Comprometiendo la tramposa neutralidad. Posicionando a la Sociología Militante

Bosco Camilo González
boscocamilo@vtr.net
Publicado el: 24/12/06


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Entender las multiples funciones de la sociología pasa necesariamente por comprender a ésta en una posición específica dentro de una estructura social mayor que se caracteriza por dotarse de dispositivos de apropiación del conocimiento por parte de las clases dominantes, es decir, una sociedad dinamizada por el antagonismo que organiza los conocimientos en virtud de los intereses de clase que a él le subyacen.


Comprometiendo la tramposa neutralidad,
Posicionando a la Sociología Militante.
Bosco Camilo González
Jaime Juica Oyarce
CIENCIAS SOCIALES, MISIONES Y ESTRUCTURA SOCIAL. UN MAPA DE LA CUESTIÓN…

boscocamilo@vtr.net


Entender las multiples funciones de la sociología pasa necesariamente por comprender a ésta en una posición específica dentro de una estructura social mayor que se caracteriza por dotarse de dispositivos de apropiación del conocimiento por parte de las clases dominantes, es decir, una sociedad dinamizada por el antagonismo que organiza los conocimientos en virtud de los intereses de clase que a él le subyacen.
Lo reactivo de la disciplina en relación a lo acontecido en dichas estructuras o campos que definen constantemente su anatomía, tiene que ver precisamente con la íntima conexión existente entre los procesos sociales globales y el campo de las ciencias sociales en específico.
Asumir esta posición pasa por enmarcarse políticamente dentro de la epistemología de las ciencias sociales; tomar una posición política que nos permita entender con claridad el hecho de que la fuente del conocimiento sobre lo social radica presisamente en lo social y no en una cierta inmanencia del proceso metodológico de creación de conocimiento. El conocimiento social solo puede ser comprendido en su ligazón con procesos sociales reales .
Entender a la generación de conocimiento social como una suerte de esfera autónoma de la totalidad de lo social, parece no ser más que una de las mistificaciones que han caracterizado a la ciencia social burguesa por más de dos siglos, una mistificación que tiende constantemente a independizar a la sociología del desarrollo social.
“Los progresos técnicos, son inseparables de esta función del cultivo de la ciencia, por una parte, mediante la ciencia, los hechos se vuelven fructíferos para el saber aplicable en la situación dada; el saber de que se dispone es aplicado a los hechos. No cabe duda de que ese trabajo representa un momento de la subversión constante y del desarrollo de los fundamentos materiales de la sociedad. Pero en la medida que el concepto de ciencia es independizado, como si se le pudiese fundamentar a partir de la escencia íntima del conocimiento, se profundiza el concepto burgués que tiende a independizar el saber de la experiencia y construir el mito de la neutralidad valorativa”
Asi la localización de la sociología en el actual contexto sólo puede ser entendida por medio de la comprensión del proceso histórico de transformación al que ha asistido la sociedad chilena de manera sostenida por más de dos décadas.
Antes de la instalación, desarrollo y posicionamiento del Neoliberalismo como régimen de organización social, las ciencias sociales se encontraban insertas en un proyecto de desarrollo nacional, con la precencia de un estado de compromiso y actores sociales consolidados en lo referido al perfeccionamiento y la superación de dicho orden; de alguna manera las ciencias sociales y la sociología en específico se encontraban sumidas en un proceso de íntima relación con fuerzas sociales que estaban moldeando constantemente la esfera institucional y las estructuras sociales de Chile, no es menor poder pensar en el rol de una sociología en procesos como:
• La reforma agraria.
• La nacionalización del cobre.
• La promoción de la participación social.
• El despliegue de grandes fuerzas populares en la escena política nacional.
• Etc.
Lo que Rafael Agacino denomina como una “Contrarrevolución Neoliberal Madura” ha generado profundas trfansformaciones en la estructura social Chilena y por ende ha tendido a redefinir la posición y los roles de la Sociología en un nuevo escenario, el contexto del neoliberalismo campante estructura una situación o una cierta estructura de oportunidades para las ciencias sociales que fluctúan entre dos grandes áreas de desarrollo que son radicalmente distintas a las que podía haber cumplido hace un par de decadas. La sociología hoy tiene dos grandes escenarios de desenvolvimiento, los cuales puedes resumirse en dos grandes áreas.
• Cooperacionismo científico con el proceso de administración civil del neoliberalismo
• Composición del conocimiento social en bienes de capital capaces de acompañar el proceso de reorganización de la producción en la dimensión micro y macro de la economía de mercado.


