LA DINÁMICA CULTURAL, EN SU ESTRUCTURA PARA LA PRAXIS DEL DESARROLLO DE BARRANQUILLA.

Jairo Rafael Gutiérrez Bossa
jgbossa@gmail.com
Publicado el: 19/12/09


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Sumergirnos en el mundo de la cultura, o mejor, de lo cultural, hay que considerarla como relacional – comunicacional, es decir, en tanto la compleja red trans-subjetiva de significados por la cual el individuo y las colectividades dan cuenta de lo que es “Ser”, teniendo como directrices lo que han sido y lo que quieren llegar a “Ser”. Entonces se analiza la cultura a través de procesos de la comunicación. ”. Es necesario, por lo dicho anteriormente, que la relación comunicativa de la sociedad debe reunir a todo un conglomerado, incluyendo no sólo de los deseos, pensamientos afines, sino que debe existir una reciprocidad entre todas las actividades culturales de un territorio determinado, en la actualidad lo notable de una sociedad es la forma en que sus expresiones humanas son capaces de relacionarlas y la herramienta para conseguir tal fin es el mejoramiento de los procesos de la comunicación.





Universidad Autónoma del Caribe
Facultad Ciencias Sociales Humanas
Grupo de investigación “Comunicación y Región”


LA DINÁMICA CULTURAL, EN SU ESTRUCTURA PARA LA PRAXIS DEL DESARROLLO DE BARRANQUILLA.


Jairo Rafael Gutiérrez Bossa
Comunicación Social Periodismo
jgbossa@gmail.com
Noviembre 4 de 2009, Barranquilla

LA DINÁMICA CULTURAL, EN SU ESTRUCTURA PARA LA PRAXIS DEL DESARROLLO DE BARRANQUILLA.
Resumen
Sumergirnos en el mundo de la cultura, o mejor, de lo cultural, hay que considerarla como relacional – comunicacional, es decir, en tanto la compleja red trans-subjetiva de significados por la cual el individuo y las colectividades dan cuenta de lo que es “Ser”, teniendo como directrices lo que han sido y lo que quieren llegar a “Ser”. Entonces se analiza la cultura a través de procesos de la comunicación. ”. Es necesario, por lo dicho anteriormente, que la relación comunicativa de la sociedad debe reunir a todo un conglomerado, incluyendo no sólo de los deseos, pensamientos afines, sino que debe existir una reciprocidad entre todas las actividades culturales de un territorio determinado, en la actualidad lo notable de una sociedad es la forma en que sus expresiones humanas son capaces de relacionarlas y la herramienta para conseguir tal fin es el mejoramiento de los procesos de la comunicación.
Palabras claves: dinámica cultural, comunicación, individuo, colectividades, desarrollo.
Introducción
El estudio de la cultura en una ciudad como Barranquilla esta de una manera atascado dentro de vetustos paradigmas que han ocasionado que Barranquilla este a una velocidad constante respecto a la aceleración globalizada de lo cultural de los actuales tiempos.
Lo imperiosidad de buscar un desarrollo practico, desde el punto de vista económico, como humano, busca en la cultura la forma por la cual establecer ese progreso. Pero el estudio de lo cultural va más allá de la simplicidad de su definición, hay que empezar desde el proceso de sus dinámicas, desde lo que le da esa movilidad holística y por la que Barranquilla debe erigir una arqueología o estructura de esa dinámica que es la que finalmente determina lo cultural en un territorio, por eso es necesario instituir una arqueología de la dinámica cultural, cosa que en Barranquilla no se ha realizado, para después empalmar con el fenómeno barranquillero, para así bajo las propuestas de Amartya Sen buscar una praxis del desarrollo, dentro de los conceptos de oportunidad, libertad y capacidades.
En consecuencia, este estudio intenta buscar las partes de la crisis humana-cultural de Barranquilla y buscar un método para hacer del desarrollo teórico algo practico y que gire alrededor de lo que consideramos lo “real”.


