La producción de violencia en el discurso capitalista

María Elisa Banzato

Publicado el: 15/05/07


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Una articulación de la violencia con el malestar en la cultura, incita al despliegue de interrogantes que se desplazan en un suelo político, abarcando la historia de nuestro país. Cuestión que, al estar posicionada desde el discurso psicoanalítico, infiere, con la ética que le es propia, una mirada particular sobre los términos que hoy, nuestro malestar, actualiza.



La producción de violencia en el discurso capitalista

Por María Elisa Banzato

Una articulación de la violencia con el malestar en la cultura, incita al despliegue de interrogantes que se desplazan en un suelo político, abarcando la historia de nuestro país. Cuestión que, al estar posicionada desde el discurso psicoanalítico, infiere, con la ética que le es propia, una mirada particular sobre los términos que hoy, nuestro malestar, actualiza.

A partir de una demanda concreta [1] que se realiza desde algunas instituciones educativas comienzo a abordar el tema de la violencia. Dicho abordaje me llevó a una presentación realizada el año anterior en la que articulé la violencia al malestar en la cultura, dejando consignado que, en nuestra sociedad argentina, bajo el nudo de las últimas décadas del anterior milenio con el actual, la irresponsabilidad moral de desoir la sintomatología de la violencia actual es un efecto de la herida producida por la impunidad de un Punto Final que -a mi juicio- no permite la elaboración y cierre para una posterior resolución no mortífera.
Dicha instancia, más que cerrar, si bien mostró una dirección a seguir, produjo la apertura de diversos interrogantes y cuestiones.
A partir de la cuestión de la responsabilidad del acto para el Psicoanálisis, diferenciada, en tanto subjetiva, de la jurídica, ubico la noción freudiana de síntoma en la cultura, tanto como el valor transgresivo que éste adquiere en la actual economía de mercado, la que intenta imponer una tendencia a la universalización de los modos de goce bajo el rótulo de la “globalización del mercado”. Desde estas conceptualizaciones, me interrogo sobre una “ideología de la victimización” fundada en una moral de la desresponsabilización que intenta abarcar a todos.
Pero si el Otro regulador también queda desresponsabilizado, ¿quién sanciona? ¿Cómo pensar entonces el valor que tuvo un
Punto Final que, más que un punto fue un paréntesis, un agujero en nuestra historia, donde no hubo responsabilización subjetiva de sus actos por parte de los implicados?
Plantear esto es abrir la cuestión de la ética del sujeto, cuestión más que nunca vigente en esta época y que podemos poner en relación no sólo al tema de la violencia sino a otras cuestiones vigentes en nuestro país: derechos humanos, corrupción, impunidad,
segregación, discriminación. La responsabilidad ante los actos parecería señalar, en nuestra época, una dirección a seguir en el planteamiento de los problemas éticos actuales. [2]
Si bien no abordaré dichos aspectos en este espacio, creo que no debemos dejar de tenerlos en cuenta, en tanto contexto de referencia: nos permiten referirnos al tiempo, al momento histórico en que los actos ocurren. Este tema de la responsabilidad de
los actos, que es el tema de la ética, presenta puntos de encuentro del Psicoanálisis con el Derecho.
El Psicoanálisis coincidirá con el Derecho en atribuir responsabilidad a los sujetos. En un sentido amplio, la responsabilidad es la capacidad del sujeto de responder por sus actos, de aceptar las consecuencias de los mismos. Responder allí donde dijo sí, cuando podría haber dicho no, y viceversa.
Pero mientras el Derecho tiene en cuenta al sujeto consciente de sus actos, en tanto realizados con inteligencia y libertad, establecerá circunstancias que la modifican, atenuando o agravando la responsabilidad penal.
El Psicoanálisis, por el contrario, se referirá al sujeto del inconsciente: aquél sujeto que no siempre sabe conscientemente por qué hace lo que hace, pero que podría acceder a ese saber, está capacitado para responder sobre eso. Responsabilidad, respuesta,
que le permitirá -estando advertido de las causas que lo llevaron a realizar determinada acción- elegir, optar por variar la acción cometida y no repetirla, u optar por no actuar, o por pagar la sanción producida por el acto. Eso es decisión del sujeto: es su responsabilidad en la elección de cómo cada uno trata lo insoportable que nos habita; finalmente, se trata del tratamiento de su goce, de su síntoma. Esta es su responsabilidad subjetiva. Para el Psicoanálisis, el sujeto es siempre responsable, pues el inconsciente no exculpa al sujeto. “De nuestra posición de sujetos, somos siempre responsables.” [3]
¿Cómo pensar entonces el acto: un acto del cual ser responsable y no víctima?
La moral actual de la desresponsabilización intenta abarcar a todos: no supone dos bandos, los responsables contra los irresponsables, sino que todos quedan teñidos por el “yo no fuí”.3
La responsabilidad, la responsabilización supone que habrá un Otro regulador que sancione nuestros actos. Pero si el Otro regulador también queda desresponzabilizado, por la corrupción, por la ruptura unilateral de las reglas, ¿quién sanciona?
