Periodismo Ético

Argel Ríos
argel_rios@hotmail.com
Publicado el: 16/10/07


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Al iniciar este ensayo, se me vinieron a la mente una infinidad de temas, algunos posiblemente relevantes que lleguen a un paso más del intelecto, en la espera de la praxis, otros en cambio, destinados al imaginario —quizá no colectivo—, pero por lo menos presentes.




Periodismo Ético

Hacia la construcción de una deontología Juarista.

Argel Ríos
argel_rios@hotmail.com

I.- INTRODUCCIÓN


Al iniciar este ensayo, se me vinieron a la mente una infinidad de temas, algunos posiblemente relevantes que lleguen a un paso más del intelecto, en la espera de la praxis, otros en cambio, destinados al imaginario —quizá no colectivo—, pero por lo menos presentes.


Juárez, Periodismo, dos tópicos bastante complicados, no sólo por su origen, sino por la importancia, su participación en la formación, generación y perpetuación de la historia personal y colectiva de un pueblo, una nación y de un individuo que llega a identificarse a través del lenguaje, de la razón y del hambre de libertad, de la sed de una justicia, de la esperanza de un futuro mejor…


Revisando diariamente el monitor de la pantalla de mi computadora, leyendo los encabezados, las notas, la prensa electrónica, echándole un vistazo a los informativos de la televisión o escuchando a los comentaristas de radio hablar sobre la situación que vive el país, no sólo el sureste mexicano —que ya es bastante fuerte—, sino la trascendencia que llega a tener un medio de comunicación sobre los asuntos nacionales.


Hoy día, las sociedades se adhieren más al concepto de multiétnicas (Sartori, 2001), la pluralidad se ha convertido en una de las características principales de los grupos, el mundo se convierte a cada paso en un lugar más pequeño, pero sigue avanzando al punto de ser su propio habitante aquel que acabe con ella.


La razón, el idealismo, las ideas soñadas alguna vez por Moro o Huxley, pareciera que es la necesidad que reúne a las familias en una sociedad matriarcal como lo es la mexicana, tal y como lo señala Monsivaís en su libro “Aires de familia”, la cultura mexicana ha estado enmarcada en un sub-desarrollo intelectual debido a la generación de ideologías o mitologías fantásticas, aquellos seres que aparecen en horario estelar en una caja de cristal, cual aparador de las más glamorosas tiendas, o bien en las pantallas de los centros de entretenimiento, donde de antemano se sabe que el bien triunfará sobre el mal, sabiendo incluso que todos estos mensajes tienen una intencionalidad:


“…los mensajes retóricos no son espontáneos y no tienen prácticamente nada que ver con lo emotivo, sino con los interés de una clase o grupo dentro de ella” (Prieto Castillo, 2001)


La clase dominante, la perpetuación de lo que Bordieu denomina violencia simbólica, o lo que se llega a conocer como la conservación del status quo de la política en Latinoamérica.


Quizá, como lo manifiesta Paz, en el Laberinto de la Soledad, el mexicano nace con una carga histórica y se acostumbró a ser relegado, a servir a los principios y fines de otros, ¿llega esto a marcar a tal grado el desarrollo o evolución del individuo? ¿hasta que punto?, es necesario poder ofrecer una respuesta a estas interrogantes, aunque sea sólo por curiosidad personal, llegar a autoevaluarse, pararse frente a un espejo y observar…


La época actual demanda ir en constante evolución, que se genere el multiculturalismo, la aldea global proclamada por McLuhan, las ideas del superhombre propuestas por Nietzsche, pero corresponde a nosotros como individuos y parte de este sistema el establecer las normas y formas de vida, quizá en la espera de no llegar al Mundo Feliz de Huxley, ni a la Utopía de Moro, pero por lo menos sentirnos libres…



II. JUÁREZ Y SU VISIÓN DEL PERIODISMO


Benito Juárez García, Presidente de la República, político, pensador, esposo y padre, un ser humano que legó a sus hijos, no sólo la memoria histórica, sino un documento donde cuenta en primera persona algunas de las etapas que atravesó y en las cuales hacía autocríticas al gobierno, y se dijo que habría que predicar con el ejemplo, como cuando de una manera sencilla se califica asimismo como parte del pueblo.