2. Estructura de la dinámica cultural.
Sumergirnos en el mundo de la cultura, o mejor, de lo cultural, hay que considerarla como relacional – comunicacional, es decir, en tanto compleja red trans-subjetiva de significados (Geertz, 2001) por la cual el individuo y las colectividades dan cuenta de lo que es “Ser”, teniendo como directrices lo que han sido y lo que quieren llegar a “Ser”. Esto habla de la diversidad cultural de la sociedad real por medio de la búsqueda de lo que en verdad es querer ser mismo, “la arqueología el hombre, su ciencia, sus pensamientos, sus sueños, son epifenómenos de la cultura” (Foucault, 1968), todo lo que construye al hombre es un producto de lo cultural, el hombre no nace, se hace. “La cultura es el productor de la sociedad y la sociedad es un conjunto de relaciones sociales” nos expresa Foucault, pero se diría, mejor, que la sociedad es el conjunto de relaciones culturales. La cultura se construye a través de las diferencias con los demás con mecanismo sintetizadores de lo heterogéneo, entonces entra como protagonistas el factor narrativo: "nada puede ser considerado como acontecimiento si no es susceptible de ser "integrado en una trama", esto es, de ser integrado en una historia" (Cruz, 1991: 156) y la única forma de integrarnos a esa historia es por medio de una práctica relacional – comunicacional.
Entonces se analiza la cultura a través de procesos de la comunicación. Comunicar según Heidegger es coopermitir ver; Pablo Múnera maneja la siguiente definición, comunicar es un “yo” que busca un “tu” para converger en un “nosotros” y la otra es la que permite desgranar un análisis de cultura - comunicación es la que se puede inferir de la filosofía de Jaspers; es un “yo” que se descubre con el “otro”. Es necesario, por lo dicho anteriormente, que la relación comunicativa de la sociedad debe reunir a todo un conglomerado, incluyendo no sólo de los deseos, pensamientos afines, sino que debe existir una reciprocidad entre todas las actividades culturales de un territorio determinado, en la actualidad lo notable de una sociedad es la forma en que sus expresiones humanas son capaces de relacionarlas y la herramienta para conseguir tal fin es el mejoramiento de los procesos de la comunicación. Habermas dice que la solo el reconocimiento a las diferencias puede ofrecernos la posibilidad de una evolución positiva de la sociedad, esto que quiere decir, que hay que permitir la existencia de toda actividad humana, aunque no se mantenga bajo los parámetros establecidos por los paradigmas dominantes en la humanidad actual. Hay que quitar de nuestra visión de rechazo, de señalamiento a lo que difiere, comportamiento común en la comunidad contemporánea. Entonces el sociólogo alemán propone una epistemología hermenéutica, estructurada de tres pasos para la consecución del ese reconocimiento, que son: Comprensión – Interpretación – Sentido, y es la primera – comprensión – el arma fundamental para la aceptación habermasina de las expresiones culturales. Ahora, hay que aclarar que hay que asimilar esta compresión como una definición, sino como una comprensión de estabilidad y libertad del individuo, al no llegar a esta postura hermenéutica, según Habermas, será complicada la perfecta dinámica cultural, que es el equilibrio de las diferencias.
Por otro lado, “Las culturas no viven en el tiempo, por ellas no pasa el tiempo como exterioridad objetiva, más bien crean sus propias y muy diferentes temporalidades desde los enlaces simbólico-narrativos que establecen entre, de un lado, las incitaciones de un presente problematizado” (Vidal, 2005), la dinámica cultural gira alrededor de un carrusel trasmutativo de mejoramiento a través de la crisis o de los símbolos problemáticos que se generan en esta sociedad convulsionada que hace imperativo la mejoría de los movimientos culturales, por lo que se puede inferir, que la cultura es fruto de la revolución y no de la evolución, ya que de las crisis de los tiempos es que se originan los cambios de lo cultural. Este es un presente que obliga a pensar, a discernir sobre lo “real” en busca de un pensamiento singular, intentando evitar los determinismos impuestos –soslayar cualquier necesidad transcendente- y por otro lado, la expectativa de un futuro más abierto, pero siempre alrededor de una aptitud redefinible y siempre con espectro mental modificable. En consecuencia la no convergencia cultural, por medio de la transculturización, inculturación, enculturación o la tan de moda hibridación cultural. Entonces el apartarse de esta globalización, “si los jóvenes no renuevan la historia de la humanidad, esta morirá” (Sanabria, 2008).
Ahora, en todo este fenómeno de hibridación a llevado consigo una serie de transformaciones, como es natural. La primera –y la más sobresaliente- es la desvalorización de la palabra, Heidegger dice “la palabra misma ya descubre algo (conocido) y encubre con ello lo que en el decir pensante debe ser manifestado” (Heidegger, 1927). Sucediendo esto y ante este descredito de la palabra con fuente de manifestación, se tiene que canalizar de alguna manera esa necesidad inherente de mostrarse como “ser”, entra como protagonista el sentir visual, en la que el cuerpo viene a representar una forma eficaz de comunicación y que va ligada a la revolución del tiempo, esto conlleva a que “uno habla más con el cuerpo” (Sanabria, 2008). Así mismo, nos da un significado adicional en que “la belleza amortiza y aplica” (Sanabria, 2008), el capital sensual de la cultura juega un papel de sometimiento hacia una ramificación de lo cultural.
