Nicola Costantino y el cuerpo desolado

Adriana Raggi

Publicado el: 14/11/2019

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El análisis que hago sobre la obra de Nicola Costantino gira en torno a sus representaciones corporales, en donde el cuerpo parece representar un lugar en el que se subvierte el concepto tradicional del desnudo y la artista se apropia de su representación. Costantino, artista argentina nacida en 1964, habla de la anatomía, del cuerpo, de la piel y de los orificios del cuerpo, se refiere a la industria del cuerpo, a los cosméticos, la moda, y todo lo que hay alrededor de él como las cirugías para cambiar su forma. En este sentido tenemos una crítica a nuestra cultura que explota el cuerpo femenino, a las diferentes exigencias que socialmente se le imponen y a todos los trastornos y muertes que se provocan debido a una exigencia social hacia nuestra apariencia.

 

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El análisis que hago sobre la obra de Nicola Costantino gira en torno a sus representaciones corporales, en donde el cuerpo parece representar un lugar en el que se subvierte el concepto tradicional del desnudo y la artista se apropia de su representación. Costantino, artista argentina nacida en 1964, habla de la anatomía, del cuerpo, de la piel y de los orificios del cuerpo, se refiere a la industria del cuerpo, a los cosméticos, la moda, y todo lo que hay alrededor de él como las cirugías para cambiar su forma. En este sentido tenemos una crítica a nuestra cultura que explota el cuerpo femenino, a las diferentes exigencias que socialmente se le imponen y a todos los trastornos y muertes que se provocan debido a una exigencia social hacia nuestra apariencia.



Ella dice que habla del “cuerpo como bien de uso, de cambio, de venta: —continúa— estamos en una sociedad en la que a los lindos les va mejor: es más fácil que te deseen, es más fácil que te quieran, es más fácil todo si eres lindo. Y toda la industria que se genera en torno a eso y la falsa ayuda y la falsa búsqueda de la identidad, buscando ser más lindo de lo que eres naturalmente, es como una enfermedad de la sociedad”.[1]


Un primer acercamiento a la industria de la moda es Peletería con piel humana, que nos muestra en aparadores ropa hecha con piel. Si nos acercamos a estos zapatos, corsés y bolsas, nos damos cuenta de que se trata, no de piel de animal, si no de piel humana (en realidad una imitación hecha con silicona), si este sólo hecho puede ser escalofriante, es más espeluznante darnos cuenta de que la piel contiene pezones y anos, lo que provoca una confrontación directa con el cuerpo, no es que dudemos que hay ahí piel humana, es que los elementos como los pezones nos dejan claro que es piel humana, además las piezas están construidas de múltiples pedazos que, aluden a la violencia entre los seres humanos.


En una presentación de la obra Peletería con piel humana, encontramos un cartel en el que vemos a la modelo Sophie Dahl portando uno de los corsés hechos de piel humana con pezones. El presentar este corsé en una foto glamorosa, portado por una famosa modelo, nos hace pensar en un cuestionamiento del cuerpo de las mujeres y la forma en que lo transforman. La selección de la modelo es importante, se trata de un icono de la moda de Inglaterra y de la cultura dominante. Sophie Dahl es una de las imposiciones culturales que nos dicen cómo deben verse las mujeres. La modelo juega de una forma sexy con uno de los pezones, como si fuera suyo, como queriendo provocar sensualmente a quien ve la foto, pero en realidad está jugando con pezón que está en un pedazo de piel humana y que ahora forma parte de la indumentaria de la modelo, ¿qué nos dice este corsé?


Cuando veo el corsé en la foto, con la modelo que se acaricia, tengo un sentimiento de rechazo que me habla de lo qué es mi cultura y de que las cosas con las que nos vestimos tienen un origen en la violencia, en el caso del corsé, hay una referencia a nuestra violencia a los animales y a nuestra propia violencia. ¿Por qué la modelo acaricia el pezón? Finalmente una modelo vive de la apariencia de su cuerpo, de cómo la ven los demás. Si pensamos que Costantino nos habla del cuerpo humano, en esta imagen hay un doble juego, el cuerpo humano como piel, como restos, y también el cuerpo idealizado que dicta como deben verse las mujeres. Este doble juego me hace pensar en el cuerpo objetivizado. Hans-Georg Gadamer en El estado oculto de la salud, nos habla del cuerpo, la corporeidad y la objetivización, y nos plantea un problema que tiene mucho que ver con esta idea de lo externo y lo interno. La diferenciación que se ha hecho históricamente entre cuerpo y alma:


De este modo, quedo enfrentado a la pregunta: ¿Qué ocurre con la posibilidad de vivenciar el cuerpo como cuerpo … y de tratar al cuerpo como cuerpo? ¿Qué significa, en realidad, la pequeñez y la brevedad de nuestra vida dentro de la totalidad del mundo? ¿Cuál es nuestro lugar en la totalidad de lo existente? Ante estos interrogantes, todos tomamos conciencia de la trascendencia fundamental del tema: el cuerpo y su separación respecto de algo así como el alma -ya sea que se conciba a ésta desde el punto de vista religioso o desde cualquier otro- constituye un ineludible motivo de reflexión. ¿Cómo entra en armonía nuestra corporeidad con el misterioso fenómeno de la conciencia pensante, que -independientemente del cuerpo y del tiempo- se interna cada vez más en el terreno de lo indeterminado y continúa pensando hasta perderse a sí misma? [2]


Esta modelo nos hace ver la objetivación del cuerpo, una que se juega en nuestra sociedad día a día y que nos hace pensar que nuestros cuerpos son objetos a los que podemos reestructurar sin entender que hay una consecuencia.



Nicola alada, inspirada en Bacon inspirado en Rembrandt.

Para continuar hablando de esa objetivización Costantino creó la obra Savon des corps en 2004, que consiste en la creación de un jabón de baño hecho con la grasa de la artista que se le removió mediante una liposucción, después de hacer el jabón en forma de cuerpo fragmentado de mujer: la espalda y los glúteos, se hizo una especie de lanzamiento comercial del producto. La obra presenta cierta ambigüedad respecto a lo que puede significar utilizar grasa del cuerpo humano para hacer un jabón, por supuesto la primera imagen que se viene a la cabeza es lo sucedido en el Holocausto, en los campos de concentración, en donde se hicieron jabones utilizando la grasa del cuerpo humano de quienes eran  asesinados en el Lager.


Pero realmente, en la forma en que la obra está presentada: Un cartel comercial con la foto de la artista, un video, un eslogan que dice en francés Báñate conmigo, nos muestra una ácida crítica a los productos comerciales hechos para “mejorar” la belleza de la mujer. Nicola está criticando toda una industria que se basa en encasillar a las mujeres y en mostrarnos qué es la mujer “ideal”.


Si pudiéramos hacer la otra interpretación: Costantino se está burlando de una atrocidad y la está utilizando de una forma realmente escabrosa, sería una lectura realmente difícil, desde mi punto de vista, ¿cómo podría pensarse en el concepto del Lager y los muertos en el Holocausto y hacer una presentación glamorosa?, ¿qué relación tiene el asesinato de miles de personas con una modelo semidesnuda que nos invita a bañarnos con ella? Pero hay críticos que leyeron en esta obra la burla atroz al Holocausto: “la frivolidad y la desaprensión prevalecen por encima del dolor de miles de sobrevivientes y de familiares de judíos asesinados por el nazismo hace más de cincuenta años” [3], dice Gabriel Levinas. Pensemos que si el Lager, como dice Primo Levi “es una gran máquina para convertirnos en animales” [4], esta obra está muy lejos de hablar acerca de esa atrocidad. De otra forma, la obra nos habla de un proceso sólo visto en los humanos, el glamour que se le vende a la sociedad, el cuerpo visto como un elemento de comercialización.



Nicola Costantino. Faena del cerdo, 2016.
Photography. Impression on wood.
51 1/5 × 81 9/10 in 130 × 208 cm


Es muy importante la memoria de lo que pasó en el Lager, pero precisamente lo es porque se trata no de un hecho único sino de uno que nos habla de los que somos capaces como seres humanos, de lo que nuestra cultura es, dice Wolfgang Sofsky que “La violencia es inherente a la cultura. Ésta muestra por todos sus lados la marca que deja muerte y la violencia. El suelo sobre el que ha sido construida está empapado de sangre humana. La cultura se impone y se mantiene por la violencia..” [5] Así que la memoria del Lager es esa memoria de la cultura. Cuando se dice que la obra de Costantino es frívola porque está desatendiendo esta memoria, se está creando un acto de designar un problema específico y nombrarlo es recurrir a la memoria, sin reflexionar acerca de qué somos los seres humanos, como nos los hace ver Susan Sontag en Ante el dolor de los demás:


[…] la historia ofrece señales contradictorias acerca del valor de la memoria en el curso mucho más largo de la historia colectiva. Y es que simplemente hay demasiada injusticia en el mundo […] Si la meta es que haya algún espacio en el cual se pueda vivir la propia vida, entonces es deseable que el recuento de las injusticias específicas se disuelva en el reconocimiento más general de que por doquier los seres humanos se hacen cosas terribles los unos a los otros.[6]


Efectivamente, los seres humanos se hacen cosas terribles, y no sólo los unos a los otros, también a sí mismos, la forma en que manejamos nuestro cuerpo y lo sometemos al escrutinio público, la forma en que creemos que debemos moldearlo de acuerdo a ciertas leyes sociales. La obra es una crítica al manejo del cuerpo en la sociedad actual, si pensamos en la línea que ha seguido la obra de Costantino podemos ver que hay una constante reutilización del cuerpo, de los restos del cuerpo que nos hablan de qué somos y qué estamos haciendo con el otro, con el cuerpo de los animales que nos comemos por ejemplo, de “la maquinaria de la muerte en la alimentación carnívora” [7], y esa misma muerte se revela en esta obra, el cuerpo y su muerte, la grasa que se aspira del cuerpo y luego se vende como una glamorosa parte de él.


En el proceso de venta de esas partes se refleja algo grotesco, pensar que estoy comprando una parte del cuerpo de una persona me hace sentir enfrentada al cuerpo como objeto, pero también como muerte. Nos dice Gabriel Kuri de esta obra: “Los objetos de Costantino exponen aquellos estados del cuerpo que hay que suprimir de la vista. Lo cadavérico en la comida, lo inhumano en la moda, el cuero, la piel y la cabellera humana en la vestimenta, y ahora el dominio de la cosmética y la cirugía.” [8] En esta obra está presente también el cadáver. Las partes del cuerpo que están en el jabón, la grasa, que de acuerdo a las reglas “estéticas” de nuestra sociedad son “deformidades”, “excesos”, lo “no deseado”, así en el proceso de hacer ajustar el cuerpo de la mujer a los esquemas sociales, se pierde un pedazo de él, pero además se le clasifica como lo deforme, como lo abyecto de Julia Kristeva, quien nos habla del cadáver como: “aquello que irremediablemente ha caído, cloaca y muerte, trastorna más violentamente aun la identidad de aquel que se le confronta como un azar frágil y engañoso […] Si la basura significa el otro lado del límite, allí donde no soy y que me permite ser, el cadáver, el más repugnante de los desechos, es un límite que lo ha invadido todo.” [9]


Este proceso en el que el cadáver como lo que me indica lo que descarto para vivir se encuentra la obra de Costantino, pero nos indica algo más abyecto, lo que descartamos no solamente para vivir, sino aquello que la sociedad occidental nos hace descartar porque es “feo” o “está de más”. Las partes de nuestro cuerpo que no cumplen con la uniformidad que la sociedad nos exige. Las mujeres que se hacen cirugías plásticas nos muestran una parte sumamente desagradable de esta sociedad, ellas se uniforman, se reducen la nariz, se agrandan los pómulos, se rellenan los labios, se agrandan los senos, y al final se ven todas iguales. Esto es más que suficiente para provocar un sentimiento de abyección al verlas, para sentir que algo es sumamente incorrecto y para hablarnos del cadáver, de los límites de la condición viviente.


Precisamente por esta situación del cadáver y de lo abyecto en el proceso de lectura de la obra es que hay algo violento, no es una violencia directa, como las obras que representan cadáveres y sangre, que hablan de la muerte mostrándonos a los muertos, es una violencia menos directa, más callada, que nos hace reflexionar sin sobresaltarnos. Nos preguntamos ¿de qué es ese jabón, por qué me causa tanta sorpresa? El hecho de ver como el cuerpo adquiere otra forma, su materia se transforma en algo que normalmente estaría lleno de glamour, pero que en realidad nos cause abyección es un acto de violencia. Precisamente de esta idea de transformación nos habla Gabriel Kuri:


…aquí Costantino deja a la vista […] Una transfusión de cuerpo: hacer pasar la grasa de un cuerpo a otro, de la mujer de la foto […] a la piedra artificial del jabón. Una conversión de una sustancia en otra: transubstanciación en una eucaristía herética y erótica. Pero esto no es una apelación a lo simbólico[…], sino una localización de con qué se implanta esta sensación sobre nuestro cuerpo, nuestra percepción. ¿Qué hay que mirar? ¿Cómo mirar una idea envuelta en jabón?[10]


