“Anomalía, Enemigo Interno y Pobreza en Chile… Notas sobre agenciamientos y condiciones de visibilidad de la Disfunción”

Bosco Camilo González

Publicado el: 19/03/07


       Facebook               Texto en Word 


    


Hablar de la anomalía y de la construcción de una subjetividad criminalizadota que se define negativamente ante un otro no deseado, nos llama a definirla como una función social, que opera en muchas de las definiciones subjetivas e identitarias de la sociedad.



“Anomalía, Enemigo Interno y Pobreza en Chile… Notas sobre agenciamientos y condiciones de visibilidad de la Disfunción”

Bosco Camilo González




“Échenme la culpa de todos sus males, mientras sea yo el gran culpable, la población civil podrá estar tranquila”
González y Los asistentes Nau.



A Rafael Maroto, Sacerdote y Militante del
Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

Introducción

Hablar de la anomalía y de la construcción de una subjetividad criminalizadota que se define negativamente ante un otro no deseado, nos llama a definirla como una función social, que opera en muchas de las definiciones subjetivas e identitarias de la sociedad.

Si bien es relativamente simple entender desde Durkheim la noción de “Función Social Anómala” y la noción de anomalía desde las lecturas que podemos hacer de Foucault, el problema se nos hace mas complejo al enfrentar esta problemática desde un contexto social que nos presenta una modernidad cada vez mas compleja y una creciente diferenciación social y diversificación de los marcos integradores de esta.

Las tipologias históricas que Foucault define en sus clases recopiladas en la obra “Los anormales” hablan todas de una función social anómala que se agenciaba o formalizaba en la evidencia de la realidad a partir de definiciones centrales, donde la totalidad de las diferencias se centralizaban en una figura que podía agrupar una gran diversidad de atributos que hacían parte de una gran centralidad de la diferenciación.

Hoy, mas bien, nos encontramos ante un escenario donde las condiciones de visibilidad y de enunciabilidad de la función social anómala, estructuran un escenario que hace mas probable que la formalización de la anomalía como categoría real de lo social sea mas singular que global y cada vez menos central en sus maneras de aparición.


El ordenamiento racional de la sociedad capitalista no puede prescindir de la anomalía como función social, para la producción y reproducción de las relaciones sociales que lo sustentan.

La función social de la anormalidad se define como el ejercicio que construye una subjetividad que territorializa la enfermedad en pro de la organización de la sanidad social y su reproducción.

El ejercicio que construye esta subjetividad correctiva se desarrolla en múltiples territorios; toma cuerpo en cuerpos sociales centrales únicos o diversos atravez del desarrollo de la historia de las sociedades, mas bien la anomalía se expresa de diversas maneras respecto de cada formación histórico concreta del capitalismo y sus fases de desarrollo; entonces hablamos de territorios en donde se configura progresiva y sutilmente la cara de la anomalía, el cuerpo de la anormalidad, cuerpo que deviene en la institucionalización; es decidir actos de trasgresión configurados desde el poder, la resistencia y castigos definidos por el binomio poder-resistencia. Por esto que hace un tiempo se viene hablando de la configuración de una ciudadanía disciplinada y disciplinadora; que asimila pautas de conducta punitivas que se organizan en la institucionalidad, la institucionalidad alienada, la institucionalidad que no construyen los ciudadanos.

La multiplicidad anómala es capturada para instituir un lugar común de agenciamiento; lugar común que tiene como función dotar de rostro a la anomalía; de esta manera se corporiza ésta “multiplicidad anómala” en la categoría social del “Anormal”.

Foucault se hace cargo de la necesidad de operacionalizar y dotar de sentido Histórico-Social este agenciamiento y define que “El Monstruo es el gran modelo de todas las diferencias…Es el principio de inteligibilidad de todas las formas de la Anomalía”

De esta manera define múltiples agenciamientos como lo son; la figura del “Monstruo Humano”, “El incorregible” y el “Monstruo Político”.

Cada una de estas formalizaciones responden a momentos definidos de una moralidad social específica, cada sociedad produce sus anomalías, su normalidad y su anormalidad; Independiente de que sectores sen quienes organicen dichas moralidades, eso es una cuestión de correlaciones de fuerzas, entre los segmentos hegemónicos y subordinados en periodos históricos definidos.

I- Sociedad actual: ¿Fragmentación o centralidad de la anomalía?

