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...donde se corta el bacalao

Pino, Pablo Francisco-Solle, Guido-Tau, Mariana Leila
guidosolle@hotmail.com
Publicado el: 20/12/07

    

La siguiente producción se realiza en el contexto del seminario “Control social, subjetividad, ley, género y familia”. Si bien la propuesta era la de trabajar sobre una experiencia acontecida en el transcurso de este seminario, nosotros elegimos abordar la problemática de los medios masivos de comunicación en relación a la subjetividad y a sus vínculos con el poder partiendo de una invitación que se hizo en el espacio del seminario por parte de los compañeros de una agrupación.

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...donde se corta el bacalao
Un análisis acerca del poder y el control
social desde los medios de comunicación




Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Psicología


Seminario: “Control Social: subjetividad, ley, género y familia”


Profesor: Domínguez Lostaló, Juan Carlos

Autores:
Pino, Pablo Francisco; Leg.: 79821/3 pablofpino@hotmail.com
Solle, Guido; Leg.: 80313/2
guidosolle@hotmail.com
Tau, Mariana Leila; Leg.: 71819/4
marianatau@hotmail.com



AÑO 2007

INTRODUCCIÓN: FUERA DE “CONTROL”
La siguiente producción se realiza en el contexto del seminario “Control social, subjetividad, ley, género y familia”. Si bien la propuesta era la de trabajar sobre una experiencia acontecida en el transcurso de este seminario, nosotros elegimos abordar la problemática de los medios masivos de comunicación en relación a la subjetividad y a sus vínculos con el poder partiendo de una invitación que se hizo en el espacio del seminario por parte de los compañeros de una agrupación. La actividad consistía en la proyección del video “La crisis causó 2 nuevas muertes”, en el que se trata el modo en que algunos medios cubrieron la noticia de la masacre de Avellaneda.
Las contingencias ocurridas a lo largo del semestre, que alteraron el curso normal del seminario, fueron los argumentos sobre los que se basó la negativa por parte de los docentes y la mayoría de los estudiantes a asistir a la proyección de este video. Los integrantes de este grupo se encontraban entre quienes consideraban que valía la pena asistir, en tanto la temática tratada en este documental era pertinente al seminario, considerando que los medios constituyen una de las principales herramientas de control social en la actualidad.
En este trabajo hacemos un recorte de aquellos elementos del video que consideramos relevantes para poder articular los medios de comunicación en relación a la producción de subjetividad. Por otro lado, este documental aporta elementos para reflexionar acerca de los vínculos entre la policía y los órganos de poder y repensar los encuentros con los estudiantes del Bachillerato de Adultos en Seguridad Pública, así como sobre la posibilidad de la implementación de un paradigma de Seguridad Humana.
Adjuntamos al trabajo, una copia del documental sobre el cual nos apoyamos. No obstante incluimos un relato que intenta resumir los aspectos que tuvimos en cuenta a la hora de elaborar este proyecto.





“LA CRISIS CAUSÓ 2 NUEVAS MUERTES”: EL PEZ POR LA BOCA MUERE
Este trabajo tiene como base documental el video “La crisis causó 2 nuevas muertes. Los medios de comunicación en la masacre de Avellaneda.”, de Foco Producciones, dirigido por Patricio Escobar y Damián Finvarb.
Esta película se basa en el corte del Puente Pueyrredón (principal acceso a Capital Federal desde la zona sur del Gran Buenos Aires), del 26 de junio del año 2002, en el cual fueron asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Seis meses después del estallido social que acabó con el Gobierno de Fernando De La Rúa, las organizaciones piqueteras decidieron cortar todos los accesos a Capital Federal en el marco de un plan de lucha contra el gobierno del presidente Eduardo Duhalde. El eje del video es poner en evidencia el modo en que el diario Clarín decide ocultar información vinculada a los hechos, lo cual facilitó la desvinculación por parte del gobierno de la feroz represión policial.
A continuación se detalla la secuencia que se observa en el documental tomando los testimonios e imágenes que resultan relevantes a los fines de este trabajo. Queremos destacar la dificultad que se nos presentó a la hora de transcribir el video, dado el modo en que se presenta la secuencia, que contrasta permanentemente los discursos de los distintos protagonistas. Consecuentemente, tratamos de ordenar los datos relevantes a los fines de que posean una coherencia lógica suficiente para poder ser comprendidos. De todos modos recomendamos ver el documental.

Relato del documental
El video comienza con un periodista testigo del hecho, mostrando el lugar en que fueron asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la estación Avellaneda y detallando la secuencia de la ejecución.
Luego de estas imágenes iniciales, el video está estructurado en dos partes principales y un epílogo.

Primera Parte
En el contenido de esta primera parte se observa una predominancia de entrevistas a periodistas del diario Clarín, en las que testimonian acerca de la cobertura del acontecimiento. Los relatos se centran en aquellos periodistas que tuvieron responsabilidad directa en la edición del diario Clarín, publicada al día siguiente de los hechos ocurridos en Puente Pueyrredon. En principio creemos relevantes los testimonios de Pepe Mateos, fotógrafo que toma la secuencia en donde se ve a Franchiotti disparando sobre Darío Santillán. Luego, Julio Blanck, editor Jefe del Diario y Diego Goldberg, editor general de fotografía del diario Clarín, comentan los elementos que llevaron tanto a la publicación de algunos datos, como al ocultamiento de otros.
Estos discursos contrastan con otros testimonios que permiten poner en evidencia la información que tenía el diario y decidió no publicar: versiones de piqueteros y gente vinculada a movimientos sociales.
También se pueden ver imágenes correspondientes a lo que mostraron algunos medios audiovisuales el mismo día del hecho y la versión de una periodista de Página 12.

Recordando los hechos ocurridos, los periodistas del diario Clarín señalan que dada la alta frecuencia de piquetes que había en ese momento, nunca se sabía cuándo iba a haber incidentes. Por esto, en principio sólo se encontraba en el hecho un fotógrafo. Cuando éste (Pepe Mateos), llama a la redacción y comenta que hay heridos graves, se amplía la cobertura. En ese momento, dice Virginia Messi, había poca gente y manchas de sangre, pero los testimonios eran claros: “había disparado la policía y uniformados también”. En contraste, Cecilia Profético (departamento de fotografía del diario Clarín), comenta que sólo manejaban la información del fotógrafo.
Con el diario Clarín del día 27 de junio del 2002 en sus manos, Julio Blanck, Editor Jefe del diario Clarín, se pregunta por el rol del periodista: “Es lo que yo te digo, ¿vos sos parte de los actores en juego o tratas de ponerte en una posición de observador externo?, es eso lo que hace el periodista, no es un tipo que toma parte en los hechos que está viendo mientras trabaja de periodista.” Sin embargo, Pablo Llonto, ex periodista del mismo diario, dice por el contrario, que es parte de “una corriente que piensa que el periodista es un político”, puesto que se encarga de llevar la imagen de lo que ocurre a la sociedad. “La visión de la sociedad es siempre una visión política, es decir, el ojo con el que uno mira la sociedad es un ojo político”.

El día del asesinato del Dario y Maxi, la televisión relataba los hechos:
“Los piqueteros están avanzando contra la policía”, sostienen los medios audiovisuales (TN y Azul Noticias).
“Tremenda cantidad de gases ha tirado la policía, pero no ha tenido más remedio, esa es la verdad”, comenta un periodista de Crónica TV, mientras en la placa central se leía “Hay disparos de armas de fuego”.
En Azul Noticias se mostraban autos rotos al tiempo que decían: “la zona ha quedado plagada de autos destrozados al paso de los manifestantes enardecidos; a la policía no le ha quedado margen de acción”.
“Hay muchos piqueteros con piedras y gomeras dispuestos a llevar a cabo el enfrentamiento” (TN).
La policía invita a periodistas a certificar el armamento de los piqueteros: gomeras.
Ante la noticia de los dos muertos y cuatro heridos graves, “resultado del enfrentamiento”, una periodista de TN, comenta que no está confirmado que la razón de éste saldo sean balas de plomo, “como han anunciado los líderes piqueteros”.

