El letargo democrático

Francisco Tomas Gonzalez Cabañas

Publicado el: 19/12/2016


       Facebook               Texto en Word 


    


Lo que se quiere analizar en este pequeño informe, es simplemente de qué manera una realidad social, puede estar más próxima a la concatenación de acontecimientos que deriven en un fin escatológico, es decir el análisis del planteo de un conjunto de particularidades, dados en un segmento específico de tiempo, analizados bajo una perspectiva (si se quiere lindante de un cierto pesimismo) decontruccionista de varios teoremas tanto filosóficos, históricos y sociales.



Lo que se quiere analizar en este pequeño informe, es simplemente de qué manera una realidad social, puede estar más próxima a la concatenación de acontecimientos que deriven en un fin escatológico, es decir el análisis del planteo de un conjunto de particularidades, dados en un segmento específico de tiempo, analizados bajo una perspectiva (si se quiere lindante de un cierto pesimismo) decontruccionista de varios teoremas tanto filosóficos, históricos y sociales.

Ahora bien el título del texto plantea la posibilidad de ciertas interpretaciones ambiguas, dado el uso de ciertos términos que pecan de esta falta semántica.

Morfoestásis es un vocablo técnico aplicado básicamente en sociología, pero aquí además hay que tener en cuenta que está utilizado bajo la forma particular de “proceso de intercambios complejos que no producen cambios en la forma, en la estructura o estados dados de un sistema”.. Esta definición lógicamente hay que interpretarla bajo el contexto del análisis de las relaciones de la estructura y el agente o de la interacción recíproca del individuo y la comunidad (teniendo siempre presente las formas de consistencia lógica y consenso casual).

Postmodernidad es un neologismo que intenta encerrar el conjunto de manifestaciones, producciones, acciones, organizaciones y todas las circunstancias dadas en un cierto período que conforman la realidad social. Esta acepción aquí es utilizada no solo como una definición temporal, sino como el polémico y rebuscado término que provoca innumerables controversias que paradójicamente lo transforman en un vocablo más que preciso para lograr este tipo de análisis.

La condición morfoestática está dada bajo el desarrollo de la teoría social que desemboca necesariamente en la elaboración cultural. Es decir que forma parte (para interpretarlo de un modo Hegeliano) de la antítesis que deviene en la síntesis que desarrolla de qué manera y bajo qué condiciones (siempre manteniendo los tecnicismos, ya sea el de consistencia lógica para explicar interacción pura o al margen del poder, como también el de consenso casual para demostrar su opuesto) se logran los pasos sociales. Estos a su vez poseen categorizaciones cimentadas en las ideas de progreso y retroceso o ascenso y descenso, argumentadas en una ideología historicista, sin entrar en cuerpos axiológicos que tiendan a instalar crisis acerca de la teleología de la humanidad.

Tales así que la idea de morfoestásis, es decir el proceso que no permite un avance en el sentido de la interacción cultural (tal como lo define la postura clásica, volveremos a este punto) es sólo una etapa transitoria en la que se van gestando diferentes tipos de acciones que necesariamente desembocan en un proceso morfogenético o instalador de cambios, sin tener en cuenta la conveniencia o la productividad.

Es decir que dentro de las realidades sociales existen períodos dominados por movimientos tendientes a generar cambios y otros sopesados por la inactividad. Hay que siempre tener presente que esta es una visión enteramente macroscópica de la realidad, para brindar mayor claridad y a modo de ejemplo, cuando se dice que la etapa morfoestática es un período reinado por la inactividad, no se lo debe interpretar como cierto tiempo dominado por un párate financiero o político, sino como una generalización de la poco táctil y sopesable relación del agente con la estructura.

Esta suerte de construcción teórica trasladada a un período de tiempo resulta aún más interesante, pero veamos de que trata o que contiene el tiempo determinado postmodernismo.

Se pueden nombrar un sinnúmero de acontecimientos que marcaron el inicio de una nueva etapa a nivel mundial. Algunos consideran clave la caída del muro de Berlín, otros le asignan mayor importancia a la eliminación de la política de WelfareState, están los que se vuelcan por el arrollador desarrollo de os elementos tecnológicos o también los que consideran de vital importancia la interdependencia a nivel general que impone un mundo sin fronteras. Lo cierto es que tratar de dilucidar que acontecimiento originó o fundamentó esta nueva realidad, nos descarrilaría completamente de nuestro rumbo, convengamos que todos los acontecimientos anteriormente nombrados poseen una interesante importancia y más allá de los planteos formales que se puedan llegar a hacer para instalar nuevas controversias, lo realmente valedero es que todos estos sucesos nos condujeron a la simple polémica postmodernidad.

El centro sustancial de nuestra realidad neoliberal, no es más que la acumulación directa de bienes, dominada por una ideología, regida no tanto por fundamentos teóricos, sino más bien por verdades fácticas (mundo unipolar), a esto se suma un desmesurado crecimiento del área técnica (en su sentido más Aristotélico) embarcada en un sitio que no posee fronteras. Es decir que la humanidad al no poseer otra alternativa política, avasallada por el mundo que no deja de circular por sus ojos, entusiasmada por la aceptación de la mayoría, se sumerge inocentemente en las profundidades postmodernas. Es verdad que podemos pegar de omniscientes si generalizamos de un modo tan rotundo, ya que de hecho existen individuos que creen en las modalidades del nuevo mundo y se sumerge a ella con el mismísimo placer que siente un nadador al ingresar a su medio predilecto.

También hay grupos que al no encontrar una salida se abrazan a dogmas y se evaden de la realidad u otros que simplemente hacen esto último.