Esta pregunta solamente puede ser respondida en cuanto entendemos el carácter de la producción social general en la sociedad actual, en la medida que somos capaces de darnos cuenta que – y para esto Durkheim nos resulta de suma relevancia- en la medida que el capitalismo y la modernidad alcanzan niveles de complejidad mayores, los marcos de integración que sustentan a esta, se hacen cada vez mas débiles y diseminados, por lo cual evidenciamos que frente a la desaparición progresiva de la función histórica del estado y la modernización de este, como componente necesario en lo referido a la imposición del patrón de acumulación Neoliberal, implica grandes dosis de diferenciación social.

De esta forma podemos advertir que lo que aquí denominamos “Función Social Anómala” no deviene en su formalización en una especie de centralidad “Idéntica a si misma”, sino que mas bien esta se define y cosifica en la realidad concreta de múltiples formas; en este sentidos estamos en condiciones de definir que la función social anómala puede ser cobijada bajo el criterio de “Los mil rostros de la Anomalía”

No podemos dar una connotación central a esta función social, mas bien debemos advertir que la expresión de esta, hoy adquiere una cierta “Flexibilidad Significante” , sin por esto variar el rol, la función y la definicion estructural de la anomalía como función social, en un contexto de promocion absoluta de la sanidad social.


II-Anomalía, cuerpo social y Mercancía

Aquí cabe preguntarse de que forma esta función social anómala se significaría atravez de la formalización de cuerpos sociales de manera que los cuerpos sociales estarían moldeados por el mando capitalista y su institucionalidad disciplinaria sobre los cuerpos (Biopoder) de esta manera podemos seguir a David Le Bretón en cuanto define que :

“Lo que el hombre pone en juego en el terreno de lo físico se origina en un conjunto de sistemas simbólicos. Del cuerpo nacen y se propagan las significaciones que constituyen la base de la existencia individual y colectiva”.

El cuerpo social como significante seria una dimensión puramente discursiva e ideológica de la realidad social, significación que operaria de forma tal que es capaz de poner en evidencia funciones sociales varias, como la descrita aquí: La función social de la anomalía.

Esto es tremendamente relevante a la hora de referirnos al agenciamiento y la corporalizacion de esta función social, ya que nos referimos a la categoría Foucoltiana de condiciones de: Nunciabilidad, Visibilidad y Audibilidad en lo referido a las maneras de objetivación y subjetivacion.

Hablamos de la forma en que una función social es capaz de presentarse en la realidad como la configuración de un “Significante cuerpo” que se nos muestra como tal cual fuera mercancía.

Al hablar de una función social anómala nos referimos a una tendencia que manifiesta la sociedad, tendencia que define un criterio de necesidad y por lo cual necesita de visibilizarse a partir de los elementos que la misma realidad social presenta.

En este caso es pertinente definir que las condiciones de visibilizacion tienen que ver con un agenciamiento en el orden del cuerpo, es en la corporalizacion de la función social anómala, donde la estrategia del poder se hace efectiva; es en este sentido aparece la anomalía como una formalización que permite que el conjunto de los dispositivos sociales actúen conforme a las orientaciones generales del mando capitalista que promueve la sanidad social como criterio de inclusión y exterminio social.

En este sentido es necesario definir que las tendencias sociales se visibilizan y agencian a partir de la corporalizacion de la función social a la que apelamos, es el discurso de las instituciones sociales encarnado, agenciado y corporal izado en una figura que adquiere las fisionomías y anatomías que la estrategia de el orden social global requiere, ni mas ni menos.
Aquí nos preguntamos nuevamente por el carácter central o diseminado de la corporalizacion de la función social anómala.

De la misma manera cabe preguntarse por el carácter social de estas visibilizaciones, o del agenciamiento, ya que no es suficiente con definir que las funciones sociales se agencien o corporalizen, sino que es necesario responder a que lógicas responde la corporalizacion de una función o de una demanda de la sociedad capitalista, siempre la demanda de la sociedad capitalista es a definir las funciones sociales como valores de cambio, es decir, que las funciones sociales y sus corporalizaciones devengan en mercancía, en este sentido cabe introducir la problemática planteada en el presente texto al debate sobre la teoría de la mercancía en marx y el concepto de espectáculo en Guy Debord.

Para Guy Debord el concepto de espectáculo adquiere relevancia en cuanto este es una inmensa acumulación de mercancías que se hacen evidentes como una forma visual para el conjunto de la sociedad.

De esta forma, la configuración de cuerpos sociales de la anomalía, no es más que la formalización de producciones de mercancías presentadas como espectáculos y enormes acumulaciones de imágenes para el conjunto de la sociedad.

