Un encuentro postergado

Daniel Coppola

Publicado el: 2003-08-06


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La reseña clínica que a continuación se expone intentará trabajar en su desarrollo central la hipótesis del tóxico como aquel ...






Un encuentro postergado

Daniel Coppola


La reseña clínica que a continuación se expone intentará trabajar en su desarrollo central la hipótesis del tóxico como aquel que en su operación evita la confrontación del sujeto con el partener sexuado.

Gustavo concurre por primera vez pidiendo que lo ayude a separarse. No es de su mujer de quien está hablando. A ella y a su hija no ve desde hace cuatro años cuando un día, al regresar a su casa, no las encontró; ignorando hasta ese momento el lugar en donde viven. Tampoco es de la cocaína de quien quiere separarse. Con ella está hace veintitrés años, y por ella dice haber perdido todo lo que tenía, hasta la guitarra su bien mas preciado. Es de su madre de quien habla; con quien convive y de la cual depende económicamente ya que no trabaja.

En las primeras entrevistas a las que asiste refiere innumerables situaciones que terminan en hechos de consumo, violentos, o involucrado con personas y lugares de los cuales no tiene registro del modo de haber llegado a ellos, como si fuera ajeno a la responsabilidad que lo implican. Se presenta con un lenguaje poblado de apodos y giros habituales en los adolescentes que contrasta con sus cuarenta años.

De su padre dice haberlo visto unas pocas veces y solo a partir de los 11 años. Hasta esa edad vive con sus abuelos por la tenencia que les fuera otorgada luego de la separación de sus padres y ante la negativa de ellos de aceptar la tenencia. Algunas esporádicas visitas lo acercan a su madre quien logra por vía judicial llevarlo a su casa. A su abuelo materno de origen irlandés le agradece haber heredado el gusto por el jazz y su primera guitarra. De joven intenta buscar a su padre, luego de recorrer varias provincias durante varios meses lo localiza en el sur del país. Este encuentro terminó con su regreso a Buenos Aires una semana después luego de entender ?que no tenía interés que estuviera allí. Solo me pago el hotel y la comida y yo lo buscaba a él?. Al momento de la consulta no sabe nada acerca de él.

Gustavo empieza por aquello que lo trae: su madre. Menciona situaciones de robo, amenazas e insultos de su parte, refiriendo de ella su constante provocación, y la poca distancia que le deja para poder moverse. No es simplemente una cuestión espacial; agravada en ese momento por el beneficio de una licencia laboral que le permite estar en la casa. Es un desafío a no estar ausente al que él no tiene respuesta y que lo provoca por su impotencia.

Ha encontrado un espacio para su palabra, concurre tres veces por semana y a medida que el tratamiento transcurre se va reduciendo la frecuencia de su consumo hasta llegar a la suspención. Es un encuentro con un otro para hablar, no para gozar ni ser gozado; en este contexto se va produciendo algo para él desconocido, el efecto de la palabra. No habla de ?la droga? sino de lo que lo aqueja. El toxico cae ante la irrupción del significante, si hay palabra no hay toxico. Aparece entonces un malestar relacionado con su ?no hacer nada? ya que pasa la mayor parte del tiempo en su casa (con su madre). Se plantea ahora una nueva situación: su estancamiento en la búsqueda de trabajo y una fuerte angustia.

Sin el tóxico Gustavo puede retomar alguno de sus vínculos sociales que le permiten ausentarse de su madre, quien pone todas las trabas posibles en especial si son mujeres. Si alguna llama y quiere pasar un mensaje contesta ?Gustavo aquí no vive mas?. En esta recomposición se vuelve a vincular con una antigua amiga. Al tiempo (semanas) y como si hubiese sido ajeno a la desicion se ?encuentra? con que su amiga Nora esta instalada en su casa como su pareja. No pasa mucho tiempo que empiezan a generarse situaciones de enfrentamiento entre los tres habitantes de la casa. El al verlas pelearse escucha a su madre decir: ?en esta casa falta un hombre?. Gustavo acusa recibo de este mensaje y se pregunta ?que hago con estas mujeres?.

