EL PENSAMIENTO COMPLEJO DE MARIATEGUI EN LA RECONSTRUCCION DEL PERU

Por Marcial Hernández
marcial_h@hotmail.com
Publicado el: 23/10/07


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En la actualidad son poquísimas las personalidades de la “generación del centenario” que tienen vigencia. Uno de ellos, como casi todos los latinoamericanos que están por un mundo nuevo saben, es José Carlos Mariátegui.




EL PENSAMIENTO COMPLEJO DE MARIATEGUI EN LA RECONSTRUCCION DEL PERU
Por Marcial Hernández
marcial_h@hotmail.com

En la actualidad son poquísimas las personalidades de la “generación del centenario” que tienen vigencia. Uno de ellos, como casi todos los latinoamericanos que están por un mundo nuevo saben, es José Carlos Mariátegui. La particularidad evidente, en él, es que no es tramposo y cubrió de dignidad a la política. Además, como él mismo se propuso y practicó, no representó un grupo sino un movimiento, un espíritu que aún no se ha materializado por nuestra negligencia. El colmo, nuestro analfabetismo funcional es tan inmenso como el cosmos, que no llegamos a entender la ADVERTENCIA de sus ensayos. Que “no es un libro orgánico” y que ninguno de sus ensayos están acabados. Hacia la década de 1970 comienzan a germinar las ciencias de la complejidad. Desde esos años al Perú han llegado muchas banalidades. Empero conocimientos, como las ciencias de la complejidad, brillan por su ausencia. Como una forma de ir superando ese vacío es necesario una nueva lectura de Mariátegui en esa óptica. En esa perspectiva, propongo abrir el debate sobre El pensamiento complejo de Mariátegui. Para lo cual comenzaré exponiendo algunas pistas de reflexión.
En primer lugar, tomando como referencia la educación oficial, incluida las universidades: ¿En qué disciplina o “especialidad” del pensamiento simplista se estudia el quehacer del creador de Amauta? Para mejor graficar esta forma de pensamiento recordemos que, tanto en la escuela como en la universidad, se enseñan cursos sin hacer comprender sus interrelaciones, su concatenación reciproca. Además de ser reductora y determinista. Si mal no recuerdo, en la década del 60 - 70, José Carlos Mariátegui era visto en la “especialidad” de Literatura. Dicha “especialidad” era recibida por los escolares como recreación, por no decir como “relleno”, cuya aprobación requería el esfuerzo mínimo.
A propósito de literatura, recuerdo una anécdota que viví en Paris, en un homenaje a otra personalidad de la “generación del centenario”. Nos encontrábamos intercambiando opiniones sobre la trayectoria de César Vallejo, entonces alguien intervino para no opinar sobre el creador de nuestra literatura so pretexto que no era de su “especialidad”. Para sustentar su punto de vista espeto con el conocimiento denominado vulgar: “Zapatero a tus zapatos”. Nosotros cerraremos este acápite con el mismo nivel de conocimiento: “Se dice el milagro pero no el santo”.
En segundo lugar, nos parece pertinente recordar un pasaje de Peruanicemos al Perú. El de su encuentro en Alemania con César Falcón, donde nos dice: “Nos habíamos entregado sin reservas, hasta la ultima célula, con una ansia subconsciente de evasión, a Europa, a su existencia, a su tragedia. Y descubríamos, al final sobretodo, nuestra propia tragedia, la del Perú, la de Hispano América. El itinerario de Europa había sido para nosotros el del mejor, y más tremendo, descubrimiento de América”. Digamos de paso que, el mismo itinerario, el de la Revolución Francesa, fue recorrido por los próceres y libertadores de nuestra América del colonialismo español.
Esta percepción del autor de los 7 ensayos sobre la “tragedia del Perú”, el “descubrimiento de América” y el conjunto de sus trabajos, ha sido tomada de una forma muy relativa por sus “seguidores” así como el desencuentro con dirigentes del corte de la internacional comunista (KOMINTERN). En particular por “los ideólogos del socialismo real” autores, entre otros factores, de la bancarrota de la utopía socialista. De un lado, porque no han querido entender que, el autor de Defensa del Marxismo, desde 1918 estaba nauseado de la política criolla. De otro lado, porque continuaron viendo los hechos con el método cartesiano o paradigma de la simplicidad. Redujeron el estudio de los fenómenos al nivel de un manual escolar. Determinaron que lo ideológico o dogmático sea ciencia. No entendieron, o escamotearon, que frente al pensamiento simplista esta el pensamiento complejo que da lugar al paradigma de la complejidad. A nuestra manera de ver el pensamiento del autor de El Alma matinal es una ruptura con el pensamiento simplista. Sobre la evolución o revolución de su pensamiento complejo, por el momento, no he encontrado un trabajo. Esto no quiere decir que no exista. En Cuba ya existen estudios sobre el pensamiento complejo de Marx . En última instancia, la inexistencia de un trabajo sobre el pensamiento complejo del autor de la “Escena contemporánea” no es impedimento para abrir el presente debate. No dudo que esta decisión nos oriente hacia un método de trabajo y la evaluación de las tareas históricas pendientes para la reconstrucción del Perú, en éste tercer milenario. No esta demás recalcar que el éxito de nuestra utopía esta en realizarlo como tarea colectiva , asimilando las otras revoluciones. Por ejemplo, hoy como nunca antes, contamos con la de la comunicación en tiempo real. Así como con muchas otras herramientas que no existían en la década de los años 20.