Los rastros de la anomalía que aquí se han definido y demarcado en coherencia con el momento histórico presente, no son mas que visibilizaciones de necesidades del orden social capitalista y su estrategia global de dominación, es por esto que se hace necesario introducir el concepto de espectáculo y la discusión sobre el concepto de mercancía en torno a la configuración de cuerpos sociales anómalos que no son mas que el resultado de las condiciones objetivas y concretas de visibilizacion que la sociedad chilena presenta en el actual periodo.

“El concepto de espectáculo unifica y explica una gran diversidad de fenómenos aparentes. Sus diversidades y contrastes son las apariencias de esta apariencia organizada socialmente, que debe ser a su vez reconocida en su verdad general… El mundo a la vez presente y ausente que el espectáculo hace ver es el mundo de la mercancía dominando todo lo que es vivido. Y el mundo de la mercancía se muestra así tal como es, puesto que su movimiento equivale al distanciamiento de los hombres entre sí y respecto de su producto global”

El redimiendo del concepto de mercancía espectáculo es relevante para la presente reflexión y tiene que ver con la definicion de dos formas históricas de materialización de la mercancía espectáculo, ya que en lo referido a un orden social de carácter Fordista y propiamente moderno, podemos definir un espectáculo, como conjunto de mercancías visibilizadas, que asume un carácter concentrado y difuso, concentrado en cuanto es capaz de definir la visibilizacion de manera centralizada en lo referido a las imágenes sociales y difusa en cuanto las condiciones de visibilizacion se expresan de manera diversa, múltiple, con mil rostros, uno para cada tipo de consumidor de mercancías espectaculares.
“En 1967 Debord distinguía dos formas "sucesivas y rivales" de sociedad espectacular: lo espectacular difuso y lo espectacular concentrado. Por lo que respecta al aspecto concentrado, el centro director se ha convertido en oculto: ya nunca se coloca en él a un jefe conocido o una ideología clara. En cuanto al lado difuso, la influencia espectacular no había marcado jamás hasta ese punto la práctica totalidad e las conductas y de los objetos que se producen socialmente, ya que el sentido final de lo espectacular integrado es que se ha incorporado a la realidad a la vez que hablaba de ella; y que la reconstruye como la habla. Así pues, esa realidad no se mantiene ahora enfrente suyo como algo ajeno. Cuando lo espectacular era concentrado se le escapaba la mayor parte de la sociedad periférica; cuando era difuso se le escapaba una mínima parte; hoy no se le escapa nada", así, "la experiencia práctica de la realización sin freno de la voluntad de la razón mercantil, habrá demostrado de forma rápida y sin excepciones, que el devenir-mundo de la falsificación era también el devenir-falsificación del mundo" .

III-Invisibilizacion y criminalizacion de la pobreza, en el chile actual…

Si bien no estamos en condiciones de indicar cuales son dichos territorios o “Lugares Comunes”, creemos que es preciso instalar algún cuestionamiento respecto de la invisibilizacion de ciertos fenómenos sociales que se estructuran en torno a la experiencia, material y subjetiva de la pobreza en Chile.

En este sentido, nos cabe establecer la duda respecto de todo aquel discurso y dispositivo institucional que tienda a desdibujar aquellas formaciones históricas y estructurales que constituyen a nuestra sociedad.

Nos interesa poner bajo análisis el discurso institucional respecto de la pobreza en chile, básicamente a través de un trabajo de mapeo sobre la encuesta CASEN, que con un criterio y legitimad técnica tiende a reducir la existencia de la pobreza en Chile.

Paralelamente desarrollaremos, desde este basamento, a idea de cómo se articulan discursos y practicas institucionales que instalan en el escenario actual, figuras que de igual manera tienden a desdibujar la pobreza como concretitud Histórico-Social; definiendo como un eje gravitante la figura del Resilente.

La resiliencia se configura discursiva y prácticamente por la sociedad neoliberal con el objetivo de “Dar apoyo a la posibilidad circunstancial de que personas pertenecientes a los lugares más desfavorables del orden social capitalista puedan tener la esperanza de integrarse “exitosamente” a un ambiente altamente desfavorable, que no es mas que la experiencia desfavorable de “La Pobreza”.

De esta manera la idea del trauma, tal como la idea de marginalidad se remite a un “otro” indeseable, que en la figura de la resiliencia logra la “salvación individual” en un escenario despolitizado y donde el individualismo es el interlocutor para entender las condiciones de desventaja que aumentan proporcionalmente al crecimiento de la tasa de ganancia, en la estructura macroeconómica de Chile.