Fotógrafos independientes y de Clarín comentan cómo “hicieron” las fotos: uno de ellos cuenta que tomó la imagen de Santillán asistiendo a Kosteki y haciendo un gesto a Franchiotti para que no dispare (acompañado, según el fotógrafo, por el grito de “no dispare”).
Diego Goldberg (editor general de fotografía del diario Clarín) dice que “por mi cargo yo estaba en un nivel de conocimiento que a lo mejor Pepe u otros no tenían. Porque yo tenía una relación directa con el secretario de redacción. Estuve en la reunión de la tapa hasta que se cerró, sé lo que se discutió y no se habló de que había muertos, ni que había que ocultarlos, pero podés tener 100% la certeza de lo que te digo que para nada”. Luego de ojear el diario: “Mirá que mala mi memoria”, se retracta al ver la tapa del 27 de junio: “claro, se sabía que había dos muertos”.
Blanck cuenta que el relato de los hechos se hizo a partir del testimonio de Mateos, que era el único periodista de Clarín que estaba ahí. En el video Mateos dice: “Si bien enseguida vimos que lo central era la estación, que luego fue tapa, nos faltó cierta frialdad para analizar cómo había sido.”
Goldberg y Blanck seleccionaron el material recogido por Mateos y publican las fotos de ese día. Goldberg dice que la foto de la tapa se eligió por razones estéticas desde el punto de vista fotográfico: “ni políticas ni periodísticas”.
En relación a la actitud del gobierno, Blanck dice que, “trató de evadir su responsabilidad, o por lo menos evadir la responsabilidad de la policía y decir que ‘fue un problema entre grupos piqueteros enfrentados’. Algunos compraron, otros no.” Esta versión de los hechos se difundió en diversos medios. Se agrega a esto la versión de que desde diciembre del 2001 se gestaba en Argentina una etapa “prerrevolucionaria, similar a las vísperas de lo que fue la revolución Rusa del ’17, y que los grupos piqueteros actúan en consecuencia” (Azul TV).
Laura Vales señala que “Todo ese día hubo una presión muy fuerte [desde el gobierno de Duhalde] para que se instalara la idea de que los piqueteros se habían matado entre ellos [...] Llamaban distintos voceros de prensa de los funcionarios y hablaban con los periodistas, y daban esta versión [...] no es que decían nada demasiado armado, pero sí que ‘parece que hubo una pelea entre ellos’, despegando a la policía”.
“La imagen del colectivo incendiado, que fue una de las que más se repitió, era una imagen con manejo político. Fue pegando en cierto sector de la sociedad para decir: Ahí está, la culpa es de los piqueteros.”

Pero el testimonio de los protagonistas de los hechos permite contrastar algunos de los datos en que se basó la prensa para dar la noticia.
Leonardo Santillán, miembro del MTD Lanús, comenta los motivos que mueven a las protestas: “trabajo, educación, salud, aumento de los planes, libertad de los compañeros presos, más mercadería en los barrios, no salimos a romper todo”. Y agrega, en relación a los hechos: “cuando llegamos ya estaba la policía bonaerense y federal y prefectura”.
Otro miembro del MTD Lanús cuenta que un comisario les advirtió que “esta vez no vayan”.
Sergio Kowalewski, fotógrafo independiente, señala su sorpresa al ver que la infantería se encontraba entre dos gruesos de piqueteros, cuando el accionar usual en casos de represión policial es la de cuidarse la espalda y retirarse inmediatamente si se ven rodeados.
“Era impresionante cómo disparaban; parecía una película de acción; los tiros venían de arriba, de abajo, de todos lados”, señala otro manifestante. Muchos dan testimonio acerca de sus heridas de armas de fuego.
Claudio Mardones, periodista de la Agencia ANRED reflexiona: “Sin una prensa eficaz no se puede reprimir con eficacia y con rapidez. Los tipos necesitan generar un consenso previo, generalizado; tienen cómo, porque tienen los recursos económicos, ideológicos para hacerlo, y a partir de eso obviamente vos tenés cómo darle mando político a la represión”.
Colaborando con la imagen estereotípica del “piquetero violento”, diversos medios audiovisuales hablan del “armamento” de los manifestantes y muestran al comisario Franchiotti siendo agredido por un piquetero en una conferencia de prensa “en el hospital, con los heridos, con los muertos, y con todos los familiares y demás en el hall, frente a él. Franchiotti está separado de los manifestantes que lo vieron cometer el homicidio por los periodistas.”
Claudio Pandolfi, abogado de Movimientos Sociales, comenta que la represión continuó desde las 12 hasta las 6 de la tarde, culminando con el ingreso por parte de la policía en un local de Izquierda Unida, donde el accionar policial provocó nuevos heridos. Luego él fue el encargado, por un lado, de identificar a los muertos y luego notificar de esto a los detenidos. “Muchos se pusieron a llorar [...] mientras la cana se reía [...] hubo que plantearles que ese no era el lugar para ponerse a llorar. Independientemente de todo lo que conocieras a los muertos, la cana estaba festejando. Varias cosas: primero haber reprimido, segundo haber matado y tercero ver cómo lo detenidos lloraban”.
PLACA: “Saldo de la represión: 160 detenidos, 33 heridos con balas de plomo, dos muertos. El número de muertos pudo haber ascendido a 15 si se tiene en cuenta los manifestantes que recibieron impactos en zonas vitales como el pecho o la cabeza.”
Esta primera parte finaliza mostrando el modo de organización productiva de varios movimientos piqueteros (MTD Lanús, Movimiento Teresa Rodríguez); se ven los distintos trabajos que realizan y la heterogeneidad etárea y de género que los constituye: “Hacemos esto hasta que consigamos algo digno”.
Luego se presentan algunos testimonios de los familiares de Santillán y Kosteki, acerca del hecho y de la actividad política que realizaban.