Un hecho precipita la decisión de mudarse con su pareja a una casa. Nora le comenta a la madre de Gustavo los gustos sexuales de este y en especial un comportamiento por el cual antes de tener relaciones prefiere vestirse con ligas, medias y ropa interior de mujer. Se muestra avergonzado ?Nora violó mi intimidad cuando se lo dijo?. En el relato hace hincapié en lo humillante que es que su madre sepa sobre su sexualidad "porque tiene que saber como lo hago!"; algo del sujeto y su división empieza a aparecer. La sexualidad le posibilitaba irse del campo materno, en especial al ignorar ella su practica. Llama la atencion como luego de este hecho el paciente consigue trabajo a la semana y se muda. Junto con la mudanza interrumpe el tratamiento; en el transcurso de dos meses de convivencia, Gustavo pierde el trabajo y discute violentamente con Nora regresando con su Madre.

Retoma la consulta, es un continuar no un empezar, bajo esta línea se trabaja en las siguientes sesiones a las cuales asiste muy angustiado. Su vinculo con Nora no ha terminado, hablan varias veces por día pero sin poder definir claramente con que signo están marcados esos encuentros, si es bajo la amistad, el amor o el sexo. La única marca que reconoce es el dinero que Gustavo luego de haber recuperado el trabajo de da. Dice creer que la quiere y a los dos meses vuelve a intentar vivir con Nora abandonando nuevamente el tratamiento. A las dos semanas pierde el trabajo luego de consumir y abandonar el auto con el que trabajaba. Nora es ahora su incógnita: la quiero? me usa? no se que hacer frente a ella? Salvo este episodio de consumo en concordancia con estas preguntas no registra desde hace varios meses el uso de tóxicos. Luego de este fallido intento Gustavo vuelve a la consulta sin la frecuencia que al principio de su tratamiento sostenía, hasta que dos meses después deja por completo de concurrir.

Un llamado telefónico a la casa materna donde reside lo trae nuevamente a la consulta. Asiste esporádicamente muy angustiado marcando desesperadamente sus imposibilidades, inclusive la de poder dejar de ver a Nora. Una frase marca las esas entrevistas ?ya no me sirve mas consumir?. La última vez que concurre dice que su única salida es la de correrse de esos lugares que lo llevan a lo peor. Ubicando la necesidad de ?separarse? de su madre e historizando su modo de vinculación con el otro, se sorprende de escucharse hablar así.

La hipótesis a desarrollar del tóxico como la sustancia que en su operación evita la confrontación del sujeto con el partener sexuado encuentra en este tratamiento su confrontación. El paciente se encontró frente a una disyuntiva: la de avanzar en su análisis (donde podría llegar al punto sin retorno de la elección y del encuentro con el otro sexo) o la posibilidad de interrumpirlo. Las razones de su elección advierten sobre otras cuestiones a considerar en la hipótesis: sus posibilidades reales de construcción de un simbólico que opere sobre el goce materno, la necesaria instauración de la función fálica para posibilitar el encuentro postergado, su responsabilidad subjetiva y la posibilidad y decisión de hacer de su tratamiento un lugar privilegiado donde poder construir y sostener este encuentro. El posible abandono es la ilusión de una marcha atrás como escapatoria. Pero la interrupción no es el impase del toxico que posterga la elección; la interrupción lo deja en el límite de la entrada a ese callejón. La desaparición del tóxico lo ha dejado sin mediadores de manera que aparecería lo que primero debe aparecer, aquello que quiso evitar durante años: el otro sexo. Ya la madre, garante y sostén de este impase nada puede hacer frente a su angustia no pudiendo tampoco evitarle el encuentro con el otro.

Terminada la tregua que durante veintitrés años de consumo le permitieron no decidir, Gustavo puede avanzar ahora sobre la pregunta por su partener, quien es ella para mi, si no hay respuesta y solo queda a merced del goce materno ante la falencia en la función fálica no habrá escapatoria. Por el contrario confrontarse al amor del otro y a su falta intentando responder a esa pregunta podrán ser una salida posible.






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