En este sentido definimos que la peligrosidad conceptual recae más bien en el uso que da el Capital a la figura de un hombre especial, superior al resto, culpable de su propia miseria, y donde el punto de fuga jamás es explicado desde lo social.

Por eso hoy se promueve la resiliencia, como alegoría sistémica o loas a la figura del emprendedor, donde se espera generar expectativas en la población, tal como muchos esperan su momento histórico, para salir de la condición que la estructura social lo sitúa.

Así la resiliencia sería la posibilidad de la corrección de la situación precaria, dirigida a la individualidad y paralelamente la resignificación ideológica de la experiencia en la vida cotidiana.

Paralelamente, nos interesa instalar la figura de la “Criminalizacion de la Pobreza” como mecanismo discursivo que anula y establece pautas de comportamiento institucional para la aniquilación de la categoría y la subjetividad de la pobreza, estructurando un relato que asocia la practica delictual a la vivencia de la pobreza; articulación que resignifica dicha vivencia e instala la narración de lo delictivo como un “Saber colonizante” frente a la experiencia de la pobreza; en fin de cuentas, esto se estructuraría como la función social de sobreponer la criminalidad a la condición de existencia de miles de chilenos.

Estos dos mecanismos institucionales y de saber describidos de forma breve, dan cuenta de una economía y administración de la pobreza; economía que se traduce en una multiplicidad de fenómenos sociales, como el encierro de pobres en cárceles, la construcción de grandes éxodos involuntarios que en prisiones y recintos de corrección que capturan a los “Pobres Malos” y imposibilitan la presencia de su experiencia en la totalidad de la realidad social.

“Entonces que las cárceles estén llenas de personas pobres corresponde a una voluntad mayor. Parece normal que personas de estratos sociales superiores que cometen los mismos delitos que personas de sectores pobres, no sean tratados del mismo modo que un pobre. O parece normal que personas de estratos superiores cometan delitos que corresponden al sector socioeconómico del que provienen, estafa fraude al fisco, trafico de influencias, por ejemplo. También parece normal que sus fechorías, no sean tan “mal vistas”; luego parece normal que en su corto paso por la cárcel, sean objeto de mejor trato por parte de los funcionarios, pero también parece normal que no permanezcan en la cárcel. NO ES SU LUGAR”

En este momento se nos hizo necesario describir conceptualmente la anomalía, emparentándola con el concepto de “Función social Anómala”.

Es así como intentamos, desde dicha definición y operacionalizacion conceptual, rescatar el rendimiento Sociológico y Político que le podemos dar a esta categoría analítica; situándola de cara a nuestro presente y experiencia histórica.

En esta breve reflexión se nos hace útil la categoría sociológica del “Agenciamiento”; entendiendo a este como un fenómeno social que tiende a capturar, objetivar y construir realidad social desde si mismo para el conjunto y la permanente estructuración de un “Sentido Común Penal .

El agenciamiento de la anomalía como función social opera en un sentido común organizado por el saber de la institucionalidad.

En este contexto se instala nuestra inquietud respecto de cuáles son los Lugares y/o Territorios comunes donde se estructura la función social de la anomalía, como un necesario agenciamiento para la reproducción dialéctica del binomio: Enfermedad/ Sanidad social.



IV-La pobreza… ¿Imposibilitada de narrarse a si misma?
¿El anormal es hablado por boca de otro?

Resulta claro que el conjunto de dispositivos discursivos e institucionales que litigan la administración social de esta, se configuran como realidades por fuera de la vivencia de esta, se definen ante esta como portavoces no elegidos, como tribuna no definida por la subjetividad de la pobreza para hablar de ella.

Es el carácter técnico del discurso, la prolijidad de este y el poder que porta, lo que permite que sea voz de la pobreza, que sea manifestación y administrador de esta, recordando de esta forma las palabras de Michael Foucault en El orden del discurso:

“No querría tener que entrar en este orden azaroso del discurso; no querría tener relación con cuanto hay en el de tajante y decisivo …No hay porque tener miedo de empezar ; todos estamos aquí para mostrarte que el discurso esta en el orden de las leyes , que desde hace mucho tiempo se vela por su aparición; que se le ha reparado un lugar que le honra pero que le desarma, y que, si consigue algún poder , es de nosotros y únicamente de nosotros de quien lo obtiene… Pero quizás esta institución y este deseo no son otra cosa que dos replicas opuestas a una misma inquietud: inquietud con respecto a lo que es el discurso en su realidad material de cosa pronunciada o escrita; inquietud a esta existencia transitoria destinada sin duda a desaparecer , pero según una duración que no nos pertenece, inquietud al sentir bajo esta actividad, no obstante cotidiana y gris, poderes y peligros difíciles de imaginar, inquietud al sospechar la existencia de luchas, victorias, heridas, dominaciones, servidumbres, a través de tantas palabras en las que el uso desde hace tanto tiempo, ha reducido las asperezas ”