Segunda Parte
En este tramo del documental se ven los relatos de los periodistas testigos de los hechos, el manejo que se hizo por parte de los medios de la información que poseían (en especial el diario Clarín), en función de intereses políticos e ideológicos. En contraste, al igual que en la primera parte, otros testimonios ponen en duda los argumentos expuestos para justificar la edición efectiva del Clarín del 27 de junio.
Tanto el cabo de la Policía Bonaerense Alejandro Acosta, como el comisario de la misma institución, Alfredo Franchiotti, estaban sospechados de haber cometido el asesinato de Darío Santillán, Ambos se acusaban mutuamente en diversos medios.
Este segmento comienza con Mariano Grondona entrevistando a Franchiotti, a quien le pregunta si fue él quien disparó sobre Santillán y su compañero, “No”, responde. Por otra parte, Acosta, en una entrevista con Tognetti (en Punto Doc), dice que Franchiotti fue quien disparó a Santillán a una distancia de un metro y medio, dos: “lo ve pasar y levanta [...] un itacazo”.
PLACA: Participaron del corte al Puente Pueyrredón: Movimiento Teresa Rodriguez, MTD Anibal Verón, Movimiento Territorial de Liberación, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Polo Obrero, Barrios de Pie y Frente de Trabajadores Combativos. El sector de Luis D´Elia, Federación Tierra y Vivienda y la CCC, no acordaron con el plan de lucha por estar en permanente diálogo con el gobierno de Eduardo Duhalde.
Mientras tanto, algunos medios de comunicación, conjuntamente con líderes de organizaciones piqueteras que no habían participado del corte al Puente, insistían en enfatizar la versión de que los piqueteros iban a ir al choque con la fuerza policial. Dos motivos diferentes trataban de argumentar estas versiones; por un lado, la idea de una acuerdo previo entre los piqueteros y el gobierno; por otro, el modo en que habían ido “armados”.
D´Elia plantea que el corte del Puente Pueyrredón fue un negocio acordado por el movimiento piquetero con el gobierno, lo cual le permitía a este último mostrar en Washington su capacidad para resolver los conflictos sociales; y a los primeros para acusar al gobierno de represor y autoritario, y mostrar que ellos son los verdaderos piqueteros.
Aparece Daniel Hadad, en su programa DH, haciendo una descripción de Darío, con una foto en el corte del Puente Pueyrredón, en la cual se lo ve en una “formación militar” (palabras de D´Elía), que es la franja de seguridad. Hadad enfatiza un elemento que posee Darío en su mano, un palo con un gancho, que es un “elemento contundente, casi un arma”.
Pandolfi reflexiona al respecto y comenta que “es imposible plantear un enfrentamiento entre las columnas de seguridad y la policía. Es un enfrentamiento ficticio y por ahí para asustar a las viejas que miran Mirtha Legrand. Cuando vos tenés a la guardia de infantería que tiene chaleco antibala, casco antibala, escudo antibala, muslera antibala, un bastón que mide dos metros, están entrenados durante años para utilizarlo, llevan pistola nueve milímetros, munición de plomo y del otro lado tenés un desocupado con un palo, el enfrentamiento es imposible”.
Retomando la opinión de Kowalewski, tanto el político Luis Zamora como la periodista Laura Vales, señalan que la represión estaba pensada por el modo en que se ubica el operativo policial: “parecía que Franchiotti tenía licencia para matar”, dice Zamora.
“El funcionamiento fue más o menos armado en dos patotas, una patota que operó sobre avenida Pavón, y otra que operó sobre avenida Mitre, dos patotas que tenían carta blanca, es decir, cubiertos por el resto de la fuerza que avanzaba reprimiendo. Había un grupo que disparaba munición de plomo, levantaba los cadáveres, removía las pruebas, juntaba las balas, mientras el resto, el groso de la policía, avanzaba reprimiendo.”

Pero el manejo de la prensa se vinculaba directamente con intereses del gobierno. Pandolfi dice: “la verdad que en toda la vorágine de eso, se nos paso lo que se estaba discutiendo en ese mes previo: Ruckauf (Tapa de Página 12) que salió diciendo que reivindicaba haber firmado los decretos que permitían a los militares intervenir en la represión en el ‘75, los gobernadores que permitían que se reprima; había en ese momento un proyecto de unificar, que lo manejaba Jaunarena, el ministerio de defensa con la prefectura, con la gendarmería y rever la ley de seguridad interior y permitir que la fuerzas armadas participen de la seguridad interior, ese marco de reorganización del sistema represivo que se estaba discutiendo en ese mes previo.” “La fotografías y los testigos, la presión social hicieron que el plan de acción del gobierno saliera mal”. Agrega luego, mientras se muestran tapas de Página 12 con testimonios de piqueteros y fotos que dan cuenta del accionar policial.
Aparecen en la pantalla registros que ponen en evidencia llamados de la SIDE al comisario Franchiotti, dando cuenta de que el accionar policial no había sido azaroso, sino que por el contrario, respondía a una estrategia mucho más siniestra.

El video continúa con el día después (27 de junio). Se verá cómo los medios de comunicación tuvieron que reconstruir los hechos y retractarse de la información que había sido dada, centrándose sobre todo en lo que ocurrió en la redacción del diario Clarín. Es importante tener en cuenta que este es el diario más vendido del país. Por su parte, los miembros del movimiento piquetero dan cuenta del modo en que tuvieron que salir a desmentir las distintas informaciones que se manejaban en la prensa.

Estos fueron algunos de los titulares del día 27 de Junio:
Clarín: “LA CRISIS CAUSO DOS NUEVAS MUERTES”. No se sabe aún quien ejecuto los disparos.
Crónica: “HAY MUERTOS”. Trágico enfrentamiento entre policías y piqueteros (La foto de tapa muestra a Maxi muerto y dos policías mirando).
Pagina 12: “CON DUHALDE TAMBIEN”. La salvaje represión policial tras un choque con los piqueteros provocó 2 muertes y 4 heridos graves con balas de plomo, otros 90 heridos con balas de goma o confusos y más de 150 detenidos. (Foto de tapa: Kosteki acomodado por la policía en la estación).
La Nación: “DOS MUERTOS AL ENFRENTARSE PIQUETEROS CON LA POLICIA”. El gobierno asegura que fueron infiltrados. (Fotos de tapa (pequeñas): el colectivo prendido fuego; (central): manifestantes tirando piedras, y una multitud detrás).
La Prensa: “BATALLA CAMPAL”. Un grave enfrentamiento se produjo en Avellaneda entre policías y piqueteros que pretendían cortar el Puente Pueyrredon, con un saldo de 2 muertos, 90 heridos, 160 detenidos y serios daños. (Foto de tapa muestra dos imágenes: piqueteros encapuchados, y otra al lado de Maxi tirado y policías corriendo”
Diario Popular: “TRAGICOS PIQUETES”. Temen desorden en protesta convocada para hoy. (Foto central: la camioneta donde se llevan a Maxi, que no se ve, se ve la acompañante).

El eje central que se articula en el video documental, gira en torno al hecho de que muchos medios de comunicación, entre los que se encuentra el diario Clarín, tenían la secuencia del momento en que Franchiotti le disparaba a Darío en la Estación Avellaneda. El objetivo es mostrar que éste diario ocultó información, y vendió una noticia, aún sabiendo que lo que allí se decía, silenciaba gran parte de lo que ellos sabían. A continuación, los trabajadores del diario tratan de justificar la publicación.

Aparece Pepe Mateos diciendo que “la tapa de Clarín instaló de manera clarísima el tema de la represión policial, y a partir de ahí se pudieron sacar un montón de deducciones”. Laura Vales (Página 12) comenta que reconstruyeron, junto a otros periodistas en el velorio, la secuencia al otro día a partir de las fotos que habían sido publicadas.
En relación a las ediciones de los diarios, un integrante del MTD de Lanús dice: “fue importante la publicación de los diarios no por lo que publicaron sino por lo que dejaron ver que ocultaban: con esta foto (refiriéndose a la publicada en la tapa de Clarín) te das cuenta que si estaba esta foto tenía que estar toda la secuencia: acá hay un fotógrafo y otro que se ve que presenciaron la secuencia y esas fotos no aparecían en el diario del primer día”.
Recién el jueves 27, el periodista Kowalewski se comunica con Pandolfi y dice que estaba revelando fotos en donde se ve a la policía disparándole a Darío. También llama la gente de Clarín que pide estas fotos (con certeras sospechas de que ellos poseían la secuencia) y ofrece sacar la nota a cambio. También llama Página 12.
Kowalewski afirma que Clarín tenía las fotos, porque Pepe Mateos tenía una cámara digital, o sea que las tiene en computadora. Por lo tanto Clarín les hacía el verso, pedía unas fotos que ya tenía: “Algo pasa”.
Frente a la inesperada publicación de la secuencia en donde se veía detalladamente el modo en que se le disparaba a Darío Santillán, Felipe Solá, en una entrevista con Grondona cuenta: “el presidente me llamo a las 7 de la tarde el jueves y me dijo ‘atención con la foto de Clarín de hoy, donde hay una figura fantasmal que parece que es Darío Santillán, así que toma tus recaudos porque quiere decir que ese muchacho estaba vivo.’ Inmediatamente llame a Clarín, hablé con una persona importante del diario que confirmó que era Darío. Entonces yo dije que debe haber mejores fotos.”
Claudio Mardones (ANRED) comenta: “yo no voy a negar la política pero un medio como Clarín tiene que tener relaciones con el gobierno porque es un medio poderoso, la pregunta es si esas relaciones sirven para poder silenciar un despliegue criminal”.