¿Qué hay que mirar? Esa es una muy buena pregunta, la idea envuelta en jabón es una pieza que nos invita a reflexionar de muchas maneras: el cuerpo, sus usos, lo abyecto, el cuerpo en la sociedad, la industria del cuerpo, todos estos son temas de esta obra, y por supuesto la violencia al cuerpo es sumamente importante. El acto de la liposucción es sumamente violento, no solamente desde el punto de vista de lo físico, sino también de lo mental, lo emocional: ¿qué significado psicológico tiene el acto de la liposucción, por qué una persona se somete a esta tortura corporal?


Kathy Davis, quien ha realizado una extensa investigación respecto a la cirugía estética nos dice como es que las mujeres que se someten a estas operaciones se ven:


[…]  estas mujeres insistían en que no se sometieron a la cirugía cosmética para ser más hermosas. Se hacían cirugía cosmética porque no se sentían cómodas en sus cuerpos; sus cuerpos no se ajustaban con su sentimiento de quienes eran ellas. La cirugía cosmética era una intervención en identidad. Les permitió reducir la distancia entre lo interno y lo externo de modo que otros pudieran verlas como ellas se ven a sí mismas […]Todas rechazan la noción de que al tener cirugía cosmética, habían permitido ser forzadas, normalizadas o manipuladas ideológicamente. Al contrario, la cirugía cosmética fue una forma de tomar control de las circunstancias de las que antes no tenían ningún control.[11]


Es decir, las mujeres describen como hay un desacuerdo entre cómo se ven a ellas mismas y como las ven los demás y para llegar a crear una armonía se someten a un cambio físico. Hay un acto violento no en la cirugía misma, sino en la mirada misma que la persona tiene de sí. Mi cuerpo no coincide con lo que yo pienso de mí misma, como si hubiera una separación entre lo que yo soy y lo que mi cuerpo es.


Pienso en la pregunta de Gadamer, ¿Qué ocurre con la posibilidad de vivenciar el cuerpo como cuerpo … y de tratar al cuerpo como cuerpo? Esas son las preguntas que yo planteo cuando veo la violencia ejercida al cuerpo, debido al desencuentro de lo interior con lo exterior, pero también debido a esta tendencia a separar cuerpo y alma, a creer que nuestro cuerpo puede ser objetivizado, es un objeto que yo puedo cambiar, finalmente si no me gusta lo corto, lo hago y lo deshago y que en su acto de violencia ha producido la muerte de mujeres en todo el mundo, por lo que Costantino no se burla de las muertes en el Holocausto sino que pone en evidencia que estas siguen después de él.


Nicola Costantino.

México, D.F. 2010 Todos los derechos reservados




[1] Nicolás Romano, Emmanuel Muleiro y Jorge Hardmeier. “Carne trémula. Entrevista a Nicola Costantino” en El Anartista, Buenos Aires, año 6, n° 19, diciembre de 2004.




[2] Hans-Georg Gadamer, El estado oculto de la salud, p. 89.




<[3] Gabriel Levinas, “Efectismo en el museo”,  Diario La Nación, sábado 17 de agosto de 2004.




[4] Primo Levi, “Si esto es un hombre”, p. 64




[5] Wolfgang Sofsky, Tratado sobre la violencia, P.217.




[6] Susan Sontag, Ante el dolor de los demás, p.p.134-135.




[7] Fabián Lebenglik, “Nicola Costantino: de Ruth Benzacar al Malba. Ortopedia y lipoaspiración” en Diario Página/12, martes 3 de agosto de 2004.





[8] Carlos Kuri, “Física de la idea. El jabón de Nicola Costantino”, Octubre 2003 en www.nicolacostantino.com.ar, 2009.




[9] Julia Kristeva, Poderes de la perversión. Ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline, trad. Nicolás Rosa y Vivian Ackerman, 6ª ed., México: Siglo XXI editores, 2006.




[10] Carlos Kuri, op.cit.




[11] Kathy Davis, “‘My Body is my Art’: Cosmetic Surgery as Feminist Utopia?” en Janet Price y Margrit Shildrick (eds.), Feminist Theory and the Body. A reader, p. 460.








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