Este sometimiento del capital sensual, en el cual participan el capital social, el capital subcultura, el capital deportivo y el capital científico determinan las necesidades de la sociedad –sobretodo el juvenil-, crean en ellos la imperiosa búsqueda de descubrirse con otros. Debido a esto aparece el fenómeno contemporáneo de más prelación, las tribus urbanas.
“Los orígenes de estas tribus son de carácter emocional” (Maffesoli, 1990) y no tanto ideológico, es por la simpatía existente entre los gustos de los individuos, gustos generados de manera sensorial, no se incluye un carácter ideológico, esto pasa al segundo plano, es un producto coyuntural, pero que después llega hacer determinador de lo que es el desenvolvimiento político del grupo y su interacción con la sociedad. Empero estos colectivos van más allá, “el tiempo de las tribus es el declive del individualismo” (Maffesoli, 1990) y este fenómeno de aislamiento a través de colectivos ha producido una fragmentación cultural en muchos sitios, sobretodo en territorios en vías de desarrollo donde apenas se está asimilando de una manera negativa en la una desplaza a otra, específicamente la dominante a la costumbrista y una verdadera hibridación no se consigue.
En este desarrollo de revolución de lo cultural se nos aparecen las figuras condicionales en el individuo y como estos asimilan esos condicionantes. A la palestra resaltamos tres conceptos: agente, actor y sujeto. “Agente es aquel que no es necesariamente consciente de lo que hace y lo condiciona, además no solo lo condiciona sino que también lo determina” (Sanabria, 2008); “actor es relativamente consciente de lo que hace y lo condiciona” (Sanabria, 2008) y finalmente “el sujeto (ético) es consciente de lo que hace y lo condiciona y, en esa media, de cuánto y cómo eso lo determina” (Sanabria, 2008), en consecuencia, puede identificar aquello que lo condiciona mal para tratar de modificarlo. Desde esta perspectiva se puede analizar como individuo a la colectividad y su forma de asimilar cada expresión de lo cultural.
En consecuencia, es inapropiado categorizar a los individuos dentro de las colectividades como si fueran hombres unidimensionales o seres con un comportamiento uní-dirigidos. La visión de cada individuo, a pesar que se vean iguales, se inclinan a una decisión que siempre será autónoma, personal –en algunos casos – imperturbable por entes externos.
Volviendo al tema de la temporalidad, el cual está ligado al de la formación de las colectividades individualizadas. “Ésta temporalidad constituye, en sus múltiples conformaciones culturales, una interpretación de la experiencia presente en función de una determinada diferenciación/no-diferenciación entre las otras modalidades temporales del pasado y del futuro” (Luhmann, 1992). El tiempo vendría siendo de carácter histórico – cultural que caracteriza, particular o generalmente- a la cultura, al cual se mezclan otros componentes como el espacio, el cambio, el nombre, la referencia del mundo sensible y suprasensible, el destino – cual sea el significado y el valor- y la libertad, estos temas ocupan gran parte de la concepción del mundo (Gurevicht, 1979) y que terminan determinando la visión de la vida, la muerte y su desarrollo en la movilidad de la vida.
“Ese "ser-contándose" al que se refiere la temporalidad -como gran eje simbólico de lo cultural- pone en juego niveles muy distintos de continuidad y discontinuidad de los individuos y las sociedades con respecto a sí mismos” (Vidal, 2005). Esto enlaza otros contextos culturales en busca de la reproducción y la transgresión de los modelos de interacción y dominación, patrones atribuidos a los nuevos grupos y grupúsculos culturales. Esta dinámica resulta condicionante en las relaciones histórico-culturales busca, como se dijo en otras líneas los cambios necesarios. Para este proceso de transformación se estratifica en tres pasos para la consecución de dicha metamorfosis. “Primero, el "arcaico" como supervivencia del pasado en cuanto tal, del pasado como objeto (museístico) de estudio o de rememoración; segundo; el "residual" -en la perspectiva de elementos incorporados por la cultura dominante, y en el ángulo de las reservas de oposición que encierran alternativas transgresoras- en cuanto acción efectiva de lo pasado en el proceso cultural del presente; y, tercero; lo "emergente" como lo nuevo, como lo que cambia en las prácticas y en los significados. Pero, esto tampoco presenta un carácter uniforme en la medida en que no toda novedad es alternativa ni funcional a la cultura dominante” (Martín-Barbero, 1998) y también se enmarca en dos sendas “el primero, al desarrollar las implicaciones del concepto de la "hegemonía" en una teoría cultural que desplaza la idea de cultura de la esfera reproductora de la ideología al campo de los procesos "constitutivos", y, por consiguiente, transformadores de lo social. Y el segundo para proponer una tipología de las formaciones culturales de acuerdo con tres estratos” (Martín-Barbero, 1998) expuestos anteriormente.