En el diario Clarín, las versiones sobre lo que ocurrió puertas adentro en la edición del diario del día 27, son contradictorias. Blanck se defiende desviando la atención al tratamiento de la noticia por parte del diario La Nación. Luego aclara, refiriéndose a la hipótesis del enfrentamiento entre piqueteros: “nosotros cometimos un error (señala el título): no es ‘la crisis causo dos nuevas muertes’, sino ‘mataron a dos tipos’, que es otra cosa”. El entrevistador pregunta señalando la volanta: “¿no se sabe aun quienes dispararon contra los piqueteros?... sí sabían”. Responde Blanck: “no, ese día no lo sabíamos”. Sin embargo, Virginia Messi dice: “sí, la gente decía que había sido la cana, o la gendarmería, pero no era una pelea entre piqueteros, eso seguro”.
Por otro lado, Goldberg dice que Pepe Mateos no vio que Franchiotti disparaba. Pero el fotógrafo contradice “sí, disparo la policía, eso era clarísimo, no había discusión”. El diario tiene la secuencia de las fotos y pone como copete “no se sabe aun quién disparó contra los piqueteros”. Se trata de poner en evidencia las contradicciones, que darían cuenta que había un interés de base en la publicación de la noticia. Además, Blanck aclara que “Vincular esto con los saqueos es un error, periodísticamente es un error”.
Pandolfi agrega: “Al otro día Clarín publica las fotos, o sea que las fotos las vieron, Clarín tapó”. “Si se publican las fotos que Clarín divulgó el viernes 28, el día 27 no podés poner ‘la crisis causo dos nuevas muertes’”.
Citamos un párrafo del diario Clarín del día 28 de Junio: “Recién al día siguiente (...) logramos reconstruir lo que había sucedido (...) Si uno de los roles del periodismo es ayudar a entender la realidad, este ha sido un momento para sentirnos orgullosos”.
Sin embargo, más allá de argumentar que los hechos no eran claros, un miembro del MTD de Lanus agrega: “Gente de Clarín dijo que fue una decisión de Clarín no publicarlas, y que lo más grave no eran las fotos sino que fue discutido y decidido poner ‘no se sabe quien disparó’ cuando sabían que había sido la policía”.
Pablo Llonto, ex periodista del diario Clarín, quien enfatizaba en la primera parte la posición política que tiene un periodista por ser el ojo de la realidad, dice que “Clarín es uno de los mayores bochornos del periodismo argentino en toda la historia”. Señala las palabras de Blanck en la editorial del día 27, al hacer referencia a los beneficiados con la masacre: “las organizaciones que necesitan esta represión y estas muertes para legitimar un discurso y una acción política donde los valores aun deteriorados de la democracia funcionan como obstáculos hacia un objetivo supuestamente revolucionario”.
Pablo (MTD Lanus), dice “después aparecen las fotos y cada uno se pelea por ver quién tenía la mejor secuencia; el tema es que el primer día lo ocultan y centran a tono con el discurso oficial, la violencia de parte de los piqueteros y no de la policía”.
En relación a esto, Kowalewski dice que “es un negocio y tenés que tener credibilidad, la mentira era insostenible, tenés que reconstruir la información. Se publican fotos en Página 12 y en otros medios alternativos”, esto obligaba a diversos medios a reformular lo que habían publicado.
En el cierre de esta segunda parte, Pandolfi reflexiona sobre lo ocurrido con el manejo de la prensa: “el día sábado la versión del gobierno se desmoronó, duró solo 4 días, dijeron: ‘ahora que investigue la justicia’”. Al día siguiente hubo movilización, pero recién el miércoles siguiente se realizó una marcha masiva en la que la gente aplaudía desde los balcones. Eso cambió la situación: toda esa situación política motivó que al día siguiente Duhalde pusiera fecha a las elecciones, cuando en junio, declaraba que aun no sabía cuando iba a ser el llamado. Puso fecha y se marginó dijo: ‘yo no voy a participar’. Mucho tiene que ver la respuesta política de los sectores populares frente a esto”.

Epílogo
Como conmemoración del cumplimiento de los 21 meses de la masacre, piqueteros entran a la estación Avellaneda. Varios medios hablaron de destrozos como saldo de esta conmemoración. Otra vez los piqueteros violentos produciendo desmanes.
En Azul TV se pudo escuchar: “Estos destrozos fueron producidos por piqueteros que ingresaron por la fuerza al hall de la estación Avellaneda”. Testimonio de un empleado de la estación: “Nos rompen el candado de la puerta [...], las ventanas estaban cerradas, no alcanzamos a trabar a las ventanas, entonces las patearon y pudieron entrar – Puertas, ventanas... y ¿pudieron romper algunas cosas?- , preguntó el periodista. - Si, si, si, eso (señala una puerta forzada) y nos rompieron, como usted ve, el cartel que tenemos acá atrás, que es de la red ferroviaria (el cartel tenía dos hojas que decían ‘Estación Darío y Maxi’ y el vidrio rajado) – Tuvieron miedo, me imagino – Imagínese, yo tengo una familia”.
Se muestran tapas de diario del año 2003 que dan cuenta de que “los medios siguen teniendo esta posición: los piqueteros molestan, los piqueteros son una carga. Y ponen ahí la palabra ‘debería encontrarse otra solución’, que es ‘debería reprimírselos, debería sacárselos’. Están siempre al límite jugando con la cuestión de la represión. Y si no ponen la palabra ‘hay que reprimir’, ponen otras y dan otros contenidos en los títulos, en la información de adentro en los que desarrollan la conciencia de la gente que da el caldo a la cuestión de justificar la represión”
Se muestra a Darío justificando la existencia de los piquetes: cambiar la situación de fondo, los planes sociales no los conforman.
El padre de Darío dice a un grupo de gente en un galpón: “Muchas veces me pregunté por qué si Darío nos dejó, por qué no nos dejó una semilla [...] pero hoy me doy cuenta que ha dejado algo mucho más importante, que es el hecho de crear nuevas conciencias. Soy un agradecido a todos ustedes, y gracias por el aguante, gracias por acordarse de mi hijo. Gracias.”

A Enero de 2006
Comisario Arfredo Franchiotti Condenado a Prisión Perpetua
Cabo Alejandro Acosta – Condenado a Prisión Perpetua
Comisario Félix Vega – Condenado a 4 años de prisión por encubrimiento agravado
Oficial Principal Carlos Quevedo – Condenado a 4 años de prisión por encubrimiento agravado
Oficial Principal Mario de la Fuente – Condenado a 4 años de prisión por encubrimiento agravado
Oficial Gastón Sierra – Condenado a 3 años de prisión por encubrimiento
Cabo Lorenzo Colman – Condenado a 2 años de prisión por encubrimiento
Celestino Robledo, policía retirado - Condenado a 10 meses de prisión por “usurpación de autoridad”.
Sargento Primero Carlos Leiva – Imputado por tentativa de homicidio – Se espera el juicio para el segundo semestre de 2006

PLACA: “Los familiares y compañeros de Darío y Maxi reclaman el juicio a los responsables políticos de ‘La Masacre de Avellaneda’”

Mientras se veían estas placas, se escucha la voz en off del padre de Darío, que cuenta que se siente usado por Kirchner: se ilusionó porque en un comienzo prometió públicamente y en una reunión personal que se formaría una comisión. “Lo que mas me calienta es que usó la muerte de mi hijo”.

