De la Molestia a la Rabia. Una mirada crítica a la sociedad del presente

Guillermo Cortes Lutz

Publicado el: 03/09/2019

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Es evidente que de una simple contrariedad, pasamos a la molestia, y de allí hemos pasado lisa y llanamente a la rabia, ese malestar indefinible, inespecífico, pero al presente con expresiones concretas, como son las movilizaciones, los paros, las tomas de los liceos y universidades. La rabia social, es esa sensación que nos molesta, fastidia, nos ahoga e irrita, como individuos, como comunidad y sectores mayoritarios de la sociedad chilena.

 

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Es evidente que de una simple contrariedad, pasamos a la molestia, y de allí hemos pasado lisa y llanamente a la rabia, ese malestar indefinible, inespecífico, pero al presente con expresiones concretas, como son las movilizaciones, los paros, las tomas de los liceos y universidades. La rabia social, es esa sensación que nos molesta, fastidia, nos ahoga e irrita, como individuos, como comunidad y sectores mayoritarios de la sociedad chilena. Objeto de nuestra molestia, ahora devenida en rabia, apunta a los poderosos, los de siempre y los nuevos. La oligarquía histórica nacional, así como los nuevos ricos o nuevos políticos, junto a ellos los grandes grupos económicos chilenos, que son visión imperialista se expande por todo Chile y el resto de Sudamérica. Son ellos quienes se coluden para monopolizar precios y extremar inmoralmente sus ganancias, en los abuso constante del sistema de salud privado; las Isapres, y del sistema privado de pensiones, llamado AFP, sistema que como nunca ha antes ha generado tantos pobres, y que lamentablemente algunos países de Sudamérica pretenden seguir este nefasto sistema. En como nos abusa y nos malversa la Banca y el retail, alguien ha tratado de comprar en la grandes tiendas, es un dolor constate, y un eterno abusos con cobros injustificados, o los perversos contratos telefónicos, una pesadilla, una sangría a nuestras pobres finanzas y a nuestra paciencia. A nuestro sistema educacional, y de salud, que no dan el mínimo de dignidad y calidad que un ser humano busca. Enfermarse en Chile, es un largo camino de agonía, cuando no de muerte.

A las arbitrariedades, desprolijidad y poca diligencia del sistema de educación superior, aquí hablamos de lo público y privado, las universidades privadas, empeñadas en hacer negocio rápido y lejanos a cualquier ética, y en el caso de nuestra universidades estales, con universidad, que están lejanas a la participación, a las necesidades y las inquietudes de una sociedad cambiante, enclaustradas en sus sistemas medievales. Siempre privilegiando el amiguismo y muchas veces la mediocridad, se han transformado en entidades sin critica científica, y lejanas la comunidad de la que son parte.

O como no, a los partidos políticos, que no dan ninguna garantía de transparencia, de participación, y que muestran su peor cara con su nepotismo vulgar, donde las dinastía que pretenden construir con su visión política burda , apoyándose en el clientelismo ramplón, son dignas de una mala novela, donde los cambios de distrito, de regiones, son como un menú, donde los nuevos iluminados o designados eligen su distrito o circunscripción. Esto condimentado con dosis generosas de centralismo arcaico y grotesco, donde los santiaguinos tiene el poder de representar a todo Chile, si que nadie se los haya pedido, ejemplos como el del Senador Camilo Escalona, son un ejemplo de políticos que no les importa el territorio, solo su ego. Por lo demás, este centralismo ha sido y es retardatario para el progreso de Chile, y terminan logrando logran que las personas, la comunidades, se sientan ahogados y finalmente surge la rabia.

Si, el simple ciudadano, ahora convertido en cliente trata de alimentarse, los productos están trucados, llenos de sodio, con exceso de grasas, azucares, y amarillo crepúsculo, en fin una porquería, hasta el inocente yogurt light, ya no es light, ni menos sirve para el transito lento. Y si osamos caminar por nuestras calles, o nos muerde un perro o esta llena de mierda de perro. Entenderán ustedes, que ya no es contrariedad, es más que molestia es rabia.

Lamentablemente con rabia, se piensa desde ella, se nos bloquea la memoria histórica, y la critica, y nos convertimos en simples murmuradores, opinólogos furibundos de Facebook y de redes sociales, por tanto todo se hace mas complejo para romper con el status quo .

Y que buscamos en realidad, lo que nos merecemos , un país digno, donde dejemos de ser clientes y seamos ciudadanos de la república, para dejar de tener rabia, solo lo vamos a lograr con nuevos tratos ciudadanos, nuevas leyes justas , con más inclusión, menos prepotencia y más humanidad. Sin duda mejores sueldos, una jornada laboral de 40 horas, entre otras tantas cosas. No nos lleven a la rabia, devuélvanos la tranquilidad, la dignidad, la humanidad, la felicidad , el país y el continente , que también es nuestro y lo queremos distinto.


Prof. Guillermo Cortes Lutz
Doctor en Historia
Grupo de Estudios de Atacama GEA. Chile.



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