans, no es más que la cigüeña que abre la puerta con su pico y la caja donde están los bebés. En alemán como en francés estar herrado en algo es tener su lugar en el campo del saber.

Es un hecho de experiencia que los niños no van nunca más allá de lo que sus padres los autorizan. Si el padre hace retención de saber, como ciertos obsesivos, los niños se debilitan. No es el caso de Hans, del cual Freud dijo que era Wacker, lo que quiere decir valiente, despierto, bravío y que lo es sin lugar a dudas durante toda su vida. Se volvió jefe de orquesta y musicólogo. La marca del significante y de la letra pueden escucharse en la música.

Todos nos hemos arreglado a partir de un padre que cojea. Lacan dice "en el lugar de esta falta, en el decir de todo padre como ser conciente, el inconciente construye en el sueño una frase, un fantasma donde el sentido importa menos que el punto que cojea". El punto que cojea, es el punto marcado por la falta.

Freud recibe al pequeño Hans con su padre en una entrevista única en el curso de esta observación. El habla en lo alto del monte Sinaí, nos dice Lacan. "Bastante antes que viniera al mundo, yo ya sabía que un pequeño Hans nacería un día que amaría tanto a su madre que en seguida estaría forzado a tenerle miedo a su padre, y yo lo había anunciado a su padre".

Freud no tenía por que sustituirse al padre para decir el saber del sexo. El llevó, a través de los consejos a su padre, a Hans en vista del país de Canaan donde debía encontrar la leche y la miel. La miel tuvo quizás el gusto un poco amargo del Hönig de su madre avasalladora.

Bibliografía

Sigmund Freud : Los Cinco Psicoanálisis.

Jaques Lacan : Seminario sobre La Relación de Objeto.

Seminario sobre Las Formaciones del Inconciente.

Seminario sobre La Identificación.

Seminario unico de Los Nombres del Padre.

Seminario de Los Problemas Cruciales del Psicoanálisis.

Traducido y revisado por: Colette Debeuf Potier / Lorena Contreras Taibo

Santiago-Chile, 1999



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