No aceptaron ser entrevistados:
Responsables políticos:
Eduardo Duhalde (Presidente de la Nación)
Felipe Solá (Gobernador de la provincia de Bs As)
Luis Genoud (Ministro de seguridad y justicia de la pcia)
Juan José Alvarez (Secretario de Seguridad de la Nación)
Alfredo Atanasof (Jefe de Gabinete)
Jorge Matzkin (Ministro del Interior)
Jorge Vanossi (Ministro de Justicia)

Policías:
Comisario Alfredo Franchiotti
Cabo Alejandro Acosta
Sargento Primero Carlos Leiva

Periodista
Roberto Guareschi (Secretario general del diario Clarín; fue uno de los responsables del título “La crisis causó 2 nuevas muertes”)

Mientras se observan estas placas aparece un recuadro que muestra a V. Messi atendiendo un celular a la voz de “Ah, ¿cómo le va comisario”. Luego se la escucha decirle a quien la entrevista: “¿quieren preguntarle al jefe de la bonaerense?”
Pablo Llonta comenta que para la posteridad, la cobertura de la masacre de Avellaneda del 27 de junio, queda el título “La crisis causó dos nuevas muertes” y la editorial de Blanck.

Papel de los medios masivos de comunicación en la producción de subjetividad

“y si no mañana de qué vas a hablar...”
(Jorge Rial, Gran Hermano 4)
Pensamos la noción de subjetividad desde la heterogeneidad de los componentes que condicionan su producción, los cuales están vinculados a momentos sociohistóricos particulares. Hablamos entonces de una subjetividad a la que no se superponen procesos sociales, históricos y económicos como fenómenos externos que influyen sobre ella, sino que éstos son elementos que la constituyen.
Es a partir de esta premisa que Foucault puede hablar de relaciones de poder que se despliegan en el marco de una estrategia sin sujeto para referirse a la producción de subjetividades disciplinadas a través del ejercicio del poder en diversas dimensiones (focos locales – estrategias de conjunto). Tal como lo demuestra el autor, las relaciones de poder son un elemento constitutivo en la producción de subjetividad.
Pero la sociedad disciplinaria se encuentra a esta altura de la historia en vías de extinción: existen las cárceles, los manicomios, pero tal como dijera E. Zaffaroni el 1 de junio de este año en la Facultad de Derecho de la U.N.L.P., es probable que en un futuro no muy lejano, los presos ya no sean vigilados mediante el dispositivo panóptico, sino que el control se ejecute mediante chips electrónicos instalados en el cuerpo. Es que el Estado Nación benefactor, que requería de subjetividades ciudadanas disciplinadas, ha muerto y no hubo tiempo para duelos. La economía neoliberal requiere ahora un Estado que limite sus funciones a las de la administración, y subjetividades de consumo (Lewkowicz, Grupo Doce).
De esta manera, las estrategias de poder ya no tendrán como protagonista al Estado, sino a empresas multinacionales : a través de las políticas neoliberales aplicadas en las últimas décadas se produjo el vaciamiento (económico y simbólico) del Estado, produciendo su caída como organizador de las instituciones, cuya articulación simbólica tenía por función la producción de subjetividades ciudadanas. El ciudadano ya no era funcional al sistema neocapitalista que pregona el consumo como valor fundamental. Ahora es necesario producir otro tipo de subjetividad: la subjetividad de consumo. El debilitamiento de las instituciones tradicionales (que eran articuladas por el Estado Nación extinguido) provocó un vacío a nivel de las significaciones; es aquí donde consideramos que pasan a jugar un papel fundamental los medios masivos de comunicación.
El Estado, con su nueva función técnico-administrativa, y las empresas multinacionales, encargan a los medios de comunicación la función de transmitir los valores que favorecen la gestión de sus políticas. De este modo, los mass media, con su nuevo papel en la producción de subjetividades, ejercen un modo de poder que, a diferencia de la sociedad disciplinaria, no se centra en la vigilancia de los cuerpos sino en el adormecimiento de las mentes: el rol de los medios apenas excede el entretenimiento banal para la inmediatez. “Los medios masivos de comunicación social producen pautas de conducta sin que la población perciba eso como control social, sino como formas de recreación” (E. Zaffaroni). La información suele ser superficial y presentada como entretenimiento, es decir, en formatos tan banales como los del entretenimiento (L. Aniyar de Castro). Pero tras las bambalinas de esa banalidad se desarrollan procesos complejos y ricos en efectos.
El discurso mediático atraviesa todos los estratos sociales proveyendo una ilusión de homogeneidad y colaborando a una dificultad de tomar distancia y reconocer esa heterogeneidad.
Los medios construyen y transmiten una realidad basadas en intereses vinculados a los grupos económicos que los manejan. Este es el marco en que los sujetos nacidos en los últimos años deben constituirse, pero además es un elemento influyente en los procesos de desidentificación que llevan a cabo los de más edad, precisamente a causa de la implosión de significaciones que significa la caída del Estado Nación, además de la inestabilidad particular de la República Argentina (S. Bleichmar).