Sociología y saber CRÍTICO: ¿COMO ACEITE EN AGUA?
La pregunta que hoy nos convoca tiene que ver con las fronteras de la sociología en la era del liderazgo social del mercado (Hegemonía) y las posibilidades reales de despliegue que posee la sociología en este marco o bien pudiera ser, fuera de este.
Para ser aún más exacto, preferimos hablar de las posibilidades de una sociología crítica y antagonista al modo de organización societal instalado en esta fase histórica del desarrollo capitalista : El Neoliberalismo.
Entonces la pregunta se formalizaria más o menos así:
¿Es posible pensar una academia crítica, alternativa, ligada al mundo popular y antagonista al modelo neoliberal de organización societal, en las actuales condiciones sociales donde el liderazgo social de mercado avanza a todo vapor, la legalidad y las instituciones de nuestro país se aferran a su mando central?
Evidentemente no. No es posible pensarla, pensar una Universidad alternativa, antineoliberal, de carácter popular, sólo es posible en la medida en que ésta se desarrolla en los contornos de una nueva institucionalidad paralela, una temporalidad y una espacialidad que difieraan crecientemente del actual mando capitalista en todas sus expresiones.
¿Porque ellos sí y nosotros no?
El estado Benefactor, el estado social, que en chile apenas alcanzó un nivel importante de desarrollo, parece pesarnos inmensamente para pensar una alternativa de cualquier carácter, parece ser un fantasma que nos corta las alas para volar en los más allá de los márgenes que el actual mando capitalista nos impone, parece que nunca hemos hecho caso de la vieja frase de nuestro amigo y compañero Carlos Marx al decirnos: “Dejad que los Muertos entierren a sus muertos”. Disculpen lo categórico del presente juicio, pero lo que alguna vez fue un atisbo de Estado de bienestar en Chile, ya no lo es más... Simplemente se desvaneció en el aire como eso sólido que ya no nos da certezas.
Esto es tremendamente relevante para pensar la academia, es este uno de los pilares por donde debemos comenzar a preguntarnos la posibilidad de pensar un proyecto académico de carácter crítico, la existencia del atisbo de estado benefactor implicaba la real existencia de una estrategia de desarrollo integrador, donde exisitía la posibilidad real de que fueran puentes comunicativos entre la Academia y el mundo popular, los que oxigenaran a ésta de demandas de generación de conocimientos. La reforma a las universidades el año 67 y el gobierno de la Unidad popular fueron las expresiones formales de estas tendencias.
Tendencias que nos permitían pensar una Universidad que fuera más allá de lo que el mismo modelo planteaba, que ligada directamente a procesos de organicidad social y popular, hablamos de una Universidad y una Academia que se relacionaban directamente con lo social y en cirtos enclaves ligados a experiencias de construcción de fuerza social revolucionaria en Chile.
Estas aspectos que hacían posible una Academia y una Universidad de estas características, ya no están más y por ende debemos ser capaces de pensar desde otra óptica, desde la realidad concreta que hoy nos convoca y nos determina para pensar una Academia crítica y parte de una organicidad popular mucho más amplia que la que tenemos hoy.
¿Dou you Remember Counterrevolution?
Lo que nadie quiere pensar en serio...
El neoliberalismo como forma de organizar la sociedad, nos plantea condiciones tremendamente desfavorables para pensar un proyecto académico de orden popular y critico al mando capitalista.
Pensar y hacer posiblle un proyecto crítico a la iniciativa de mando capitalista en las actuales condiciones implica reinventar estrategias dedesarrollo para los intelectuales de izquierda de cara al actual momento historico.
El nivel de liderazgo sociel del mercado ha alcanzado niveles tales , que no existe espacio de la legalidad y fronteras de la institucionalidad que nos permitan hacer posible esta alternativa en suis propios registros, la hegemonia sociaal del mercado ha absorvido no solo lo que hoy tenemos desde el punto de vista academico, sino lo que se podria llegar a hacer si seguimos pensando de forma tradicional.
Aun no conozco una experiencia de construccion academica que desde las instituciones hoy se pare frente al modelo y niegue su liderazgo, que le plantee alternativas y puntos de inflexion, eso hace 35 o 40 años atras era perfectamente pensable.
Es evidente entonces que el saber y la tecnica del conjunto de la voluntas productiva del colectivo que hace y define la anatomia dela multitud productiva adémica hoy en Chile transitan, entienden y comunican con las oportunidades que el mercado brinda.