“(..) A propósito de malas costumbres había otras que sólo servían para satisfacer la vanidad y la ostentación de los gobernantes (…) desde que tuve el carácter de Gobernador abolí esta costumbre usando de sombrero y traje del común de los ciudadanos..” (Florencio zamarrita M. [comp.] Apuntes para mis hijos. B. Juárez)


He ahí algunas de las cualidades que hacen de Juárez, el hombre que puede ser criticado por muchos, pero respetados por más.


¿Por qué Juárez? ¿Por qué el periodismo?, porque dentro de la vida del prócer de la patria, existe un ideario, una serie de características que conjuntas pueden ser uno de los pilares no sólo de la ética periodística, de la deontología, sino de la vida misma, no vivamos la vida del hombre de Guelatao, tomemos si su legado ideológico para trabajar en la construcción de un futuro, en la formación de la crítica, de una ciudadanía consciente, con hambre de verdad y justicia, con ideas reformadoras, con alma de guerreros, pero con un objetivo específico, la vida.


La prensa en su tiempo tuvo un poder inmenso, algunas veces lastimada por anteriores gobiernos, pero en el tiempo de Juárez, se le reconoció el valor a las ideas, a la generación de mentes pensantes, de justicia y lucha a través de las letras, por ello, considero que este ejemplo debería seguirse, especialmente cuando las circunstancias sociales y políticas mundiales lo exigen.


La paranoia, debe frenarse, el morbo ya no debe vender, la verdad tiene que ponerse al descubierto, las ideas deben permanecer, la lucha de pensares, la generación de conflictos, la resolución de problemas, el amor por la patria, por los hombres y mujeres, por la vida, por ellos, la ética, la conciencia, la justicia debe prevalecer en cada línea, en las pantallas, a través de las cámaras fotográficas; no se puede prostituir aquello que García Márquez, llama “el oficio más bonito del mundo”.


Es por ello que les presento un primer intento de una Deontología Juarista, un código que debe darse a conocer en escuelas, en las cátedras de periodismo y comunicación, en las estaciones de radio y televisión, en la casa mientras nos conectamos al vasto mundo de la Internet, en las oficinas y dependencias gubernamentales, diez apartados que no nos resolverán los conflictos existenciales, ni mucho menos, los problemas financieros, pero si, nos ayudará a hallar un camino que valga la pena recorrer.


III. ESTRUCTURACIÓN DE LA IDEOLOGÍA Y LA ÉTICA


1.- “La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar” / “Libre y para mí muy sagrado el derecho de pensar”


Éste debería ser uno de los pilares del periodismo y de los gobiernos en turno, ya que el sólo contar con la presencia de las ideas enaltece a los hombres y mujeres, las ideologías se fundamentan cuando en las acciones se lleva presente que no existe nada más preciado que la libertad, en todas sus acepciones, de pensamiento, de acción y la libertad para poder elegir que camino deberá regir nuestras vidas.


Los hombres y mujeres por el hecho de nacer, tienen ya la facultad de ser catalogados como seres racionales, individuos que en la vida diaria funcionan como generadores de ideas, grandes fuentes de información en constante cambio, entes que se desarrollan en distintos campos, que se adaptan a la cambios y que son capaces —incluso— de generarlos, por ello, se debe comprender la necesidad de brindar las herramientas para que la libertad mueva el mundo de lo celeste y lo terreno, de lo imaginario y lo real.


Por ello, dentro de este decálogo, se considera que en los medios globales de comunicación, dejando atrás la conformación de los grandes emporios o mega medios, se tenga el concepto de libertad, para poder presentar información confiable, de primera mano, sin maquillajes ni verdades a medias, el actor social, tiene el derecho de elegir lo que le satisfaga, sin que esto signifique que no se dañe a segundas o terceras personas, existirán siempre aquellos a los que la verdad le incomode, pero como medio de comunicación y como periodista, se debe tener en cuenta la tan anhelada libertad.