“Piquete y cacerola, la lucha es una sola”
Tomamos esta película como un ejemplo paradigmático del modo en que operan los medios de comunicación como herramienta de control social en la constitución subjetiva, teniendo en cuenta la “pluridimensionalidad del fenómeno del control”.
El manejo que tuvo el diario clarín en relación a lo sucedido en el Puente Pueyrredón da cuenta de cómo los sectores dominantes (empresas, gobernantes, etc.) imprimen en la conciencia de los consumidores de medios, una realidad que responde a sus intereses. Resultan elocuentes en este sentido las palabras de Mardones: “Sin una prensa eficaz no se puede reprimir con eficacia y con rapidez. Los tipos necesitan generar un consenso previo, generalizado; tienen cómo, porque tienen los recursos económicos, ideológicos para hacerlo, y a partir de eso obviamente vos tenés cómo darle mando político a la represión”. Para poder justificar una estrategia represiva, es necesario establecer quiénes son los buenos, encargados de garantizar un “orden”, y quiénes son aquellos que lo perturban. Esta escisión maniquea de los fenómenos sociales sólo puede hacerse eficazmente sobre la suposición de que el periodista “no es un tipo que toma parte en los hechos que está viendo mientras trabaja de periodista” (J. Blanck), sino que los medios brindan “la” realidad.
La realidad que los medios muestran es funcional a la hegemonía política y son los intereses de la misma los que determinan la valoración que adquieren determinados grupos, en relación a la ideología de quienes ejercen el poder. En cuanto al concepto de ideología, Zaffaroni la define como “toda creencia adoptada para el control de los comportamientos colectivos, entendiendo por creencia, una noción que vincula a la conducta que puede o no tener validez objetiva; (...) al campo de la ideología pertenecen todas las creaciones de la cultura. Desde las más inteligentes y sublimes, hasta las más aberrantes”. Estas ideas contribuyen a comprender que los piqueteros, que en diciembre de 2001 se alineaban a la clase media bajo el lema “que se vayan todos”, fueran demonizados meses después, cuando era necesario volver a la calma y las instituciones cuestionadas debían recomponerse. La crisis institucional y económica que se vivía en Argentina en esos años detonó las subjetividades instituidas: entendiendo a la subjetividad “como un modo de existencia en una situación histórico social dada” (Lewkowicz). Dada la incapacidad de dar respuesta a la situación desde sus lógicas previas (modo de existencia instituido), fue ineludible buscar nuevos modos de habitar la realidad; por ejemplo: clubes de trueque, asambleas barriales, etc. Estos procesos, que dan cuenta de nuevas formas de organización y participación política, permiten borrar los límites entre una clase media pasiva y los movimientos piqueteros. En este contexto, recordamos la innumerable cantidad de situaciones que mostraban los medios, presentando a los movimientos sociales y a la clase media reclamando juntos a pesar de sus intereses diferentes.
El escaso apoyo político que tenía De la Rúa, junto con el estallido social de diciembre de 2001, culminaron en su destitución. Iniciada la etapa de normalización encabezada por Eduardo Duhalde (con un apoyo político que le permitió llevarla a cabo), se torna necesario romper con los nuevos modos de organización, pregonando la confianza en las instituciones y dejando a los movimientos sociales como aquellos que agenciaban el desorden. Con esta función los piqueteros volvieron a ser vendidos como los que “no respetan los derechos ajenos”. La clase media ahora se corría de su lugar instituyente y reclamaba estabilidad, pacificación.
Los sucesos de Puente Pueyrredón ocurren en medio de esta campaña demonizante. “La crisis causo dos nuevas muertes”, elude la responsabilidad política que tuvo el gobierno en la represión policial y permite justificar una de las hipótesis que se manejaba: un enfrentamiento entre piqueteros.
En el diario Clarín, se publica que días previos a lo ocurrido en Puente Pueyrredón, el ejecutivo nacional anunciaba endurecimiento de las políticas en contra de los reclamos de los movimientos sociales. El procedimiento represivo, no fue una respuesta al accionar de los piqueteros, sino que, por los datos presentados en el documental, fue planeado con anterioridad, dado el modo en que se ubicaba la fuerza policial.
Si los medios de comunicación pudieron poner en duda la masacre ocurrida por el accionar policial, fue porque contaban con el consenso de una opinión pública orientada a favor de la necesidad de orden. Esta era una buena oportunidad para recordar quiénes eran los malos: se dio a conocer el “plan insurreccional en marcha” que el jefe de la SIDE había escuchado en una grabación de un Congreso Nacional de Piqueteros, en el que se habría programado un asalto al poder para el 9 de julio del 2002. Esta información se utilizó para justificar la magnitud del operativo represivo. Además el gobierno contaba con la connivencia de los medios de comunicación mas consumidos, lo cual le daba margen de acción. Vemos “el inmenso poder que tienen los medios para criminalizar anticipadamente a cualquier persona mediante la publicitación de la noticia de su detención o sometimiento a proceso, o la capacidad de prolongar indefinidamente la estigmatización mediante el periódico recuerdo del hecho cometido y penado con pena agotada muchos años antes” (E. Zaffaroni).
Nos interesa resaltar el modo en que operan los medios de comunicación en relación al control social, no sólo para pensar el modo en que legitiman una masacre, sino para dar cuenta cómo utilizan sus herramientas para generar consenso en relación a un modo de entender la realidad, que favorece los intereses de la hegemonía dominante. Al decir de Ana María Fernandez, quien retoma el pensamiento de Castoriadis, los mitos que una sociedad instituye son cristalizaciones de significación que operan como organizadores de sentido en el accionar, pensar y sentir de la sociedad. Los medios de comunicación son creadores de mitos, y en tanto regulan acción, pensamiento y sentimientos operan como un mecanismo de control. Articular la discusión sólo en torno a quién tuvo mas razón en los asesinatos de Puente Pueyrredón, impide la actividad reflexiva de preguntarse por qué un sector de la sociedad se manifiesta cuestionando el modo de operar de un sistema que excluye a su mayoría, y lucha por una vida más digna. No obstante, esto es lo que ocurrió en este caso y puede concebirse como consecuencia de lo que I. Ramonet (en prensa) designa como las tendencias actual de remplazar el periodismo por el inmediatismo, a causa del cual, “aunque uno consuma todos los días información, se dará cuenta de que no sabe nada del problema. Y eso que todos los días le hablan de eso. [...] La sobreinformación es la forma moderna de censura.” Se puede pensar este inmediatismo como una elemento más en la falacia que tiende a asimilar a los medios como reproductores (en oposición a productores) de la realidad.
CONTROL SOCIAL, PODER Y EL ROL DE LA POLICÍA

“El engaño y la complicidad
de los genocidas que están sueltos,
el indulto y el punto final
a las bestias de aquel infierno.
Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia”.
(“La memoria” Leon Gieco)

Como lo hemos desarrollado a lo largo del seminario, el Control Social esta íntimamente vinculado a los procesos de subjetivación. Esto quiere decir que para ser miembro de una sociedad determinada, hay cierto moldeamiento al cual uno debe someterse. Moldeamiento que tiende a la reproducción de un modelo de ser humano, que no escapa a las condiciones de clase y género, y que es prescripto por el sector de la sociedad con mayor poder adquisitivo, que posee el mando político e ideológico. Desde nuestra perspectiva, teniendo en cuenta lo anteriormente señalado, todos somos agentes de control social. Sin embargo, esto no nos impide pensar en jerarquías: a lo largo de la historia observamos distintos discursos que han pregonado por la realización efectiva de un tipo de “ser humano”, acorde a lo que era conveniente para un momento socio-histórico particular, de acuerdo a los intereses de aquellos que poseían el poder para llevar a cabo esta tarea, disponiendo de todos los mecanismos de control requeridos para influir en la subjetividades y para crear un contexto apropiado para llevar a cabo sus acciones.
La institución policial, fue creada en el siglo XIX, precisamente para que la elite pueda llevar a cabo su proyecto de modernización, ejerciendo un control sobre los ciudadanos comunes que pudieran llegar a altera el orden. Todas las sociedades deben generar un modelo para poder llevar a cabo una política de control social, que adopta múltiples y proteicas formas. Históricamente, la institución policía es uno de los dispositivos al cual se le ha atribuido la potestad de la prevención del delito.
Con la creación de los Estados Nacionales, como pan-institución, se funda un conjunto de instituciones encargadas de responder a las necesidades sociales. Por un lado son ellas quienes regulan el curso de la vida de sus ciudadanos: familia, escuela, trabajo, etc., ejerciéndose de este modo, el proceso de socialización encargado de moldear a los individuos acorde a las necesidades del Estado. La policía como institución al servicio de la sociedad, era la encargada de agenciar la prevención del delito, para garantizar el orden, conforme a lo que determinaba la ley.
Pero es precisamente el avance del mercado y la globalización, la que causa la pérdida del poder al estado, siendo las empresas quienes velan por la necesidad de gestar consumidores a favor de la reproducción del sistema. El advenimiento de un estado Tecno - administrativo, pierde influencia en la constitución de los ciudadanos. El avance de la economía neoliberal, lleva a las desigualdades sociales más atroces, quedando el grueso sector de la población mundial excluido del sistema. La tendencia a la reproducción de seres humanos que piensen, sientan y actúen conformes a un sistema que se sostiene sobre la base de la desigualdad, no puede gestarse sin la imperiosa necesidad de anular la diferencia.
El documental es un claro ejemplo del modo en que el accionar policial se pone al servicio de los intereses de un sector que posee el mando de un país, en el medio de una crisis económica e institucional, ejecutando toda su fuerza con el objetivo de callar la miseria que dejan las políticas neoliberales. La expulsión de un grueso de la sociedad del mercado de consumo, determina la imperiosa necesidad de buscar formas alternativas de organización que permitan a ciertos grupos subsistir. Y muchos eligen hacerlo desde el reclamo y la resistencia, luchando por el derecho a tener una vida más digna. “Acciones conflictivas de muy diferente gravedad y significado social se resuelven por vía punitiva institucionalizada, pero no todos los que las realizan sufren esa solución, sino únicamente una minoría ínfima de ellos, después de un proceso de selección que casi siempre selecciona a los mas pobres”.
Podemos entender entonces cómo el modelo socio-cultural y el componente ideológico determinan la labor policial más del lado de la seguridad o más del lado control social. “Toda sociedad tiene una estructura de poder (político y económico) con grupos más cercanos al poder y grupos más marginados del poder, en el cual, pueden distinguirse grados de centralización y marginación”. La policía está entre la relación que el Estado quiere con su comunidad. El control social se hace más duro a medida que se va perdiendo poder para regular bajo mecanismos instituidos. Una cosa es pensar al control social como regulador, y otra como represor. “Investigando la estructura de poder nos explicamos el control social, e inversamente, analizando este, se nos esclarece la naturaleza de la primera.”