Comunicación, temporalidad, espacio, individuo, comprensión, educación hacen parte de esta reflexión estructural en la que se toma como un accionar meramente mental. Es decir, la dinámica de lo cultural es una secuencia de operaciones mentales que solo pueden evaluarse desde los hechos y es el hecho lo que ha mostrado una dinámica diferente a la que aparece en libros, es una dinámica estructural, en la que la estructura es la substancia del fenómeno considerado, en el sentido etimológico. Como cita Caruso a Barthes, “esta estructura es un símbolo del objeto, un simulacro orientado, interesado, porque el objeto imitado descubre algo que era invisible o, si se prefiere, ininteligible en el objeto natural. El hombre estructural- en este caso, dinámica cultural- toma lo real, lo descompone y luego lo recompone” (Caruso, 1969).
Aquí se sitúa una reflexión hermenéutica, con parámetros sistémicos, dialógicos y relacionales donde comienzan a desenvolverse las nuevas actividades culturales que terminan influyendo en el desarrollo socio-histórico y también en los aspectos del desarrollo económico-social. Por esta razón, es imperativo estableces estudios desde la parte primigenia más compleja, desde sus dinámicas, a partir de la forma sustancial en la que se desenvuelve en el aspecto comunicacional-relacional, temporalidad-espacio, individuo-colectividad, cultura-desarrollo y la forma en que cada uno se relaciona con el otro, este es parte fundamental de la parte fundamental del análisis estructural de la dinámica cultural o de lo cultural.
3. Barranquilla en su dinámica cultural (Diagnostico)
La ciudad de Barranquilla es una de las ciudades capitales de Colombia más importantes en la cual se desenvuelve una gran masa de lo cultural desde su aspecto ancestral.
Barranquilla, junto a todo el caribe colombiano, se caracteriza históricamente por ser una de los centros culturales más ponderados del país, que es producto de una de las primeras hibridaciones conocidas, la unión racial y cultural del indígena, el africano y el europeo, esta interacción cultural afecto el desarrollo político, social, económico de la población desde sus bases intelectuales y espirituales primigenias. Dicha influencia por mucho tiempo se convirtió en la esencia de vida de la población barranquillera, la cual siempre ha defendido sus raíces sobre cualquier cosa que intente agredirla o deformarla. En consecuencia ha llevado a que en la actualidad Barranquilla se este apartando de la dinámica cultural que exige el mundo actual.
La ciudad – como toda capital del mundo – no ha escapado a los nuevos procesos de hibridación, que en muchos sitios ha llevado a cambiar la forma en que se ve la cultura. Ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Cartagena, entre otras han entrado en este nuevo espectro cultural, convirtiéndose en capitales de la cultura global en el país, visión que Barranquilla a querido renunciar, debido a que ciertos segmentos conservadores del espectro político, que sugieren que las culturas debieran preservarse a través del mantenimiento de los grupos humanos separados, para evitar la hibridación como fuente potencial de inestabilidad y conflicto. Se preserva la identidad de cada grupo evitando la vicisitud de un mismo espacio político (Alonso, 2008). La falsa idea del aislamiento, del tolerar pero no reconocer las diferencias, para el mantenimiento de la esencia de lo cultural ha conllevado a que varios grupos nacientes en la ciudad- gracias a la globalización de los capitales de vida - se vean marginados de los espacios y temporalidades del entorno de la ciudad, creando un halo de inconformismo por parte de esos sectores de la población canalizando una animadversión por Barranquilla y todo lo que tenga que ver con ella.