2.- “Al que no quiere oír, es preciso hablarle recio y seguido”


Así sucede cuando como reza el dicho popular, “la verdad no peca, pero incomoda”, y es necesario que como individuos, como actores dentro de la información, presentemos aquella que llegue a “incomodar” a muchos, que sea un severo dolor de cabeza para los ruines, para quienes no buscan más que el beneficio propio, hay que exigir, demandar, mostrar al pueblo quiénes son aquellos que los traicionan, del presupuesto se puede vivir, pero sólo como servidores públicos, señalemos los errores, es necesario hasta que se retome el camino que beneficie al pueblo.


Pero, que ello no signifique que los únicos señalados serán quienes ocupen las cúpulas de los gobiernos o las empresas, nuestra responsabilidad como medio de comunicación es llevar la verdad a todos los niveles, quien sepa leer tomará una revista o el diario, o talvez alguien nos escuche por la radio, muy probablemente se vea en la televisión, los medios de comunicación son la herramienta del cotidiano vivir, por ello, a los hombres y mujeres que con sus acciones lastimen al pueblo, deberán ser juzgados por la opinión pública.


Cabe destacar, que no por ser medio de comunicación quedamos exentos de los análisis, del reclamo social, puede resultar un arma de doble filo el pretender ser juez y parte, el periodista, no puede hacer más que ajustarse a los hechos, investigar, dar espacio para el debate, para la confrontación de las ideas, servir solamente de medio, no más, cuando el reportero presente una opinión, es válida siempre y cuando aclare que esa es su participación, el individuo debe tener la capacidad de comprender esta diferencia.


3.- “Mi deber no es atender a los que sólo representan el deseo de un corto número de personas, sino a la voluntad nacional”


Como individuos dentro de una sociedad, nos obligamos a respetar nuestro entorno, porque el ser parte de ella, nos identifica y marca como personas y habitantes, a la par de tener coincidencias tales como la lengua y los estilos de vida, pero, antes que todo ello, queda grabada en la memoria, que un medio de comunicación y los actores que la conforman sirven a un mismo fin, el bien común, a la sociedad misma a la naturaleza ideológica, geográfica, cultural y cosmogónica que representa a los mexicanos.


Es por ello que en la cotidiana labor de la información, se debe considerar y ponderar la riqueza de ofrecer al espectador, lector, hermano, una visión real de los sucesos, el interés del pueblo va por encima de las banalidades, muy por arriba del beneficio personal, al ser partícipe de un medio de comunicación, se adquiere por filiación la visión del trabajo por los hermanos, por las raíces, por la tierra y la patria.


4.- “No deshonra a un hombre equivocarse. Lo deshonra la perseverancia en el error”


La clave del error, es aprender de ellos, en la lucha por la vida, los hombres y mujeres comenten un sin fin de fallas, pero es precisamente esta cualidad la que nos hace únicos, la naturaleza del ser humano, que tiene como psique un universo al que no se le ha podido comprender e investigar en su totalidad.


Es en este tenor que quienes se dedican a informar consideren que pueden equivocarse, pero que estos errores tienen que solucionarse, no es posible vivir en el engaño, ni crear mundos idílicos, la propia formación intrínseca del ser humano se lo impide, no todo en el mundo y la vida es siempre bueno, hay que tropezar, caerse, sangrar, para poder saborear la alegría de avanzar.


Esta es la tarea que se tiene y a la cual se debe, aquel que se encuentre en la vida, y con sus actos la deshonra, cae en la falacia, e intentar presentar diversos rostros de una verdad oculta, de una falta, se juzgará y no existe peor consecuencia que el arrancarse la piel, sabiendo que nuestros errores nos acompañarán por la eternidad.


5.- “No hago caso de chismes. Juzgo a los hombres por sus hechos”


Otro de los pilares del periodismo, la presentación de los hechos.

El reportero, no puede ni debe siquiera, juzgar las acciones de los seres humanos, ya que por naturaleza, todos cometemos errores, es mayor el riesgo cuando se tiene como fuente de poder una pluma, debido a la trascendencia de las palabras, al yugo de los signos y las calificaciones.