POLICÍAS EN ACCIÓN
“La secta del gatillo fácil es también la secta de las manos en la lata”
Rodolfo Walsh
Nos proponemos pensar a través de lo visto en el video y lo trabajado en el seminario el accionar policial y su relación con el poder y la sociedad. Lo que nos motiva a este trabajo es dar cuenta que el modo en que actuó la policía no fue un procedimiento mas de los efectivos, si no un accionar y un proceso que va mas allá de lo que los medios de comunicación nos intentan mostrar. Con esto queremos decir que la masacre de avellaneda no es un hecho aislado, si no que al mismo lo subyace un trabajo “muy fino” de la institución policía.
Ricardo Ragendorfer en su libro “La bonaerense 2. La secta del gatillo” dice: “en tiempos de transformación y ajuste, la policía no es sólo un resorte para gobernar: se convierte en un arma estratégica, aunque de doble filo”. Esta cita funciona como disparador, ya que el libro nos brinda un interesante punto de vista acerca de la “cocina” de la institución. La policía, como institución social, tiene la función explícita de controlar a los ciudadanos, acorde a lo que establece la ley. Sin embargo, esto no escapa a la tarea de responder a los intereses del gobierno de turno. Pensar que la policía cuida a los habitantes, es desviar la atención sobre el vínculo que une el accionar policial, con los intereses políticos. Pero ¿a quien cuida la policía?, ¿para qué?, ¿cómo?, ¿de quién?, son interrogantes que nos orientan para pensar como se conforma el vínculo entre el poder y los mecanismos de control que les permiten, a lo que lo detentan, llevar a cabo sus cometidos.
Los asesinatos de Kosteki y Santillán, dejan evidencia del modo en que se relacionan política y represión. La represión funciona como un modo de silenciar la resaca disfuncional que dejan las políticas que implementan los gobiernos de turno. En este sentido, el grueso de piqueteros que se manifestaban en Puente Pueyrredon, no eran pertinentes para sostener el proceso de restitución institucional que el presidente Duhalde intentaba llevar a cabo en Argentina. Queda claro cómo en razón de esto se estaba gestando un endurecimiento de las políticas en relación con la protesta social. La policía cuida los intereses del Estado para poder implementar las políticas del gobierno de turno, y lo hace a cualquier precio. Pero hay que resaltar que esto sólo es posible en un país en donde la corrupción y la injusticia son moneda corriente.
En este caso vemos cómo el accionar policial recae sobre un grueso de la población que se encuentra excluido de los valores imperantes del sistema. Los reclamos sociales apuntan a exigir una mejor calidad de vida, y no sólo planes sociales, como les conviene difundir a algunos. La criminalización de la pobreza es el modo de control que utiliza la clase hegemónica que posee el poder adquisitivo suficiente para poder manejar incluso, los mecanismos de producción ideológica, como son los medios de comunicación. Tomando lo dicho por Lola Aniyar de Castro, “los que están próximos el uno al otro en el espacio y en el tiempo, o que se parecen entre sí, tienden a ser percibidos como una estructura común, el estereotipo del delincuente como perteneciente a una misma clase social, produce una ampliación del sentimiento de inseguridad, porque se teme, más bien a toda una clase social”. No todos somos igualmente vulnerables al sistema penal. Este suele manejarse con estereotipos que recogen caracteres de los sectores marginados y humildes. La criminalización genera el rechazo del etiquetado, como también del que se solidariza o contacta con él.
Pero es de esta misma clase social de dónde emerge el personal encargado de reprimirla. Lo que se deja entrever es lo que Zaffaroni llama el proceso de policización. Este es un proceso que es deteriorante y recae también sobre los segmentos carenciados de la población. El policizado es seleccionado de la misma franja etaria masculina que los criminalizados y también conforme a un estereotipo; se le introduce en una práctica corrupta, debido al poder incontrolado de la agencia de la que pasa a ser parte; se le entrena en un discurso externo moralizante y en una práctica interna corrupta. De este modo podemos pensar que esta profesión permite a un sector social el acceso a un trabajo y un status: consideramos que no es un hecho casual que el grueso de la policía este conformada por personas extraídas de los sectores más vulnerables de la sociedad. Con menos recursos simbólicos, inmersos en la “lógica del instante”, se facilita el hecho de que sean manipulados para llevar a cabo acciones criminales “en nombre de la patria”. Es un proceso consistente en deteriorar su identidad originaria y reemplazarla por una identidad artificial, funcional al ejercicio de poder de la agencia. Podemos tomar como un ejemplo de cómo opera este proceso a nivel subjetivo, el proporcionado por Ragendorfer en relación a cómo son recibidos los nuevos uniformados a la institución: éstos hacen sus primeras prácticas sin entender mucho los códigos imperantes, entonces son puestos bajo el ala de algún sargento de calle, con quien recorren el escarpado camino de su iniciación. Lo cotidiano es preguntarle si tiene auto, si no lo tiene se lo manda a una agencia donde le dan un auto a pagar en comodísimas cuotas y únicamente cuando pueda abonarlas. Lo mismo pasa con la adquisición de otros bienes, que van desde comida a electrodomésticos. De ese modo natural y preciso, los policías novatos van entrando casi sin darse cuenta en un universo casi fantástico donde se le trastocan las ideas, hasta pasar definitivamente a pertenecer a esa logia hermética y casi surrealista, que los separa del resto de los mortales.
La escisión entre el discurso externo y la práctica interna es claramente percibida por la población, que se comporta respecto del policizado con alta desconfianza y de conformidad con el estereotipo popular que señala al policizado como el sujeto “vivo”, “zorro” y “corrupto”. Al lado de este “estereotipo popular” del policizado tienen lugar requerimientos de rol o papel que se le dirigen y que se nutren de la propaganda masiva transnacionalizada: violencia justiciera, solución de los conflictos sin necesidad de intervención judicial y ejecutivamente, machismo, seguridad, indiferencia frente a la muerte ajena, valor en límites suicidas, etc. Estas palabras de Zaffaroni permiten dar cuenta del doble discurso que circula en torno a la función policial: por un lado el temor en relación con la figura del policía y por otro el reclamo de garantía de seguridad mediante el incremento de mecanismos represivos.