Existe un falso ideal por parte de varios entes culturales, que debe haber integración por la llena razón que somos barranquilleros o costeños, la historia de la cultura y el desarrollo contemporáneo nos enseña que no debemos pretender que las culturas converjan en su concepción y en los mismos contenidos (Alonso, 2008), debemos buscar un equilibrio dentro de sus diferencias, reconocer lo que difiere es incluirlo dentro de lo propio. Entonces la creación de lo cultural debe ser pensada en una sociedad de mundo (Wortman, 2002), hay que dar una visión global a los procesos de la esfera de lo cultural.
El mantenimiento de la esencia de una sociedad no debe desaparecer por ningún motivo, sin embargo el querer prevalecer la esencia de lo culturar no de impedir una constante revolución de lo “real” – culturalmente hablando – es decir, que no se puede aislar a otros modelos de expresiones por querer mantener una costumbre, lo costumbrista sólo cataliza las herramientas de estancamiento cultural. Entonces se debe entrar en un aspecto revolucionario, de innovación y no de renovación, pues renovar es cambiar el fenómeno en su apariencia pero no en su sustancia, por otro lado, la innovación busca la transmutación de la sustancia a través de nuevos parámetros culturales globales, en ninguno de los dos se altera la esencia, ya que es un fin en si mismo y al serlo es inmodificable. Uno de los objetivos de lo revolucionario es que las culturas sean diferentes se debe reconocer la necesidad de su existencia (Abello, 2008). Es decir, llegar al punto en que para que una viva tenga que vivir la otra conservando sus diferencias, crear una estructura de funcionamiento sistemático.
Ahora, al ser lo cultural un producto relacional-comunicacional se debe instituir en la ciudad nuevas formas de espacialidad mediática. Los medios de comunicación locales tiene que permitir que exista una interacción de significados entre el medio y el individuo, en el que el se sienta representado sin ningún tipo de señalamientos, que exista una reciprocidad igualitaria en la que comporta que los miembros de las minorías no deben merecer menores derechos civiles, político y culturales que la mayoría (Benhabib, 2006). Así mismo, los productos informativos generados por medios deben girar alrededor de lo “real”, que no exista una intención despreciativa o peyorativa de alguna de las expresiones culturales existentes. Ahora, dichos medios no tiene que mostrar la cultural como un asunto étnico – esta pasando en la televisión local – si tratamos que cada etnia es una cultura de esa manera se limita la posibilidad de la diversidad cultural dentro de una misma etnia, buscan aislar a estas culturas para que supuestamente conserven su identidad (Abello, 2008). Los medios locales unidimensionalizan al individuo por la simple apariencia que somos barranquilleros, hay que darle valor no a una “raza” sino a lo variopinto de una ciudad, a todo lo que la constituye, que es en si la verdadera sustancia de Barranquilla.
La búsqueda de comprender la dinámica de lo cultural de la ciudad de Barranquilla se debe que hay que darle una interpretación más actual y personal a la cultura barranquillera, por que desde una interpretación propia podremos conseguir estrategias para el desarrollo del individuo y la sociedad, la idea es establecer nuevas formas de buscar el bien-estar.

4. La cultura en la praxis del desarrollo de Barranquilla.
La búsqueda del bien-estar por parte de los grandes académicos en la ciudad ha sido un trabajo arduo y muchos casos inútil debido a los vetustos y devaluados métodos de estudio de la comunidad barranquillera y caribe, y de la manera equivocada en que se ha interpretado lo cultural en la ciudad.
Lo cultural de la ciudad se a encarcelado en lo que representa el Carnaval de Barranquilla, los eventos aislados que se originan, los cuales se encuentran fragmentados, como si cada uno fuera de otra parte del cosmos y finalmente el rechazo que se le hace ha algunas expresiones culturales que nacieron con Barranquilla y que cada segundo en la temporalidad se margina más. Por otro lado, se adiciona la difícil situación económica que pasa la sociedad de la ciudad en el momento que impide que las personas puedan participar de los movimientos culturales que se presentan.
Hay que tener en cuenta que el individuo consume por lo que es, por las necesidades que lo envuelven, así que es imperativo que existan espacios multiculturales donde todos los individuos se identifiquen y que se sientan integrados en los cambios sustanciales de las partes estructurales de la ciudad de Barranquilla. Teniendo en cuenta esto, en el desarrollo se debe permitir que exista una libertad que consista en la intervención del sujeto en todo lo referente al concepto de ciudad y cultura. Amartya Sen nos brinda una gran ayuda “Estas libertades son tanto los fines como los medios para el desarrollo. Entre ellos la libertad de participar en la economía, pero también en la libertad de expresión y la participación política, las oportunidades sociales, incluyendo el derecho a exigir educación y servicios sanitarios” (Sen, 1999). Para el profesor Sen es necesario que el desarrollo económico deba estar ligado a una expansión de las libertades, esto quiere decir que se tiene que hacer un estudio económico y político de las instituciones, las oportunidades sociales y algunas conductas societales. Para esto, Sen propone que la cultura puede contribuir a nuestra comprensión de los patrones de conducta, el capital social y el éxito económico, La cultura puede influir y se puede transferir y se puede aprender de ella…(Sen, 1999). La cultura no es algo que esta allí, que es dinámico y deterministico en el quehacer del pensar, actuar y selectividad del ser humano-cultural.