Es necesario, recabar información, hacer una investigación, abrir el espacio para la presentación de ideas, el debate de intelectos, la fuerza de la palabra misma, debe enmarcar la información, la noticia, se puede llegar a juzgar, pero ello sería de manera personal, como medio, sólo se presentan los hechos.


En la vida, los chismes y la mala comunicación generan conflictos, guerras, muertes, hambrunas, y como único responsable, el propio ser humano, los hombres y mujeres que traicionaron sus raíces, que el hedonismo mal fundamentado acabó con ellos, se les juzgará a estos personajes, no sólo por la historia —como usualmente se les hace—, sino por su hermanos, por aquellos que hoy no tienen y añoran felicidad.


6.- “La instrucción es el fundamento de la felicidad social, el principio en que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”


El individuo, tiene como deber en su desarrollo, prepararse para hacer frente a diversas situaciones y conflictos por venir, el pueblo —sin importar su tamaño—, merece libertad, enaltecerse, y esto sólo se logra cuando sus habitantes se encuentran bien preparados para enfrentar al mundo.


El reportero, por su parte, debe conocer sobre diversas materias, la economía, la política, el desarrollo, la sociedad, el hombre y la mujer, los conocimientos, tiene éste un enorme reto, el de saber sobre estas ramas para poder presentar un trabajo completo y honesto, desde la redacción hasta la comprensión pura de las ideas, una tarea complicada la de llevar las letras y las palabras al lenguaje común, a las esquinas del mundo, a las orillas del pueblo, a su casa, a sus almas.


Cabe en este sentido, destacar el pensamiento juarista cuando señala, que “La instrucción es la primera base de la prosperidad de un pueblo, a la vez el medio más seguro de hacer imposibles los abusos del poder”, es por ello que mientras más preparados y mayor información se tenga, se podrá avanzar en la búsqueda del futuro en la democracia, la libertad y la igualdad, sin que este último quede en una simple jerga política, sino que se llegue a una equidad en la vida real.


7.- “El pueblo, única fuente pura del poder y de la autoridad” / “No reconozco fuente de poder más pura que la opinión pública”


Somos del pueblo y a él nos debemos, por ello, no se puede perder de vista dicha característica que nos identifica en la vida terrena, que a pesar de las divisiones territoriales en el país y el mundo, el pueblo lo conformamos los seres humanos y no hay poder más grande que la vida de todos.


Ante esta máxima juarista, la ilusión de una utopía puede existir bajo las formas de gobierno cualquiera, mientras se tenga presenta quién conforma a la población, por ello, como medios de comunicación tenemos la ardua tarea de llevar los hechos, los acontecimientos tal y como sucedieron, la opinión pública juzgará en el mundo terrestre.


La cosmovisión del ser humano, su vida y muerte, son las cualidades que nos unen y hermanan alrededor del globo, y a ellos nos debemos, la libertad se logra cuando todos los que integramos el mundo la tomamos, mientras más libre sean nuestras ideas, más respeto se le debe tener al hombre y a la mujer.


En los siguientes tres últimos puntos de este decálogo, se consideran aspectos de gran relevancia para el ejercicio periodístico, no sólo visto como una cuestión academicista, sino como una realidad concreta, la verdad, la humanidad y la pluma, son identificaciones que todo reportero, periodista o comunicador tiene en cuenta al momento de redactar una noticia, en lo personal, procuro llevarlo a cabo todos los días y lo seguiré intentando por el resto de mis días.


8.- “Los déspotas aborrecen la luz y la verdad”


La intensa búsqueda de la luz es la guía que muestra el camino hacia la verdad, una verdad que como se ha dicho anteriormente debe ser probada con hechos y no juzgada. Como comunicadores nos encontramos a diario en las encrucijadas del poder, el absurdo mundo del dinero, pero este principio es un ejemplo de hacia dónde nos dirigimos, somos una herramienta de comunicación más por parte de la población, los individuos nos deben usar todos los días, a cualquier hora del día y la noche, no somos sólo personas o seres humanos, tenemos una función primordial dentro de los campos sociales, somos la unión de estos.