La queja repetida : “la herencia que recibimos” , “la culpa la tienen los que estuvieron antes”, es aceptada indefinidamente desde esta ideología de la victimización.
¿Qué relación habrá entre esto y el Punto Final que más que un punto fue un paréntesis, es decir, un agujero en la historia donde no hubo responzabilización subjetiva de sus actos por parte de los implicados?
Aquí es necesario poner en tensión otra cuestión ya planteada anteriormente: Las producciones discursivas del sujeto son sancionadas por el otro. Si no hay otro que sancione irrumpe la violencia. Sintéticamente, es este el basamento de mi interrogación
actual. Pero quiero mencionar que fue en mi acercamiento al Departamento que pude ubicar un espacio en el cual continuar mis reflexiones, situarlas y comenzar a formalizarlas. En el grupo abocado al tema “Política y Psicoanálisis” delineé mi rasgo a
partir del recorrido del Seminario 17 como “la producción de violencia en el discurso capitalista”. Diversas cuestiones quedan implícitas en este tema, cuestiones que exceden las adquisiciones teóricas del Psicoanálisis. Pero el trabajo colectivo, me permitió esbozar una hipótesis de trabajo.
Parto de una constatación fenoménica: la democracia burguesa, como forma de gobierno, produce diversas formas de malestar que llevan a instalar, cada vez más, la violencia irrestricta en todas sus manifestaciones. En mi perspectiva, este es el punto
desde donde poder situar el decir del filósofo Günther Anders: “La única salida es la violencia”. [4] Desde un posicionamiento ingenuo, podríamos decir que el Estado fue la forma que encontró la humanidad a fin de organizarse. Podríamos incluso decir
que el lazo social promueve el Estado. Pero siguiendo la referencia que el materialismo histórico formula, encontramos que el concepto mismo del Estado se halla imbricado con el concepto de dominación: el Estado, como “órgano de dominación de clase” es efecto del conflicto de clases y manifestación de “la inconciliabilidad de las mismas”. [5] Tal es la imbricación de la dominación en relación al Estado, que la teoría marxista llega finalmente a precisarlo como “organización especial de la violencia” de la clase dominante. [6]
Estas conceptualizaciones conducen hasta el decir de Günther Anders - este “filósofo de la barbarie”, cuyas referencias “al poder-violencia que cada vez más gana la técnica” lo llevan a precisar a la esperanza como “un pretexto para la no-acción, como una forma de cobardía”. [7]
En tanto proyecto de investigación, me interesa establecer un contrapunto con el psicoanálisis. Freud mismo plantea el malestar como implícito a la cultura. Si bien esta conceptualización queda concernida a lo pulsional, Lacan lo extiende planteando
el concepto de discurso. “El discurso, en tanto lazo social, se soporta en el lenguaje. ... No existe el lazo social fuera de los discursos, porque el sujeto y el Otro no disponen de ningún medio que establezca su vínculo en el lenguaje”. [8] Esto permite pensar al lazo social como inexorablemente sustentado en alguna forma de violencia.
Sin embargo, parecería que la consideración del malestar no siempre alcanza a explicar los fenómenos de violencia instaurados en nuestra sociedad. En esta línea, cabría pensar que el Punto Final no hace punto de capiton en la Argentina, permaneciendo como un hecho forclusivo. Por tanto, podría ser posible discriminar junto a una violencia estructural, otros fenómenos de violencia: y no sólo una violencia sintomática que dependerá de la singularidad de cada sujeto en su contexto témporo-espacial, sino, también, una violencia desencadenada como los modos de retorno en lo real de lo forcluido en la Argentina. Es desde estas consideraciones que, en una aproximación del recorrido a seguir, intentaré acercarme a Hegel, quien inaugura una dialéctica del sujeto que, en tanto concibe al hombre como ser autoconsciente, presupone el deseo. Esta epistemología, que marca un punto de inflexión con el pensamiento filosófico anterior, le permite describir la dialéctica del amo y el esclavo, donde “del lado del esclavo queda el trabajo y del lado del amo el goce”. [9] En tanto tal, es convocado por Lacan al formular los cuatros discursos. [10]
Desde aquí al discurso capitalista. “Hay un discurso, el discurso capitalista, verdadera perversión del discurso del amo, que constituye un estallido de todos los lazos sociales por imposibilitar o destruir la dialéctica en que se fundan.” [11] Siguiendo
con este desarrollo, parecería que la democracia burguesa, como una forma de ocultamiento del Estado de su aplastamiento de los sectores que no corresponden a los grupos de poder, instaura una ficción. En esta línea, intentaré establecer las relaciones que hubiere entre este aspecto ficcional de esta modalidad de la democracia y el discurso capitalista.
Notas
1- Al equipo de psicoanalistas de un sindicato docente, llegaron diversas demandas realizadas por equipos psicopedagógicos tanto como por docentes particu lares. En un intento de poner a trabajar dicha demanda, se organizó una primera jornada de abordaje de la cuestión de la violencia. En esa oportunidad realicé una presentación que es basamento de la presente investigación.