- “Cambio y fuera”
A modo de conclusión y en relación con las experiencias transcurridas a lo largo del semestre, nos interesa pensar acerca de las posibilidades reales de implementación de un nuevo paradigma de Seguridad Humana y la inclusión del sistema policial en una función de control no represivo.
El Sistema Penal es el control social punitivo institucionalizado, que en la práctica abarca desde el momento en que se detecta o supone que se detecta una sospecha de delito hasta que se impone y ejecuta una pena, presuponiendo una actividad normatizadora que genera la ley.
En oposición al control social represivo punitivo, aparece como perspectiva actual la posibilidad de gestarse un nuevo paradigma de “Seguridad Humana”, en el cual se atiendan a las necesidades en forma global. Este paradigma, apuntaría renovar la relación del ciudadano con el Estado. Se presenta la necesidad de construir una policía comunitaria. Para esto creemos necesario reforzar y repensar el rol y la función que ha desempeñado a lo largo de la historia de nuestro país la institución policial. También es menester considerar el poder del que se nutre el sistema policial, y sus estrategias de acción corruptas y delictivas, considerablemente más peligrosas que aquellas que este mismo poder penaliza.
No queremos decir con esto que no creamos en la posibilidad de que dentro de la policía misma puedan generase cambios, ni homogenizamos a las personas que la constituyen, y esto es la idea que nos llevamos del encuentro con los oficiales. Pero es muy difícil poder pensar un control social democrático que atienda a las necesidades básicas, cuando el sistema funciona sobre una base cada vez más desigual en relación al capital cultural y material. Si la posibilidad gestar un nuevo paradigma se basa en dos pilares fundamentales como el derecho a la salud y a la educación, no podemos más que ser escépticos.
La memoria, cuando es productiva, utiliza el recuerdo como experiencia para abordar el presente. La subjetividad historizada es aquella capaz de dar cuenta de los sentidos de su presente utilizando la experiencia de su recuerdo y de su memoria. De esto depende la capacidad creativa y transformadora sobre la realidad presente.
Es precisamente nuestra memoria productiva la que nos obliga a ser escépticos.
Esperamos equivocarnos.

CONCLUSIÓN: LA IMAGINACIÓN AL PODER

“Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino,
un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo.
Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de vos:
-Se llevaron las mulas
Y dijo:
-Se llevaron el arpa
Y tomo aliento y se rió:
-Pero no se llevaron la música.”
(“Patas arriba” Eduardo Galeano)

A lo largo de este trabajo tratamos de reflexionar acerca del modo en que se articulan control social, medios de comunicación y poder. Para ello utilizamos como herramienta el documental “La crisis causo dos nuevas muertes”, video que nos sirvió como disparador para recortar los ejes de análisis que tratamos de vincular con las experiencias que hemos tenido a lo largo de la cursada del Seminario.
Si bien los medios masivos como tales producen y legitiman ideologías, el documental que tomamos, nos abre la posibilidad de ver otros modos de analizar la realidad, que favorecen una reconstrucción de sentido. Es a partir de allí desde donde pudimos articular los ejes desarrollados en el trabajo, para dar cuenta de las estrategias y de las tácticas con las que cuenta el poder para implementar sus acciones. El video nos ofrece una reflexión estética e ideológica acerca de lo ocurrido en Puente Pueyreedón, una posibilidad de reparación de zonas profundas ocupadas por el olvido impuesto por el poder institucional y aprovechado por los grandes poderes hegemónicos.
Las secuencias en el modo de presentar una información, las imágenes que se seleccionan, las que se omiten, los discursos que se tejen sobre la inmediatez de la imagen, son las tácticas con que los medios construyen la realidad, una realidad que no es ingenua y hasta a veces puede llegar al punto de justificar o encubrir una masacre. Creemos que este no es un atributo que solo le compete a los medios de comunicación: todos los dispositivos instituyentes de una sociedad y de las personas que la forman, están organizados discursivamente, y más allá las palabras, se esconden sutiles mecanismo de control ocultos bajo el manto de los significantes, y son estas significaciones la base sobre las que se crean los mitos de una época.
A su vez, intentamos pensar críticamente la institución policía y su vínculo inmediato con los órganos de poder. Nos es imposible pensar la posibilidad de gestar nuevas formas de seguridad social, valiéndonos sobre todo de la premisa de la corrupción, valor fundamental que ha caracterizado todas las estructuras de poder en nuestro país desde hace más de cinco décadas.
Pero... ¿Dónde se corta el bacalao?, allí nacieron nuestros interrogantes. Sin duda es muy difícil empezar a pensar una estrategia de cambio cuando es la correlación de fuerzas la que determina los focos locales de poder-saber. El control social funciona a partir de mecanismos difusos e institucionalizados que se retroalimentan. ¿Por dónde empezar a gestar un cambio? Esta es la pregunta que nos queda luego de haber reflexionado el rol que juegan los medios, la policía y el poder que los maneja y dispersa las estrategias de control.
Mientras tanto apostamos a la Elucidación Crítica como herramienta que permiten abrir visibilidad. “Trabajo por el cual los hombres intentan pensar lo que hacen y saber lo que piensan”. Indagar los problemas, abrir a la crítica. Sin duda el Control Social es necesario, pero hay formas de llevarlo a cabo. Es imprescindible interrogarse acerca de los enunciados y las prácticas para empezar a pensar los problemas de otro modo y desde allí poder transformar la realidad.
Estamos convencidos de que en esta apuesta, la Universidad juega un rol fundamental. La universidad entendida como una “usina ideológica” (E. Zaffaroni) tiende a reproducir el discurso del poder hegemónico en cada momento dado. Consideramos que para romper con esta modalidad es necesaria la participación de sujetos autónomos (en el sentido en que lo entiende C. Castoriadis), subjetividades reflexivas y deliberativas que asuman su responsabilidad en tanto actores políticos.
El 27 de junio, Yago Franco dijo en nuestra Facultad que “cuando la psicología padece de una ceguera política y social, se constituye como objeto de consumo”. Esto depende de nosotros.







BIBLIOGRAFÍA

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• Bleichmar, Silvia: “La Subjetividad en Riesgo” (cap. 7); Topía Editorial – 2005
• Chomsky, Noam: “El control de los medios de comunicación”; Conferencia extraída de Internet.
• Diario Clarín: Ediciones de los días 27, 28 y 29 de junio de 2002.
• Fernandez, Ana María: “” En “La Mujer de la Ilusión”
• Foucault, Michel:
• Caps. “El juego de Michel Foucault” y “Nuevo orden interior y control social”; en “Saber y Verdad”; Las Ediciones de la Piqueta – 2005
• Cap. “Método” en “Historia de la Sexualidad”; Siglo Veintiuno Editores –
• Cap. “El panoptismo”; en “Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión.”; Siglo Veintiuno Editores – 1976
• Freire, Hector: “De cine somos”; Editorial Topía - 2007
• Galende, Emiliano: Cap.: “La subjetividad actual y patología”; en “De un horizonte incierto”; Paidos – 1997
• Grupo Doce: “Del Fragmento a la Situación”; Editorial Altamira – 2003
• Guattari, Félix: Cap. “Acerca de la producción de subjetividad”; en “Caosmosis”; Manantial - 1996
• Lewkowicz, Ignacio:
• “Pensar sin Estado” (cap. 4); Editorial Paidos – 2004
• “Subjetividad”; Ficha de Cátedra de Psicoterapia II – UNLP.
• Ragendorfer: “La Bonaerense 2. La secta del gatillo”; Booket – 2002
• Revista Tram(p)as: Entrevista a Ignacio Ramonet; en Nº 19 - 2003
• Verón, Eliseo: “Construir el Acontecimiento. Los medios de comunicación masiva y el accidente en la central nuclear de Three Mile Island.”; Gedisa Editorial - 1983
• Zaffaroni: “En busca de las penas perdidas”
• “En busca de las penas perdidas”; Editorial Temis
• “Control social, sistema penal y derecho penal”; en “Manual de derecho penal”












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