En consecuencia, para Barranquilla la convergencia cultural mejoraría la forma en que el individuo se ve como tal y como ve a la ciudad, es decir, se identificaría con la capital y con todo lo que tenga que ver con ella y su desarrollo para esto la búsqueda de sentir aceptado y satisfecho a la comunidad, Adam Smith nos dice “que toda persona es rica o pobre según el grado en que pueda disfrutar de las cosas necesarias, convenientes y agradables de la vida” (Smith, 1994). Una persona satisfecha es – desde el marxismo- mucho más productiva.
El reto para Barranquilla en esta producción de productividad se canaliza sobre varios aspectos. Platteou señala cuatro características culturales preponderantes para el desarrollo económico y humano, también lo tratan con gran inteligencia Aarón Espinosa, Augusto Aleán Pico y Alberto Abello, i) la confianza entendida como el respeto a los otros y a la autodeterminación, está confianza facilita los cambios económicos y reduce la necesidad de usar mecanismos externos para la realización de arreglos contractuales, lo que disminuye los costos transaccionales y aumento los beneficios de la división del trabajo y las ganancias del mercado, (Espinosa, Aleán Pico, Abello, 2008) ii) la percepción que las elecciones individuales tiene algún impacto sobre los productos económicos individuales; esta idea intenta que “las elecciones individuales tengan ese impacto sobre los productos económicos incentiva el trabajo duro, la inversión, la innovación y el emprendimiento , De hecho , si los individuos que consideran que los resultados económicos son debidos a eventos externos de su control, probablemente existirá una actitud pasiva, resignada y débil con respecto a lo económico” (Espinosa, Aleán Pico, Abello, 2008), iii) el predominio de una moral generalizada sobre una moral, sobre una moral limitada; “este predominio de una moral generalizada, consiste en la aplicación restringida a un grupo humano de principios morales tiene efectos negativos sobre la confianza, En su presencia son más probables comportamientos de free rider con consecuencia no deseadas sobre la política y la administración pública” (Espinosa, Aleán Pico, Abello, 2008). Estos puntos son importantes para un funcionamiento sistemático en la generación de confianza en el individuo, es decir que se pueda coopertenecer con él mismo, además confianza en las industrias políticas y culturales.
Por otro lado, Estos aspectos son importantes aplicarlos como paradigmas particulares y no generales, en este punto los estructuralistas de la CEPAL nos dan una gran ayuda debido a sus importantes aportes a la comprensión de las dinámicas económicas de Latinoamérica. Para estos teóricos “la economía de nuestros países debía analizarse a la luz de una interpretación propia, interpretación que sería ajena y mucho más compleja que la tradicionalmente empleada en el caso de los países desarrollados” (Sunkel, 1999).
Nuestras herramientas para buscar un desarrollo arcaico debe estar ligadas a nuestros fenómenos, fuera de paradigmas tradicionales y escapar de sus simplicidades y generalidades, debido a que para cada sociedad sus necesidades difieren dependiendo del lugar donde se estudie.
En Barranquilla no sólo se busca un desarrollo económico, también se desea un desarrollo dentro de la persona, que es en verdad el objetivo primigenio de toso los estudios sobre desarrollo y cultura, y en la cultura, gracias a la gran demanda, es el camino por el cual se puede impactar en el mejoramiento del individuo con ser mismo. La libertad cultural constituye una parte fundamental del desarrollo humano, puesto que, para vivir una vida plena, es importante elegir la identidad propia lo que uno es sin perder el respeto por los demás o verse excluidos de otras alternativas1.
Por esta razón, la imperiosidad que no exista una segregación por parte de las industrias culturales de la ciudad de Barranquilla y que actividades tan legendarias como las verbenas hagan parte de toda la estructura del desarrollo como en la parte económica, como en la búsqueda de originar mejores seres humanos.
4.1Las verbenas como lugar de integración, identidad y libertad.