Si entendemos el campo popular como el singular de plurales de transito, entendimientos y comunicación de organización, resistencia y lucha contra el capitalismo, entonces tenemos una paradoja. Universidad y campo popular, el agua y el aceite.
Las paradojas (como que algo sea necesario e imposible a la vez) nunca deberían ser obstáculos para los movimientos, más bien, deberíamos saber cosechar de las paradojas. Sabemos que el valor no proviene trabajo individual, sino del trabajo colectivo, Sabemos que el trabajo de la academia no es individual, sino colectivo; que la apropiación individual del colectivo es explotación capitalista. Ahora bien, ¿Qué pasa cuando el colectivo produce para el colectivo?, ¿Qué pasa cuando el conocimiento que es sinónimo de colectivo se utiliza, transforma y opera para los colectivos, para lo común, para el campo popular? Se crea conocimiento útil acerca la potencia del conflicto social.
Así la investigación materializa formas democráticas de organización política del conocimiento, frente a la autoridad y jerarquización, autoorganización de formas horizontales de toma de decisiones, entendimientos y comunicaciones.
Si la universidad se comunica tan bien con el mercado, habrá que buscar en todo aquello que execede al mercado y su filosofía utilitarista, habrá que entender que la universidad tiene la capacidad de poder abrir varios mundos, donde existe la reflexión está la posibilidad. Y de hecho se hace. Lo que el capital no entiende, los flujos pensantes que se descarrilan son quienes organizan a las carreras, levantas colectivos, o se ponen a estudia más allá de una evaluación.
La universidad puede acoger y ser paraguas de pensamiento y la investigación de prácticas rebeldes da valor y potencia a las mismas prácticas. Existe la certeza de que toda producción de conocimiento nuevo afecta y modifica los cuerpos, la subjetividad de los protagonistas. Es una co-producción de conocimientos que genera cuerpos rebeldes . La interpretación del mundo va asociado a sus prácticas.
Aquella puede ser nuetra paradoja
Instalarse dentro del plano de la producción de conocimiento constituye, desde su inicio, una situación problemática. Existen diversas miradas tanto activas como interpretativas que nos remite necesariamente a cuestionar y posicionarse desde el lugar en el cual se realizará la labor de construcción del pensar y hacer. De la misma manera este posicionamiento debe dejar en claro ciertos presupuestos que orienten las dinámicas sobre las cuales se realizará este trabajo, presupuestos no menores que más que delimitar este campo tratan aclararlo, definirlo y sustentarlo. Siguiendo esta línea nos vamos a ir encontrando con ejes capitales con los cuales van a moldear tanto la forma como la práctica en que los discursos se instalan. Un problema que tiene una gran preponderancia es la forma en que el saber va trazando líneas de acción, ya que es innegable decir que la producción intelectual tiene efectos relevantes sobre los campos y escenarios en los cuales se sitúa o a los que apunta, o sea, cualquier tipo de conocimiento tendrá eco o repercusión debido a que todo discurso siempre se ubicará en el terreno de la discusión. El debate, la pugna entre diversas posiciones y proposiciones siempre generarán conflicto donde –más allá de que una se imponga por sobre otra(s)- la tensión será latente, ya que de alguna u otra manera, siempre pretenderá instalarse una visión paradigmática en el terreno de las ideas. Este primer problema nos remite obligatoriamente a la relación saber-poder donde –al cual sólo mencionamos- la palabra “Política” nunca dejará de estar ausente. Este fantasma ronda cualquier espacio de discusión en el debate sobre la intelectualidad como tal (incluso se podría plantear que nunca deja de estar al interior de cualquier espacio de la vida, no necesariamente dentro del contexto de una discusión).
En la producción de conocimiento, estas líneas de acción se plasman en el trabajo investigativo, que corresponde a un proceso determinante donde el cientista social le da una orientación y perspectiva según su posición en tanto intelectual, es decir, la propuesta y desarrollo (también resultados) en que se desenvolverá la investigación definirá un eje central que nos parece destacar y poner en conflicto: tensar las líneas clásicas que ordenan los presupuestos de las propuestas del intelectual, y teniendo como correlato la forma en que éste desarrolla la investigación misma.