2- Paskvan, E., “¿De qué somos responsables?”, conferencia inaugural. Instituto del Campo Freudiano, Barcelona; pág. 3
3- Lacan, J., “La ciencia y la verdad”, en: Escritos 2, Siglo Veintiuno ediciones, Bs. As., 1988, pág. 837.
4- Citado por Bayer, O., La única salida es la violencia, Günthers Anders, “el filósofo de la barbarie”: El fin del pacifismo. Psa-lit @eListas.net
5- Lenin,V., El estado y la revolución; Siglo Veintiuno ediciones; págs. 12 y sgtes.
6- Idem; págs. 28 y ss.
7- Bayer, O., op. cit.
8- Alemán, Larriera; Lacan: Heidegger; pág. 157.
9- Idem; pág. 172.
10- Lacan, J., El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, ed. Paidós, Bs. As., p. 93.
11- Alemán, J., Larriera, S.: op. cit., pág. 172.
Referencias Bibliográficas
- Lacan, J.; “La ciencia y la verdad, en: Escritos 2, Siglo Veintiuno ediciones, Bs. As, 1988.
- Lacan, J.; El seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, ed. Paidós, Bs. As., 1990.
- Alemán, Larriera; Lacan, Heidegger
- Aramburu, J.; “La histeria hoy”.
- Paskvan, E., “¿De qué somos responsables?”, conferencia inaugural. Instituto del Campo Freudiano, Barcelona; pág. 3.
- Arranz, R., “¿De qué somos responsables?”, conferencia inaugural. Instituto del Campo Freudiano, Barcelona; pág. 3.
- Alvarez, N.; “Victimización y sus opuestos: acto y responsabilidad”, en El Caldero de la Escuela.
- Lenin, V., El Estado y la Revolución, Siglo Veintiuno ediciones.
- Bayer, O., La única salida es la violencia, Günther Anders, “el filósofo de la barbarie”: El fin del pacifismo.



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