Las verbenas son espacios donde se reúne una cantidad de personas de sectores populares de la ciudad alrededor de un equipo de sonido gigante con muchos parlantes y decibeles llamado Picó, que ameniza el espacio con música afrocaribe en las calles de Barranquilla, ya son cincuenta años disfrutando los carnavales y en otras festividades del año de esta manera.
Sin embargo, en los tiempos actuales esta actividad, que durante mucho tiempo se vivió en paz y que era parte del itinerario normal del barranquillero, paso hacer un fenómeno olvidado por las organizaciones culturales de la ciudad, prácticamente se margino, se desecho, al punto que para los carnavales del 2008 se murmuro que quedaban censuradas y en muchas ocasiones no se han podido realizar por las negativas del Distrito debido a la peligrosidad que representan para el buen funcionamiento de la comunidad. Esta aseveración es cierta y es imposible refutarla, pero esta marginalidad que se presenta en las verbenas es ocasionada por el rechazo y por la “inutilidad” que se le ha atribuido como elemento para el mejoramiento de la economía y de la persona, además para muchos ciudadanos es el espacio donde la criminalidad toma un gran protagonismo y donde las personas decentes se tiene que mantener al margen.
A pesar de estas afirmaciones -todos reales- las verbenas actuales son más que plazas de inseguridad, es el lugar donde una población se siente marginada, aislada, se identifica con otros y con ellos mismos, sin miramientos, ni rechazos, es donde se integran sin ningún juzgamiento.
En esta integración verbenística aparece la construcción de esa identidad perdida para muchos, es donde se construye, donde deja ser algo estático, para convertirse en un producto dinámico, en algunos casos maleable.
Esta identidad cultural permite que el individuo se pueda descubrir con el otro, pueda pertenecer a algo, que de verdad exista para algún grupo de esta
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1. Informe sobre el Desarrollo Humano del 2004 dedicado a la libertad cultural en el mundo diverso de hoy.
sociedad mal llamada civilizada. Los jóvenes que giran alrededor de las verbenas expresan que han sido olvidados por los entes gubernamentales, que en ningún momento se sienten incluidos en los planes de desarrollo o de progreso de la ciudad, esta creencia los a conducido a que su nivel de confianza en las personas fuera de su grupo sea escaso.
Respecto a las elecciones personales que toca Platteou, no existe para ellos, sólo algunos pocos tiene el privilegio de sentirse dentro de los progresos de la ciudad en el aspecto político, económico y cultural, para muchos les toca escoger lo que les den y es por esta razón que tiene una actitud pasiva y de animadversión sobre lo que suceda en Barranquilla.
La verbena es una actividad única e irremplazable, que nuestros grupos de impulso cultural deberían ten recuentas en los itinerarios par la producción económica por medio del turismo. Las verbenas son entidades únicas de nosotros, que otros países del mundo envidiarían, las verbenas hacen parte de esa estructura elogiada por Quince Duncan, cuando habla sobre las afinidades culturales del Caribe2.
Para que el desarrollo se una realidad, Barranquilla tiene que buscar la integración de todas las actividades culturales – entre ellos las verbenas – ayudaría a que ese buscado desarrollo fuera una realidad palpable y mantener al margen movimientos que nacieron con nuestra estructura social sería perjudicial para el funcionar lógico de los planes de desarrollo cultural.
5. A manera de conclusión.
Lo cultural en estas épocas son el basamento de las nuevas formas de estudio de a sociedad y de cómo podemos llevarla a una dinámica desarrollista contundente. Estas nuevas formas de manejar la cultura en los países desarrollados han dado grandes frutos en la forma en que han encarado la aceleración de la temporalidad actual. Empero, en las naciones en vías de desarrollo la fluctuación ha sido, en algunos casos, nula, y en otros totalmente desiguales, como sucede en Colombia, donde difiere los avances culturales y económicos de Bogotá con Barranquilla, o hasta con la misma Cartagena de Indias que culturalmente ha progresado ostensiblemente.