Así nos podemos advertir que el discurso y las formas de aparición de las diversas formaciones sociales, poseen una determinación normativa, Eliseo Veron nos advierte que el juego del discurso en su significación ideológica no es mas que:
“Una ideología, no como un cuerpo de proposiciones, sino como un sistema de reglas semánticas que expresa determinado nivel de organización de los mensajes.”

Para nosotros, la narración de la pobreza, la administración de esta, el control de esta, por medio de la estadística, la política social y el humanismo como discurso pacificador, no es mas que la forma de narrar de la forma mas adecuada para la estrategia del poder de mando capitalista a la pobreza, es precisamente la reducción estadística de la pobreza, la que permite mantener un índice riesgo país (IRP) coherente con las orientaciones generales del mando capitalista en Chile.

Así estas formas discursivas configuran la realidad de la pobreza como imagen social, entendiendo al discurso como el conjunto de estrategias que forman parte de las prácticas sociales

Aquí nos cabe establecer la reflexión en torno a la manera en que la narración autónoma de la pobreza sigue manteniéndose como un saber dominado frente a la existencia de un permanente hegemonismo del carácter permanente de los saberes globalizantes.

“Lo que emerge es la proliferante criticabilidad de las cosas, de las instituciones de las practicas, de los discursos; una especie de agrietamiento general de los suelos, incluso y quizás sobre todo aquellos mas familiares, mas sólidos y cercanos a nosotros, a nuestros cuerpos, a nuestros gustos cotidianos”

Hablo de un entramado de reglas, de luchas, condiciones para el juego, de saberes dominantes y saberes sometidos, bajo el estándar que le otorga la superficialidad del lenguaje duplicado a la palabra cotidiana, a aquella que nombra mentirosamente una verdad que no resulta ser imperativo de ningún modelo de comunicación o de vida en general.

Es el panorama general que se presenta, es aquel que nos afirma una “Tiranía de los discursos Globalizantes”, en lo que se refiere a la posibilidad de la comunicación; y en fin, del proceso de representación de lo que se encuentra por fuera de aquella falsa vida, de la cual nos sostenemos desesperados, para no contemplar hasta que la incertidumbre y el devenir dibujen y escriban nuestras historias desde niños, desde una posibilidad narrativa de carácter exógeno, siempre son las instituciones las que narran por fuera de la experiencia vivida, las que ponen el nombre, el rotulo, la etiqueta y que en fin de cuentas cercenan la posibilidad de la realización de lo que Foucault denomina la contingencia de la irrupción de los saberes insurrectos, aquellos que logran estructurar condiciones de visibilidad a partir de la propia experiencia, desde una narración propiamente endógena.


III-Para finalizar

Se nos ocurre interpretar esta posible operación como la estructuración de un relato exógeno a la vivencia de la pobreza, la condición de precariedad y la identidad de clase que la constituye.

Hablamos de una operación que cercena y mutila cualquier posibilidad de que la subjetividad de la pobreza se narre a si misma, con autonomía plena y ejerciendo el poder de la palabra que permite relatar la propia existencia.


Es en este sentido que nos cabe preguntarnos:

1. ¿Existe una centralidad de dicha función en lo que se refiere a la manera en que ella se manifiesta, o mas bien existe una diversidad de manifestaciones concretas de esta?

2. ¿Cuales son las configuraciones sociales donde se agencia la anomalía, cual es el cuerpo social donde residen los anormales, cual es la dimensión concreta de la anomalía en el chile actual?

3. ¿Cuál seria el rol de la investigación social crítica y el pensamiento critico, en la producción colectiva de un discurso de clase autónomo; estructurado por fuera de las reglamentaciones que el saber colonizante le impone a nuestras múltiples existencias imposibilitadas de narrarse a si misma.



Opiniones sobre este texto:




Condiciones de uso de los contenidos según licencia Creative Commons

Director: Arturo Blanco desde Marzo de 2000.
Antroposmoderno.com © Copyright 2000-2017. Política de uso de Antroposmoderno