II
Dentro de este plano es de gran utilidad la forma en que Immanuel Wallerstein plantea, problemáticamente, la necesidad de preguntarse por el rol del intelectual al interior de la sociedad. Wallerstein parte desde la afirmación que el saber social abraza tres elementos: intelectuales, morales y políticas, donde históricamente éstos han generado debate basado en la posibilidad de su separación. En el mundo moderno, principalmente en los últimos ciento cincuenta años, al interior de las ciencias sociales se hace la hipotética distinción entre ciencia y política, que hace de manifiesto dos visiones políticas distintas. En esta distinción existirían dos esferas opuestas donde la ciencia correspondería al reino de la verdad mientras que la política sería el reino de los valores. Es en esta oposición donde se plantea, por un lado, una “neutralidad valorativa” que responde a la necesidad de establecer una posición única para los intelectuales, justificando la tolerancia social y política de las ciencias sociales. Es dentro de esta postura que se propone una esterilidad del trabajo intelectual, donde la recolección de datos y la interpretación de éstos deben realizarse con una plena independencia de los presupuestos valóricos del investigador, el entorno social o del Estado. Es en este proceso donde el intelectual tiene el deber moral de presentar de forma público los resultados de su investigación, desligando las consecuencias que pueda tener en los asuntos públicos. En esta perspectiva se alinea Max Weber, correspondiendo al estandarte de esta “objetividad científica”, donde plantea de forma estricta el desplazamiento de toda valoración política práctica, descansando en el carácter empírico de la ciencia social. Es así como el intelectual se constituye como figura compleja, que se encuentra dividido entre la distancia de su participación política, alineándose como una neutralidad valorativa que no debe comprometerse con discusiones y temáticas que desborden el plano académico, situándose de esa forma en un terreno descontaminado de presupuestos o juicios que puedan vincularse al terreno estrictamente político.
Complicando la figura del intelectual podemos dinamizar su tensa estabilidad en otra perspectiva donde la formación y construcción intrínseca de su rol corresponde a las condiciones materiales en tanto sus relaciones sociales lo configuran como un sujeto delimitado, demarcado y orientado –de forma estricta- necesariamente por su posición política que responde a la condición clasista que lo compromete, a conjugar un rol político instalándose tanto en plano académico y valórico, como en la disputa por el poder, que lo proyecta a tener una orientación política explícita, lo que por ende genera otras dimensiones en cuanto a su posición y rol como figura de producción de conocimiento. Dentro de esta perspectiva la visión más influyente es la de Antonio Gramsci que, continuando con esta definición, las clases sienten la necesidad de generar dentro de sí mismas una “intelectualidad orgánica” correspondiente a uno o un grupo determinados por su condición de clase, que los constituyen orgánicamente, proporcionándose homogeneidad y conciencia de su función en las esferas de lo económico, social y político. Este intelectual orgánico corresponde a una “especialización” de aspectos que han ido quedando atrás y los nuevos procesos y nuevas clases van dejando atrás .
III
En su propuesta acerca de las posiciones sobre el intelectual, Wallerstein argumenta que, dado el actual momento que transita nuestra sociedad (sistema-mundo), se desarrolla un proceso importante de transformaciones sociales y culturales, y sumado a éstas, donde las demandas por el aumento de los derechos sociales (presiones estructurales), radicadas en la expansión de la democracia, están generando un potencial avance (desborde, en nuestra lectura) del propio sistema-mundo el que agota sus posibilidades de estabilidad, generando un agotamiendo de la estructura económica capitalista que lo debilita, impidiendo su crecimiento y expansión (contracción estructural masiva). Por lo mismo, este proceso de transición -mencionado por el autor- requiere una “reinterpretación”, una nueva lectura desde el plano de la intelectualidad, de esta forma propone la necesaria instalación de una nueva perspectiva análitica, distanciándose de esta distinción binaria entre “neutralidad” y “organicidad intelectual”, es de esta forma que afirma: “el papel de los academicos y cientificos es aportar sus habilidades para dilucidar la naturaleza de esta transición y en especial para explicitar las opciones históricas que nos ofrece, individual y colectivamente”. En nuestra lectura a esta propuesta, el Rol del intelectual tiene un carácter estratégico para enfrentar este proceso, ya que con una nueva orientación en los análisis, -necesarios- para esta panorámica contextual de la sociedad mundial, se debería lograr un cierto dilucidamiento que permite una mirada capaz de establecer referencias o puntos de ubicación para, en posterior momento, ser capaces de responder a los distintos escenarios posibles que se vayan a presentar.