Al momento de sentarse y tomar la pluma o abrir la boca, se toma conciencia de la luz y la verdad, a quienes les platicamos e informamos, son actores ávidos de conocimientos, con un hambre y sed de descubrir el mundo y sus alrededores, la paz y la felicidad social como lo señala Juárez, descansan en la luz diaria, en la correcta presentación de los detalles, de los escollos, quienes mienten procuran la sombra, el anonimato, pasar desapercibidos, pero la verdad debe salir a la luz, lastimosa quizá en algunos casos, pero siempre tendrá como futuro un estadio mejor.


En diversas ocasiones, quizá el antagonista buscará silenciar las voces que se alzan, y es entonces cuando se deben revisar los valores pasados, el pueblo, la verdad, la autoridad, la libertad y la independencia, la igualdad, señalar a los traidores del pueblo y servir siempre a la casta que llamamos hermanos.


9.- “Consuela sentir y llorar juntos las desgracias mutuas”


Esta quizá sea uno de los principios más importantes, ya que presenta al reportero, periodista o comunicador como un ser humano, la noticia —sea de la índole que sea—, siempre impactará en el individuo, por ello, me parece vital que las desgracias y alegrías se vivan juntos.


Estos sentimientos, permiten a los hombres y mujeres ser parte de la sociedad global, que aunque cada día se va distanciando más, nos une el principio de humanidad, mientras señalamos al invasor y traidor, sostenemos la mano del hambriento y damos un hombro para quien lo necesite, las noticias no son información dura, fría, para nada, estas se viven, se sienten en la piel, en los ojos, corazón y por ello lástima al salir de la boca o aparecer bajo la tinta de la pluma.


No somos profetas, ni pretendemos serlos, sólo queremos ser humanos, que viven y sufren con sus hermanos, y que por estos se ofrece en sacrificio, la libertad no se disfruta plena si mi familia sufre penas, trabajemos entonces por encontrar ese espacio que permita a quienes hoy sufren, encontrar la luz que los haga iguales… libres.


10.- “Una imprentita: importa mucho hacer la guerra con la pluma”


No existe mejor manera de cerrar este decálogo con una de las armas que han sido capaces de generar ideas revolucionarias, luchas de ideales, la conciencia del deber ser.


Es la imprenta, un medio de comunicación, nuestro pilar como comunicadores, el saber que la pluma y las letras que hoy escribimos y decimos serán posiblemente, un arma para las luchas en beneficio del pueblo y sus habitantes. La historia ha estado enmarcada en constantes luchas sociales, grandes cambios que se gestaron y se guardan en documentos, y que en algún momento fueron un sueño, la ilusión de llegar a una verdad, de finalmente ver la luz de los justo, ser independientes y libres, tener el valor para enfrentar batallas.


Mantener estos principios, llevarlos a la perpetuidad, es nuestro valor y deber como medio de comunicación, los hombres y mujeres no somos nada si no nos consideramos hermanos, si no vemos el sufrimiento y no sufrimos, generemos las ideas de libertad y luchemos por ellas, tenemos entonces la labor de darle vida a la “imprentita” aquella máquina que con su primer libro inició una revolución que al día de hoy sigue y esperemos nunca termine.


-.- De esta manera entonces cierro este intento de trabajo en una Deontología Juarista, sus principios, sueños, valores, no sólo identifican al oaxaqueño, sino a la humanidad misma.


Los tiempos en los cuales se encuentra absorta nuestra sociedad, es deber de nosotros como luchadores sociales a través de un micrófono, una cámara, una pluma y el papel, vigilar, ser vínculo, estrechar lazos, hermanar, servir al pueblo, ser parte del cambio, utopía tal vez pero vale la pena pelear por ella, moriremos algún día y en algún lugar, pero las ideas —aquellas de la imprenta— deben prevalecer eternamente.


“Los buenos hijos de México, combatiendo solos, sin auxilio de nadie, sin recursos, sin los elementos necesarios para la guerra, han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrostrando todos los sacrificios, antes que consentir en la pérdida de la república y la libertad”

Benito Juárez

15 de julio de 1867








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