En concreto, volvamos a repreguntarnos: ¿El Perú como hace más de 80 años, sigue viviendo lo trágico? Aunado a este hecho: ¿Mantenemos que el problema de nuestro tiempo no está en saber cómo ha sido el Perú, como lo hacen los vendedores de turismo? Sino, más bien, en saber ¿cómo es el Perú? ¿El pasado nos interesa en la medida en que puede servirnos para explicarnos el presente? Es vigente afirmar, según el autor de Signos y obras, que: “Las generaciones constructivas sienten el pasado como una raíz, como una causa. Jamás lo sienten como un programa”. Si nuestras respuestas son afirmativas, entonces la orden del día es, sin lugar a dudas, dar continuidad a Peruanicemos al Perú. En otras palabras, contribuir a la creación de la obra colectiva, para que Reconstruyamos el Perú, sin calco ni copia.

En tercer lugar, en un país donde el aparato de Estado esta completamente podrido, denunciado oportunamente por Manuel González Prada, muy poca alusión se ha hecho a la credibilidad que llegó a tener el autor de Temas de nuestra América. En un terreno completamente hostil a sus ideas revolucionarias fue el periodista más leído de Lima . Pensamos que se debió a su honestidad integral sin par, siendo relevante que, desde 1918 nauseado de la política criolla de los gobiernos (como hasta hoy), fue practicando y renovando la ética política. No esta demás informar que, en nuestros días, a diferencia del Perú en los demás países latinoamericanos la honestidad del autor de El artista y la época, sigue siendo una referencia.

En cuarto lugar, el autor de Ideología y política para la asimilación de las fuentes del que se nutre para fundamentar sus posiciones teóricas, el abordaje de los problemas, las soluciones que propuso y para la difusión de la diversidad temática, creo la revista Amauta como ágora de las diversas corrientes de opinión. En efecto, desde su presentación leemos: “El objeto de esta revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos. Pero consideraremos siempre al Perú dentro del panorama del mundo. Estudiaremos todos los grandes movimientos de renovación políticos, filosóficos, artísticos, literarios, científicos. Todo lo humano es nuestro. Esta revista vinculará a los hombres nuevos del Perú, primero con los de los otros pueblos de América, enseguida con los de los otros pueblos del mundo.”

Parece ser que, el autodidactismo, fue una gran ventaja para el autor de Temas de Educación. No estuvo encasillado al pensamiento simplista, al academicismo libresco de la universidad ni al diletantismo especulativo. Su pensamiento complejo, al mismo tiempo que fue nutriéndose de los clásicos del marxismo fue reflexionando con pensadores como Nietzsche, Gramsci, Unamuno, Sorel, Croce, entre otros.

En quinto lugar, otro de los grandes aportes del autor de Figuras y aspectos de la vida mundial, es la inclusión del mito y el hecho religioso en el debate sobre la reconstrucción nacional. Este punto de vista alejará a Mariátegui de la práctica doctrinaria del marxismo ortodoxo sobre la «cuestión del hecho religioso», como ideología y «opio del pueblo». Mariátegui considera “que se puede entender el socialismo como un hecho igualmente religioso desde el punto de vista de los valores que deben trascender al hombre. Señala que no todo es pura razón y ciencia, que es importante que los seres humanos se pregunten por la trascendencia. Forma parte esta concepción del marxismo en Mariátegui de su visión romántica de la revolución, utopista de la historia y agónica de la vida.”


ANEXO:

Marcial,

Me gusta mucho la manera con la cual, reclamándote particularmente de Edgar Morin, subrayas y apologetizas el pensamiento de la complejidad en la obra de nuestro José Carlos Mariátegui.

Cuántos " mariateguistas “, o auto-proclamados tales, deberían leerte y (¡si fuera posible!), ¡sacar de allí conclusiones para su propio quehacer! Mas: con toda razón , tu muestras bien que esa capacidad en José Carlos no es exclusivamente invento suyo sino que viene también de su inspiración marxista , vale decir del "sistema abierto" con el cual el viejo Marx pretendió dar cuenta del sistema capitalista - por naturaleza sistémico. Y abierto a fabricar y superar (¿hasta qué límites?) contradicciones heredadas y/o autofabricadas.

El gran problema:

1/ ¿Hasta dónde un sistema abierto puede resolver sus propias contradicciones sin perder su capacidad de reproducir las condiciones de su propia reproducción? (La cuestión esta ya planteada para el neo-liberalismo... y, también, para las nacionalidades)
2/ ¿Hasta dónde un pensamiento de la complejidad puede seguir pensando la complejidad sin perder su hilo problemático - metodológico conductor que sólo le permite cuestionar pertinentemente la complejidad empírica de lo real? (La cuestión se plantea, y seriamente, al llamado "post-modernismo”).
Claro esta que, en todo eso, la relectura (¡pero inteligente!) de José Carlos no puede hacer mal a todos los que, en búsqueda de certidumbres fáciles y holistas, prefieren recetarios ya hechos a los caminos ásperos de la investigación y reflexión profundizadas

Bien amigablemente.
Jean PIEL

Autor, entre otras investigaciones, de “Rebeliones agrarias y supervivencias coloniales en el Perú del siglo XIX”, publicado en Revista Museo Nacional, tomo XXXIX, Lima, 1973, pp. 301-314.



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