Para qué la ocupamos nosotros (esta distinción):


para proponer investigación militante ,
haciendo hincapié en el rol del intelectual y la dinámica que esto tiene con la práctica política en el ámbito investigativo…
(critica a la “abstinencia politica” (weber)
critica de Wallerstein sobre la preponderancia del partido (PC.) por sobre el intelectual y de estos por sobre la militancia ; sumado a ésta también está la critica de nociones comunes)
Investigacion y cambio social...Una praxis nueva para un antagonismo nuevo.
Pareciera ser que las ciencias sociales necesitan derrumbar su estatuto de saber poder y asumir autoconciencia de su situacion de trabajadores inmateriales en una division social del trabajo cada vez mas compleja.
Entender que nuevos tiempos demandan nuevas practicas de resistencia y ofensiva al mando capitalista es una de las motivaciones que hacen posible la formalizacion del anticapitalismo intelecctual en una humilde expresion de disidencia organica, INVESTIGACION Y CAMBIO SOCIAL.
Nuestra intencion se basa en hacer de la praxis politica a partir de las herramientas investigativas un motor rebelde de generacion de conocimiento de las nuevas caracteristicas del capitalismo en su periodizacion Neoliberal para entender y evidenciar el potencial que existe en nuevas practicas de resistencia a la estrategia de dominacion capitalista.
La investigacion no entrega directrices, comparte la mision de la critica y del conocimiento organico de la clase , que bajo la iniciativa de la hegemonia capitalista se encuentra huerfana de marcos interpretativos que sean capaces de orientar la accion revolucionaria, huerfana de la sistematicidad pero llena de experiencia, es en este sentido que investigacion y cambio social como colectivo de investigadores pretende ser un aporte en la direccion de sistematizar y compartir con aqueyos que hoy se contraponen al actual orden .
No somos los intelectuales de la derrota , ni la iluminacion de su superacion, solo somos un nucleo de investigadores que pretende profundizar en la realizacion de una labor que ya hace muchos años Adorno y Horkhaimer definieron mas o menos asi:
“El proceso de confrontacion critica entre los sectores avanzados de la clase social y los individuos que declaran la verdad acerca de ella, asi como entre estos sectores mas avanzados , junto con sus teoricos , y el resto de la clase, debe ser entendido como un proceso de accion reciproca en el cual la conciencia desarrolla, al mismo tiempo que sus fuerzas liberadoras, sus fuerzas propulsoras, disciplinantes y agresivas. El vigor de dicho proceso se manifiesta en la constante posibilidad de tension entre el teorico y la clase a la que se refiere su pensar. La unidad de las fuerzas sociales de las que se espera la liberacion es al mismo tiempo-en el sentido de Hegel- su diferencia; solo existe como conflicto que amenaza constantemente a los sujetos comprendidos en el . Esto se hace evidente en la persona del teorico: su critica es agresiva, no solo frente a los apologistas conscientes de lo establecido, sino en la misma medida frente a tendencias discrepantes, conformistas o utopistas dentro de sus propias filas”
El aula, el libro , el sofware para analizar datos, parecen ser herramientas necesarias para una resistencia especifica, el compartir asambleas de pobladores, sindicalistas y todo aqueyo espacio de autoorganizacion de la clase parece ser el lugar de nuestra opcion politica y la investigacion militante nuerstra base epistemologica y metodologica, es asi como INVESTIGACION Y CAMBIO SOCIAL pretende abrir un camino en donde sea la colaboracion de clase y la solidaridad que en las expresiones de resistencia se alberga, sea el fundamento de la generacion de una organicidad intelectual que frente al saber oficial pueda avanzar en la creacion de una sistematica generacion de saberes insurrectos en el marco de la completa hegemonia del saber sociaal de mercado, es en esa sala donde investigacion y cambio social pretende desarrollar su aporte.
Investigaciones realiozadas con movimiento de pobladores, con traabajadores precarios organizados y con el descontento de la academia burguesa es que tejemos esta expresion de rebeldia del saber, que no es mas que la expresion de cuerpos en lucha, de mentes rebeldes que no tienen mas opcion que la de construir un saber rebelde, quizas no liberador ni iluminador, solamente consecuente con las disposiciones politicas y epistemologicas de quienes lo portan.




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