Tener un desarrollo practico, en todo el sentir de la palabra, exige una fluctuación fuerte en la forma de observar la cultura y a los individuos que se desenvuelven en ella en la comunicación, en la cultura, en la política y en todos
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2. Quince dice el Caribe es un espacio que comparte una característica con una poderosa tradición oral, la notable influencia cotidiana de la música, los instrumentos musicales; la literatura; la culinaria; las artes visuales; mitos y leyendas; la arquitectura los carnavales; la armonía con la naturaleza, y la tolerancia religiosa y étnica, todos ellos elementos incontrastables de la importancia de lo cultural en el desarrollo de las ciudades caribeñas. (Espinosa, Aleán Pico, Abello, 2008).
los aspectos de la vida. Entonces estamos obligados a una redefinición de los conceptos de cultura, ciudad, desarrollo e identidad caribe, ya decía Martín – Barbero “la redefinición de la cultura es clave en la comprensión de su naturaleza comunicativa. Esto es, su carácter de proceso productor de significados y no de mera circulación de informaciones y por tanto, en el que el receptor no es un mero decodificador de lo que en el mensaje puso el emisor, sino un productor también” (Martín – Barbero, 2001: 228). En esta nueva visión, en las relaciones sociales se debe inquirir las signos por las cuales se puede implementar formas solidarias de de actuar en común, en libertad.
Es aquí donde sentir libertad es clave en el desarrollo, corresponde entonces satisfacer a la comunidad, ya que en la satisfacción es donde el hombre puede hallar esa liberación, pues su identidad como “Ser” queda completa y puede (sin impedimentos) establecer nuevos procesos relacionales–comunicacionales y permite crear “una forma de racionalidad y de praxis que se oriente hacia la construcción de un consenso que permita compartir espacios vitales y que podría permitir convivir en condiciones progresivas de igualdad y libertad” (Méndez Rubio, 2004: 88). La satisfacción plena de todas las expresiones de lo cultural colabora a una mejor subsistencia de ellas a pesar de las diferencias, puesto que todas están en los planes progresistas de una manera reconocida y que todas tienen un protagonismo importante en esos intentos de avance societal. Así que la participación es un elemento constitutivo en el desarrollo, pues permite el intercambio de impresiones, conocimiento y compromisos3, así que hay que “escuchar lo que otros dicen, respetar la opinión de la contraparte y tener confianza mutua” (Servaes, 1999).
Para Barranquilla es un miedo latente perder la esencia de lo que somos, pero una cosa es mantener la esencia y otra es mantener la creencia de que es lo que somos y es en este punto donde se debe transmutar nuestras ideas, pues mantener creencia algo vetustas es impedir la llegada de nuevas formas de ver el cosmos de nuestra realidad y este error nos pone a una velocidad constante a la aceleración constante el tiempo, es decir que vamos, en ocasiones, viviendo el pasado, sólo por mantener algo que consideramos universal y que en definitiva dejo de serlo hace tiempo y paso hacer un fenómeno inherente a lo particular. Generalizar ayuda a detallar a la masa, pero cuando se aplica a al individuo pierde aplicabilidad.
El turismo tiene que sufrir un replanteamiento, como ya lo a hecho otras ciudades del Caribe, la idea de respaldar el turismo en la ciudad con el Carnaval de Barranquilla, en recorridos simplistas por construcciones históricas de la ciudad o eventos aislados que se realizan, que si bien son importantes para toda la comunidad barranquillera y para los visitantes que llegan a nuestro
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3. Extractado del ensayo “Cultura y Comunicación como Praxis para el Desarrollo” de Juan José Cortes.
territorio, “su uso y promoción turísticos deberían estar acompañados por un recorrido más profundo, humanizado y veraz por la ciudad como un espacio histórico multicultural” (Espinosa, Aleán Pico, Abello, 2008).
La cultura ha dejado de ser una cuestión meramente artística, que pertenece a “lo letrado”, “la cultura se entiende hoy como un conjunto de procesos de símbolos sociales que permiten y promueven formas de organización social, imaginarios, sistemas de interacción, sistemas normativos, creaciones materiales, que se constituyen valores y configuran espacios de interlocución” (Espinosa, Aleán Pico, Abello, 2008).
El estudio de la cultura no puede alejarse de los intereses de progreso de la ciudad, pues Barranquilla hace parte del mundo Caribe y de la nación mundial en general y se tiene que mover a la velocidad que el tiempo y las necesidades determinen y no bajo preceptos que – sin desmeritar – nos tienen en un estado de amesetamiento que nos aísla de las sendas de progreso y bien-estar dentro de una dinámica cultural de igualdad y respeto.



Referencias Bibliográficas
- ABELLO, Ignacio. “Interculturalidad y políticas culturales”, Revista Encuentros, UTB, Cartagena, 2008.
- Benhabib, Seyla. “Las reinvidicaciones de la cultura, igualdad y diversidad en la era global”. Ediciones Kats. Buenos Aires. 2006.
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