Como un análisis más profundo, se puede interpretar al objetivo último de la postmodernidad como un intento “del dominio del saber”, pero este siempre va estar sujeto a los parámetros que delimitan a aquella realidad, es decir que a la larga esta intención del dominio de saber desemboca necesariamente en la simbolización fáctica o acumulación de capital.

Estos procesos (los cambios abruptos de realidad) generadores de movimientos o de acciones (más allá de considerarlas positivas o negativas) fueron criticados, hace mucho tiempo, no por el hecho de instalar determinadas modificaciones, sino simplemente por ser vistas como etapas previas a una situación de llegada.

El caso más claro es el texto de Marx, en el que considera al modernismo y toda su rutilante significación como “algo sólido que pronto se desvanecerá en el aire”.

Esta crítica nos parece sumamente interesante, no solo por el hecho de quien la realice, sino por una cuestión de que, contiene no solo un rechazo por el contenido del momento, como la casi totalidad de la críticas de intelectuales a sus mundos (Horkheimer, Nietzsche, Sartre, Borges, por citar algunos nombres), la crítica está centrada en que se vive bajo una interacción, pero que no tiene como fin algo interesante para la esencia de la humanidad, por supuesto todos sabemos que era lo interesante en el caso particular de Marx.

Ahora la cuestión radica en que si esta relación de agencia – estructura (de las cuales se derivan la morfogénesis y la morfoestásis), que no solo está limitada al rígido concepto de interacción, ya que el individuo también posee, aunque no se evalúe una energía intrínseca de esperanza o pulsión de vida, según Freud, que puede intervenir directamente en interacciones sociales, posee un constante retorno de sus movimientos, es decir, que no existe un cambio notable o verificable (que puede ser la presencia de la morfoestásis, pero posee más valor el hecho de comprobarlo en la realidad social, ya que en la teoría la cosa siempre se puede relativizar y más en el campo de las investigaciones sociales) por simple conclusión se terminaría diciendo que la postmodernidad, es solo una etapa que lleva a la otra, rica en cambios y evoluciones.

Lo primero que habría de aclarar es porque se considera a esta etapa sopesada de inactividad, acaso un ejemplo de movimiento, no es el mundo globalizado o los proyectos genoma y demás producciones postmodernas. La inactividad no radica en conceptos establecidos como lo enteramente físico, lo exclusivamente intelectual, en estas grandes escalas sociales significan la sistémica eliminación de la soprosyne humana, el equilibrio, la armonía.

Esto tampoco está relacionado con conceptos puros, es decir que la falta de esa soprosyne, es precisamente lo que impone de alguna manera el postmodernismo. Ya que en la historia mundial, nunca se dio una suma de todos estos acontecimientos (no precisamente caratulados como negativos) que provocan un estado de movimiento continuo, que hacen perder la esencia de cada particular, que está sumergido porque quiere o porque no tiene otra posibilidad. Pero esta pérdida de esencia, no se debe por no compartir las condiciones de vida o los manejos del mundo, se debe básicamente a que no permiten al hombre ejercer un acto de pensamiento, y aquellos que dirigen (serían los que se sumergieron de modo consciente y los que permanecen en lo más alto del sistema) no se les permite el acto de pensar (la realidad del mundo prestidigitada por todos o por vaya a saber quién) por el hecho de que se encuentran obnubilados de lo que ellos consideran esencia.

Siempre a lo largo de la historia se dieron los procesos morfogenéticos y morfoestáticos, el segundo como causa necesaria del primero y de esta forma los individuos sostenían determinadas teorías fundadas ya sea en un argumento filosófico, como en un movimiento artístico o una simple expresión de las pretensiones reales del ser humano. Tales es así que no solo existieron diferencias de concebir la realidad, sino también propuestas de los sectores más desfavorecidos para mejorar la situación, mayor independencia de los grupos comunales que se traducen en abanicos de formas de interpretar la realidad, nunca faltó el calor de las discusiones ideológicas sustentadas en la idea del bien comunitario, jamás pidieron faltar las alternativas económicas, nunca se ausentaron los grandes líderes carismáticos con alguna simple propuesta además de su don natural.

Técnicamente se está atravesando un proceso morfoestático, pero dado que está ahora no nos brinda soluciones (la técnica) y sumado que las demás realidades no llevan cada vez más rápido a un abismo muy pronunciado. No sería más conveniente impulsar una propuesta que por lo menos nos haga analizar en qué entramada situación nos encontramos, para luego tomar un camino sin analizar mucho la posibilidad, de positivos o negativos, ya que cada minuto que pasa es un avance más de la fosilización de la condición morfoestática en la postmodernidad.

Con la expectativa de no haber sido tediosos con el análisis de teoría social, pero con la firmeza de entender que el mismo es imprescindible a los efectos de comprender, que más allá de lo que podamos hacer o dejar de hacer, siempre debemos conocer con la mayor precisión posible en qué contexto social nos encontramos circunspectos, para a partir de ello, elaborar, con las bases políticas o los ejes programáticos en papel, las mejoras estrategias para llevar a cabo un progreso en la condición de vida de todos y cada uno de los habitantes de nuestra comunidad.

Vivimos en procesos, que en caso de que sepamos cuáles, no podemos alegar sorpresa ante diferentes instancias de estos, sobre todo los políticos-públicos. Es hora que en vez de intentar decirle a los demás que deberían hacer o como votar, veamos cómo y de qué manera podemos contribuir a que el proceso en que vivimos se desenvuelva más natural y menos forzosamente.



Opiniones sobre este texto:




Condiciones de uso de los contenidos según licencia Creative Commons

Director: Arturo Blanco desde Marzo de 2000.
Antroposmoderno.com © Copyright 2000-2016. Política de uso de Antroposmoderno